La humanidad corrupta frecuentemente se rebela contra Dios y reacia a Dios y esto es completamente el resultado de la corrupción de Satanás y de la naturaleza traicionera a Dios de la humanidad corrupta.
Relámpago Oriental | La Iglesia de Dios Todopoderoso surgió en China por la obra de la segunda venida del Señor Jesús, el Cristo de los últimos días, "Dios Todopoderoso", y no es establecida por ninguna persona. Cristo es la verdad, el camino y la vida. Después de leer la palabra de Dios, verás que Dios ha aparecido.
miércoles, 25 de julio de 2018
La búsqueda y los principios de práctica correctos para creer en Dios
Muchas personas que creen en Dios sólo se centran en trabajar de forma entusiasta por Él y ceñirse a la ceremonia religiosa.
martes, 24 de julio de 2018
Sólo siendo una persona honesta es el verdadero arrepentimiento
Cualquiera que haya experimentado la obra de Dios de los últimos días a lo largo de los últimos años ya sabe que la humanidad ha sido profundamente corrompida por Satanás y que no tiene en absoluto la semejanza de un ser humano real.
lunes, 23 de julio de 2018
Cuatro indicadores que se deben comprender al buscar la verdad para lograr el cambio de carácter
En la obra de Dios en los últimos días, Él ha expresado muchas verdades, todas las cuales son para resolver la corrupción de la humanidad y se basan enteramente en lo que la humanidad corrupta requiere para la salvación.
Las cuatro etapas de la experiencia de vida para ser salvo y perfeccionado
La obra de Dios de juicio y castigo en los últimos días comenzó con conquistar a los “hacedores de servicio”. Primero, Dios usó palabras de juicio y revelación para probar a los hacedores de servicio.
La mejor canción cristiana del mundo | Dios pone toda Su esperanza en el hombre
Desde el principio hasta hoy,
sólo el hombre puede conversar con Dios.
Sólo el hombre es capaz de conversar con Dios,
entre todas las cosas vivientes y lo que Él creó.
domingo, 22 de julio de 2018
Las personas que creen en Dios pero no pueden someterse a Él serán eliminadas
Actualmente hay algunas personas en la iglesia que no tienen un buen carácter. No se someten en absoluto, no se preocupan de la voluntad de Dios y tienen incluso menos consideración por la obra de la familia de Dios.
Las cinco expresiones principales del cambio en el carácter
Un cambio en el carácter se refiere principalmente a cambiar la naturaleza de las personas de resistencia y traición a Dios por la corrupción de Satanás.
Los principios que deben mantenerse con el fin de no ser engañados por falsos Cristos
Actualmente, han aparecido toda clase de falsos Cristos y personas engañosas. Son como leones rugientes que van por todas partes buscando personas que devorar.
Palabra de vida eterna | El Reino Milenario ha llegado
Dios Todopoderoso dice: “La llegada del Reino Milenario a la tierra es la llegada de las palabras de Dios a la tierra.
sábado, 21 de julio de 2018
Los principios que deben mantenerse con el fin de no ser engañados por falsos Cristos
Actualmente, han aparecido toda clase de falsos Cristos y personas engañosas. Son como leones rugientes que van por todas partes buscando personas que devorar.
Los cinco criterios para ser testimonio
En mi última enseñanza, “La clave para ser testimonio es protegerse del engaño de Satanás y de los falsos Cristos”, mencioné lo siguiente: Mientras Dios está haciendo la obra de todo el universo, nosotros, como pueblo chino escogido, debemos enfrentar todo tipo de pruebas y refinamientos dolorosos.
Comprender la voluntad de Dios y buscar el sentido de Dios
Comprender la voluntad de Dios es un aspecto visionario de la verdad que quienes sirven a Dios deben entender con claridad. Ejemplos de esto son: la relevancia de la obra de Dios, el propósito de Dios en obrar en el hombre, las exigencias de Dios para el hombre, cómo requiere Dios que el hombre coopere en cuanto a un método de obra o procedimiento de obra particular, qué expectativas y esperanzas tiene Dios para el hombre, etc.
Sonidos de la naturaleza: recopilación de himnos
¡Hola a todos los hermanos y hermanas! El Libro del Apocalipsis profetiza: "Y oí una voz del cielo, como el estruendo de muchas aguas y como el sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como el sonido de arpistas tocando sus arpas.
Nueva película cristiana | "Fortuna y desgracia" ¿Realmente puede el dinero comprar la felicidad?
Al haberse criado en una familia pobre, Du Juan se mostró decidida desde muy pequeña a ganar mucho dinero para tener una vida mejor.
Debes tener una fe genuina en el Dios práctico
En estos días, hay muchas personas que creen en el Dios encarnado. Y cada vez hay más de estas personas. Sin embargo, así es como Dios revela la fe del hombre en Él:
viernes, 20 de julio de 2018
Varios aspectos de la humanidad normal
Simplemente hablando, tener humanidad es tener una apariencia humana normal como lo requiere Dios y su forma de vivir tiene la semejanza de un ser humano.
Una persona debe tener principios al servir a Dios
Para ser un líder al servicio de Dios debes tener principios. Algunos dicen: “Hay muchas verdades con las que, por mucho que intente comunicarlas, aún carezco de claridad acerca de ellas”.
1. Comunicando “lealtad a Dios”
La obra de Dios ya se está acercando al fin. A todas y cada una de las personas, Dios les pregunta: “¿A quién eres leal?”. Esta pregunta de Dios conmueve los corazones de las personas y ellas comienzan a examinarse.
miércoles, 18 de julio de 2018
La confesión de un fariseo "Recuerdos que escuecen" | Tráiler oficial
Fan Guoyi era un anciano de una iglesia casera en China. Durante veinte años de servicio, imitó siempre a Pablo y trabajó arduamente y se entregó con gran entusiasmo por el Señor.
El Señor está llamando a la puerta, recíbelo rápidamente "Llamar a la puerta" | Tráiler oficial
Hace dos mil años, el Señor Jesús profetizó: "Pero a medianoche se oyó un clamor: '¡Aquí está el novio! Salid a recibirlo'" (Mateo 25:6).
Palabra de vida eterna | Sólo los que conocen a Dios y Su obra pueden satisfacer a Dios
Dios Todopoderoso dice: “Creer en Dios y buscar el conocimiento de Dios no es un asunto sencillo. Esto no puede lograrse simplemente reuniéndose y escuchando prédicas, y tú no puedes ser perfeccionado sólo por la pasión.
Nueva película cristiana completa en español | "El último tren" Regresar al lado del Señor
Chen Peng era pastor en una iglesia clandestina. Siempre había servido al Señor con pasión y a menudo trabajaba como predicador, ayudando a sus seguidores, y asumía grandes cargas por la iglesia.
Coro cristiano 2018 | "El reino" La Nueva Jerusalén ha descendido
En el reino, la riqueza y la gloria de Dios se manifiestan.
Los relámpagos alumbran desde el Oriente hasta el Occidente.
La luz verdadera está aquí, la palabra de Dios ha aparecido en la carne.
El Salvador regresó hace tiempo, descendió sobre una nube blanca.
Los santos han sido arrebatados hoy ante el trono para alabar a Dios.
Palabra de vida eterna | Dios mismo, el único (V) La santidad de Dios (II) Parte 4
Dios Todopoderoso dice: “Entender la esencia de Dios y conocerla proporciona una ayuda inconmensurable para la entrada en la vida de las personas.
martes, 17 de julio de 2018
Música de danza cristiana | El reino de Cristo es un hogar acogedor
Revelar el misterio de la Biblia "Salir de la Biblia" | Tráiler oficial
Wang Yue era predicadora en una iglesia casera de China. Predicaba y pastoreaba a la iglesia para el Señor con toda su alma y corazón. Pero cuando su iglesia se fue vaciando cada vez más, no pudo evitar que la invadiera la ansiedad.
domingo, 15 de julio de 2018
¿A qué se refiere la verdadera salvación? "Salvación" | Tráiler oficial
¿Qué es la salvación? Aquellos que creen en el Señor Jesús piensan que si le oran con sinceridad al Señor, confiesan y se arrepienten de sus pecados, estos les serán perdonados y se les concederá la salvación, que cuando el Señor venga ascenderán directamente al reino de los cielos. ¿Pero de verdad es tan simple la salvación?
La vigésima novena declaración
En el día en que todas las cosas fueron resucitadas, Yo vine entre los hombres, y he pasado días y noches maravillosos con él.
La vigésima octava declaración
Cuando vine de Sion, todas las cosas me esperaban y cuando regresé a Sion, todos los hombres me recibieron. Conforme iba y venía, nunca fueron Mis pasos estorbados por cosas que estaban en enemistad conmigo y por lo tanto Mi obra progresó sin problemas.
La vigésima séptima declaración
El comportamiento del hombre nunca ha tocado Mi corazón ni tampoco me ha parecido precioso. A los ojos del hombre siempre estoy tratándole muy estrictamente y siempre estoy ejerciendo autoridad sobre él.
La vigésima sexta declaración
¿Quién ha morado en Mi hogar? ¿Quién se ha levantado para Mí? ¿Quién ha sufrido por Mi causa? ¿Quién ha comprometido su palabra delante de Mí? ¿Quién me ha seguido hasta el presente y no se ha vuelto indiferente?
sábado, 14 de julio de 2018
La vigésima quinta declaración
Los tiempos pasan, y el día de hoy ha llegado en un abrir y cerrar de ojos. Bajo la dirección de Mi Espíritu, todas las personas viven en medio de Mi luz, y nadie piensa ya en el pasado ni presta atención al ayer.
La vigésima cuarta declaración
Mi castigo viene sobre todas las personas, sin embargo, también se mantiene distante de todas las personas. La vida entera de cada persona está llena de amor y odio hacia Mí y nadie me ha conocido jamás, y así la actitud del hombre hacia Mí respecta es muy cambiante y es incapaz de ser normal.
La vigésima tercera declaración
Cuando Mi voz retumba, cuando brota fuego de Mis ojos, estoy vigilando toda la tierra, estoy observando el universo entero.
La vigésima segunda declaración
El hombre vive en medio de la luz, pero no es consciente de lo precioso de ella. Ignora la esencia de esta, su fuente y, además, a quién pertenece.
miércoles, 11 de julio de 2018
La vigésima primera declaración
El hombre cae en medio de Mi luz y se mantiene firme por causa de Mi salvación.
La vigésima declaración
Las riquezas de Mi familia son innumerables e inconmensurables, sin embargo, el hombre no ha venido a Mí para disfrutar de ellas.
La decimonovena declaración
Es la debida ocupación de la humanidad el tomar Mis palabras como base para su sobrevivencia. El hombre tiene que establecer su porción individual en todas y cada una de las partes de Mis palabras; no hacerlo sería buscarse problemas, buscar su propia destrucción.
La decimoctava declaración
Bajo la luz del relámpago, cada animal es revelado en su verdadera forma. Así también, iluminados por Mi luz, los seres humanos han recuperado la santidad que una vez poseyeron.
La decimoséptima declaración
Mi voz resuena como un trueno, iluminando los cuatro cuadrantes y la tierra entera y en medio de truenos y relámpagos, la humanidad es derribada.
martes, 10 de julio de 2018
¿Has recibido al Señor? "Bienaventurados los pobres en Espíritu" | Tráiler oficial
Cho Yeonghan es pastor de una iglesia en Corea del Sur. Sirvió al Señor con entusiasmo durante décadas y se ganó el profundo respeto de sus compañeros creyentes. En los últimos años, su iglesia se fue quedando cada día más desolada.
Dios te habla | “¿Qué sabes de la fe?” La palabra de Dios
Dios Todopoderoso dice: “Digo que el hombre tiene fe en Mí porque doy demasiada gracia y tiene demasiado que ganar. Los judíos creyeron en Mí por Mi gracia y me siguieron dondequiera que fui.
Lectura y evangelio de hoy | La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo (III) Parte 6
Dios Todopoderoso dice: “El trato de Dios con las personas que blasfeman o le resisten, o incluso lo difaman —personas que intencionalmente lo atacan, difaman y maldicen— es no hacer la vista gorda o los oídos sordos.
lunes, 9 de julio de 2018
La decimosexta declaración
Hay tanto que deseo decir al hombre, tantas cosas que Yo tengo que contarle. Pero las habilidades de aceptación del hombre son muy escasas; es incapaz de comprender plenamente Mi palabra conforme a lo que Yo proveo, y sólo entiende un aspecto, pero permanece ignorante del resto.
La decimoquinta declaración
El hombre es una criatura sin conocimiento de sí mismo. Sin embargo, aunque sea incapaz de conocerse a sí mismo, conoce a todo el mundo como la palma de su mano, como si todos los demás hubiesen pasado primero su inspección y recibido su aprobación antes de decir o hacer cualquier cosa, y, por ende, como si él hubiese tomado la medida entera de todas las demás personas, incluyendo su estado psicológico.
La decimocuarta declaración
A lo largo de las eras, ningún ser humano ha entrado en el reino y por tanto nadie ha disfrutado la gracia de la Era del Reino, nadie ha visto el Rey del Reino.
La decimotercera declaración
Oculto dentro de las proclamaciones de Mi voz hay unas cuantas de Mis intenciones. Pero el hombre no conoce ni entiende nada de esto, y sigue recibiendo Mi palabra desde el exterior y la sigue desde el exterior, sin ser capaz de darse cuenta de Mi corazón o de intuir Mi voluntad desde el interior de Mi palabra.
domingo, 8 de julio de 2018
La duodécima declaración
Cuando el relámpago surge desde el Este, que es también precisamente el momento en el que empiezo a hablar, en el momento en que el relámpago aparece, todo el empíreo se ilumina, y todas las estrellas empiezan a transformarse.
La undécima declaración
Toda persona de la humanidad debería aceptar la observación de Mi Espíritu, escrutar detenidamente cada una de sus palabras y acciones, y, además, mirar Mis maravillosos hechos.
La décima declaración
La Era del Reino es, después de todo, diferente de tiempos pasados. No concierne a lo que el hombre hace. En su lugar, Yo mismo llevo a cabo Mi obra después de descender sobre la tierra; obra que los seres humanos no pueden concebir ni cumplir.
La novena declaración
Dado que tú eres uno del pueblo de Mi familia, y puesto que eres fiel en Mi reino, todo lo que haces debe cumplir con los estándares que requiero.
La octava declaración
Cuando Mis revelaciones alcancen su cima, y cuando Mi juicio llegue a su fin, habrá llegado el momento en el que todo Mi pueblo sea revelado y sea hecho completo.
La séptima declaración
Todas las ramas occidentales deberíais oír Mi voz:
¿Me habéis sido fieles en el pasado? ¿Habéis obedecido Mis excelentes palabras de consejo? ¿Tenéis esperanzas que sean realistas y no sean vagas ni indecisas? La lealtad del hombre, su amor, su fe, no existe nada sino lo que proviene de Mí, nada sino lo que es concedido por Mí.
Contemplando la aparición de Dios en Su juicio y Su castigo
Como cientos de millones de otros seguidores del Señor Jesucristo, nosotros acatamos las leyes y los mandamientos de la Biblia, gozamos la abundante gracia del Señor Jesucristo y nos reunimos, oramos, alabamos y servimos en el nombre del Señor Jesucristo, y todo esto lo hacemos bajo el cuidado y la protección del Señor.
Dios preside el destino de toda la humanidad
Como miembros de la raza humana y cristianos devotos, es responsabilidad y obligación de todos nosotros ofrecer nuestra mente y nuestro cuerpo para el cumplimiento de la comisión de Dios, porque todo nuestro ser vino de Él y existe gracias a Su soberanía.
sábado, 7 de julio de 2018
¿Has asistido al banquete con el Señor?
Hermanos y hermanas, ¡hola a todos! Asistir al banquete con el Señor es la esperanza de todos los creyentes en Él.
Reflexión cristiana | "El verdadero amor de Dios" Una reconstrucción narrada de una historia real
Para hacerse un lugar en esta tierra, la protagonista se vio obligada a seguir las tendencias del mundo, a vivir con prisas y trabajar duro para obtener fama y estatus.
Acepta el juicio de los últimos días para ser arrebatado ante Dios | Mi sueño del reino celestial
Song Ruiming es un pastor de una iglesia en Corea del Sur. Como devoto seguidor del Señor durante muchos años, él ha estado buscando su fe y trabajando con entusiasmo para el Señor, mientras esperaba ser arrebatado al reino celestial cuando el Señor regresara.
Danza cristiana | Todos los que aman sinceramente a Dios son personas honestas
Puras y honestas como niños, inocentes y alegres, llenas de vitalidad juvenil,
son como ángeles que vienen a este mundo.
viernes, 6 de julio de 2018
Dios te habla | Contemplando la aparición de Dios en Su juicio y Su castigo
Dios Todopoderoso dice: “Nadie excepto Él puede saber todos nuestros pensamientos, o tener tal conocimiento de nuestra naturaleza y esencia, o juzgar la rebeldía y corrupción de la humanidad, o hablarnos y obrar entre nosotros como lo puede este en nombre del Dios del cielo.
La canción cristiana más hermosa 2018 | Los símbolos de la victoria de Dios
El hombre recupera su semejanza original.
Puede cumplir su obligación, su propio sitio mantener,
todos los mandatos de Dios obedecer.
La canción cristiana más hermosa 2018 | Esta es la humanidad que Dios pretende salvar
La humanidad ha sido pisoteada por Satanás, pisoteada por Satanás.
Ya no son Adán y Eva del principio de la creación.
jueves, 5 de julio de 2018
El hombre sólo puede salvarse en medio de la gestión de Dios
Todo el mundo siente que la gestión de Dios es extraña, porque las personas piensan que la misma no está en absoluto relacionada con el hombre.
El suspiro del Todopoderoso
Hay un enorme secreto en tu corazón. Nunca has sabido que está allí, porque has estado viviendo en un mundo sin una luz que ilumine la estancia.
Deberíais considerar vuestros hechos
Juzgando por las acciones y los hechos en vuestra vida, todos estáis necesitando un pasaje de la palabra todos los días para alimentaros y reabasteceros porque sois demasiado escasos y vuestro conocimiento y capacidad para recibir son muy pobres.
Tres advertencias
Como creyente de Dios, debéis ser leales a nadie más que a Él en todas las cosas y alinearos con Su corazón en todas las cosas.
miércoles, 4 de julio de 2018
¿A quién eres leal?
Cada día que vosotros vivís ahora es crucial y muy importante para vuestro destino y vuestra suerte, así que debéis valorar todo lo que poseéis y cada minuto que pasa.
Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo
En el principio Dios estaba reposando. No había seres humanos ni nada más sobre la tierra en aquel entonces y Dios no había hecho ninguna obra.
Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso
El hombre entiende un poco de la obra de hoy y de la del futuro, pero no comprende el destino al que entrará la humanidad.
martes, 3 de julio de 2018
La obra de Dios y la práctica del hombre
La obra que Dios hace entre los hombres es inseparable del hombre porque el hombre es el objeto de esta obra y la única criatura hecha por Dios que puede dar testimonio de Dios.
La esencia de la carne habitada por Dios
El primer Dios encarnado vivió sobre la tierra durante treinta y tres años y medio, pero desarrolló Su ministerio sólo durante tres años y medio.
lunes, 2 de julio de 2018
La humanidad corrupta está más necesitada de la salvación del Dios hecho carne
Dios se hizo carne porque el objeto de Su obra no es el espíritu de Satanás o de cualquier cosa incorpórea, sino el hombre que es de la carne y a quien Satanás ha corrompido.
domingo, 1 de julio de 2018
Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios
La obra de gestionar a la humanidad se divide en tres etapas, lo que significa que la obra de salvar a la humanidad se divide en tres etapas.
La obra de Dios y la obra del hombre
¿Qué tanto de la obra del hombre es la obra del Espíritu Santo y qué tanto es la experiencia del hombre? Incluso el día de hoy se puede decir que las personas todavía no entienden estas preguntas, todo porque no entienden los principios de la obra del Espíritu Santo.
El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine
La mayoría de las personas creen en Dios por el bien de su destino futuro o por un disfrute temporal. Para aquellas personas que no se han sometido a ningún trato, creer en Dios es por el bien de entrar al cielo, y obtener recompensas. No es con el fin de ser perfeccionadas ni de cumplir con el deber de una criatura de Dios. Es decir, la mayoría de las personas no creen en Dios para cumplir con sus responsabilidades o completar su deber. Raramente creen las personas en Dios con el fin de vivir vidas significativas ni tampoco están las que creen que como el hombre está vivo, debe amar a Dios porque así lo afirma la ley del Cielo y el principio de la tierra; además, es la vocación natural del hombre. De esta forma, aunque cada persona diferente busca sus propios objetivos, la meta de su búsqueda y la motivación subyacente son parecidas; aún más, para la mayoría de ellas, los objetos de su adoración son, en gran parte, los mismos. Durante los últimos miles de años, muchos creyentes han muerto y otros han muerto y nacido de nuevo. No son sólo una o dos personas las que buscan a Dios, ni siquiera mil o dos mil; sin embargo, la búsqueda de la mayoría de estas personas es por el bien de sus propias expectativas o de sus esperanzas gloriosas para el futuro. Los fieles a Cristo son escasos y aislados. Muchos creyentes devotos han muerto atrapados en sus propias redes y el número de personas que han conseguido el éxito es, además, insignificantemente pequeño. Hasta este día, las razones por las que fracasan las personas, o los secretos de su éxito, siguen siendo desconocidos. Aquellos que están obsesionados en buscar a Cristo siguen sin haber tenido su momento de percepción repentina, no han llegado al fondo de estos misterios, porque simplemente no saben. Aunque hacen esfuerzos concienzudos en su búsqueda, la senda por la que caminan estas personas es la del fracaso que ya transitaron sus predecesores y no es la del éxito. De esta forma, al margen de cómo busquen, ¿no andan ellas por la senda que lleva a las tinieblas? ¿Acaso lo que obtienen no es un fruto amargo? Es bastante difícil predecir si las personas que emulan a los que tuvieron éxito en tiempos pasados llegarán finalmente a la bendición o a la calamidad. ¿Cuán peores son las probabilidades, pues, para quienes buscan siguiendo los pasos de los que fracasaron? ¿No están ante una posibilidad incluso mayor de fracasar? ¿Qué valor hay en la senda que siguen? ¿No están perdiendo su tiempo? Independientemente de que las personas tengan éxito o fracasen en su búsqueda, existe, en pocas palabras, una razón por la que lo hacen, y no es el caso de que su éxito o fracaso esté determinado por buscar como les plazca.
El requisito primordial de la creencia del hombre en Dios es que tenga un corazón sincero, que se entregue por completo y que obedezca realmente. Lo más difícil para el hombre es entregar toda su vida a cambio de una creencia verdadera, a través de la cual puede obtener toda la verdad y cumplir con su deber como criatura de Dios. Esto es inalcanzable para aquellos que fracasan y lo es incluso más para quienes no pueden encontrar a Cristo. Como el hombre no es bueno para entregarse totalmente a Dios, como no está dispuesto a cumplir con su deber para con el Creador, como ha visto la verdad pero la evita y camina por su propia senda, como siempre busca siguiendo la senda de los que han fracasado y como siempre desafía al cielo, por eso es que él siempre fracasa y cae en las artimañas de Satanás, atrapado en su propia red. Como el hombre no conoce a Cristo, como no es experto en el entendimiento y la experiencia de la verdad, como es demasiado respetuoso de Pablo y demasiado codicioso del cielo, como siempre está exigiendo que Cristo le obedezca y está dándole órdenes a Dios, por eso es que esas grandes figuras y aquellos que han experimentado las vicisitudes del mundo siguen siendo mortales y siguen muriendo en medio del castigo de Dios. Todo lo que puedo decir de tales personas es que tienen una muerte trágica y que la consecuencia para ellas —su muerte— no se produce sin justificación. ¿No es su fracaso aún más intolerable para la ley del cielo? La verdad viene del mundo del hombre, pero la verdad entre los hombres es transmitida por Cristo. Se origina en Cristo, es decir, en Dios mismo, y es inalcanzable para el hombre. Sin embargo, Cristo sólo provee la verdad; Él no viene a decidir si el hombre tendrá éxito en su búsqueda de la verdad. Por tanto, se deduce que el éxito o el fracaso en la verdad se reduce a la búsqueda del hombre. El éxito o fracaso del hombre sobre la verdad nunca ha tenido nada que ver con Cristo, sino que viene determinado por su búsqueda. El destino del hombre y su éxito o fracaso no pueden achacarse a Dios, haciendo que Él mismo cargue con ello, porque este no es un asunto de Dios mismo, sino que está directamente relacionado con el deber que las criaturas de Dios deben cumplir. La mayoría de las personas tienen un poco de conocimiento sobre la búsqueda y el destino de Pablo y Pedro, pero sólo conocen el desenlace para Pedro y Pablo e ignoran el secreto subyacente al éxito de Pedro o las deficiencias que llevaron al fracaso de Pablo. Y así, si sois completamente incapaces de percibir la esencia de su búsqueda, la de la mayoría de vosotros seguirá fracasando y aunque un pequeño número de vosotros tenga éxito, seguiréis sin ser iguales a Pedro. Si la senda de tu búsqueda es la correcta, tendrás una esperanza de éxito; si la senda que recorres en busca de la verdad es la errónea, siempre serás incapaz de tener éxito, y tendrás el mismo final que Pablo.
Pedro fue un hombre que fue perfeccionado. Sólo después de experimentar el castigo y el juicio y obteniendo, por tanto, un amor puro hacia Dios, fue cuando él estuvo totalmente perfeccionado; la senda por la que él caminó fue la del perfeccionamiento. Es decir que desde el principio, Pedro transitó por la senda correcta y su motivación para creer en Dios fue la adecuada y, por tanto, pasó a ser alguien que fue perfeccionado. Pedro anduvo por una nueva senda por la que el hombre nunca había caminado, mientras que Pablo caminó desde el principio por el camino de la oposición a Cristo, y sólo pudo obrar para Cristo durante varias décadas, gracias a que el Espíritu Santo quiso usarlo y aprovechar sus dones y todos sus méritos para Su obra. Fue simplemente alguien utilizado por el Espíritu Santo; no fue usado porque Jesús viera su humanidad con buenos ojos, sino debido a sus dones. Pablo pudo trabajar para Jesús porque fue derribado, no porque él se sintiera feliz de hacerlo. El esclarecimiento y la guía del Espíritu Santo hicieron posible que él realizara dicha obra, la cual no representa en absoluto su búsqueda ni su humanidad. La obra de Pablo representa la de un siervo, es decir, la de un apóstol. Pedro, sin embargo, fue diferente: él también hizo alguna obra, pero no tan grande como la de Pablo; Pedro trabajó en medio de la búsqueda de su propia entrada y su obra fue distinta a la de Pablo. La obra de Pedro fue el cumplimiento del deber de una criatura de Dios. Él no obró en el rol de apóstol, sino en el transcurso de su propia búsqueda del amor a Dios. El curso de la obra de Pablo también contenía su búsqueda personal, pero esta sólo era por el bien de sus esperanzas para el futuro y su deseo de un buen destino. Él no aceptó el refinamiento durante su obra ni tampoco aceptó poda ni trato. Él creía que mientras la obra que él llevaba a cabo satisficiera el deseo de Dios y que mientras todo lo que hacía le agradara a Dios, finalmente le esperaría una recompensa. No hubo experiencias personales en su obra; todo fue por causa de la obra y no se llevó a cabo en medio de su búsqueda de un cambio. Todo en su obra fue una transacción, no contenía nada sobre el deber ni la sumisión de una criatura de Dios. Durante el transcurso de su obra no se produjeron cambios en el viejo carácter de Pablo. Su obra fue, sencillamente, de servicio a los demás y fue incapaz de producir cambios en su carácter. Pablo llevó a cabo su obra de forma directa sin haber sido perfeccionamiento ni tratado y su motivación era la recompensa. Pedro fue diferente: había pasado por la poda, el trato y el refinamiento. El objetivo y la motivación de su obra fueron fundamentalmente diferentes a los de Pablo. Aunque Pedro no realizó una gran cantidad de obra, su carácter sufrió muchos cambios y lo que buscaba era la verdad y un cambio real. No llevaba a cabo su obra tan sólo por el bien de la obra misma. Aunque Pablo realizó mucha obra, fue toda del Espíritu Santo y aunque él colaboró con su realización, no la experimentó. Que Pedro haya obrado menos, sólo se debió a que el Espíritu Santo no realizó tanta obra a través de él.
La cantidad de obra que ambos realizaron no determinó su perfeccionamiento; la búsqueda de uno fue para recibir recompensas y la del otro fue para lograr un amor supremo a Dios y cumplir con su deber como criatura de Dios, hasta el punto de poder vivir una imagen hermosa que satisficiera el deseo de Dios. Externamente eran diferentes, y también lo eran sus esencias. No puedes determinar cuál de ellos fue perfeccionado en base a la cantidad de obra que realizaron. Pedro buscó vivir la imagen de alguien que ama a Dios, ser alguien que obedecía a Dios, ser alguien que aceptaba el trato y la poda y ser alguien que cumplía con su deber como criatura de Dios. Él fue capaz de entregarse a Dios, de poner todo su ser en Sus manos y de obedecerle hasta la muerte. Eso fue lo que él decidió a hacer y, además, fue lo que logró. Esta es la razón fundamental por la que su final fue diferente al de Pablo. La obra que el Espíritu Santo llevó a cabo en Pedro fue la de perfeccionarlo y la obra que el Espíritu Santo realizó en Pablo fue la de usarlo. Esto se debe a que sus naturalezas y sus opiniones respecto a la búsqueda no eran las mismas. Ambos tuvieron la obra del Espíritu Santo. Pedro aplicó esta obra en sí mismo y también la proveyó a otros; Pablo, entretanto, sólo proveyó la totalidad de la obra del Espíritu Santo a otros y no obtuvo nada de la misma para sí mismo. De esta forma, después de haber experimentado la obra del Espíritu Santo durante tantos años, los cambios en Pablo fueron casi inexistentes. Él siguió prácticamente en su estado natural y continuó siendo el Pablo de antes. Fue tan sólo después de haber soportado las dificultades de muchos años de obra, había aprendido cómo trabajar, y a resistir, pero su vieja naturaleza —su naturaleza altamente competitiva y mercenaria— siguió siendo la misma. Después de haber obrado durante tantos años, no conoció su carácter corrupto ni se había librado de su viejo carácter, algo que seguía siendo claramente visible en su obra. En él sólo había más experiencia de obrar, pero esa poca experiencia fue incapaz de cambiarlo por sí sola y no pudo alterar sus opiniones sobre la existencia o el sentido de su búsqueda. Aunque trabajó muchos años para Cristo y nunca más persiguió al Señor Jesús, en su corazón no hubo cambio alguno en su conocimiento de Dios. Lo que significa que él no obró con el fin de entregarse a Dios, sino que, en su lugar, se vio obligado a hacerlo en aras de su destino futuro. Y es que, al principio, persiguió a Cristo y no se sometió a Él; inherentemente él era un rebelde que se opuso deliberadamente a Cristo y alguien sin conocimiento de la obra del Espíritu Santo. Al concluir su obra, seguía sin conocerla y se limitaba a actuar por su propia cuenta según su propia naturaleza, sin prestar la más mínima atención a la voluntad del Espíritu Santo. Así pues, su naturaleza estaba enemistada con Cristo y no obedecía la verdad. ¿Cómo podría ser salvado alguien como él, abandonado por la obra del Espíritu Santo, que no conocía la obra del Espíritu Santo y que, además, se oponía a Cristo? Si una persona puede o no ser salvada no depende de cuánta obra realice ni de cuánto se entregue, más bien está determinado por su conocimiento o desconocimiento de la obra del Espíritu Santo, por si pone o no en práctica la verdad y por si sus opiniones respecto a la búsqueda están en conformidad con la verdad. Aunque las revelaciones naturales tuvieron lugar después de que Pedro comenzara a seguir a Jesús, desde el principio él era, en su naturaleza, alguien dispuesto a someterse al Espíritu Santo y a buscar a Cristo. Su obediencia al Espíritu Santo era pura; no buscaba fama y fortuna, sino que le motivaba la obediencia a la verdad. Aunque Pedro negó en tres ocasiones conocer a Cristo y aunque tentó al Señor Jesús, esas pequeñas debilidades humanas no tuvieron relación con su naturaleza ni afectaron su búsqueda futura; tampoco puede demostrar suficientemente que su tentación fuera un acto de anticristo. La debilidad humana normal es algo que comparten todas las personas del mundo. ¿Cuentas con que Pedro sea diferente? ¿No tienen las personas ciertas opiniones acerca de Pedro porque cometió varios errores insensatos? ¿Y no adoran las personas a Pablo por toda la obra que realizó y todas las epístolas que escribió? ¿Cómo podría ser una persona capaz de percibir la esencia del hombre? ¿Acaso pueden ver algo de tanta insignificancia los que de verdad tienen sentido común?
Aunque los muchos años de dolorosas experiencias de Pedro no se registran en la Biblia, esto no prueba que él no tuviera experiencias reales o que no hubiera sido perfeccionado. ¿Cómo puede la obra de Dios ser comprendida completamente por el hombre? Jesús no seleccionó personalmente los relatos incluidos en la Biblia, sino que estos fueron recopilados por generaciones posteriores. De esta forma, ¿no se escogió todo lo registrado en la Biblia de acuerdo a las ideas del hombre? Además, el final de Pedro y el de Pablo no se declara expresamente en las epístolas, por lo que el hombre los juzga a ambos según sus propias percepciones y preferencias. Y como Pablo llevó a cabo tanta obra y como sus “contribuciones” fueron tan grandes, se ganó la confianza de las masas. ¿No se concentra la gente únicamente en superficialidades? ¿Cómo podían las personas ser capaces de percibir la esencia del hombre? Por no hablar de que, habiendo sido Pablo objeto de adoración durante miles de años, ¿quién se atrevería a negar precipitadamente su obra? Pedro era sólo un pescador, así que ¿cómo podía ser su contribución tan grande como la de Pablo? Si uno se basa en la contribución de cada uno, Pablo tendría que haber sido recompensado antes que Pedro y debería haber sido el que estaba mejor calificado para obtener la aprobación de Dios. Quién habría imaginado que, en Su trato con Pablo, Dios se limitara a hacerle trabajar a través de sus dones, mientras que Él perfeccionó a Pedro. No se trata, en modo alguno, de que el Señor Jesús hiciera planes para Pedro y Pablo desde el principio; más bien se les perfeccionó o se les puso a obrar según su naturaleza inherente. Por tanto, lo que las personas ven no son más que las contribuciones externas del hombre, mientras que lo que Dios ve es la esencia del hombre, así como la senda que él busca desde el principio y la motivación subyacente a su búsqueda. Las personas miden al hombre de acuerdo a sus nociones y a sus propias percepciones, pero el final de una persona no se determina según sus externalidades. Por esto digo que si la senda que tomas desde el principio es la del éxito y tu punto de vista respecto a la búsqueda es el correcto desde el inicio, entonces eres como Pedro; si la senda que transitas es la del fracaso, entonces cualquiera que sea el precio que pagues, tu final será el mismo que el de Pablo. Cualquiera que sea el caso, tu destino, tu éxito o tu fracaso están determinados por el hecho de que la senda que buscas sea o no la correcta, y no por tu devoción ni por el precio que pagas. Las esencias de Pedro y de Pablo y los objetivos que buscaban, eran diferentes; el hombre es incapaz de descubrir estas cosas y sólo Dios puede conocerlas en su totalidad. Y es que Dios ve la esencia misma del hombre, mientras que el hombre no conoce nada sobre su propia esencia. El ser humano es incapaz de observar la esencia del hombre o su estatura real y por tanto es incapaz de identificar las razones del fracaso y del éxito de Pablo y Pedro. La razón por la que la mayoría de las personas adora a Pablo y no a Pedro es porque Pablo fue usado para obrar públicamente, la cual la gente puede percibir, así que las personas reconocen los “logros” de Pablo. Entretanto, las experiencias de Pedro son invisibles para el hombre, y lo que él buscó es inalcanzable por el hombre, por tanto, este no tiene interés en Pedro.
Pedro fue perfeccionado por medio de la experiencia del trato y del refinamiento. Él dijo: “Debo satisfacer el deseo de Dios en todo momento. En todo lo que hago sólo busco satisfacer el deseo de Dios y si soy castigado o juzgado, me sigo sintiendo feliz de hacerlo”. Pedro entregó su todo a Dios, y su obra, sus palabras y toda su vida fueron para amar a Dios. Él buscaba la santidad y cuanto más experimentaba, mayor era su amor por Dios en lo profundo de su corazón. Mientras que Pablo sólo llevó a cabo una obra externa y, aunque trabajó duro, sus esfuerzos eran en aras de realizar su obra adecuadamente y obtener así una recompensa. De haber sabido que no recibiría recompensa, habría abandonado su obra. Pedro se preocupaba por el amor verdadero en su corazón, por lo que era actual y podía lograrse. No le preocupaba recibir una recompensa, sino si su carácter podía cambiar. Pablo se preocupaba de trabajar más duro, por el trabajo exterior y por la devoción, y por las doctrinas que las personas corrientes no experimentaban. No le importaban en absoluto los cambios en su interior ni el amor verdadero por Dios. Las experiencias de Pedro fueron con el fin de lograr un amor verdadero y un conocimiento verdadero. Sus experiencias tenían la finalidad de lograr una relación más estrecha con Dios y vivir una vida práctica. La obra de Pablo tuvo lugar por lo que Jesús le confió y con el fin de obtener aquello que anhelaba, pero esto no guardaba relación con el conocimiento de sí mismo y de Dios. Su obra fue únicamente en aras de escapar del castigo y del juicio. Pedro buscaba el amor puro y Pablo la corona de justicia. Pedro experimentó muchos años de la obra del Espíritu Santo y tenía un conocimiento práctico de Cristo, así como un profundo conocimiento de sí mismo. Por tanto, su amor a Dios era puro. Muchos años de refinamiento habían elevado su conocimiento de Jesús y de la vida, y su amor era un amor incondicional, era un amor espontáneo, y él no pidió nada a cambio ni esperó beneficio alguno. Pablo obró por muchos años, pero no poseía un gran conocimiento de Cristo y su conocimiento de sí mismo era lastimosamente pequeño. Él simplemente no sentía amor por Cristo, y su obra y su recorrido tenían como fin obtener los laureles finales. Él buscaba la mejor corona, no el amor más puro. No buscaba de forma activa, sino pasiva; no estaba cumpliendo con su deber, sino que se vio obligado en su búsqueda tras haber sido capturado por la obra del Espíritu Santo. Así pues, su búsqueda no demuestra que fuera una criatura calificada de Dios; Pedro era una criatura calificada de Dios que cumplía con su deber. La gente piensa que todos aquellos que hacen una contribución a Dios deben recibir una recompensa y cuanto mayor sea la contribución, más dan por hecho que deben recibir el favor de Dios. La esencia del punto de vista del hombre es transaccional y él no busca activamente cumplir con su deber como criatura de Dios. Para Él, cuánto más busquen las personas un amor verdadero y una obediencia total a Dios, lo que también significa procurar cumplir con sus deberes como criaturas de Dios, más capaces serán de obtener Su aprobación. El punto de vista de Dios es exigir que las personas recuperen sus deberes y sus estaturas originales. El hombre es una criatura de Dios y, por tanto, no debe excederse haciéndole exigencias a Dios y debe limitarse a cumplir con su deber como criatura de Dios. Los destinos de Pablo y Pedro se midieron de acuerdo a la capacidad de cada uno para cumplir con su deber como criatura de Dios y no según el tamaño de su contribución; sus destinos se determinaron de acuerdo a lo que buscaron desde el principio y no según la cantidad de obra que llevaron a cabo ni de acuerdo a la estimación que otras personas sentían por ellos. Por tanto, buscar activamente cumplir con el propio deber como criatura de Dios es la senda hacia el éxito; buscar la senda de un amor verdadero a Dios es la senda más correcta; buscar cambios en el viejo carácter propio y un amor puro a Dios, es la senda hacia el éxito. Esa senda hacia el éxito es la senda de la recuperación del deber original y de la apariencia original de una criatura de Dios. Es la senda de la recuperación y también el objetivo de toda la obra de Dios de principio a fin. Si la búsqueda del hombre está manchada con exigencias personales extravagantes y anhelos irracionales, entonces el efecto que se obtenga no será el cambio en el carácter del hombre. Esto entra en conflicto con la obra de recuperación. Indudablemente no es una obra del Espíritu Santo y demuestra que Dios no aprueba este tipo de búsqueda. ¿Qué sentido tiene una búsqueda que Dios no ha aprobado?
La obra realizada por Pablo se exhibió ante el hombre, pero cuán puro era su amor por Dios, cuánto era su amor por Dios en lo profundo de su corazón, es invisible para el ser humano. El hombre sólo puede observar la obra efectuada y, a partir de esto, él sabe que el Espíritu Santo lo ha usado, sin duda, y por ello deduce que Pablo fue mejor que Pedro, que su obra fue más grande, porque fue capaz de proveer a las iglesias. Pedro sólo se fijaba en sus experiencias personales y ganó muy pocas personas durante su obra ocasional. Existen unas pocas epístolas suyas poco conocidas, pero ¿quién sabe cuán grande era su amor por Dios en lo profundo de su corazón? Día tras día, Pablo obraba para Dios; mientras hubiera trabajo que hacer, él lo hacía. Sentía que de esta forma sería capaz de obtener la corona y que podría satisfacer a Dios, pero no buscó maneras de cambiar él mismo por medio de su obra. Cualquier cosa en la vida de Pedro que no satisfacía el deseo de Dios hacía que se sintiera incómodo. Si no colmaba el deseo de Dios se sentía lleno de remordimiento y buscaba una forma adecuada de esforzarse para satisfacer el corazón de Dios. Incluso en los aspectos más pequeños e irrelevantes de su vida, seguía exigiéndose satisfacer el deseo de Dios. No era menos severo cuando se trataba de su viejo carácter, siempre riguroso en sus exigencias a sí mismo para progresar más profundamente en la verdad. Pablo sólo buscaba la reputación y el estatus superficiales. Buscaba exhibirse delante de la gente y no hacer progresos más profundos en la entrada a la vida. Lo que le preocupaba era la doctrina, no la realidad. Algunas personas dicen: “Pablo realizó tanta obra para Dios, ¿por qué Él no lo conmemoró? Pedro llevó a cabo poca obra para Dios y no hizo una gran contribución para las iglesias; entonces, ¿por qué fue perfeccionado?”. Pedro amaba a Dios hasta el punto que Él lo requería; sólo las personas así tienen testimonio. ¿Y qué hay de Pablo? ¿Sabes hasta qué punto amó él a Dios? ¿En aras de qué fue la obra de Pablo? ¿Y en aras de qué fue la de Pedro? Pedro no realizó mucha obra, pero ¿sabes lo que había en lo profundo de su corazón? La obra de Pablo concierne a la provisión de las iglesias y al sustento de las mismas. Pedro experimentó cambios en su carácter vital, experimentó el amor de Dios. Ahora que sabes las diferencias entre sus esencias, puedes ver quién, en última instancia, creía en Dios verdaderamente y quién no; uno de ellos amaba a Dios de verdad y el otro no; uno pasó por cambios en su carácter y el otro no; uno recibió la adoración de las personas y tuvo una gran imagen, y el otro sirvió con humildad y las personas no reparaban mucho en él; uno buscaba la santidad y el otro no, y aunque no era impuro, tampoco poseía un amor puro; uno poseía humanidad verdadera y el otro no; uno poseía el sentido de la criatura de Dios y el otro no. Esas son las diferencias entre la esencia de Pablo y la de Pedro. La senda por la que Pedro caminó es la del éxito, que es también la senda de lograr la recuperación de la humanidad normal y del deber de una criatura de Dios. Pedro representa a todos aquellos que tienen éxito. La senda transitada por Pablo es la del fracaso y él representa a todos los que sólo se someten y se entregan superficialmente y a los que no aman a Dios genuinamente. Pablo representa a todos los que no poseen la verdad. En su creencia en Dios, Pedro buscó satisfacerle en todas las cosas y obedecer todo lo que viniera de Él. Sin la más mínima queja, fue capaz de aceptar el castigo y el juicio, así como el refinamiento, la tribulación y las carencias en su vida, nada de lo cual pudo alterar su amor a Dios. ¿No es este el máximo amor a Dios? ¿No es esto el cumplimiento del deber de una criatura de Dios? Castigo, juicio, tribulación; eres capaz de lograr la obediencia hasta la muerte y esto es lo que debe conseguir una criatura de Dios, esta es la pureza del amor a Dios. Si el hombre puede conseguir un tanto así, es una criatura de Dios calificada y no hay nada que satisfaga más el deseo del Creador. Imagina que eres capaz de obrar para Dios, pero no le obedeces y eres incapaz de amarle verdaderamente. De esta forma, no sólo no habrás cumplido el deber de una criatura de Dios, sino que Él también te condenará, porque no posees la verdad, eres incapaz de obedecerle y eres desobediente a Dios. Sólo te preocupas de obrar para Dios y no de poner en práctica la verdad ni de conocerte a ti mismo. No entiendes ni conoces al Creador y no le obedeces ni le amas. Tu desobediencia a Dios es innata y el Creador no ama a tales personas.
Algunas personas afirman: “Pablo hizo una cantidad tremenda de obra, llevó muchas cargas por las iglesias y contribuyó mucho a ellas. Las trece epístolas de Pablo ratificaron 2.000 años de la Era de la Gracia y sólo las superan los Cuatro Evangelios. ¿Quién puede compararse con él? Nadie puede descifrar el Apocalipsis de Juan, mientras que las epístolas de Pablo proveen vida y la obra que realizó fue beneficiosa para las iglesias. ¿Quién más pudo haber logrado tales cosas? ¿Y cuál fue la obra de Pedro?”. Cuando el hombre mide a otros, lo hace según sus contribuciones. Cuando Dios evalúa al hombre, lo hace de acuerdo con su naturaleza. Entre los que buscan vida, Pablo fue alguien que desconocía su propia esencia. No era en absoluto humilde ni obediente, ni conocía su esencia, la cual se oponía a Dios. Por tanto, era alguien que no había pasado por experiencias detalladas ni puso en práctica la verdad. Pedro era diferente. Conocía sus imperfecciones, sus debilidades y su carácter corrupto como una criatura de Dios y, por tanto, tenía una senda de práctica por medio de la cual cambiar su carácter; no era uno de esos que sólo tenía doctrina, pero no realidad. Las que cambian son personas nuevas que han sido salvadas, son las calificadas para la búsqueda de la verdad. Las que no lo hacen pertenecen a aquellas que son obsoletas por naturaleza; son las que no se han salvado, es decir, aquellas a las que Dios ha detestado y rechazado. Ellas no serán conmemoradas por Dios, por muy grande que haya sido su obra. Cuando comparas esto con tu propia búsqueda, debe ser evidente si eres finalmente un tipo de persona como Pedro o como Pablo. Si aún no hay verdad en lo que buscas, y si todavía hoy sigues siendo tan soberbio e insolente como Pablo, y te elogias a ti mismo con tanta elocuencia como él, sin duda eres un degenerado que fracasa. Si buscas lo mismo que Pedro, si procuras prácticas y cambios verdaderos y no eres arrogante ni obstinado, sino que buscas cumplir con tu deber, serás una criatura de Dios que puede lograr la victoria. Pablo no conocía su propia esencia o corrupción y, mucho menos, su propia desobediencia. Nunca mencionó su desafío despreciable hacia Cristo ni se arrepintió demasiado. Sólo ofreció una breve explicación y, en lo profundo de su corazón, no se sometió totalmente a Dios. Aunque cayó en el camino de Damasco, no miró en lo profundo de su ser. Se contentó con seguir obrando simplemente y no consideró que conocerse y cambiar su viejo carácter fueran los asuntos más cruciales. Se satisfacía con simplemente hablar la verdad, con proveer para otros como un bálsamo para su propia conciencia y con no perseguir más a los discípulos de Jesús para consolarse y perdonarse por sus pecados pasados. La meta que perseguía no era otra que una corona futura y una obra transitoria, la meta que perseguía era la gracia abundante. No buscaba suficiente verdad ni buscaba progresar más profundamente en la verdad, la cual no había entendido previamente. Por consiguiente, se puede decir que su conocimiento de sí mismo era falso y que no aceptaba el castigo ni el juicio. Que fuera capaz de obrar no significa que poseyera un conocimiento de su propia naturaleza o de su esencia; él sólo se centraba en las prácticas externas. Además, no se esforzaba por el cambio, sino por el conocimiento. Su obra fue, por completo, el resultado de la aparición de Jesús en el camino a Damasco. No fue algo que él hubiera decidido hacer en un principio ni fue una obra que ocurriera después de que aceptase la poda de su viejo carácter. Independientemente de cómo obrara, su viejo carácter no cambió y, por tanto, su obra no expió sus pecados pasados, más bien desempeñó cierto papel entre las iglesias de la época. Alguien como él, cuyo viejo carácter no cambió —es decir, que no obtuvo la salvación y que, además, no tenía la verdad— era absolutamente incapaz de llegar a ser uno de los aceptados por el Señor Jesús. No era alguien lleno de amor y reverencia a Jesucristo ni alguien experto en buscar la verdad y, mucho menos, alguien que buscara el misterio de la encarnación. Era simplemente una persona habilidosa en la sofistería, que no cedería ante cualquiera más elevado que él o que poseyera la verdad. Envidiaba a las personas y las verdades contrarias a él, o enemistadas con él, prefiriendo a las que tenían dones, presentaban una gran imagen y poseían un conocimiento profundo. No le gustaba interactuar con los pobres que buscaban el camino verdadero y que no se preocupaban por otra cosa que no fuera la verdad; él se relacionaba, más bien, con figuras superiores de organizaciones religiosas que sólo hablaban de doctrinas y que poseían un conocimiento abundante. No sentía ningún amor por la obra nueva del Espíritu Santo ni se preocupaba por el movimiento de la misma, sino que prefería esas regulaciones y doctrinas que fueran más elevadas que las verdades generales. En su esencia innata y en la totalidad de lo que buscaba, no merece ser llamado un cristiano que buscara la verdad y, menos aún, un siervo fiel en la casa de Dios, porque su hipocresía era demasiada y su desobediencia demasiado grande. Aunque se le conoce como un siervo del Señor Jesús, no fue en absoluto adecuado para entrar por la puerta del reino de los cielos, porque sus acciones de principio a fin no pueden definirse como justas. Simplemente se le puede ver como una persona hipócrita, que hizo injusticias, pero que también obró para Cristo. Aunque no se le puede adecuadamente calificar de malvado, se le puede definir como un hombre que hizo cosas injustas. Llevó a cabo mucha obra, pero no se le debe juzgar por la cantidad de obras que realizó, sino sólo por su calidad y esencia. Sólo así es posible llegar al fondo del asunto. Él siempre creyó: soy capaz de obrar, soy mejor que la mayoría de las personas; soy considerado con la carga del Señor como nadie más y nadie se arrepiente tan profundamente como yo, porque la gran luz resplandeció sobre mí y la he visto; por tanto, mi arrepentimiento es más profundo que cualquier otro. En ese momento, esto es lo que él pensaba en su corazón. Al final de su obra, Pablo dijo: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, y me está guardada la corona de justicia”. Su lucha, su obra y su carrera fueron enteramente en aras de la corona de justicia y él no avanzó de forma activa; aunque no fue superficial en su obra, puede decirse que la realizó simplemente con el fin de compensar sus errores y las acusaciones de su conciencia. Él sólo esperaba completar su obra, terminar su carrera y pelear su batalla lo más pronto posible, de forma que pudiese obtener la tan anhelada corona de justicia cuanto antes. Lo que él anhelaba no era reunirse con el Señor Jesús con sus experiencias y su conocimiento verdaderos, sino terminar su obra lo antes posible con el fin de recibir las recompensas que esta le había ganado cuando se encontró con el Señor Jesús. Él usó su obra para consolarse y para hacer un trato de intercambio por una corona futura. Lo que buscaba no era la verdad ni a Dios, sino sólo la corona. ¿Cómo puede una búsqueda así cumplir con el estándar? Su motivación, su obra, el precio que pagó y todos sus esfuerzos, sus maravillosas fantasías lo impregnaron todo, y él trabajó en total acuerdo con sus propios deseos. En la totalidad de su obra, no hubo la más mínima disposición en el precio que pagó; simplemente estaba cerrando un trato. No hizo sus esfuerzos voluntariamente para cumplir con su deber, sino para conseguir el objetivo del trato. ¿Hay algún valor en tales esfuerzos? ¿Quién elogiaría sus esfuerzos impuros? ¿Quién tiene algún interés en ellos? Su obra estaba llena de sueños para el futuro, de planes maravillosos y no contenía una senda para cambiar el carácter humano. Así pues, gran parte de su benevolencia era fingida; su obra no proveía vida, sino que era un simulacro de civismo; era el cumplimiento de un trato. ¿Cómo puede una obra así llevar al hombre a la senda de la recuperación de su deber original?
Todo lo que Pedro buscó estaba conforme al corazón de Dios. Buscó cumplir Su deseo, e independientemente del sufrimiento y la adversidad, siguió dispuesto a hacerlo. No hay búsqueda mayor para un creyente en Dios. Lo que Pablo buscó estaba manchado por su propia carne, por sus propias nociones y por sus propios planes y maniobras. No fue en absoluto una criatura calificada de Dios ni fue alguien que buscara cumplir el deseo de Dios. Pedro buscó someterse a orquestaciones de Dios y, aunque la obra que realizó no fue grande, la motivación subyacente a su búsqueda y la senda por la que caminó fueron correctas; aunque no fue capaz de ganar a muchas personas, sí fue capaz de buscar el camino de la verdad. Por esto se puede afirmar que él fue una criatura calificada de Dios. Hoy, aunque no seas un obrero, debes ser capaz de cumplir con el deber de una criatura de Dios y buscar someterte a todas Sus orquestaciones. Debes ser capaz de obedecer lo que Dios dice y experimentar toda forma de tribulaciones y refinamiento; y aun siendo débil, en tu corazón debes seguir siendo capaz de amar a Dios. Las personas que asumen la responsabilidad de su propia vida están dispuestas a cumplir con el deber de una criatura de Dios y el punto de vista de esas personas respecto a la búsqueda es el correcto. Estas son las personas que Dios necesita. Si has realizado mucha obra y otras personas adquirieron tus enseñanzas, pero tú mismo no has cambiado ni has dado testimonio alguno, ni has tenido una experiencia verdadera, de tal forma que al final de tu vida nada de lo que hayas hecho da testimonio, entonces ¿eres tú alguien que ha cambiado? ¿Eres alguien que busca la verdad? En ese momento, el Espíritu Santo te usó, pero cuando lo hizo, utilizó la parte de ti que podía obrar y no usó esa parte de ti que no podía obrar. Si buscaras cambiar, entonces serías perfeccionado gradualmente durante el proceso de ser usado. No obstante, el Espíritu Santo no asume la responsabilidad respecto a si al final serás ganado o no; esto depende de tu forma de buscar. Si no hay cambios en tu carácter personal, se debe a que tu punto de vista sobre la búsqueda es erróneo. Si no se te ha otorgado una recompensa, eso es problema tuyo; se debe a que tú mismo no has puesto en práctica la verdad y a que eres incapaz de cumplir el deseo de Dios. Nada es, pues, más importante que tus experiencias personales, ¡y nada es más crítico que tu entrada personal! Algunas personas acabarán diciendo: “He realizado muchas obras para Ti y aunque tal vez no hayan sido logros celebrados, de todos modos he sido diligente en mis esfuerzos. ¿No puedes sencillamente dejarme entrar al cielo para comer el fruto de la vida?”. Debes saber qué tipo de personas deseo; los impuros no tienen permitido entrar en el reino, no pueden mancillar el suelo santo. Aunque puedas haber realizado muchas obras y hayas obrado durante muchos años, si al final sigues siendo deplorablemente inmundo, ¡es intolerable para la ley del cielo que desees entrar en Mi reino! Desde la fundación del mundo hasta hoy, nunca he ofrecido acceso fácil a Mi reino a cualquiera que se congracia conmigo. Esta es una norma celestial ¡y nadie puede quebrantarla! Debes buscar vida. Hoy, las personas que serán perfeccionadas son del mismo tipo que Pedro; son las que buscan cambios en su carácter y están dispuestas a dar testimonio de Dios y a cumplir con su deber como criatura de Dios. Sólo las personas así serán perfeccionadas. Si sólo esperas recompensas y no buscas cambiar tu propio carácter vital, entonces todos tus esfuerzos serán en vano. ¡Y esta verdad es inalterable!
¡A partir de la diferencia entre las esencias de Pedro y Pablo deberías entender que todos aquellos que no buscan la vida trabajan en vano! Crees en Dios y lo sigues y, por tanto, en tu corazón debes amarlo. Debes apartar tu carácter corrupto, buscar cumplir el deseo de Dios y debes cumplir con el deber de una criatura de Dios. Como crees en Dios y lo sigues, debes ofrecerle todo a Él y no hacer elecciones o exigencias personales; debes lograr el cumplimiento del deseo de Dios. Como fuiste creado, debes obedecer al Señor que te creó, porque inherentemente no tienes dominio sobre ti mismo ni capacidad para controlar tu destino. Como eres una persona que cree en Dios, debes buscar la santidad y el cambio. Como eres una criatura de Dios, debes ceñirte a tu deber, mantener tu lugar y no excederte en tus deberes. Esto no es para limitarte ni para reprimirte por medio de la doctrina, sino que es la senda por la que puedes cumplir con tu deber, que es el que pueden lograr —y deben lograr— todas las personas que actúan con justicia. Si comparas la esencia de Pedro y la de Pablo, sabrás cómo debes buscar. De las sendas por las que ellos caminaron, una es la senda del perfeccionamiento, y la otra es la senda de la eliminación; Pedro y Pablo representan dos sendas diferentes. Aunque cada uno recibió la obra del Espíritu Santo, y cada uno obtuvo esclarecimiento e iluminación del Espíritu Santo, y cada uno aceptó lo que el Señor Jesús les había confiado, el fruto que cada uno de ellos produjo no fue el mismo: uno llevó fruto de verdad, y el otro no. A partir de sus esencias, de la obra que realizaron, de lo que ellos expresaron exteriormente y de sus finales, debes entender qué senda tomar, cuál senda debes elegir para transitar. Ellos anduvieron por dos sendas claramente diferentes. Pablo y Pedro eran la personificación de cada senda y desde el principio se recurrió a ellos para tipificar estas dos sendas. ¿Cuáles son los puntos clave de las experiencias de Pablo y por qué no lo consiguió? ¿Cuáles son los puntos clave de las experiencias de Pedro y cómo experimentó el ser perfeccionado? Si comparas lo que preocupaba a cada uno de ellos, sabrás qué tipo exacto de persona requiere Dios, cuál es Su voluntad, cuál es Su carácter, qué tipo de persona será perfeccionada en última instancia y también qué tipo de persona no lo será, cuál es el carácter de las que serán perfeccionadas, y cuál el de las que no lo serán; estos temas sobre la esencia pueden verse en las experiencias de Pedro y de Pablo. Dios creó todas las cosas y por ende hace que toda la creación venga bajo Su dominio y se someta al mismo; Él ordenará todas las cosas para que todas estén en Sus manos. Toda la creación de Dios, incluyendo los animales, las plantas, la humanidad, las montañas, los ríos y los lagos, todo debe venir bajo Su dominio. Todas las cosas en los cielos y sobre la tierra deben venir bajo su dominio. No pueden tener ninguna elección y deben someterse todas a Sus orquestaciones. Esto fue decretado por Dios y es Su autoridad. Dios lo comanda todo y ordena y clasifica todas las cosas, cada una catalogada según su clase con su propia posición asignada, de acuerdo a la voluntad de Dios. Por muy grande que sea, ninguna cosa puede sobrepasar a Dios y todas las cosas sirven a la humanidad creada por Dios; ninguna cosa se atreve a desobedecer a Dios o a imponerle exigencias. Y así, el hombre como criatura de Dios, debe cumplir también con su deber. Independientemente de que sea el señor o el gobernador de todas las cosas, por muy alto que sea el estatus del hombre entre todas las cosas, sigue siendo un ser humano insignificante bajo el dominio de Dios, sólo un ser humano insignificante, una criatura de Dios, y nunca estará por encima de Dios. Como criatura de Dios, el hombre debe procurar cumplir con el deber de una criatura de Dios y buscar amar a Dios sin hacer otras elecciones, porque Dios es digno del amor del hombre. Quienes buscan amar a Dios no deben buscar ningún beneficio personal ni aquello que anhelan personalmente; esta es la forma más correcta de búsqueda. Si lo que buscas es la verdad, lo que pones en práctica es la verdad y lo que obtienes es un cambio en tu carácter, entonces, la senda que transitas es la correcta. Si lo que buscas son las bendiciones de la carne, si lo que pones en práctica es la verdad de tus propias nociones y no hay un cambio en tu carácter ni eres en absoluto obediente a Dios en la carne, sino que sigues viviendo en la ambigüedad, entonces lo que buscas te llevará sin duda al infierno, porque la senda por la que caminas es la del fracaso. Que seas perfeccionado o eliminado depende de tu propia búsqueda, lo que equivale a decir que el éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine.
Dios es el Señor de toda la creación
Una etapa de la obra de las dos eras anteriores tuvo lugar en Israel; la otra en Judea. En general, ninguna etapa de esta obra abandonó Israel; fueron las etapas de la obra llevadas a cabo entre el pueblo escogido inicial. Así pues, en la opinión de los israelitas, Jehová Dios sólo es el Dios de los israelitas. Debido a la obra de Jesús en Judea, y debido a Su terminación de la obra de la crucifixión, desde la perspectiva de los judíos, Jesús es el Redentor del pueblo judío. Él es únicamente el Rey de los judíos y de ningún otro pueblo; Él no es el Señor que redime a los ingleses, o a los americanos, sino el que redime a los israelitas, y en Israel redime a los judíos. Realmente, Dios es el Señor de todas las cosas. Él es el Dios de toda creación. No es tan sólo el Dios de los israelitas ni el de los judíos; es el Dios de toda la creación. Las dos etapas anteriores de Su obra tuvieron lugar en Israel y, por ello, las personas han dado forma a ciertos conceptos. Algunos piensan que Jehová estuvo obrando en Israel y que Jesús mismo llevó a cabo Su obra en Judea, adicionalmente, fue por medio de la encarnación que obró en Judea, y cualquiera que sea el caso, esta obra no se extendió más allá de Israel. Él no obró con los egipcios; no obró con los indios; sólo lo hizo con los israelitas. Las personas se forman así diversos conceptos; además, planifican la obra de Dios con una perspectiva determinada. Dicen que cuando Dios está obrando, debe hacerlo en medio del pueblo escogido y en Israel; salvo los israelitas, Dios no tiene otros destinatarios para Su obra, ni tiene ningún otro alcance para la misma; son particularmente estrictos al “disciplinar” al Dios encarnado, no permitiéndole moverse más allá del ámbito de Israel. ¿No son todos estos conceptos humanos? Dios hizo los cielos, la tierra y todas las cosas, toda la creación; ¿cómo podía limitar Su obra únicamente a Israel? En ese caso, ¿qué uso tendría para Él hacer la totalidad de Su creación? Él creó el mundo entero; ha llevado a cabo Su plan de gestión de seis mil años no sólo en Israel sino también en cada persona del universo. Independientemente de si vive en China, los Estados Unidos, el Reino Unido o Rusia, cada persona es un descendiente de Adán; Dios las ha hecho a todas. Ni una sola persona puede escaparse del ámbito de la creación de Dios, y ninguna puede quitarse la etiqueta de “descendiente de Adán”. Todas son la creación de Dios, y todas son descendientes de Adán; también lo son de los corruptos Adán y Eva. No sólo los israelitas son la creación de Dios, sino todas las personas; sin embargo, entre esa creación, algunos han sido maldecidos, y otros bendecidos. Hay muchas cosas deseables acerca de los israelitas; Dios obró inicialmente con ellos porque eran el pueblo menos corrupto. Los chinos palidecen en comparación con ellos, y ni siquiera pueden esperar equipararse a ellos; así pues, Dios obró inicialmente entre el pueblo de Israel, y la segunda etapa de Su obra sólo se llevó a cabo en Judea. Como consecuencia de esto, las personas se forman muchos conceptos y normas. Realmente, si Él tuviera que actuar de acuerdo a conceptos humanos, Dios sólo sería el Dios de los israelitas; de esta forma sería incapaz de expandir Su obra en las naciones gentiles, porque sólo sería el Dios de los israelitas en lugar del Dios de toda la creación. Las profecías dijeron que el nombre de Jehová sería grande en las naciones gentiles y que se difundiría en ellas, ¿por qué dirían esto? Si Dios fuera sólo el Dios de los israelitas, sólo obraría en Israel. Además, no expandiría esta obra, y no haría esta profecía. Como la hizo, necesitaría extender Su obra a las naciones gentiles y a cada nación y lugar. Como afirmó esto, lo haría por tanto así. Este es Su plan, porque Él es el Señor que creó los cielos y la tierra y todas las cosas, y el Dios de toda creación. Independientemente de si está obrando con los israelitas o en toda Judea, la obra que hace es la de todo el universo y toda la humanidad. La obra que hace hoy en la nación del gran dragón rojo —en una nación gentil— sigue siendo la de toda la humanidad. Israel puede ser la base para Su obra en la tierra; de igual forma, China puede también serlo para Su obra entre las naciones gentiles. ¿No ha cumplido ahora la profecía de que “el nombre de Jehová será grande en las naciones gentiles”? El primer paso de Su obra entre las naciones gentiles se refiere a esta obra que Él está haciendo en la nación del gran dragón rojo. Que el Dios encarnado esté obrando en esta tierra y entre estas personas malditas contradice particularmente los conceptos humanos; estas personas son las más humildes y no valen nada. Son todas personas a las que Jehová abandonó inicialmente. Las personas pueden ser abandonadas por otras personas, pero si lo son por Dios, no tendrán estatus, y tendrán el menor valor. Como parte de la creación, estar ocupado por Satanás o ser abandonado por otras personas son cosas dolorosas, pero si una parte de la creación lo es por el Señor de la creación, esto significa que su estatus es absolutamente bajo. Los descendientes de Moab fueron malditos, y nacieron en ese país subdesarrollado; sin duda, los descendientes de Moab son las personas con estatus más bajo bajo la influencia de las tinieblas. Como estas personas poseían el estatus más bajo en el pasado, la obra realizada entre ellas es muy capaz de destruir los conceptos humanos, y es también la obra más beneficiosa para todo este plan de gestión de seis mil años. Que Él obre entre estas personas es la acción más capaz de destruir conceptos humanos; con esto Él lanza una era; con esto destruye todas las nociones humanas; con esto termina la obra de toda la Era de la Gracia. Su obra inicial se llevó a cabo en Judea, dentro del ámbito de Israel; en las naciones gentiles no hizo en absoluto ninguna obra de lanzamiento de una era. La etapa final de Su obra no sólo se lleva a cabo entre el pueblo de las naciones gentiles; más aún, se realiza entre esas personas malditas. Este punto es la evidencia más capaz de humillar a Satanás; así pues, Dios “se vuelve” el Dios de toda la creación en el universo y el Señor de todas las cosas, el objeto de adoración para todo lo que tenga vida.
Hay actualmente algunas personas que siguen sin entender qué tipo de obra nueva ha lanzado Dios. Él ha hecho un nuevo comienzo en las naciones gentiles y ha empezado otra era y lanzado otra obra, y está obrando entre los descendientes de Moab. ¿No es esta Su obra más nueva? Nadie ha experimentado esta obra a lo largo de las eras, ni nadie ha oído de ella, mucho menos la aprecia. La sabiduría, lo maravilloso, lo insondable, la grandeza, la santidad de Dios se apoyan en esta etapa de la obra en los últimos días, para emerger claramente. ¿No es esto una obra nueva que está destruyendo los conceptos humanos? Siguen estando los que piensan así: “Si Dios maldijo a Moab y dijo que abandonaría a sus descendientes, ¿cómo podría salvarlos ahora?”. Son aquellas personas de las naciones gentiles que fueron malditas y expulsadas de Israel; los israelitas las llamaban “perros gentiles”. En la opinión de todos, no son sólo perros gentiles, sino aun peor, los hijos de destrucción; en otras palabras, no son el pueblo escogido de Dios. Aunque nacieron originalmente dentro del ámbito de Israel, no forman parte de su pueblo; también fueron expulsados a naciones gentiles. Son las personas más bajas. Precisamente porque son los más bajos entre la humanidad, Dios lleva a cabo Su obra de lanzar una nueva era entre ellos. Como representan a la humanidad corrupta y la obra de Dios no carece de selectividad o propósito, la obra que Él lleva a cabo entre estas personas hoy es también obra realizada en medio de la creación. Noé fue parte de la creación, así como sus descendientes. Cualquiera en el mundo con carne y sangre es parte de la misma. La obra de Dios va dirigida a toda la creación; no se lleva a cabo de acuerdo a si uno ha sido maldito después de haber sido creado. Su obra de gestión se dirige a toda la creación, no a esas personas escogidas que no han sido malditas. Como Dios desea llevar a cabo Su obra en medio de Su creación, Él lo hará sin duda hasta su terminación exitosa; Él obrará entre esas personas que son beneficiosas para Su obra. Por tanto, destruye todas las convenciones al obrar entre personas; ¡para Él, las palabras “maldito”, “castigado” y “bendito” no tienen sentido! El pueblo judío es bastante bueno, y el pueblo escogido de Israel tampoco es malo; son personas de un buen calibre y humanidad. Jehová lanzó inicialmente Su obra entre ellos y llevó a cabo Su obra inicial, pero no tendría sentido que fuera a usarlos como destinatarios de Su obra de conquista actual. Aunque también forman parte de la creación y tienen muchos aspectos positivos, no tendría sentido llevar a cabo esta etapa de la obra entre ellos. Él sería incapaz de conquistar a alguien, ni podría convencer a toda la creación. Este es el sentido de la transferencia de Su obra desde estas personas a la nación del gran dragón rojo. El sentido más profundo aquí está en Su lanzamiento de una era, en Su destrucción de todas las normas y todos los conceptos humanos y también en Su finalización de la obra de toda la Era de la Gracia. Si Su obra actual se llevara a cabo entre los israelitas, cuando Su plan de gestión de seis mil años llegara a su fin, todos creerían que Dios es sólo el Dios de los israelitas, que sólo estos son el pueblo escogido de Dios, que sólo ellos merecen heredar la bendición y la promesa de Dios. Durante los últimos días, Dios se hace carne en la nación gentil del gran dragón rojo; Él ha cumplido Su obra como el Dios de toda la creación; ha completado toda Su obra de gestión, y acabará la parte central de Su obra en la nación del gran dragón rojo. El núcleo de estas tres etapas de obra es la salvación del hombre, concretamente, hacer que toda la creación adore al Señor de la misma. Por tanto, cada etapa de esta obra tiene mucho sentido; Dios no hará nada en absoluto sin sentido o valor. Por un lado, esta etapa de la obra consiste en lanzar una era y terminar las dos anteriores; por otro, consiste en destruir todos los conceptos humanos y todas las viejas formas de creencia y conocimiento humanos. La obra de las dos eras anteriores se llevó a cabo de acuerdo a conceptos humanos diferentes; esta etapa, sin embargo, elimina completamente los mismos, conquistando de esta forma totalmente a la humanidad. Usando la conquista de los descendientes de Moab y la obra llevada a cabo entre ellos, Dios conquistará a toda la humanidad en todo el universo. Este es el sentido más profundo de esta etapa de Su obra, y el aspecto más valioso de la misma. Aunque sepas que tu propio estatus es bajo y que vales poco, seguirás sintiendo que te has encontrado con la cosa más gozosa: has heredado una gran bendición, obtenido una gran promesa, y puedes completar esta gran obra de Dios, y puedes ver Su verdadero rostro, conocer Su carácter inherente, y llevar a cabo Su voluntad. Las dos etapas anteriores de la obra de Dios se llevaron a cabo en Israel. Si esta etapa de Su obra durante los últimos días siguiera llevándose a cabo entre los israelitas, no sólo toda la creación creería que sólo estos eran el pueblo escogido de Dios, sino que todo el plan de gestión de Dios tampoco alcanzaría su efecto deseado. Durante el período en el que las dos etapas de Su obra se llevaron a cabo en Israel, no se realizó ninguna obra nueva ni ningún lanzamiento de era por parte de Dios en las naciones gentiles. Esta etapa de obra de lanzamiento de una era se lleva a cabo primero en las naciones gentiles, y adicionalmente, se realiza primero entre los descendientes de Moab; esto ha lanzado toda la era. Dios ha destruido cualquier conocimiento contenido en los conceptos humanos y no ha permitido que ninguno de ellos siga existiendo. En Su obra de conquista ha destruido los conceptos humanos, esas formas viejas y anteriores de conocimiento humano. Deja que las personas vean que con Dios no hay reglas, que no hay nada viejo en Él, que la obra que hace está totalmente liberada, es totalmente libre, que Él acierta en todo lo que hace. Debes someterte completamente a cualquier obra que Él haga en medio de la creación. Cualquier obra que haga tiene sentido y se hace de acuerdo a Su propia opinión y sabiduría, y no según las elecciones y los conceptos humanos. Él hace aquello que es beneficioso para Su obra; si algo no lo es, no lo hará, ¡por muy bueno que sea! Él obra y selecciona el destinatario y el lugar para Su obra de acuerdo al sentido y el propósito de Su obra. Él no se ciñe a normas pasadas, ni sigue viejas fórmulas; en su lugar, planifica Su obra según el significado de la misma; al final quiere alcanzar su verdadero efecto y su propósito anticipado. Si no entiendes estas cosas ahora, esta obra no tendrá ningún efecto sobre ti.
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