Dios me escogió
entre la multitud,
dispuso que fuera a Su lado.
Sus amables palabras
arropan mi corazón.
Dada la verdad, alegre estoy.
Su voz familiar,
Su rostro hermoso
nunca han cambiado
desde el principio.
En Su casa,
Su dulce amor saboreo,
en Él me apoyo,
no me quiero apartar.
Dios nunca se alejó de mí.
Se sacrifica sin quejarse.
Dejaré la corrupción
y me purificaré.
Acompañaré a Dios siempre,
siempre.
II
Sin Dios,
los días se hacían duros.
Me tambaleaba
con pasos penosos.
Su protección
me guía todo el camino.
Con las palabras de Dios,
ahora estoy satisfecho.
El tiempo trae cambios,
el mundo evolucionará.
Pero nada apartará
mi corazón de Dios.
Una promesa de mil años,
un juramento inalterado.
Ciclos de vida y muerte,
vuelvo a estar a Su lado.
Dios nunca se alejó de mí.
Se sacrifica sin quejarse.
Dejaré la corrupción
y me purificaré.
Acompañaré a Dios siempre,
siempre.
III
Ha sembrado vida
en mi corazón.
Sus palabras me nutren,
ponen a prueba, refinan.
La persecución
y el sufrimiento
fortalecen mi vida.
Los fallos son para forjarme.
Dios nunca se alejó de mí.
Se sacrifica sin quejarse.
Dejaré la corrupción
y me purificaré.
Acompañaré a Dios siempre,
siempre.
Dios nunca se alejó de mí.
Se sacrifica sin quejarse.
Dejaré la corrupción
y me purificaré.
Acompañaré a Dios siempre,
siempre.
De "Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos"

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