sábado, 30 de junio de 2018

La mejor música cristiana 2018 | El significado de la aparición de Dios


    La aparición de Dios se refiere a Su llegada a la tierra para hacer Su obra.
Con Su propio carácter e identidad, y con Su propio método,
desciende entre los hombres para iniciar una época y terminar otra.
Esta aparición no es una señal o un cuadro, ni una especie de ceremonia.
No, no es un milagro o una gran visión,
y mucho menos una clase de proceso religioso.
Es un hecho real y verdadero, que se puede tocar y contemplar,
un hecho que se puede tocar y contemplar.
Tal aparición no es por seguir un proceso,
o por una obra que se realice a corto plazo;
es más bien por una etapa de obra en el plan de gestión de Dios.


    La aparición de Dios siempre es significativa,
y siempre se conecta con Su plan de gestión,
se conecta con Su plan de gestión.
Esta aparición es totalmente diferente a la aparición de Dios para dirigir,
guiar o iluminar al hombre, guiar o iluminar al hombre.
Cada vez que Dios se manifiesta, lleva a cabo una etapa de la gran obra.
Esta obra es diferente a la de cualquier otra época,
para el hombre es inimaginable,
nunca la ha podido experimentar,
nunca la ha podido experimentar.
Esta inicia una nueva época y termina con una época pasada,
es una nueva y mejor obra para salvar a la humanidad,
es una obra para llevar a la humanidad a una nueva época.
Este es el significado de la aparición de Dios.
Este es el significado de la aparición de Dios.
De “La Palabra manifestada en carne”


Dios te habla | Dios mismo, el único (X) Dios es la fuente de vida para todas las cosas (IV) Parte 1


    Las palabras de Dios del vídeo son del libro “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”. El contenido del vídeo:

1. Cómo gobierna y administra Dios el mundo espiritual
1) El ciclo de la vida y la muerte de los incrédulos


La mejor música cristiana 2018 | "Ofrece amor a Dios" Empezar una nueva vida para amar a Dios


    Dios se hizo carne, vino a vivir con nosotros.
Y atravesando la vergüenza, nos dio la salvación.
Pero no entendía ni lo conocía, lleno de quejas.
Su corazón se apenaba ante mi rebelión y resistencia.
Dios Todopoderoso, no recuerdas mis transgresiones.
A mis formas rebeldes has resistido,
y aun así me ofreces Tu gracia.
Y sabiendo que Tú me elevas, me cubro de vergüenza.
¡Que indigna soy de recibir Tu amor!
II
    Dios Todopoderoso, escucho lo que dices.
Sostengo en mis manos Tus palabras,
mientras caen lágrimas por mi cara.
Cada palabra es calidez para mi corazón, y me acerca a Ti.
Libre de mi pasividad, me levanto para seguirte.
Mis ojos se han abierto, mi corazón tiene arrepentimiento.
Lista para nacer otra vez y vivir como deseas.
Voy a devolver Tu amor y ofrecer todo lo que soy,
dando un testimonio fuerte para confortar a Tu corazón.
Tu amor me ha despertado: cumpliré mi deber.
Con fe hasta el final, de Tu deseo cuidaré.
Voy a devolver Tu amor y ofrecer todo lo que soy,
dando un testimonio fuerte para confortar a Tu corazón,
dando un testimonio fuerte para confortar a Tu corazón.
De “Seguir Al Cordero Y Cantar Nuevos Cánticos”

viernes, 29 de junio de 2018

La obra en la Era de la Ley

    La obra que Jehová hizo en los israelitas instauró entre la humanidad el lugar terrenal del origen de Dios, Su lugar sagrado donde Él estaba presente. Confinó Su obra al pueblo israelita. Al principio, no obró fuera de Israel; en lugar de eso, escogió un pueblo que encontró apropiado para así restringir el alcance de Su obra. Israel es el lugar donde Dios creó a Adán y Eva y del polvo de ese lugar Jehová hizo al hombre; este es el fundamento de Su obra en la tierra. Los israelitas, que son los descendientes de Noé y de Adán, fueron el cimiento de la obra de Jehová en la tierra.

    En ese momento, la relevancia, propósito y avance de la obra de Jehová en Israel fueron para comenzar Su obra en toda la tierra, gradualmente extendiéndose a las naciones gentiles desde su centro en Israel. Este es el principio de acuerdo en el cual Él obra en el universo, para establecer un modelo, después ampliarlo hasta que toda la gente en el universo haya aceptado Su evangelio. Los primeros israelitas eran los descendientes de Noé. Estas personas sólo tenían el aliento de Jehová y sólo podían hacerse cargo de las necesidades básicas de la vida, pero no sabían qué clase de Dios era Jehová, ni tampoco conocían Su voluntad para el hombre, mucho menos cómo debían reverenciar al Señor de toda la creación. Los descendientes de Adán no sabían qué reglas y leyes debían obedecer o qué obra debían hacer los creados para el Creador. Todo lo que sabían era que el esposo debía sudar y trabajar para proveer a su familia y que la esposa debía someterse a su esposo y perpetuar la raza humana que Jehová creó. En otras palabras, esta gente sólo tenía el aliento de Jehová y Su vida, pero no sabían cómo seguir las leyes de Dios o cómo satisfacer al Señor de toda la creación. Entendían demasiado poco. Así que aunque no había nada torcido o malicioso en sus corazones y aunque rara vez tenían celos y peleaban, no conocían ni entendían a Jehová, el Señor de toda la creación. Estos antepasados del hombre sólo sabían comer lo que Jehová hacía, disfrutar lo que Jehová había hecho, pero no sabían reverenciar a Jehová; no sabían que lo debían adorar sobre sus rodillas. ¿Cómo podrían ser llamadas Sus criaturas? Si esto fuese así, ¿cuáles de las palabras: “Jehová es el Señor de toda la creación” y “Él creó al hombre para que el hombre pudiera manifestarlo, glorificarlo y representarlo”, no habrán sido dichas en vano? ¿Cómo pueden las personas que no sienten ninguna reverencia por Jehová convertirse en testimonios de Su gloria? ¿Cómo pueden ellas convertirse en manifestaciones de Su gloria? ¿Acaso las palabras de Jehová: “Yo creé al hombre a Mi imagen” no se convierten entonces en un arma en las manos de Satanás, el maligno? ¿Acaso no se convierten luego estas palabras en una característica de humillación a la creación del hombre realizada por Jehová? Con el fin de completar esa etapa de la obra, Jehová, después de crear a la humanidad, no la instruyó o guio desde los tiempos de Adán hasta los de Noé. En vez de ello, no fue sino hasta después de que el diluvio destruyera el mundo que Él formalmente comenzó a guiar a los israelitas, que eran los descendientes de Noé y también de Adán. Su obra y Sus declaraciones en Israel dieron guía a todo el pueblo de Israel mientras vivían sus vidas por toda la tierra de Israel, y de esta manera le mostró a la humanidad que Jehová no sólo era capaz de soplar el aliento dentro del hombre para que obtuviera vida de Él y se levantara del polvo a un ser humano creado, sino que Él también podía incinerar y maldecir a la humanidad y usar Su vara para gobernarla. De la misma manera, vieron que Jehová podía guiar la vida del hombre en la tierra y hablar y obrar entre la humanidad de acuerdo a las horas del día y de la noche. Hizo la obra sólo para que Sus criaturas supieran que el hombre vino del polvo que Él recogió, que el hombre fue hecho por Él. Además, la obra que Él comenzó en Israel estaba destinada para que otras personas y naciones (que de hecho no estaban separadas de Israel, sino que se habían ramificado de los israelitas, pero todavía eran descendientes de Adán y Eva) pudiesen recibir el evangelio de Jehová de Israel, para que todas las criaturas en el universo lo reverenciaran y lo tuvieran por grandioso. Si Jehová no hubiera comenzado Su obra en Israel, sino que, después de crear a la humanidad, la hubiera dejado vivir vidas descuidadas sobre la tierra, entonces por la naturaleza física del hombre (naturaleza quiere decir que el hombre nunca puede saber las cosas que no puede ver, es decir, que él no sabe que Jehová creó a la humanidad, mucho menos por qué lo hizo), nunca sabría que Jehová creó a la humanidad y es el Señor de todas las cosas. Si Jehová hubiera creado al hombre y lo hubiera colocado sobre la tierra como Su entretenimiento, entonces simplemente se hubiera sacudido el polvo de las manos y se hubiera ido en vez de guiar entre los hombres por un periodo de tiempo, entonces toda la humanidad habría regresado a la nada; hasta el cielo y la tierra y todas las cosas que Él creó, incluyendo a toda la humanidad habría regresado a la nada y habría sido pisoteada por Satanás. De esta manera el deseo de Jehová de que: “Sobre la tierra, es decir, en medio de Su creación, Él debe tener un lugar donde pararse, un lugar santo”, se habría hecho añicos. Así que en su lugar, después de que Dios creó a la humanidad, la guio en sus vidas y les habló con el fin de llevar a cabo Su deseo, para lograr Su plan. La obra de Dios en Israel estuvo destinada sólo para ejecutar el plan que Él había establecido antes de Su creación de todas las cosas. Y por tanto Su labor primero entre los israelitas y Su creación de todas las cosas no estaban en conflicto entre sí, sino que ambos fueron por el bien de Su gestión, Su obra y Su gloria, profundizando el significado de Su creación de la humanidad. Él guio la vida de la humanidad sobre la tierra por dos mil años después de Noé, durante los cuales les enseñó cómo reverenciar a Jehová el Señor de todas las cosas, les enseñó cómo conducirse y vivir sus vidas y, sobre todo, cómo actuar como testigo de Jehová, cómo obedecerlo y reverenciarlo y cómo alabarlo con música al igual que David y sus sacerdotes.

    Antes de los dos mil años durante los cuales Jehová hizo Su obra, el hombre no sabía nada y casi todos se degeneraron a lo profundo de la promiscuidad y la perversión que precedieron al diluvio: sus corazones estaban desprovistos de Jehová, no digamos ya Su camino. Nunca entendieron la obra que Jehová iba a hacer; les faltaba la razón, mucho menos el conocimiento, como máquinas vivientes que respiran, ignorantes del hombre, de Dios, de todas las cosas y de la vida por igual. En la tierra se involucraron en mucha seducción, como la serpiente, y dijeron muchas cosas que fueron ofensivas a Jehová, pero porque eran ignorantes, Jehová no los castigó ni los disciplinó. Después del diluvio, cuando Noé tenía 601 años, Jehová formalmente se le apareció a Noé y lo guio a él y a su familia, conduciéndolo a él, a los pájaros y a las bestias, que sobrevivieron el diluvio y a sus descendientes hasta el fin de la Era de la Ley, un total de 2.500 años. Estuvo obrando de una manera formal en Israel durante 2.000 años y el periodo en el que estuvo obrando tanto en Israel como fuera de Israel fue de 500 años, que juntos suman 2.500 años. Durante este periodo Él les enseñó a los israelitas que para servir a Jehová debían construir el templo y usar las túnicas de los sacerdotes y caminar descalzos en el templo al amanecer, para que sus zapatos no ensuciaran el templo y cayera fuego sobre ellos de arriba del templo y los quemara hasta la muerte. Cumplían con sus deberes y se sometían a los planes de Jehová. Oraban a Jehová en el templo y después de ser inspirados por Jehová, es decir, después de que Jehová había hablado, guiaban al pueblo y le enseñaban que debían reverenciar a Jehová —su Dios—. Y Jehová les dijo que debían construir el templo y el altar, y en el tiempo señalado por Jehová, es decir, en la pascua, debían preparar becerros y corderos recién nacidos como sacrificios sobre el altar para servir a Jehová, con el fin de frenarles y poner en sus corazones reverencia por Jehová. Si obedecían la ley sería la medida de su lealtad a Jehová. Jehová también estableció para ellos el día del Sabbat, el séptimo día de Su creación. El día siguiente, Él hizo el primer día, un día para que ellos alabaran a Jehová, para ofrecerle sacrificios y para hacerle música. En este día, Jehová convocó a todos los sacerdotes para que dividieran los sacrificios sobre el altar de manera que el pueblo comiera y para que pudieran disfrutar los sacrificios sobre el altar de Jehová. Además, Jehová les dijo que eran benditos y tenían parte con Él y que eran Su pueblo escogido (que fue el pacto de Jehová con los israelitas). Es por esto que, hasta el día de hoy, el pueblo de Israel todavía dice que Jehová sólo es su Dios y no el Dios de otros pueblos.

    Durante la Era de la Ley, Jehová dio muchos mandamientos para que Moisés se los transmitiera a los israelitas quienes le siguieron saliendo de Egipto. Jehová dio estos mandamientos a los israelitas y no guardaban relación con los egipcios; estaban destinados a restringir a los israelitas. Dios usó los mandamientos para hacerles exigencias. Si ellos observaban el Sabbat, si respetaban a sus padres, si adoraban ídolos, etc., estos eran los principios por los cuales eran juzgados como pecadores o justos. Entre ellos, hubo algunos que fueron golpeados por el fuego de Jehová, algunos que fueron apedreados a muerte y otros que recibieron la bendición de Jehová, y esto se determinaba de acuerdo a si ellos obedecían o no estos mandamientos. Aquellos que no observaran el Sabbat serían apedreados a muerte. Aquellos sacerdotes que no observaran el Sabbat serían golpeados por el fuego de Jehová. Aquellos que no mostraran respeto a sus padres también serían apedreados a muerte. Todo esto era elogiado por Jehová. Jehová estableció Sus mandamientos y leyes para que mientras Él guiara sus vidas, el pueblo escuchara y obedeciera Su palabra y no se rebelara contra Él. Usó esas leyes para controlar a la recién nacida raza humana, para poner fundamento de Su obra por venir. Y así, por causa de la obra que Jehová hizo, la primera era se llamó la Era de la Ley. Aunque Jehová habló mucho e hizo muchas obras, sólo los guio de un modo positivo, enseñándoles a este pueblo ignorante cómo ser humano, cómo vivir, cómo entender el camino de Jehová. En Su gran mayoría la obra que Él hizo tenía la intención de permitirle al pueblo observar Su camino y seguir Su ley. La obra se hizo en gente que está superficialmente pervertida; no se ocupaba de la transformación del carácter o del crecimiento en la vida. Sólo se ocupaba de usar leyes para restringir y controlar a la gente. Para los israelitas de aquel tiempo, Jehová era sólo un Dios en el templo, un Dios en los cielos. Era una columna de nube, una columna de fuego. Todo lo que Jehová les demandaba hacer era obedecer lo que la gente conoce hoy como Sus leyes y mandamientos, incluso podría llamárseles reglas, porque la obra de Jehová no estaba destinada a transformarlos, sino a darles más cosas de las que el hombre debe tener, a decirles de Su propia boca, porque después que el hombre fue creado, el hombre no sabía nada acerca de lo que debía poseer. Y entonces, Jehová les dio las cosas que debían poseer para sus vidas sobre la tierra, hizo que la gente que Él había guiado superara a sus antepasados, Adán y Eva, porque lo que Jehová les dio superaba lo que Él les había dado a Adán y Eva en el principio. Independientemente, la obra que Jehová hizo en Israel fue sólo para guiar a la humanidad y para hacer que la humanidad reconociera a su Creador. No los conquistó ni los transformó, simplemente los guio. Esta es la suma de la obra de Jehová en la Era de la Ley. Esto es en el fondo, la historia verdadera, la esencia de Su obra en toda la tierra de Israel, y el inicio de Sus seis mil años de Su obra, para controlar a la humanidad por la mano de Jehová. De esto surgió más obra en Su plan de gestión de seis mil años.

La obra de esparcir el evangelio también es la obra de salvar al hombre

    Todas las personas tienen que entender cuál es el propósito de Mi obra en la tierra, es decir, el objetivo final de Mi obra y qué nivel debo lograr en esta obra antes de que se haya completado. Si la gente que camina conmigo hasta este día no entiende de qué se trata Mi obra, entonces, ¿no han estado ellos caminando conmigo en vano? Las personas que me siguen deberían conocer Mi voluntad. He estado obrando en la tierra durante miles de años y todavía lo sigo haciendo hoy. Aunque hay elementos especialmente numerosos que se incluyen en Mi obra, su propósito se mantiene sin cambio. Por ejemplo, aunque estoy lleno de juicio y castigo hacia el hombre, lo sigue siendo con el fin de salvarlo, de esparcir mejor Mi evangelio y expandir más allá Mi obra entre las naciones gentiles una vez que el hombre haya sido perfeccionado. Así que ahora, en un momento en que muchas personas ya han perdido considerablemente la esperanza, Yo estoy continuando con Mi obra, continuando la obra que debo hacer para juzgar y castigar al hombre. A pesar del hecho de que el hombre se alimenta con lo que digo, y a pesar del hecho de que no tiene ningún deseo de ocuparse de Mi obra, todavía sigo llevando a cabo Mi deber porque el propósito de Mi obra permanece inalterable y Mi plan original no se estropeará. La función de Mi juicio es hacer que el hombre me obedezca mejor, y la función de Mi castigo es permitirle al hombre una mejor transformación. Aunque lo que Yo hago es por el bien de Mi gestión, nunca he hecho nada que no fuera provechoso para el hombre. Esto se debe a que quiero hacer que todas las naciones fuera de Israel sean tan obedientes como los israelitas y hacerlos hombres reales para que Yo tenga un punto de apoyo en las tierras fuera de Israel. Esta es Mi gestión; es la obra que estoy logrando en las tierras de los gentiles. Incluso ahora, mucha gente todavía no entiende Mi gestión porque en nada se preocupan con ella; en su lugar sólo piensan en su futuro y en su destino. No importa lo que Yo diga, las personas siguen siendo indiferentes a la obra que llevo a cabo; en cambio, se concentran exclusivamente en los destinos de su futuro. Si las cosas siguen así, ¿cómo se puede expandir Mi obra? ¿Cómo se puede difundir Mi evangelio a todo el mundo? Debéis saber que cuando Mi obra se haya expandido, os dispersaré y os golpearé igual que Jehová golpeó a las tribus de Israel. Todo esto se hará para que Mi evangelio crezca sobre toda la tierra, y así Mi obra se pueda esparcir a las naciones gentiles. Así, adultos y niños por igual magnificarán Mi nombre y las bocas de las personas de todas las tribus y naciones exaltarán Mi santo nombre. En la era final, haré que Mi nombre sea magnificado entre las naciones gentiles, haré que los gentiles vean Mis hechos para que me llamen el Todopoderoso y hagan que Mis palabras pronto sucedan. Haré que toda la gente sepa que no sólo soy el Dios de los israelitas, sino el Dios de todas las naciones gentiles, incluso de las naciones que he maldecido. Dejaré que toda la gente vea que Yo soy el Dios de toda la creación. Esta es Mi mayor obra, el propósito de Mi plan de trabajo para los últimos días y la única obra a cumplirse en los últimos días.

    La obra que he estado gestionando por miles de años sólo le es completamente revelada al hombre en los últimos días. Sólo ahora he abierto todo el misterio de Mi gestión. El hombre conoce el propósito de Mi obra y, más aún, obtiene una comprensión de todos Mis misterios. Y le he dicho al hombre todo acerca del destino del que se ha preocupado. Ya he descubierto para el hombre todos Mis misterios que estaban escondidos por más de 5.900 años. ¿Quién es Jehová? ¿Quién es el Mesías? ¿Quién es Jesús? Vosotros deberíais saber todo esto. Los giros de Mi obra se encuentran en estos nombres. ¿Habéis entendido esto? ¿Cómo debéis proclamar Mi santo nombre? ¿Cómo debéis esparcir Mi nombre a cualquier nación donde cualquiera de Mis nombres ha sido invocado? Mi obra ya ha empezado a expandirse y esparciré la plenitud de ella a todas las naciones. Ya que Mi obra se ha llevado a cabo en vosotros, os golpearé igual que Jehová golpeó a los pastores de la casa de David en Israel, causando que os disperséis entre todas las naciones. Porque en los últimos días destrozaré a todas las naciones y haré que todas las personas se redistribuyan. Cuando regrese otra vez, las naciones ya habrán sido divididas con las fronteras establecidas por Mis llamas ardientes. En ese tiempo, me manifestaré de nuevo al hombre como el sol abrasador, mostrándome a ellos públicamente en la imagen del Santo que nunca han visto, caminando entre todas las naciones, igual que Yo, Jehová, caminé entre las tribus judías. A partir de entonces, guiaré a la gente mientras viva en la tierra. Verán Mi gloria ahí y también verán una columna de nube en el aire para guiarlos, porque Yo aparezcoj en el lugar santo. El hombre verá Mi día de justicia y Mi manifestación gloriosa. Eso sucederá cuando reine sobre toda la tierra y lleve muchos hijos a la gloria. Todos se inclinarán en todas partes y Mi tabernáculo se erigirá entre ellos sobre la roca de la obra que estoy ahora llevando a cabo. Ellos me servirán en el templo. El altar, cubierto de cosas sucias y detestables, Yo lo romperé en pedazos y lo construiré de nuevo. En el altar santo se apilarán corderos y becerros recién nacidos. Derribaré el templo que existe hoy y reconstruiré uno nuevo. El templo que hay ahora, y que está lleno de gente abominable, colapsará. El templo que Yo construyo estará lleno de siervos leales a Mí. Una vez más estarán de pie y me servirán para la gloria de Mi templo. Seguramente veréis Mi día de gran gloria. Veréis el día cuando derribe el templo y reconstruya uno nuevo. Veréis el día de la venida de Mi tabernáculo al mundo. Así como aplasto el templo, también traeré Mi tabernáculo al mundo, justo cuando la gente me vea descender. Después de que aplaste a todas las naciones, voy a reunirlas de nuevo, construyendo Mi templo y poniendo Mi altar para que todas me puedan ofrecer sacrificios, servirme ahí y dedicarse fielmente a Mi obra en las naciones gentiles. Esto será hecho justo como los israelitas lo hacen ahora, con la túnica de un sacerdote y una corona; la gloria de Mí, Jehová, morando entre ellos y Mi majestad posándose sobre ellos y estando con ellos. Mi obra en las naciones gentiles también se ejecutará de esa manera. Como fue Mi obra en Israel, así será Mi obra en las naciones gentiles, porque agrandaré Mi obra en Israel y la difundiré a las naciones de los gentiles.

    Ahora es el momento en que Mi Espíritu está obrando grandemente y el tiempo en que estoy obrando entre las naciones gentiles. Aún más, es la hora en la que estoy categorizando toda la creación y poniendo a cada uno en su respectiva clasificación, para que Mi obra pueda proceder con mayor rapidez y mayor efectividad. Así que todavía exijo que ofrezcas todo tu ser para toda Mi obra; además, debes con toda claridad discernir y estar seguro de toda la obra que he hecho en ti y poner toda tu fuerza en Mi obra para que pueda ser más efectiva. Esto es lo que debes entender. No peleéis ya entre vosotros, no busquéis salidas ni vayáis tras comodidades carnales, todo lo cual retrasará Mi obra y estropeará vuestro maravilloso futuro. Eso sólo os arruinaría y de ninguna manera os protegería. ¿Acaso no seréis insensatos? Lo que estáis disfrutando hoy es lo mismo que está arruinando vuestro futuro, mientras que el dolor que estáis sufriendo hoy es el mismo que os está protegiendo. Debéis estar claramente conscientes de eso a fin de que os mantengáis lejos del lazo de la tentación y evitéis entrar en la densa neblina que eclipsa al sol. Cuando la densa niebla se disipe, vosotros os encontraréis en el juicio del gran día. Para ese momento, Mi día se habrá acercado al hombre. ¿Cómo escaparéis de Mi juicio? ¿Cómo podréis soportar el calor abrasador del sol? Cuando le doy Mi abundancia al hombre, no la valora en su seno, sino que la echa a lugares imperceptibles. Cuando venga Mi día, el hombre ya no será capaz de descubrir Mi abundancia o encontrar la amarga verdad que le di hace mucho tiempo. Gemirá y llorará por la pérdida de la luz acompañada de la caída en la oscuridad. Lo que veis hoy sólo es la espada de Mi boca. No habéis visto la vara en Mi mano o la llama con la cual Yo quemo al hombre, y es por eso que todavía sois arrogantes e intemperantes en Mi presencia. Es por esto que todavía peleáis conmigo en Mi casa, disputando aquello que os he dicho. El hombre no me teme. Por estar enemistado conmigo hasta el día de hoy, todavía sigue sin ningún temor. Tenéis la lengua y los dientes de los injustos en vuestra boca. Vuestras palabras y hechos son semejantes a los de la serpiente, los que engañaron a Eva para que pecara. Demandáis del uno al otro: ojo por ojo y diente por diente, y contendéis en Mi presencia por vuestra posición, fama y lucro, sin embargo, no conocéis que Yo secretamente estoy observando vuestras palabras y hechos. Incluso antes de que entréis en Mi presencia, he conocido vuestra mente hasta la médula. El hombre siempre quiere escapar de Mi mano y evitar que Mis ojos lo observen, pero nunca he ignorado sus palabras o hechos. En cambio, a propósito, les permito que alcancen Mis ojos para que Yo pueda castigar su injusticia y juzgar su rebelión. Así, las palabras y hechos escondidos del hombre siempre están delante de Mi tribunal, el cual nunca ha dejado al hombre ya que su rebelión es demasiada. Mi obra es quemar y purificar todas las palabras y hechos del hombre que fueron pronunciados y llevados a cabo en la presencia de Mi Espíritu. De esa manera, después de que Yo deje la tierra, los hombres todavía podrán mantener su lealtad hacia Mí, y todavía me servirán como Mis siervos santos lo hacen en Mi obra, permitiendo que Mi obra en la tierra continúe hasta el día que se complete.

El Salvador ya ha regresado en una “nube blanca”

    Por miles de años, el hombre ha anhelado poder ver la llegada del Salvador. El hombre ha anhelado contemplar a Jesús el Salvador sobre una nube blanca cuando descienda en persona, en medio de aquellos que lo han añorado y extrañado durante miles de años. El hombre ha anhelado que el Salvador regrese y se reúna con el pueblo, esto es, que vuelva al pueblo del que ha estado separado durante miles de años. Y el hombre espera que Él lleve a cabo de nuevo la obra de redención que realizó entre los judíos, que sea compasivo y amoroso con los hombres, perdone sus pecados, cargue con ellos, e incluso con todas las transgresiones del hombre, y libere a este del pecado. Anhelan que Jesús el Salvador sea el mismo que antes, un Salvador que sea adorable, afable y venerable, que nunca esté airado con el hombre, ni le haga reproches. Este Salvador perdona y carga con todos los pecados del hombre, e incluso muere en la cruz una vez más por él. Desde que Jesús partió, los discípulos que lo siguieron, y todos los santos que fueron salvos gracias a Su nombre, lo han estado añorando desesperadamente y esperándolo. Todos aquellos que fueron salvos por la gracia de Jesucristo durante la Era de la Gracia han estado anhelando ese día gozoso durante los últimos días, cuando Jesús el Salvador llegue en una nube blanca y aparezca entre los hombres. Por supuesto, este también es el deseo colectivo de todos aquellos que aceptan el nombre de Jesús el Salvador hoy. En todo el universo, todos aquellos que saben de la salvación de Jesús el Salvador han anhelado desesperadamente la llegada repentina de Jesucristo, para cumplir las palabras de Jesús cuando estaba en la tierra: “Llegaré tal como partí”. El hombre cree que, después de la crucifixión y la resurrección, Jesús volvió al cielo sobre una nube blanca, y tomó Su lugar a la diestra del Altísimo. De forma parecida, el hombre concibe que Jesús descenderá, de nuevo sobre una nube blanca (esta nube hace referencia a la nube sobre la que Jesús cabalgó cuando volvió al cielo), en medio de aquellos que lo han anhelado desesperadamente durante miles de años, y que llevará la imagen y las vestiduras de los judíos. Después de aparecerse al hombre, le concederá comida, y hará que el agua de vida brote para él, y vivirá en medio de él, lleno de gracia y amor, vivo y real. Y así sucesivamente. Pero Jesús el Salvador no hizo esto; hizo lo contrario de lo que el hombre concibió. No llegó en medio de los que habían anhelado Su retorno, y no apareció a todos los hombres mientras cabalgaba sobre la nube blanca. Él ya ha llegado, pero el hombre no lo conoce, y sigue ignorando Su llegada. El hombre solamente está esperándolo sin propósito, sin saber que Él ya ha descendido sobre una nube blanca (la nube que es Su Espíritu, Sus palabras, todo Su carácter y todo lo que Él es), y está ahora entre un grupo de vencedores que formará durante los últimos días. El hombre no sabe esto: aunque el santo Salvador Jesús está lleno de afecto y amor hacia el hombre, ¿cómo podía obrar en “templos” habitados por la inmundicia y espíritus inmundos? Aunque el hombre ha estado esperando Su llegada, ¿cómo podía aparecerse a aquellos que comían la carne de los injustos, bebían la sangre de los injustos, vestían las ropas de los injustos, que creen en Él pero no lo conocen, y que constantemente lo chantajean? El hombre sólo sabe que Jesús el Salvador está lleno de amor y compasión, y es la ofrenda por el pecado llena de redención. Sin embargo, no tiene ni idea de que es Dios mismo, que está rebosando justicia, majestad, ira, y juicio, y posee autoridad y está lleno de dignidad. Así pues, aunque el hombre anhela con impaciencia y ansía el retorno del Redentor, e incluso el cielo se conmueve con las oraciones del hombre, Jesús el Salvador no se aparece a aquellos que creen en Él pero no lo conocen.

    “Jehová” es el nombre que adopté durante Mi obra en Israel, y significa el Dios de los israelitas (el pueblo escogido de Dios) que puede tener compasión del hombre, maldecirlo, y guiar su vida. Significa el Dios que posee gran poder y está lleno de sabiduría. “Jesús” es Emanuel, y significa la ofrenda por el pecado que está lleno de amor, de compasión, y redime al hombre. Él realizó la obra de la Era de la Gracia, y representa la Era de la Gracia, y sólo puede representar una parte del plan de gestión. Es decir, sólo Jehová es el Dios del pueblo escogido de Israel, el Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob, de Moisés, y de todo el pueblo de Israel. Y así en la era presente, todos los israelitas excepto la tribu de Judá adoran a Jehová. Hacen sacrificios a Él en el altar, y le sirven llevando túnicas de sacerdotes en el templo. Lo que esperan es la reaparición de Jehová. Sólo Jesús es el Redentor de la humanidad. Él es la ofrenda por el pecado que redimió a esta del mismo. Es decir, el nombre de Jesús vino de la Era de la Gracia, y existió por la obra de redención en la misma. El nombre de Jesús existió para permitir a las personas de dicha Era nacer de nuevo y ser salvos, y es un nombre particular para la redención de toda la humanidad. Y por tanto el nombre de Jesús representa la obra de la redención, y denota la Era de la Gracia. El nombre de Jehová es un nombre particular para el pueblo de Israel que vivía bajo la ley. En cada era y etapa de la obra, Mi nombre no carece de base, sino que tiene un significado representativo: cada nombre representa una era. “Jehová” representa la Era de la Ley, y es el título honorífico para el Dios adorado por el pueblo de Israel. “Jesús” representa la Era de la Gracia, y es el nombre del Dios de todos aquellos que fueron redimidos durante la Era de la Gracia. Si el hombre sigue anhelando la llegada de Jesús el Salvador durante los últimos días, y sigue esperando que llegue con la imagen que llevó en Judea, entonces todo el plan de gestión de seis mil años se detendría en la Era de la Redención, y sería incapaz de progresar más lejos. Los últimos días, además, nunca llegarían, y la era nunca acabaría. Esto se debe a que Jesús el Salvador es sólo para la redención y la salvación de la humanidad. Yo adopté el nombre de Jesús por causa de todos los pecadores en la Era de la Gracia, y no es el nombre por el cual llevaré a su fin a toda la humanidad. Aunque Jehová, Jesús, y el Mesías representan todos a Mi Espíritu, estos nombres sólo denotan las diferentes eras en Mi plan de gestión, y no representan mi totalidad. Los nombres por los que me llaman las personas en la tierra no pueden articular todo Mi carácter y todo lo que soy. Son simplemente nombres diferentes por los que soy llamado durante diferentes eras. Así pues, cuando la era final —la de los últimos días— llegue, Mi nombre cambiará de nuevo. No se me llamará Jehová, o Jesús, mucho menos el Mesías, sino el poderoso Todopoderoso Dios mismo, y bajo este nombre pondré fin a toda la era. Una vez se me conoció como Jehová. También se me llamó el Mesías, y las personas me llamaron una vez Jesús el Salvador porque me amaban y respetaban. Pero hoy no soy el Jehová o el Jesús que las personas conocieron en tiempos pasados; soy el Dios que ha vuelto en los últimos días, el que pondrá fin a la era. Soy el Dios mismo que se levanta en los extremos de la tierra, repleto con todo Mi carácter, y lleno de autoridad, honor y gloria. Las personas nunca han tenido contacto conmigo, nunca me han conocido, y siempre han ignorado Mi carácter. Desde la creación del mundo hasta hoy, ni una persona me ha visto. Este es el Dios que se aparece al hombre durante los últimos días pero que está oculto en medio de él. Reside entre los hombres, verdadero y real, como el sol ardiente y el fuego llameante, lleno de poder y rebosante de autoridad. No hay una sola persona o cosa que no ha de ser juzgada por Mis palabras, y ni una sola persona o cosa que no ha de ser purificada ardiendo en el fuego. Finalmente, todas las naciones serán benditas por Mis palabras, y también hechas pedazos por ellas. De esta forma, todas las personas durante los últimos días verán que soy el Salvador que ha vuelto, que soy el Dios Todopoderoso que conquista toda la humanidad, que una vez fui la ofrenda por el pecado para el hombre, pero en los últimos días también me convertiré en las llamas del sol que quema todas las cosas, así como el Sol de justicia que revela todas las cosas. Esa es Mi obra de los últimos días. Adopté este nombre y poseo este carácter de forma que todas las personas puedan ver que soy un Dios justo, el sol ardiente, y el fuego llameante. Es así para que todos puedan adorarme, el único Dios verdadero, y para que puedan ver Mi verdadero rostro: no soy sólo el Dios de los israelitas, y no soy sólo el Redentor, soy el Dios de todas las criaturas a través de los cielos, la tierra y los mares.

    Cuando llegue el Salvador durante los últimos días, si se le siguiera llamando Jesús, y naciera de nuevo en Judea, y realizara Su obra allí, eso demostraría que Yo sólo creé y redimí al pueblo de Israel, y que no quiero saber nada de los gentiles. ¿No contradiría esto Mis palabras de que “Yo soy el Señor que creó los cielos y la tierra y todas las cosas”? Dejé Judea y lleva a cabo Mi obra entre los gentiles porque no soy solamente el Dios del pueblo de Israel, sino el Dios de todas las criaturas. Aparezco entre los gentiles durante los últimos días porque no sólo soy Jehová —el Dios del pueblo de Israel— sino, además, porque soy el Creador de todos Mis escogidos entre los gentiles. No sólo creé Israel, Egipto y el Líbano, sino también todas las naciones gentiles más allá de Israel, y debido a esto, soy el Señor de todas las criaturas. Simplemente usé a Israel como el punto de partida para Mi obra, empleé a Judea y Galilea como las fortalezas de Mi obra de redención, y usé a las naciones gentiles como la base desde la que pondré fin a toda la era. Realicé dos etapas de la obra en Israel (las dos etapas de la obra de la Era de la Ley y la Era de la Gracia), y he estado llevando a cabo dos etapas más de la misma (la Era de la Gracia y la Era del Reino) a través de las tierras más allá de Israel. Entre las naciones gentiles llevaré a cabo la obra de conquistar y concluiré así la era. Si el hombre siempre me llama Jesucristo, pero no sabe que he comenzado una nueva era durante los últimos días y que he emprendido una nueva obra, y si espera obsesivamente la llegada de Jesús el Salvador, entonces llamaré a esta clase de personas aquellos que no creen en Mí. Son personas que no me conocen, y su creencia en Mí es una farsa. ¿Podrían tales personas presenciar la llegada de Jesús el Salvador desde el cielo? Lo que esperan no es Mi llegada, sino la del Rey de los judíos. No anhelan Mi destrucción de este viejo mundo impuro, sino la segunda venida de Jesús, a raíz de la cual serán redimidos; esperan que Jesús redima una vez más a toda la humanidad de esta tierra contaminada e injusta. ¿Cómo pueden tales personas ser quienes completen Mi obra durante los últimos días? Los deseos del hombre son incapaces de cumplir Mis deseos o Mi obra, porque el hombre simplemente admira o aprecia la obra que he realizado antes, y no tiene idea de que Yo soy el Dios mismo que siempre es nuevo y nunca viejo. El hombre sólo sabe que Yo soy Jehová, y Jesús, y no tiene ni idea de que soy el Último, el que pondrá fin a la humanidad. Todo lo que el hombre anhela y conoce es por sus propios conceptos, y es simplemente lo que puede ver con sus propios ojos. No está en sintonía con la obra que realizo, sino en discordia con ella. Si Mi obra se realizase de acuerdo con las ideas del hombre, ¿cuándo terminaría entonces? ¿Cuándo entraría la humanidad en el reposo? ¿Y cómo sería Yo capaz de entrar en el séptimo día, el día de reposo? Yo obro de acuerdo a Mi plan, a Mi objetivo, y no según el propósito del hombre.

¿Qué sabes de la fe?

    En el hombre sólo existe la palabra incierta de fe, sin embargo, el hombre no sabe qué constituye la fe, mucho menos por qué tiene fe. El hombre entiende muy poco y al hombre mismo le falta demasiado; él escasamente tiene fe en Mí mecánicamente e ignorantemente. Aunque no sabe lo que es la fe ni por qué tiene fe en Mí, sigue haciéndolo de un modo obsesivo. Lo que Yo pido del hombre no es solamente que me clame obsesivamente de esta manera o que crea en Mí de un modo esporádico. Porque la obra que hago es para que el hombre me vea y llegue a conocerme, no para que el hombre se impresione y me vea en una nueva luz a causa de Mi obra. Previamente manifesté muchas señales y maravillas y realicé muchos milagros. Los israelitas en el momento me mostraron gran admiración y reverenciaron grandemente Mi excepcional habilidad para sanar a los enfermos y exorcizar a los demonios. En ese tiempo los judíos pensaban que Mis poderes sanadores eran magistrales y extraordinarios. Por tantas obras mías, todos me veían con respecto; sentían gran admiración por todos Mis poderes. Por lo que cualquiera que me viera realizar milagros me seguía cercanamente, de tal manera que miles me rodeaban para verme sanar a los enfermos. ¡Manifesté tantas señales y maravillas pero el hombre escasamente me vio como un médico magistral; también le hablé muchas palabras de enseñanza a aquella gente de ese tiempo, sin embargo escasamente me vieron como un maestro superior a sus discípulos! Incluso hasta el día de hoy, después de que los hombres han visto los registros históricos de Mi obra, su interpretación continúa siendo que Yo soy un gran médico que sana a los enfermos y un maestro para los ignorantes. Y me han determinado como el misericordioso Señor Jesucristo. Aquellos quienes interpretan las escrituras pueden haber superado Mis habilidades para sanar o incluso pueden ser discípulos quienes ahora han superado a su maestro, sin embargo, tales hombres de gran renombre, cuyos nombres son conocidos alrededor del mundo, ¡me consideran tan humilde como a un simple médico! Mis obras son mayores en número que los granos de la arena sobre las playas y Mi sabiduría mayor que todos esos hijos de Salomón, con todo, ¡los hombres simplemente piensan de Mí como un médico de poca monta y un maestro desconocido para el hombre! ¿Cuántos creen en Mí sólo para que los sane? ¿Cuántos creen en Mí sólo para que use Mis poderes para expulsar espíritus inmundos de sus cuerpos? ¿Y cuántos creen en Mí simplemente para recibir de Mí la paz y el gozo? ¿Cuántos creen en Mí sólo para demandar de Mí más riqueza material y cuántos creen en Mí sólo para pasar esta vida con seguridad y para estar sanos y salvos en el mundo que viene? ¿Cuántos creen en Mí sólo para evitar el sufrimiento del infierno y recibir las bendiciones del cielo? ¿Cuántos creen en Mí sólo por la comodidad temporal pero no buscan obtener nada del mundo por venir? Cuando hice descender Mi furia sobre el hombre y le quité todo el gozo y la paz que originalmente poseía, el hombre se volvió desconfiado. Cuando le di al hombre el sufrimiento del infierno y reclamé las bendiciones del cielo, la vergüenza del hombre se convirtió en ira. Cuando el hombre me pidió que lo sanara, con todo, no le respondí y sentí aborrecimiento por él, el hombre se alejó de Mí y buscó el método de los doctores brujos y de la hechicería. Cuando confisqué todo lo que el hombre me había demandado, entonces todos desaparecieron sin dejar rastro. Por lo tanto, digo que el hombre tiene fe en Mí porque doy demasiada gracia y tiene demasiado que ganar. Los judíos creyeron en Mí por Mi gracia y me siguieron dondequiera que fui. Estos hombres ignorantes, de conocimiento y experiencia limitados, sólo buscaron ver las señalas y maravillas que manifesté. Me vieron como la cabeza de la casa de los judíos quien podía realizar los más grandes milagros. Por lo tanto, cuando exorcicé demonios de los hombres, hablaron entre ellos con gran confusión diciendo que Yo soy Elías, que Yo soy Moisés, que Yo soy el más anciano de todos los profetas, que Yo soy el más grande de todos los médicos. Excepto por Mí mismo diciendo que soy la vida, el camino y la verdad, nadie podía conocer Mi ser o Mi identidad. Excepto por Mí mismo quien digo que el cielo es el lugar donde Mi Padre vive, nadie supo que Yo soy el Hijo de Dios y Dios mismo. Excepto por Mí mismo diciendo que Yo traería la redención a toda la humanidad y rescataría a la humanidad, nadie sabía que Yo soy el Redentor de la humanidad; los hombres sólo me conocieron como un hombre benévolo y compasivo. Y excepto por Mí mismo siendo capaz de explicar todo lo que hay de Mí, nadie me conoció y nadie creyó que Yo soy el Hijo del Dios viviente. El hombre sólo tiene tal forma de fe en Mí y me engaña de esta manera. ¿Cómo puede el hombre dar testimonio de Mí cuando tiene tales puntos de vista de Mí?

    El hombre tiene fe en Mí pero no puede dar testimonio de Mí y antes de que Yo mismo me dé a conocer, el hombre no puede testificar por Mí. El hombre sólo ve que sobrepaso a las criaturas y a todos los hombres santos y ve que la obra que Yo hago no puede ser hecha por los hombres. Por lo tanto, desde los judíos hasta los hombres de la actualidad, cualquiera que haya visto Mis gloriosas obras simplemente está lleno de una curiosidad hacia Mí, pero aún la boca de ni una sola criatura podría dar testimonio de Mí. Sólo Mi Padre dio testimonio de Mí; Él hizo un camino para Mí entre todas las criaturas. De otro modo, sin importar cómo obrara, el hombre nunca sabría que Yo soy el Señor de la creación, porque el hombre sólo sabe tomar y no tiene fe en Mí por Mi obra. El hombre sólo me conoce porque soy inocente y de ninguna manera soy pecador, porque puedo explicar muchos misterios, porque estoy por encima de la multitud o porque el hombre se ha beneficiado mucho de Mí. Sin embargo, pocos son los que creen que Yo soy el Señor de la creación. Es esto por lo que digo que el hombre no sabe por qué tiene fe en Mí; no sabe el propósito o la relevancia de tener fe en Mí. La realidad del hombre está faltando, tal que es casi indigno para dar testimonio de Mí. Tenéis muy poca fe verdadera y habéis adquirido muy poca, así que tenéis un testimonio muy pequeño. Además, entendéis muy poco y carecéis de mucho, tal que casi no sois aptos para dar testimonio de Mis obras. Vuestra resolución es en efecto considerable pero, ¿estáis seguro de que podréis testificar con éxito de la esencia de Dios? Lo que habéis experimentado y visto sobrepasa a lo que experimentaron y vieron los santos y profetas antiguos pero, ¿sois capaces de dar mayor testimonio que las palabras de estos antiguos santos y profetas? Eso que Yo os otorgo ahora excede a Moisés y es mayor que David, así que de la misma manera Yo pido que vuestro testimonio exceda al de Moisés y que vuestras palabras sean mayores que las de David. Os doy cien veces más, así que de igual manera os pido que me devolváis lo mismo. Debéis saber que Yo soy quien otorgo vida a la humanidad y sois vosotros los que recibís vida de Mí y debéis dar testimonio para Mí. Este es vuestro deber el cual envío sobre vosotros y el cual vosotros debéis hacer por Mí. Os he otorgado toda Mi gloria y os he otorgado la vida que el pueblo escogido, los israelitas, nunca recibió. Por derecho, debéis dar testimonio para Mí y dedicarme vuestra juventud y darme vuestra vida. A quien quiera que Yo le otorgue Mi gloria dará Mi testimonio y dará su vida por Mí. Esto ha sido predestinado desde hace mucho tiempo. Es vuestra buena fortuna que Yo os otorgue Mi gloria y vuestro deber es testificar para Mi gloria. Si creéis en Mí sólo para ganar fortuna, entonces Mi obra no tendrá mucha relevancia y no estaríais cumpliendo vuestro deber. Los israelitas sólo vieron Mi misericordia, amor y grandeza y los judíos sólo fueron testigos de Mi paciencia y redención. Sólo vieron muy poco de la obra de Mi Espíritu; puede ser tal que su nivel de entendimiento era escasamente un diezmilésimo de lo que vosotros habéis escuchado y visto. Lo que vosotros habéis visto excede incluso aquello de los sumos sacerdotes vieron entre ellos. Hoy, la verdad que has entendido sobrepasa la de ellos; lo que habéis visto este día excede lo que se vio en la Era de la Ley así como en la Era de la Gracia, y lo que has experimentado sobrepasa incluso aquello que Moisés y Elías experimentaron. Porque lo que los israelitas entendieron sólo fue la ley de Jehová y lo que vieron sólo fue la espalda de Jehová; lo que los judíos entendieron sólo fue la redención de Jesús, lo que recibieron sólo fue la gracia que Jesús les otorgó y lo que vieron sólo fue la imagen de Jesús dentro de la casa de los judíos. Lo que vosotros veis este día es la gloria de Jehová, la redención de Jesús y todas Mis obras de hoy. También habéis escuchado la palabra de Mi Espíritu, apreciado Mi sabiduría y llegado a conocer Mis maravillas y aprendido de Mi carácter. También os he dicho todo Mi plan de gestión. Lo que habéis visto no es sólo a un Dios amoroso y misericordioso, sino a Uno que está lleno de justicia. Habéis visto Mi maravillosa obra y habéis sabido que estoy lleno del ardor de la ira y de majestad. Además, habéis sabido que una vez hice descender Mi furia rabiosa sobre la casa de Israel y este día ha venido sobre vosotros. Habéis entendido más de Mis misterios en el cielo que Isaías al igual que Juan; sabéis más de Mi belleza y honorabilidad que todos los santos de anteriores generaciones. Lo que habéis recibido no son solamente Mi verdad, Mi camino, Mi vida, sino la visión y la revelación mayor que las de Juan. Habéis entendido muchos más misterios y también habéis visto Mi rostro genuino; habéis aceptado más de Mi juicio y sabido más de Mi justo carácter. Así que, aunque nacisteis en los últimos días, la comprensión que tenéis es la de los antiguos y la del pasado; también habéis experimentado lo que es hoy y eso lo logró Mi mano. Lo que Yo pido de vosotros no es irrazonable porque os he dado demasiado y habéis visto mucho de Mí. Por lo tanto, os pido que deis testimonio para Mí como lo hicieron los antiguos santos y este es el único deseo de Mi corazón.

    Había sido Mi padre quien había dado testimonio de Mí pero Yo busco recibir mayor gloria y palabras de testimonio que provengan de las bocas de la creación. Así que os doy Mi todo a vosotros con el propósito de que cumpláis vuestro deber, llevando a término Mi obra entre los hombres. Debéis entender por qué tenéis fe en Mí. Si solamente me seguís para ser Mi aprendiz o Mi paciente, o para convertiros en uno de Mis santos en el cielo, entonces vuestros esfuerzos no servirán de nada. Seguirme de esa manera es sencillamente una pérdida de esfuerzo; tener ese modo de fe en Mí es solamente entretener vuestros días y desperdiciar vuestra juventud. Y al final no recibiréis nada. ¿No es esta una labor en vano? Hace mucho que me he apartado de los judíos y ya no soy un médico del hombre o la medicina del hombre. Ya no soy una bestia de carga para que el hombre conduzca o masacre a voluntad; más bien he venido entre los hombres para juzgar y castigar al hombre y para que el hombre me conozca. Tú debes saber que una vez hice la obra de redención; una vez fui Jesús pero no podía seguir siendo Jesús para siempre, al igual que una vez fui Jehová pero después me convertí en Jesús. Yo soy el Dios de la humanidad, el Señor de la creación, pero no puedo ser para siempre Jesús o para siempre Jehová. He sido lo que el hombre discurrió, un médico, pero no se puede ser dicho que Dios es sólo un médico para la humanidad. Así que si tienes puntos de vista de antaño en tu fe en Mí, entonces no alcanzarás nada. Sin importar cómo me alabes este día: “Qué amoroso es Dios con el hombre; Él me sana y me da bendiciones, paz y gozo. Qué bueno es Dios con el hombre; si sólo tenemos fe en Él, entonces no tenemos que preocuparnos por el dinero y la riqueza…” todavía no puedo interrumpir Mi obra original. Si tú crees en Mí este día, vas a recibir sólo Mi gloria y serás digno de dar testimonio de Mí y todo lo demás será secundario. Esto debes saber claramente.

    Ahora, ¿realmente sabes por qué crees en Mí? ¿Sabes realmente el fin y la relevancia de Mi obra? ¿Realmente conoces tu deber? ¿Conoces realmente Mi testimonio? Si solamente crees en Mí, pero ni Mi gloria ni Mi testimonio pueden ser vistos en ti, entonces hace mucho que te he desechado. En cuanto a los que lo saben todo, son más aguijones en Mi ojo y en Mi casa solamente piedras de tropiezo. Son cizaña que ha de ser completamente aventada de Mi obra, sin el menor oficio y sin ningún peso; desde hace mucho los he aborrecido. En cuanto a los que no tienen testimonio, Mi ira está perpetuamente sobre ellos y Mi vara nunca se aparta de ellos. Hace mucho los he entregado en las manos del maligno y no tienen ninguna de Mis bendiciones. En ese día su castigo va a ser mucho más doloroso que el de las mujeres fatuas. Ahora sólo estoy haciendo la obra que es Mi deber hacer; voy a atar todo el trigo en manojos, junto a esa cizaña. Esta es ahora Mi obra. Esta cizaña toda será aventada afuera en el tiempo en que Yo la aviente, después los granos de trigo serán recogidos en el granero y esas cizañas que han sido aventadas serán puestas en el fuego para ser quemadas hasta el polvo. Mi obra ahora es solamente unir a todos los hombres en bultos, esto es, para conquistarlos completamente. Después voy a comenzar a aventar para revelar el fin de todos los hombres. Así que debes saber cómo debes satisfacerme ahora y cómo te debes poner en el camino correcto de tu fe en Mí. Lo que busco es tu lealtad y obediencia ahora, tu amor ahora y tu testimonio ahora. Incluso si en este momento no sabes lo que es el testimonio o lo que es el amor, debes entregarme tu todo y entregarme los únicos tesoros que tienes: tu lealtad y tu obediencia. Debes saberlo, el testimonio de Mi derrota de Satanás se sitúa dentro de la lealtad y la obediencia del hombre, del mismo modo que lo hace Mi testimonio de Mi conquista completa del hombre. El deber de tu fe en Mí es dar testimonio de Mí, ser leal a Mí y a ningún otro y ser obediente hasta el final. Antes de que comience el siguiente paso de Mi obra, ¿cómo darás testimonio de Mí? ¿Cómo me serás leal y obediente? ¿Dedicas toda tu lealtad a tu oficio o simplemente te rendirás? ¿Prefieres someterte a cada disposición mía (sea la muerte o la destrucción) o huir a medio camino para evitar Mi castigo? Te castigo para que des testimonio de Mí y me seas leal y obediente. También, el castigo al presente es para comenzar el siguiente paso de Mi obra y permitir que la obra progrese sin obstáculos. Por lo tanto, te exhorto a que seas sabio y que no trates tu vida o el significado de tu existencia como arena sin ningún valor. ¿Puedes saber exactamente cuál será Mi obra por venir? ¿Sabes cómo voy a obrar en los días por venir y cómo se comenzará Mi obra? Debes saber la relevancia de tu experiencia de Mi obra y además, la relevancia de tu fe en Mí. He hecho tanto, ¿cómo podría rendirme a medio camino como te lo imaginas? He hecho una obra tan extensa, ¿cómo podría destruirla? En efecto, he venido para dar fin a esta era. Esto es cierto, pero además debes saber que voy a comenzar una nueva era, comenzar una nueva obra y, sobre todo, esparcir el evangelio del reino. Así que debes saber que la obra hoy es sólo para comenzar una era y poner el fundamento para esparcir el evangelio y dar fin a la era el tiempo por venir. Mi obra no es tan sencilla como piensas, ni es tan inútil y sin sentido como crees. Por lo tanto, te lo digo igual que antes: debes dar tu vida a Mi obra y, más aún, te tienes que dedicar a ti mismo a Mi gloria. Además, dar testimonio de Mí es lo que siempre he esperado y he anhelado aún más que esparzas Mi evangelio. Debes entender lo que hay en Mi corazón.

Rueda de prensa sobre un estudio de caso de las violaciones de la libertad religiosa en China


    El 14 de diciembre de 2017, Una conferencia de prensa con el tema de las "Violaciones de la libertad religiosa en China: un estudio de la persecución contra las minorías cristianas" fue realizada conjuntamente por el Centro de Estudios sobre Nuevas Religiones (CESNUR) y el Centro de Estudios sobre la Libertad de Religión, Creencia y Conciencia (LIREC) en la Cámara de Diputados italiana en Roma. El encuentro se centró en la apelación que se hacía respecto a las solicitudes de asilo rechazadas y la repatriación inminente de la mayoría de los cristianos de la Iglesia de Dios Todopoderoso que habían huido a Europa. También era la primera vez que se celebraba una conferencia de prensa sobre la persecución de la Iglesia de Dios Todopoderoso en la Cámara de Diputados romana. Miembros del Senado, de la Cámara de Diputados y un experto de renombre internacional en la investigación sobre nuevas religiones, el profesor Massimo Introvigne, ofrecieron discursos por separado, haciendo un llamamiento a todos los países europeos para que aprobaran las solicitudes de asilo de estos cristianos de acuerdo con los Convenios Internacionales sobre Refugiados.

Lecturas de hoy | Dios mismo, el único (V) La santidad de Dios (II) Parte 1


    Dios Todopoderoso dice: “porque las personas viven en medio de un carácter corrupto y moran en un mundo de maldad e inmundicia. Todo lo que ven, todo lo que tocan, todo lo que experimentan es la maldad y la corrupción de Satanás, así como las intrigas, las luchas internas y la guerra que tienen lugar entre las personas bajo la influencia de Satanás. Por tanto, incluso cuando Dios lleva a cabo Su obra en las personas, o cuando les habla y les demuestra Su carácter y esencia, no son capaces de ver o aceptar lo que es la santidad. Aún más, por esta razón, las personas dicen a menudo que Dios es santo. Al vivir estas en medio de la inmundicia y la corrupción, y encontrarse bajo el campo de acción de Satanás, no ven la luz y no conocen los asuntos o las cosas positivas ni conocen la verdad. Por tanto, nadie sabe realmente qué es santo”.

jueves, 28 de junio de 2018

Cuando se trata de Dios, ¿cuál es tu entendimiento?

    Las personas han creído en Dios durante mucho tiempo, pero la mayoría de ellas no tienen entendimiento de esta palabra “Dios”. Simplemente siguen en una confusión. No tienen pistas acerca de cómo debería creer el hombre en Dios o qué es Él exactamente. Si las personas sólo saben creer en Dios y seguirlo, pero no qué es Él, ni lo entienden, ¿no es esta la mayor broma del mundo? Aunque las personas han presenciado muchos misterios celestiales hasta la fecha y han oído mucho conocimiento profundo que el hombre nunca había comprendido antes, están en tinieblas en muchas cosas elementales, como verdades aún no contempladas. Algunas personas podrían decir: “Hemos creído en Dios durante muchos años. ¿Cómo no íbamos a saber lo que Dios es? ¿No nos denigra esto?”. Pero en realidad, aunque todo el mundo me está siguiendo hoy, nadie tiene entendimiento alguno de toda esta obra actual. Dejan ir incluso las cuestiones más claras y fáciles, y mucho menos esta cuestión no digamos ya esta más compleja de “Dios”. Deberías saber que esas cuestiones que echas a un lado y eres incapaz de descubrir son las que más deberías entender, porque sólo sabes seguir a la multitud, sin prestar atención a aquello con lo que deberías prepararte ni tener cuidado con ello. ¿Sabes realmente por qué deberías tener fe en Dios? ¿Sabes realmente qué es Dios? ¿Sabes realmente qué es el hombre? Como hombre que tiene fe en Dios, si eres incapaz de entender estas cosas, ¿no pierdes la dignidad como creyente en Dios? Mi obra hoy es esta: hacer que las personas entiendan su esencia, todo lo que hacen, y que conozcan el verdadero rostro de Dios; este es el acto final de Mi plan de gestión, la última etapa de Mi obra. Esa es la razón por la que os estoy comunicando todos los misterios de la vida de antemano, de forma que todos vosotros podáis aceptarlos de Mí. Como esta es la obra de la era final, debo deciros todas las verdades de la vida que nunca antes habéis asimilado, aunque seáis incapaces de absorberlas y soportarlas, porque simplemente sois demasiado deficientes y no estáis preparados. Yo quiero concluir Mi obra, terminar toda Mi obra requerida, e informaros plenamente de lo que os estoy comisionando a hacer, para que no os desviéis de nuevo y caigáis por los engaños del maligno cuando descienda la oscuridad. Hay muchos caminos más allá de vuestra comprensión, muchos asuntos que no entendéis. ¡Sois tan ignorantes! Yo conozco bien vuestra estatura y vuestras deficiencias. Por tanto, aunque hay muchas palabras que no seréis capaces de absorber, sigo queriendo deciros todas estas verdades que nunca habéis asimilado antes; porque me sigue preocupando si, con vuestra estatura actual, seréis capaces de ser un testimonio para Mí. No es que Yo os denigre. Sois todos bestias que no han pasado por Mi entrenamiento formal, y es verdaderamente cuestionable cuánta gloria hay en vosotros. Aunque he invertido una energía tremenda trabajando en vosotros, parece que los elementos positivos en vosotros prácticamente no existen, mientras los negativos pueden contarse con los dedos y se dedican solamente a testimonios para avergonzar a Satanás. Casi todo lo demás en vosotros es el veneno de este. Os miro como si estuvieseis más allá de la salvación. Así, estando las cosas donde están ahora, miro vuestras diversas actuaciones, y finalmente conozco vuestra verdadera estatura. Esa es la razón por la que sigo preocupándome por vosotros: Abandonado a vivir por sí mismo, ¿acabará el hombre mejor de lo que es hoy o de una forma comparable a ello? ¿No estáis inquietos por vuestra estatura infantil? ¿Podéis ser realmente como el pueblo escogido de Israel, leal a Mí y sólo a Mí bajo cualquier circunstancia? Lo que demostráis no son las travesuras de niños fuera de la vista de sus padres, sino la bestialidad que estalla en animales lejos del alcance del látigo de sus amos. Deberíais conocer vuestra naturaleza, que es también la debilidad que todos compartís, vuestra enfermedad común. Así pues, Mi única exhortación para vosotros hoy es que seáis un testimonio para Mí. No dejéis bajo ninguna circunstancia que la vieja enfermedad, brote de nuevo. Lo más importante es dar testimonio. Ese es el núcleo de Mi obra. Deberíais aceptar Mis palabras del mismo modo que María aceptó la revelación de Jehová que vino a ella en un sueño, creyendo y después obedeciendo. Sólo esto cumple los requisitos de ser casto. Porque vosotros sois los que más oís Mis palabras, los que Yo más bendigo. Os estoy dando todas Mis posesiones valiosas, concediéndooslo todo. Sin embargo, vuestro estatus y el del pueblo de Israel son muy diferentes, mundos completamente distintos. No obstante, en comparación con ellos estáis recibiendo mucho más. Mientras ellos esperan desesperadamente Mi aparición, vosotros pasáis días agradables conmigo, compartiendo Mis riquezas. En comparación, ¿qué os da el derecho de graznar y reñir conmigo y exigir porciones de Mis posesiones? ¿No estáis recibiendo suficiente? Os doy mucho, pero lo que me devolvéis es tristeza desgarradora, ansiedad, resentimiento incontenible y descontento. Sois demasiado repugnantes, pero también dais pena. Por tanto no tengo otra opción que tragarme todo Mi resentimiento y quejarme a vosotros una y otra vez. A lo largo de estos varios miles de años de obra, nunca antes puse ninguna objeción a la humanidad por haber descubierto que en la historia de su desarrollo sólo los engaños entre vosotros son lo más renombrado. Son como herencias valiosas que el famoso antepasado de la antigüedad os dejó. Cómo aborrezco a esos cerdos y perros inhumanos. ¡Sois demasiado inconscientes! ¡Vuestro carácter es demasiado básico! ¡Vuestros corazones están demasiado endurecidos! Si Yo llevara estas palabras mías y esta obra mía a Israel, hace mucho que habría obtenido la gloria. Pero no es así entre vosotros. Entre vosotros sólo hay descuido cruel, vuestro trato frío, y vuestras excusas. ¡Sois demasiado insensibles e inútiles!

    Deberíais ofrecer vuestro todo por Mi obra. Deberíais hacer obra que me beneficie. Quiero hablaros sobre todo lo que no tenéis claro de forma que podáis obtener de Mí todo aquello de lo que carecéis. Aunque vuestros defectos son demasiado numerosos para contarlos, estoy dispuesto a seguir haciendo la obra que debería estar haciendo en vosotros, concediéndoos Mi última misericordia de forma que podáis beneficiaros de Mí y obtener la gloria ausente en vosotros y que el mundo nunca ha visto. He obrado durante muchos años, pero nadie entre los hombres nunca me ha conocido. Quiero contaros secretos que nunca he contado a nadie.

    Entre los hombres, fui el Espíritu que no podían ver, el Espíritu con el que nunca podían entrar en contacto. Debido a Mis tres etapas de obra en la tierra (creación del mundo, redención y destrucción), aparezco en medio de ellas en diferentes momentos (nunca públicamente) para realizar Mi obra entre los hombres. La primera vez que vine entre los hombres fue durante la Era de la Redención. Por supuesto vine en medio de la familia judía; por tanto, los primeros en ver a Dios en la tierra fueron los miembros del pueblo judío. La razón por la que hice personalmente esta obra fue porque quise usar Mi carne encarnada como una ofrenda por el pecado en Mi obra redentora. Así pues los primeros en verme fueron los judíos de la Era de la Gracia. Esa fue la primera vez que obré en la carne. En la Era del Reino, Mi obra es conquistar y perfeccionar, por lo que hago de nuevo obra de pastoreo en la carne. Esta es Mi segunda vez obrando en la carne. En las dos últimas etapas de la obra, aquello con lo que las personas entran en contacto ya no es el Espíritu invisible e intocable, sino una persona que es el Espíritu actualizado como carne. Así pues, a ojos del hombre, vuelvo a ser una persona sin el aspecto y el sentimiento de Dios. Además, el Dios que las personas ven no es sólo varón, sino también mujer, lo que es aún más asombroso y desconcertante para ellas. Una y otra vez, Mi obra extraordinaria destruye viejas creencias sostenidas durante muchos, muchos años. ¡Las personas están atónitas! Dios no es sólo el Espíritu Santo, ese Espíritu, el Espíritu siete veces intensificado, el Espíritu que todo lo engloba, sino también una persona, una persona ordinaria, excepcionalmente común. No es sólo varón, sino también mujer. Son parecidos en que ambos nacieron de humanos, y distintos en que uno es concebido por el Espíritu Santo y el otro es nacido de un humano pero derivado directamente del Espíritu. Son parecidos en que ambas carnes encarnadas de Dios llevan a cabo la obra de Dios el Padre, y distintos en que uno hace la obra de redención y el otro la de conquista. Ambos representan a Dios el Padre, pero uno es el Señor de la redención lleno de gracia y misericordia, y el otro es el Dios de justicia lleno de ira y juicio. Uno es el Comandante Supremo que lanza la obra de redención, y el otro es el Dios justo que cumple la obra de conquistar. Uno es el Principio, el otro el Final. Uno es carne sin pecado, el otro es carne que completa la redención, continúa la obra, y nunca es del pecado. Ambos son el mismo Espíritu, pero moran en carnes diferentes y han nacido en lugares diferentes. Y están separados por varios miles de años. Sin embargo, toda Su obra es mutuamente complementaria, nunca conflictiva, y se puede hablar de ella en el mismo contexto. Ambos son personas, pero uno es un bebé varón y el otro es una niña recién nacida. Durante estos muchos años, lo que las personas han visto no es sólo el Espíritu y no sólo un hombre, un varón, sino también muchas cosas que no están de acuerdo con las nociones humanas, y por tanto nunca pueden explicarme totalmente. Se mantienen creyendo en Mí y dudando de Mí a medias, como si Yo existiera pero fuera también un sueño ilusorio. Esta es la razón por la que hasta hoy, las personas siguen sin saber qué es Dios. ¿Puedes resumirme realmente en una simple frase? ¿Te atreves a decir realmente: “Jesús no es otro que Dios, y Dios no es otro que Jesús”? ¿Eres realmente tan valiente como para decir: “Dios no es otro que el Espíritu, y el Espíritu no es otro que Dios”? ¿Estás cómodo diciendo: “Dios es solamente una persona vestida de carne”? ¿Tienes verdaderamente la valentía de afirmar: “La imagen de Jesús es simplemente la gran imagen de Dios”? ¿Eres capaz de explicar exhaustivamente el carácter y la imagen de Dios con la fuerza de tu don de palabra? ¿Te atreves a decir realmente: “Dios sólo creó al hombre, no a la mujer, a Su imagen”? Si dices esto, entonces ninguna mujer estaría entre Mis escogidos y mucho menos serían un género dentro de la humanidad. ¿Sabes ahora qué es Dios? ¿Es humano? ¿Es un Espíritu? ¿Es realmente un varón? ¿Sólo Jesús puede completar la obra que quiero hacer? Si sólo eliges una de las anteriores para resumir Mi esencia, serías entonces un creyente fiel extremadamente ignorante. Si obro como carne encarnada una vez y sólo una, ¿podríais delimitarme? ¿Puedes realmente mirar y ver a través de Mí? ¿Puedes realmente resumirme completamente simplemente gracias a lo que has sido expuesto durante tu vida? Y si en Mis dos encarnaciones hago una obra parecida, ¿cómo me percibiríais? ¿Podríais dejarme clavado en la cruz para siempre? ¿Puede ser Dios tan simple como dices?

    Aunque vuestra fe es muy sincera, ninguno de vosotros es capaz de explicarme totalmente, y ninguno de vosotros puede testificar plenamente de todas las realidades que veis. Pensad en ello. Justo ahora la mayoría de vosotros es negligente en sus obligaciones, yendo en su lugar tras las cosas de la carne, saciándola y disfrutando de ella con avidez. Poseéis poca verdad. ¿Cómo podéis entonces dar testimonio de todo lo que habéis visto? ¿Confiáis realmente en que podéis ser Mis testigos? Si un día eres incapaz de dar testimonio a todos de lo que has visto hoy, habrás perdido la función de un ser creado. No habrá ningún sentido en absoluto en tu existencia. Serás indigno de ser un humano. ¡Uno puede decir incluso que no serás humano! He hecho una cantidad infinita de obra en vosotros. Pero debido a que en el presente no aprendes nada, no sabes nada, y trabajas en vano, cuando Yo necesito expandir Mi obra, te quedarás mirando inexpresivamente, con la lengua trabada y totalmente inútil. ¿No hará eso de ti un pecador de todos los tiempos? Cuando llegue ese momento, ¿no sentirás el arrepentimiento más profundo? ¿No te hundirás en el rechazo? No estoy haciendo toda esta obra ahora por aburrimiento, sino para dejar un fundamento para Mi obra futura. No es que Yo esté en un punto muerto y tenga que venir con algo nuevo. Deberías entender que la obra que hago no es un juego[a] de niños sino una representación de Mi Padre. Deberíais saber que no soy sólo Yo quien hace todo esto por Sí mismo. En su lugar, estoy representando a Mi Padre. Entretanto, vuestro papel es estrictamente seguir, obedecer, cambiar, y testificar. Lo que deberíais entender es por qué debéis creer en Mí. Esta es la pregunta más importante que cada uno de vosotros debe entender. Mi Padre, por causa de Su gloria, os predestinó a todos para Mí desde el momento en que creó el mundo. No fue para otra cosa que por el bien de Mi obra, y de Su gloria, que os predestinó. Es por causa de Mi Padre que creéis en Mí; es por causa de la predestinación de Mi Padre que me seguís. Nada de esto es decisión vuestra. Es más importante aún que entendáis que sois aquellos que Mi Padre me ha concedido con el propósito de testificar para Mí. Como Él os entregó a Mí, deberíais permanecer en los caminos que os concedo así como los caminos y las palabras que os enseño, porque es vuestra obligación permanecer en Mis sendas. Este es el propósito original de vuestra fe en Mí. Por tanto os digo que sois simplemente personas que Mi Padre me concedió para que permaneciesen en Mis caminos. Sin embargo, sólo creéis en Mí; no sois de Mí porque no sois de la familia israelita sino de la estirpe de la serpiente antigua. Todo lo que os estoy pidiendo es que deis testimonio de Mí, pero hoy debéis andar en Mis caminos. Todo esto es por causa de testimonios futuros. Si sólo funcionáis como personas que escuchan Mis caminos, entonces no tendréis ningún valor y el sentido de que Mi Padre os entregue a Mí se perderá. Lo que insisto en deciros es esto: “Deberíais andar en Mis caminos”.

Nota al pie:

a. El texto original dice “un niño jugando en la calle”.

Cómo deberías ocuparte de tu misión futura

    ¿Puedes expresar el carácter de Dios de la era en un lenguaje adecuado que tenga sentido en la misma? A través de tu experiencia de la obra de Dios, ¿puedes describir con detalle el carácter de Él? ¿Cómo puedes describirlo adecuadamente, apropiadamente? De forma que por medio de esto, otros puedan aprender acerca de tus experiencias. ¿Cómo transmitirás lo que has visto y experimentado a esos creyentes religiosos patéticos, pobres y devotos, hambrientos y sedientos de justicia, y que están esperando a que tú los pastorees? ¿Qué tipo de caracteres están esperando a que tú los pastorees? ¿Puedes imaginarlo? ¿Eres consciente de la carga que llevas, tu comisión, y tu responsabilidad? ¿Dónde está tu sentido de la misión histórica? ¿Cómo servirás como un buen señor en la próxima era? ¿Tienes un gran sentido de señorío? ¿Cómo explicarías el señor de todas las cosas? ¿Es realmente el señor de todas las criaturas vivientes y toda la materia del mundo? ¿Qué planes tienes para el progreso del siguiente paso de la obra? ¿Cuántas personas están esperando a que seas su pastor? ¿Es pesada tu tarea? Son pobres, patéticos, ciegos, están confundidos, lamentándose en las tinieblas: “¿dónde está el camino?”. Cómo anhelan que la luz, como una estrella fugaz, descienda repentinamente y disperse la fuerza de la oscuridad que ha oprimido a los hombres durante tantos años. ¿Quién puede saber con cuánta ansiedad esperan, y cómo anhelan día y noche por esto? Estos hombres que sufren profundamente permanecen encarcelados en las mazmorras de las tinieblas, sin esperanza de liberación, incluso el día en que la luz brilla; ¿cuándo dejarán de llorar? Estos espíritus frágiles que nunca han tenido reposo están sufriendo verdaderamente tal desgracia. Han estado mucho tiempo sellados por cuerdas despiadadas y la historia congelada en el lugar. ¿Quién ha oído alguna vez los sonidos de sus gemidos? ¿Quién ha visto sus rostros miserables? ¿Has pensado alguna vez cuán afligido e inquieto está el corazón de Dios? ¿Cómo puede soportar Él ver a la humanidad inocente que creó con Sus propias manos sufriendo tal tormento? Después de todo, los seres humanos son los desgraciados que han sido envenenados. Aunque han sobrevivido hasta hoy, ¿quién habría pensado que el maligno los ha envenenado hace mucho? ¿Has olvidado que eres una de las víctimas? Partiendo de tu amor por Dios, ¿no estás dispuesto a esforzarte por salvar a aquellos que han sobrevivido? ¿No estás dispuesto a usar toda tu fuerza para devolver al Dios que ama a la humanidad como a Su propia carne y sangre? ¿Cómo entiendes el ser usado por Dios para vivir tu vida extraordinaria? ¿Tienes realmente la determinación y la confianza para vivir la vida llena de sentido de una persona piadosa y que sirve a Dios?


Película cristiana 2018 | "Desencadenar el corazón" ¿Controla realmente el hombre su propio destino?


    Chen Zhi nació en una familia de campesinos pobres. En la escuela, "el conocimiento puede cambiar tu destino" y "el destino de una persona está en sus propias manos" se convirtieron en sus lemas. Él creía que mientras trabajara duro y con constancia, podría destacarse del resto y obtener mérito y fama. Al graduarse en la universidad, Chen Zhi encontró un trabajo bastante bien remunerado relacionado con el comercio exterior. Sin embargo, no estaba en absoluto satisfecho con sus circunstancias de aquel entonces. Con el fin de alcanzar su ideal de destacarse sobre los demás, dejó su trabajo y creó su propia empresa comercial. Pero la época de bonanza no duró mucho. Como su gestión no era buena, menguaron los clientes y el negocio de la empresa disminuyó. Al final, la empresa no pudo continuar funcionando. Cuando la empresa quebró, Chen Zhi no estuvo dispuesto a aceptar el fracaso. Creía que confiando en su propio conocimiento y habilidad, siempre y cuando perseverara, sería capaz de resurgir. Más tarde, Chen Zhi creó un sitio web de marketing digital y montó un negocio en Internet. Después de pasar varios años muy atareado, fracasó igualmente. Chen Zhi se hundió en una profunda angustia y desesperación...

    En 2016, la familia de Chen Zhi se fue a vivir a los Estados Unidos. Con la ayuda de su esposa, Chen Zhi aceptó la obra de los últimos días de Dios Todopoderoso. A través de la lectura de las palabras de Dios, Chen Zhi acabó por comprender que Dios controla el destino de la humanidad y que el hombre simplemente no puede cambiar su propio destino confiando en sus propias habilidades. Conoció también cuál es la fuente de la angustia del hombre durante su vida y cómo Satanás ha corrompido a la humanidad. Además, supo que, si el hombre desea tener una vida significativa, debe acudir ante Dios, aceptar el juicio y el castigo de las palabras de Dios para obtener la purificación y vivir confiando en las palabras de Dios, pues sólo entonces obtendrá la alabanza de Dios. Chen Zhi comprendió algunas verdades en las palabras de Dios Todopoderoso, estableció una perspectiva correcta para su vida, la confió por completo a Dios, obedeció al control y los arreglos de Dios, libró por fin el yugo de su alma que "el destino de una persona está en sus propias manos" y obtuvo la liberación y la libertad. A partir de entonces, caminó por el sendero radiante y correcto de la vida.

Himno cristiano 2018 | Dios llega calladamente entre nosotros


    Dios está en silencio, y nunca se ha aparecido,
pero Su obra no ha cesado.
Ve todas las tierras y gobierna todo,
Él contempla el hablar y el obrar del hombre.
Nos gestiona por pasos de acuerdo a Su plan.
En silencio avanza, sin efecto dramático,
pero Sus pasos se acercan más al hombre,
y Su tribunal se despliega en el universo con la velocidad de la luz,
seguido por el descenso de Su trono a nosotros.
¡Qué escena tan majestuosa es, qué cuadro tan imponente y solemne!
Como paloma, como un león rugiente, el Espíritu llega a nosotros.
Es sabio, es justo y majestuoso,
en silencio viene a nosotros,
con autoridad y lleno de amor y compasión.
Y seguimos nuestros intereses, como si Él no tuviera nada que ver.
De “La Palabra manifestada en carne”



Recomendación: El Origen y el Desarrollo de la Iglesia de Dios Todopoderoso