sábado, 23 de junio de 2018

La Era del Reino es la Era de la Palabra

    En la Era del Reino, Dios usa la palabra para iniciar una nueva era, para cambiar los medios de Su obra, y para realizar la obra de la era entera. Este es el principio por el cual Dios obra durante la Era de la Palabra. Él se hizo carne para hablar desde diferentes perspectivas, permitiendo que el hombre pueda en verdad ver a Dios, quien es la Palabra manifestada en la carne, y Su sabiduría y maravilla. Este tipo de obra se realiza para lograr mejor los objetivos de conquistar al hombre, perfeccionar al hombre y eliminar al hombre. Este es el verdadero significado del uso de la palabra para llevar a cabo el trabajo en la Era de la Palabra. A través de la palabra, el hombre llega a conocer la obra de Dios, el carácter de Dios, la esencia del hombre, y a qué debe el hombre entrar. A través de la palabra, toda la obra que Dios quiere realizar en la Era de la Palabra es lograda. A través de la palabra, el hombre es revelado, eliminado y probado. El hombre ha visto la palabra, oído la palabra, y ha tomado conciencia de la existencia de la palabra. Como resultado, el hombre cree en la existencia de Dios; el hombre cree en la omnipotencia y en la sabiduría de Dios, así como en un corazón de Dios lleno de amor hacia el hombre y Su deseo de salvarlo. Aunque la palabra “palabra” es simple y ordinaria, la palabra procedente de la boca de Dios encarnado, sacude todo el universo; Su palabra transforma el corazón del hombre, las nociones y el antiguo carácter del hombre, y la antigua apariencia del mundo entero. A través de las edades, sólo el Dios de hoy en día obra de tal manera, y sólo Él habla y salva al hombre de ese modo. A partir de este momento, el hombre vive bajo la guía de la palabra, pastoreado y provisto de la palabra; vive en el mundo de la palabra, vive entre las maldiciones y bendiciones de la palabra de Dios, y aún más personas, viven bajo el juicio y el castigo de la palabra. Estas palabras y estas obras son todas por causa de la salvación del hombre, cumpliéndose así la voluntad de Dios, y cambiando el aspecto original del mundo de la antigua creación. Dios creó el mundo con la palabra, guía a los hombres de todo universo con la palabra, los conquista y los salva con la palabra. Al final, Él utilizará la palabra para llevar al conjunto del viejo mundo a su fin. Sólo entonces será que el plan de gestión se complete enteramente. A lo largo de la Era del Reino, Dios usa la palabra para llevar a cabo Su obra y lograr los resultados de Su obra; Él no realiza maravillas ni hace milagros; Él simplemente hace Su obra a través de la palabra. A causa de la palabra, el hombre es nutrido y provisto; a causa de la palabra, el hombre adquiere el conocimiento y la experiencia verdadera. En la Era de la Palabra el hombre ha recibido bendiciones verdaderamente excepcionales. Los hombres no sufren ningún dolor de la carne y simplemente disfrutan de la abundante provisión de la palabra de Dios; no es necesario que busquen o viajen, y ven la aparición de Dios en la comodidad, lo escuchan hablar personalmente, reciben Su provisión, y lo ven personalmente realizando Su obra. En épocas pasadas, el hombre no era capaz de disfrutar de tales cosas, y estas son bendiciones que nunca podía recibir.
    Dios está decidido a hacer completo al hombre. Cualquiera que sea la perspectiva desde la que habla, todo lo hace en aras de perfeccionar a esta gente. Las palabras pronunciadas desde la perspectiva del Espíritu son difíciles de entender para el hombre, y el hombre es incapaz de encontrar un camino para la práctica, ya que el hombre tiene una limitada capacidad para recibir. La obra de Dios logra efectos diferentes, y cada paso de la obra tiene su propósito. Por otra parte, Él debe hablar desde diferentes perspectivas para perfeccionar al hombre. Si Él sólo emitiera Su voz desde la perspectiva del Espíritu, esta etapa de la obra de Dios no se pudiera completar. Por el tono de Su voz, puedes apreciar que Él está decidido a formar este grupo de personas. Como alguien que desea ser perfeccionado por Dios, ¿cuál es el primer paso que debes tomar? Lo primero es llegar a conocer la obra de Dios. Debido a que se utilizan nuevos medios y se ha ido cambiando de una era a la otra, los medios por los cuales Dios obra también han cambiado, al igual que la forma en que Dios habla. Ahora, no sólo los medios que usa para Su obra han cambiado, también lo ha hecho la era. Previamente se trataba de la Era del Reino, una etapa de la obra en la que se amaba a Dios. Ahora, es la Era del Reino Milenario —la Era de la Palabra— es decir, una era en la que Dios usa muchas formas de hablar para perfeccionar al hombre, y habla desde diversas perspectivas para proveer al hombre. Tan pronto como los tiempos pasaron ​​a la Era del Reino Milenario, Dios comenzó a usar la palabra para hacer al hombre perfecto, permitiendo que el hombre entrara en la realidad de la vida y guiando al hombre hacia el camino correcto. El hombre ha experimentado tantas etapas de Su obra y ha visto que la obra de Dios no permanece inmutable. Más bien, está en constante evolución y profundización. Después de haber vivido tanto tiempo de experiencia, la obra ha dado un vuelco y cambiado una y otra vez; pero sin importar cuáles sean los cambios, nunca se ha desviado del objetivo de Dios de hacer al hombre. Incluso después de diez mil cambios, su propósito original nunca ha cambiado, y nunca se ha desviado de la verdad o la vida. Los cambios de los medios por los cuales se realiza la obra no son más que cambios en el formato del trabajo y en la perspectiva del discurso, mas no ha habido cambios en el objetivo central de Su obra. Los cambios en el tono de la voz y de los medios de trabajo se hacen para lograr un efecto. Un cambio en el tono de la voz no significa un cambio en el propósito o en el principio del trabajo. La esencia del hombre de creer en Dios es la búsqueda de la vida. ¡Si crees en Dios mas no buscas la vida o la verdad o el conocimiento de Dios, entonces no existe creencia en Dios! ¿Es realista que todavía busques entrar en el reino para ser rey? Sólo es realidad el logro del verdadero amor por Dios a través de la búsqueda de la vida; la búsqueda y la práctica de la verdad son todas realidad. Experimentad las palabras de Dios al leer Sus palabras; de esta manera, captarás el conocimiento de Dios por medio de la experiencia práctica. Esta es una búsqueda verdadera.

    En la Era del Reino Milenario, lo que determina si has entrado en esta nueva era es el hecho de si has entrado en la realidad de las palabras de Dios, y si Sus palabras te sirven como realidad en tu vida. La palabra de Dios se da a conocer a todos, para que, al final, todos los hombres vivan en el mundo de la palabra, y la palabra de Dios esclarece e ilumina el interior de cada hombre. Si durante este período de tiempo, eres apresurado y descuidado en la lectura de la palabra de Dios, y no tienes ningún interés en Su palabra, demuestras que algo anda mal en tu estado. Si eres incapaz de entrar en la Era de la Palabra, entonces el Espíritu Santo no hará Su obra en ti; si has entrado en esta era, entonces Él llevará a cabo Su obra. ¿Qué puedes hacer en este momento, al comienzo de la Era de la Palabra, para ganar la obra del Espíritu Santo? En esta era, Dios hará que sea un hecho entre vosotros que cada hombre viva la palabra de Dios, sea capaz de poner en práctica la verdad, y ame a Dios fervientemente; que todos los hombres usen la palabra de Dios como su fundamento y realidad, y que tengan corazones llenos de veneración hacia Dios; y que, a través de la práctica de la palabra de Dios, el hombre pueda entonces gobernar conjuntamente con Dios. Esta es la obra que Dios va a lograr. ¿Puedes continuar sin leer la palabra de Dios? En estos momentos hay muchos que sienten que no pueden vivir ni un solo día o dos sin leer la palabra de Dios. Ellos deben leer Su palabra todos los días, y si el tiempo no lo permite, les basta con escuchar Su palabra. Este es el sentimiento que el Espíritu Santo da al hombre y la manera en la que comienza a mover al hombre. Es decir, Él gobierna al hombre a través de palabras para que el hombre pueda entrar en la realidad de la palabra de Dios. Si sientes oscuridad y sed después de apenas un solo día sin comer y beber la palabra de Dios, y te resulta inaceptable, esto es muestra de que has sido movido por el Espíritu Santo, y de que Él no se ha apartado de ti. Por ende, te conviertes en uno que está dentro de esta corriente. Sin embargo, si no tienes percepción alguna o no sientes sed después de uno o dos días sin comer y beber la palabra de Dios, y no te sientes movido, esto es muestra de que el Espíritu Santo se ha alejado de ti. Entonces esto significa que tu estado interior no está bien; no has entrado en la Era de la Palabra, y eres uno de los que se ha quedado atrás. Dios usa la palabra para gobernar al hombre; te sientes bien si comes y bebes la palabra de Dios, y si no lo haces, no tendrás un camino a seguir. La palabra de Dios se convierte en el alimento del hombre y en la fuerza que lo impulsa. La Biblia dice que “el hombre no vivirá solo de pan pero de cada palabra que salga de la boca de Dios”. Esta es la obra que Dios llevará a cabo en este día. Él realizará esta verdad en vosotros. ¿Cómo es que el hombre en el pasado podía pasar muchos días sin leer la palabra de Dios y seguir comiendo y trabajando? ¿Y por qué este no es el caso en el presente? En esta era, Dios usa primordialmente la palabra para gobernar a todos. A través de la palabra de Dios, el hombre es juzgado y perfeccionado, y finalmente es llevado al reino. Sólo la palabra de Dios puede proveer la vida del hombre, y sólo la palabra de Dios puede dar la luz al hombre e indicarle el camino de la práctica, especialmente durante la Era del Reino. Mientras comas y bebas a diario Su palabra, y no abandones la realidad de la palabra de Dios, Dios podrá hacerte perfecto.

    Uno no puede estar de prisa para lograr el éxito en la búsqueda de la vida; el crecimiento en la vida no ocurre en sólo uno o dos días. La obra de Dios es normal y práctica, y tiene que someterse a un proceso necesario. Le llevó a Jesús hacerse carne un proceso de 33,5 años a fin de completar Su obra de crucifixión, ¡sin contar la vida del hombre! Asimismo, no es tarea fácil hacer que un hombre normal manifieste a Dios. Esto es particularmente cierto para las personas de la nación del gran dragón rojo. Ellos son de bajo calibre y necesitan un largo período con la palabra y la obra de Dios. Así que no te apures en ver resultados. Debes ser proactivo en comer y beber las palabras de Dios, y debes poner mayor esfuerzo en las palabras de Dios. Después de leer Sus palabras, debes ser capaz de ponerlas en práctica en la realidad, y en las palabras de Dios, podrás entonces obtener conocimiento, perspicacia, discernimiento y sabiduría. Al hacerlo, cambiarás sin darte cuenta. Si eres capaz de tomar como tus principios el comer y beber la palabra de Dios, leer Su palabra, conocerla, experimentarla y practicarla, crecerás sin darte cuenta. Algunos dicen que no son capaces de poner la palabra de Dios en práctica ¡incluso después de leerla! ¿Cuál es tu prisa? Cuando alcances cierta estatura, serás capaz de poner en práctica Su palabra. ¿Diría un niño de cuatro o cinco años de edad, que él no es capaz de apoyar u honrar a sus padres? A estas alturas ya debes conocer cuál es tu estatura, poner en práctica lo que puedas, y no ser de aquellos que interrumpen la gestión de Dios. Simplemente come y bebe las palabras de Dios, y de ahora en adelante, asume esto como tu principio. No te preocupes por ahora acerca de si Dios puede hacerte completo. No profundices todavía en esos asuntos. Simplemente come y bebe las palabras de Dios a medida que las vayas encontrando, y eso te asegurará de que Dios será capaz de hacerte completo. Sin embargo, hay un principio por el cual debes comer y beber Su palabra. No lo hagas a ciegas. Más bien, busca las palabras que debes llegar a conocer, es decir, aquellas relacionadas con la visión. Otro aspecto que debes buscar son los referentes a la práctica real, es decir, aquellos con los que debes entrar. Un aspecto se refiere al conocimiento, y el otro se refiere al entrar. Una vez encuentres ambos, es decir, cuando captes lo que debes conocer y lo que debes practicar, sabrás cómo comer y beber la palabra de Dios.

    De cara al futuro, hablar de la palabra de Dios es el principio por el cual hablas. Cuando vosotros os reunáis, debéis comunicar sobre la palabra de Dios y usarla como vuestro tema; hablad acerca de lo que sabéis de la palabra de Dios, cómo la ponéis en práctica, y cómo obra el Espíritu Santo. Si comunicas sobre la palabra de Dios, el Espíritu Santo te iluminará. El hombre también debe cooperar si esto ha de convertirse en un mundo que gire en torno a la palabra de Dios. Si no te introduces en esto, Dios no puede realizar Su obra. Si no hablas sobre Su palabra, Él no puede iluminarte. Cada vez que estés libre, habla de la palabra de Dios. ¡No hables con descuido! Deja que tu vida se llene de la palabra de Dios; entonces serás un creyente devoto. Incluso si tu comunicar es superficial, está bien. Sin lo superficial, no habría ninguna profundidad. Hay un proceso que debe llevarse a cabo. Por medio de tu práctica, obtienes comprensión sobre la iluminación del Espíritu Santo sobre ti, y sobre cómo comer y beber la palabra de Dios eficazmente. Después de un período de una exploración como esta, entrarás en la realidad de la palabra de Dios. Sólo si tienes la determinación de cooperar, será que recibirás la obra del Espíritu Santo.

    Hay dos aspectos relacionados con el principio de comer y beber la palabra de Dios: uno se relaciona con el conocimiento, y el otro con la entrada. ¿Qué palabras debes llegar a conocer? Debes llegar a conocer las palabras relacionadas con la visión (a saber, en cuál era ha entrado Dios ahora, qué es lo que Dios desea alcanzar ahora, qué es la encarnación, y así sucesivamente; todas estas están relacionadas con la visión). ¿Cuál es el camino en lo que el hombre debe entrar? Esto se refiere a las palabras de Dios que el hombre debería practicar y en las que debe entrar. Esos son los dos aspectos relacionados con comer y beber la palabra de Dios. A partir de ahora, come y bebe la palabra de Dios de esta manera. Si tienes una clara comprensión de las palabras relacionadas con la visión, entonces no hay necesidad de leer más. De importancia primordial es comer y beber más las palabras relacionadas con entrar, como por ejemplo, cómo dirigir tu corazón hacia Dios, cómo aquietar tu corazón en presencia de Dios, y cómo renunciar a la carne. Eso es lo que deberías poner en práctica. Sin saber cómo comer y beber la palabra de Dios, la verdadera comunión no es posible. Una vez que sepas cómo comer y beber Su palabra, y que hayas comprendido lo que es esencial, la comunión se volverá libre. Cualesquiera sean los problemas que se planteen, serás capaz de comunicar en comunión sobre ellos y captarás la realidad. El comunicar en torno a la palabra de Dios en ausencia de la realidad, significa que eres incapaz de captar lo que es clave, y esto es señal de que no sabes cómo comer y beber Su palabra. Algunos sienten cansancio al leer la palabra de Dios. Tal estado no es normal. De hecho, lo que es normal es que nunca te canses de leer la palabra de Dios, siempre tener sed de ella, y siempre pensar que la palabra de Dios es buena. Así es cómo uno que en verdad ha entrado, come y bebe la palabra de Dios. Cuando sientas que la palabra de Dios es verdaderamente práctica y que es exactamente con lo que el hombre debe involucrarse; cuando sientas que Su palabra es enormemente útil y beneficiosa para el hombre, y que ella es la que provee la vida del hombre, este sentimiento te es otorgado por el Espíritu Santo, a través de haber sido movido por el Espíritu Santo. Esto demuestra que el Espíritu Santo está trabajando en ti, y que Dios no se ha apartado de ti. Al ver que Dios siempre está hablando, algunos llegan a sentirse cansados de Sus palabras y piensan que no tiene ninguna consecuencia leer o no Sus palabras. Eso no es un estado normal. Sus corazones no tienen sed de entrar en la realidad, y tales hombres no tienen ni sed de ser perfeccionados ni le dan importancia a ello. Cada vez que te des cuenta de que no tienes sed de la palabra de Dios, es señal de que tu estado no es normal. En el pasado, el hecho de que Dios se apartase de ti lo determinaba si sentías paz interior y experimentabas gozo. Ahora la clave es si tienes sed de la palabra de Dios, si Su palabra es tu realidad, si eres fiel, y si eres capaz de hacer lo que puedas hacer por Dios. En otras palabras, el hombre es juzgado por la realidad de la palabra de Dios. Dios dirige Su palabra a todas las personas. Si estás dispuesto a leerla, Él te esclarecerá, pero si no es así, Él no lo hará. Dios esclarece a los que tienen hambre y sed de justicia, y a los que lo buscan. Algunos dicen que Dios no los esclareció incluso después de haber leído Su palabra. ¿Cómo fueron leídas las palabras? Si leyeras Su palabra como si otearas flores a lomos de un caballo* y no le dieras importancia a la realidad, ¿cómo podría esclarecerte Dios? ¿Cómo puede alguien que no atesora la palabra de Dios ser perfeccionado por Él? Si no atesoras la palabra de Dios, entonces no poseerás la verdad ni la realidad. Si atesoras Su palabra, entonces serás capaz de practicar la verdad; es entonces cuando tendrás la realidad. Así que tienes que comer y beber la palabra de Dios sea cual sea la situación, sea que estés ocupado o no, sea que las circunstancias te sean adversas o no, y sea que estés siendo probado o no. Dentro de todo, la palabra de Dios es el fundamento de la existencia del hombre. Nadie puede alejarse de Su palabra y debe comer de Su palabra como si fueran las tres comidas del día. ¿Podría ser un asunto tan simple el ser perfeccionado y ganado por Dios? Bien sea que comprendas o no en el presente, o si has percibido algo referente a la obra de Dios, debes comer y beber más la palabra de Dios. Esto es entrar de una manera proactiva. Después de leer la palabra de Dios, apresúrate en poner en práctica aquello en lo que puedas entrar, y deja a un lado momentáneamente lo que no puedas. Puede haber mucho de la palabra de Dios que no entiendas al principio, pero después de dos o tres meses, e incluso quizá hasta en un año, lo harás. ¿Por qué es esto así? Esto se debe a que Dios no puede hacer completo al hombre en un día o dos. La mayoría de las veces, cuando lees Su palabra, puede que no la entiendas en ese momento. En ese instante, puede parecerte que no es más que simple texto; sólo a través de un período de experiencia es que eres capaz de entenderla. Dios ha hablado mucho, y por tanto debes hacer todo lo posible por comer y beber Su palabra. Sin darte cuenta, llegarás a entender, y el Espíritu Santo te esclarecerá. Cuando el Espíritu Santo esclarece al hombre, a menudo sucede sin que el hombre se dé cuenta. Él te esclarece y te guía cuando tienes sed y buscas. El principio a través del cual obra el Espíritu Santo se centra en la palabra de Dios la que comes y bebes. Todos aquellos que no dan ninguna importancia a la palabra de Dios y siempre tienen otra actitud hacia Su palabra, una de descuido y la creencia de que no hace ninguna diferencia si leen o no Su palabra, son aquellos que no tienen realidad. Ni la obra del Espíritu Santo, ni Su esclarecimiento pueden ser percibidos en ellos. Tales personas meramente caminan de un lado para otro, y son impostores sin verdaderas cualificaciones, como el señor Nanguo de la parábola.[a]

    Sin la palabra de Dios como tu realidad, no tienes estatura real. Cuando llegue el momento de ser probado, con certeza caerás, y entonces tu verdadera estatura se mostrará. Pero en ese momento, aquellos que regularmente buscan entrar en la realidad, comprenderán el propósito de la obra de Dios. Aquel que posee conciencia y tiene sed de Dios debe tomar acciones prácticas para retribuir a Dios por Su amor. Los que no tienen realidad no pueden mantenerse firmes frente a las cosas más triviales. Simplemente existe una diferencia entre los que tienen una estatura real y los que carecen de ella. ¿Por qué es que ambos comen y beben la palabra de Dios, pero algunos son capaces de mantenerse firmes durante sus pruebas, mientras que otros huyen de ellas? La diferencia obvia es que estos carecen de estatura real; no tienen la palabra de Dios como su realidad, y Su palabra no ha echado raíces dentro de ellos. Tan pronto como son sometidos a una prueba, se quedan sin rumbo. ¿Por qué, entonces, pueden otros mantenerse firmes en este sentido? Porque tienen una gran visión, o la palabra de Dios se ha convertido en su experiencia interior, y lo que han visto en la realidad se ha convertido en el fundamento de su existencia. Por tanto son capaces de mantenerse firmes durante las pruebas. Esto es la estatura real, y esta es también la vida. Hay también algunos que leen la palabra de Dios, pero luego nunca la ponen en práctica o no la toman en serio. Los que no son sinceros no le dan importancia a la práctica. Los que no tienen la palabra de Dios como su realidad son los que no tienen la estatura real. Tales personas no pueden mantenerse firmes en las pruebas.

    Cuando Dios habla, debes recibir inmediatamente Sus palabras para comer de ellas. No importa la medida de lo que entiendas, apégate a la idea de que sólo te centrarás en alimentarte de Su palabra, llegar a conocerla, y practicarla. Esto es algo que debes hacer. No te preocupes sobre cuán grande puede llegar a ser tu estatura; simplemente céntrate en alimentarte de Su palabra. Así es cómo el hombre debe cooperar. Tu vida espiritual es principalmente para entrar en la realidad donde comas y bebas las palabras de Dios y las pongas en práctica. No debes enfocarte en nada más. Los líderes de la iglesia deben ser capaces de guiar a todos los hermanos y hermanas en cuanto a saber cómo comer y beber las palabras de Dios. Esta es la responsabilidad de todos los líderes de la iglesia. Ya sean jóvenes o viejos, todos deben considerar el comer y beber las palabras de Dios con la debida importancia y mantener Sus palabras en sus corazones. Si entras dentro de esta realidad, habrás entrado en la Era del Reino. Hoy en día, la mayoría siente que no pueden vivir sin comer y beber la palabra de Dios, y cualquiera que sea el momento, sienten que Su palabra es novedosa. Seguidamente, el hombre comienza a ubicarse en la senda correcta. Dios usa la palabra para obrar y proveer al hombre. Cuando todos tengan hambre y sed de la palabra de Dios, van a entrar en un mundo de Su palabra.

    Dios ha hablado mucho. ¿Cuánto conocimiento tienes de ello? ¿En cuánto has entrado? Si un líder de la iglesia no ha guiado a los hermanos y hermanas a la realidad de la palabra de Dios, ¡han sido negligentes en su deber y han incumplido sus responsabilidades! Cualquiera que sea la profundidad de tu comer y beber, o cuánto puedas recibir, deberás saber cómo comer y beber Su palabra; deberás tratar Su palabra con la debida importancia y comprender la importancia y necesidad que tiene tal comer y beber. Dios ha hablado tanto. Si no comes y bebes Su palabra, ni buscas o pones en práctica Su palabra, no se puede considerar que crees en Dios. Puesto que tú crees en Dios, debes comer y beber Su palabra, experimentar Su palabra, y vivir Su palabra. ¡Sólo esto es creer en Dios! Si dices que crees en Dios, mas no eres capaz de expresar ninguna de Sus palabras ni ponerlas en práctica, no eres considerado un creyente en Dios. Esto es “buscar pan para saciar el hambre”. Hablar únicamente de testimonios triviales, asuntos inútiles, y cuestiones superficiales, y no tener ni siquiera un mínimo de realidad, no constituye creencia en Dios. Por ende,[b] no has captado la manera correcta de creer en Dios. ¿Por qué debes comer y beber más las palabras de Dios? ¿Se considera creencia si no comes ni bebes Sus palabras y sólo buscas ascender al cielo? ¿Cuál es el primer paso para el que cree en Dios? ¿Por cuál camino Dios perfecciona al hombre? ¿Puedes ser perfeccionado sin comer ni beber la palabra de Dios? ¿Puedes ser considerado el pueblo del reino sin que la palabra de Dios sea tu realidad? ¿Qué significa exactamente creer en Dios? Los creyentes en Dios deberían estar poseídos externamente de buena conducta, por lo menos, y es de suma importancia tener la palabra de Dios. No importa lo que suceda, nunca se puede dar la espalda a Su palabra. Tu conocimiento de Dios y el cumplimiento de Su voluntad se logran cabalmente a través de Su palabra. Todas las naciones, sectas, denominaciones, y sectores serán conquistados en el futuro a través de la palabra. Dios hablará directamente, y toda la gente sostendrá la palabra de Dios en sus manos; por medio de esto las personas serán perfeccionadas. La palabra de Dios lo impregna todo: la gente habla de la palabra de Dios y practica de acuerdo a la palabra de Dios, mientras que guardada dentro sigue estando la palabra de Dios. Tanto por dentro como por fuera, están inmersos en la palabra de Dios, y así son perfeccionados. Aquellos que cumplen la voluntad de Dios y son capaces de ser Sus testigos, son los que tienen la palabra de Dios como realidad.

    Entrando en la Era de la Palabra, es decir, en la Era del Reino Milenario, es la obra que se está completando actualmente. A partir de ahora, practicad la comunión en torno a la palabra de Dios. Sólo a través de comer y beber Su palabra, y de experimentarla, podrás exhibir la palabra de Dios. Sólo a través de tus palabras de experiencia podrás convencer a otros. Si no tienes la palabra de Dios, ¡no podrás convencer a nadie! Todos los que son usados por Dios son capaces de hablar la palabra de Dios. Si no puedes, ello es señal de que el Espíritu Santo no ha obrado dentro de ti, y que no has sido perfeccionado. Esta es la importancia de la palabra de Dios. ¿Tienes un corazón sediento de la palabra de Dios? Los que tienen sed de la palabra de Dios están sedientos por la verdad, y sólo tales hombres son bendecidos por Dios. En el futuro, hay muchas más palabras que Dios dirá a todas las denominaciones y todas las sectas. Él, primero habla y pronuncia Su voz en medio de vosotros, y os completa, antes de pasar a hablar y expresar Su voz a los gentiles y conquistarlos. A través de la palabra, todos serán sincera y totalmente convencidos. A través de la palabra de Dios y de Sus revelaciones, el carácter corrupto del hombre ha disminuido. Todos tienen la apariencia del hombre, y el carácter rebelde del hombre también ha disminuido. La palabra obra con autoridad sobre el hombre, y conquista al hombre dentro de la luz de Dios. La obra que Dios llevará a cabo en la era actual, así como los momentos decisivos de Su obra, todo puede encontrarse dentro de Su palabra. Si no lees Su palabra, no entenderás nada. Por medio de tu propio comer y beber Su palabra, comunicando con hermanos y hermanas, y por medio de tus experiencias reales, tu conocimiento de la palabra de Dios llegará a ser completo. Sólo así podrás verdaderamente vivirla en la realidad.

Notas al pie:

a. El texto original omite “de la parábola”.

b. El texto original omite “Por ende”.

*. Este es un modismo chino. Indica que si leyeras Su palabra por encima.

Sólo amar a Dios es realmente creer en Dios

    Hoy, cuando buscáis amar y conocer a Dios, en un aspecto debéis soportar dificultad y refinamiento, y en otro, pagar un precio. Ninguna lección es más profunda que la de amar a Dios, y puede decirse que la lección que las personas aprenden de una vida de creencia es cómo amar a Dios. Es decir, si crees en Dios debes amarlo. Si sólo crees en Él pero no lo amas, no has alcanzado el conocimiento de Él, y nunca lo has amado con un amor verdadero que procede de tu corazón, entonces tu creencia en Él es fútil; si, en tu creencia en Dios, no lo amas, vives en vano, y tu vida al completo es la más inferior de todas. Si, a lo largo de toda tu vida, nunca has amado o satisfecho a Dios, ¿cuál es, pues, el sentido de que vivas? ¿Y cuál es el sentido de tu creencia en Dios? ¿No es esto un esfuerzo desperdiciado? Es decir, si las personas van a creer y a amar a Dios, deben pagar un precio. En lugar de actuar de una determinada forma externamente, deberían buscar la verdadera percepción en lo profundo de sus corazones. Si te entusiasma cantar y bailar, pero eres incapaz de poner en práctica la verdad, ¿podría decirse de ti que amas a Dios? Amar a Dios requiere buscar Su voluntad en todas las cosas, que explores en lo profundo de tu ser cuando te ocurra algo y trates de comprender la voluntad de Dios, que procures ver cuál voluntad de Dios está en este asunto, qué desea Él que consigas y cómo debes ser consciente de Su voluntad. Por ejemplo: ocurre algo que requiere que soportes dificultades, momento en el cual debes entender cuál es la voluntad de Dios y cómo debes ser consciente de Su voluntad. No debes satisfacerte a ti mismo: primero ponte a un lado. Nada es más abyecto que la carne. Debes buscar satisfacer a Dios y cumplir con tu deber. Con tales pensamientos, Dios te traerá un esclarecimiento especial en este asunto, y tu corazón también encontrará alivio. Sea pequeño o grande, cuando te ocurre algo debes ponerte primero a un lado y considerar la carne como la más inferior de todas las cosas. Mientras más la satisfaces, más libertades se toma; si la satisfaces esta vez, la próxima pedirá más, y cuando esto tiene lugar, llegas a amarla aún más. La carne siempre tiene deseos extravagantes, siempre pide que la satisfagas, y que la gratifiques, con las cosas que comes, con lo que vistes, perdiendo los estribos, o complaciendo a tu propia debilidad y pereza… Mientras más satisfaces a la carne, mayores se vuelven sus deseos, y más disoluta se vuelve ella, hasta llegar al punto de albergar incluso los conceptos más profundos, desobedecer a Dios, exaltarse y dudar de la obra de Dios. Mientras más satisfaces a la carne, mayores son sus debilidades; sentirás continuamente que nadie se compadece de tus debilidades, creerás que Dios ha ido demasiado lejos, y dirás: ¿cómo pudo Dios ser tan duro? ¿Por qué no daría un respiro a las personas? Cuando los seres humanos son demasiado indulgentes con la carne y la valoran demasiado, se abandonan. Si amas realmente a Dios, y no satisfaces a la carne, verás que todo lo que Él hace es correcto y muy bueno, y que Su maldición de tu rebeldía y el juicio de tu impiedad son justificados. Habrá momentos en los que Dios te castigue y discipline, y produzca un entorno para templarte, obligándote a venir delante de Él. Siempre sentirás que lo que Dios está haciendo es maravilloso. Por tanto, te parecerá que no hay tanto dolor, y que Dios es maravilloso. Si complaces las debilidades de la carne y dices que Dios va demasiado lejos, siempre sentirás dolor, estarás deprimido, confundido respecto a toda la obra de Dios, y parecerá que Él no se compadece en absoluto de las debilidades del hombre ni es consciente de sus dificultades. Por tanto, te sentirás miserable y solo, como si hubieras sufrido una gran injusticia, y esta vez comenzarás a quejarte. Cuanto más complaces las debilidades de la carne de esta forma, más sentirás que Dios va demasiado lejos, hasta que las cosas empeoran tanto que niegas Su obra, comienzas a oponerte a Él, y te llenas de desobediencia. Así pues, debes rebelarte contra la carne y no complacerla: tu esposo, tu esposa, tus hijos, tus planes, tu matrimonio, tu familia, ¡nada de eso importa! Tienes que tomar esta determinación: “En mi corazón sólo está Dios, y debo hacer todo lo posible para satisfacerlo, y no a la carne”. Si siempre posees tal determinación, cuando pongas en práctica la verdad, y te apartes a un lado, serás capaz de hacerlo con muy poco esfuerzo. Se dice que una vez hubo un campesino que vio una serpiente congelada en la carretera. La recogió y la sostuvo contra su pecho, y después de revivir esta le mordió mortalmente. La carne del hombre es como la serpiente: su esencia es hacer daño a su vida, y cuando se mueve completamente a su antojo, tu vida se pierde. La carne pertenece a Satanás. Dentro de ella hay deseos extravagantes, sólo piensa en sí misma, quiere disfrutar de comodidades, deleitarse en el ocio, y regodearse en la pereza y la holgazanería. Una vez que la hayas satisfecho hasta un determinado punto, te comerá finalmente. Es decir, si la satisfaces esta vez, la próxima vez vendrá pidiendo más. Siempre tiene deseos extravagantes y nuevas exigencias, y se aprovecha de que la complazcas para hacer que la valores aún más y vivas entre sus comodidades, y si no la vences, te perderás a ti mismo finalmente. Que puedas o no obtener vida delante de Dios, y cuál sea tu final definitivo, depende de cómo lleves a cabo tu rebelión contra la carne. Dios te ha salvado, escogido y predestinado, pero si hoy no estás dispuesto a satisfacerle, a poner en práctica la verdad, a rebelarte contra tu propia carne con un corazón que le ame de verdad, te destruirás finalmente, y sufrirás un dolor extremo. Si siempre complaces a la carne, Satanás te devorará gradualmente por dentro, y te dejará sin vida o sin el toque del Espíritu, hasta que llegue el día en que te encuentres totalmente en tinieblas en tu interior. Cuando vivas en la oscuridad, Satanás te habrá llevado cautivo; ya no tendrás más a Dios, y en ese momento negarás Su existencia y lo abandonarás. Por tanto, si deseas amar a Dios, debes pagar el precio del dolor y soportar las dificultades. No hay necesidad de fervor y dificultades externas, de leer y corretear más, más bien deberías poner de lado las cosas que hay dentro de ti: los pensamientos extravagantes, los intereses personales, y tus propias consideraciones, conceptos y motivaciones. Esa es la voluntad de Dios.

    El tratamiento del carácter externo de las personas por parte de Dios es también una parte de Su obra; ocuparse de la humanidad externa, anormal, por ejemplo, o de sus estilos de vida y hábitos, sus maneras y costumbres, así como de sus prácticas externas y su fervor. Pero cuando Él pide que las personas pongan en práctica la verdad y cambien su carácter, lo que primordialmente está siendo tratado son las motivaciones y los conceptos en su interior. Tratar solamente con tu carácter externo no es difícil; es como pedirte que no comas las cosas que te gustan, lo cual es fácil. Sin embargo, no es fácil dejar lo que concierne a los conceptos en tu interior: requiere que te rebeles contra la carne, que pagues un precio, y que sufras delante de Dios. Esto es particularmente así con las motivaciones de las personas. Desde el momento de su creencia en Dios hasta hoy, las personas han albergado muchas motivaciones incorrectas. Cuando no estás poniendo en práctica la verdad, sientes que todas tus motivaciones son correctas, pero, cuando te ocurra algo, verás que hay muchas incorrectas dentro de ti. Así pues, cuando Dios hace perfectas a las personas, provoca que se den cuenta de los muchos conceptos que hay en ellas y que están obstruyendo su conocimiento de Dios. Cuando reconoces que tus motivaciones son erróneas, si eres capaz de dejar de practicar de acuerdo a tus conceptos y motivaciones, de dar testimonio de Dios y de mantenerte firme en tu posición en todo lo que te acontece, esto demuestra que te has rebelado contra la carne. Cuando lo has hecho, se produce inevitablemente una batalla en tu interior. Satanás intentará y hará que le sigas, que sigas los conceptos de la carne y mantengas sus intereses, pero las palabras de Dios te esclarecerán e iluminarán en tu interior, y en ese momento está en ti seguir a Dios o a Satanás. Dios pide a las personas que pongan en práctica la verdad principalmente para ocuparse de las cosas de su interior, de sus pensamientos, de sus conceptos que no son según Su corazón. El Espíritu Santo toca a las personas en su interior, y lleva a cabo Su obra dentro de ellas; por tanto, existe una batalla detrás de todo lo que acontece: cada vez que las personas ponen en práctica la verdad, o el amor a Dios, se desencadena una gran batalla, y aunque todo pueda parecer estar bien con su carne, en lo profundo de sus corazones se estará desarrollando de hecho una batalla a vida o muerte. Sólo después de esta intensa lucha, después de una tremenda cantidad de reflexión, puede decidirse la victoria o la derrota. Uno no sabe si reír o llorar. Como muchas de las motivaciones internas de las personas son erróneas, o como gran parte de la obra de Dios entra en conflicto con sus conceptos, cuando las personas ponen en práctica la verdad, se libra una gran batalla entre bambalinas. Una vez puesta en práctica esta verdad, las personas derramarán detrás del escenario innumerables lágrimas de tristeza antes de decidirse a satisfacer a Dios. Es gracias a esta batalla que las personas soportan el sufrimiento y el refinamiento; esto es sufrimiento real. Cuando la batalla llegue a ti, si eres capaz de ponerte verdaderamente en el lado de Dios, podrás satisfacerle. Sufrir en el transcurso de la práctica de la verdad es inevitable; si, cuando pusieran en práctica la verdad, todo estuviese bien en su interior, no necesitarían que Dios los perfeccionase ni habría batalla, y no sufrirían. Por la gran cantidad de cosas no adecuadas en las personas para el uso de Dios, y por mucho del carácter rebelde de la carne, los seres humanos deben aprender de un modo más profundo la lección de rebelarse contra la carne. Esto es lo que Dios llama sufrimiento y es lo que le pidió al hombre que pasara junto a Él. Cuando encuentres dificultades, date prisa y ora a Dios: ¡Oh Dios! Deseo satisfacerte, deseo soportar la dificultad final para satisfacer Tu corazón, e independientemente de lo grandes que sean los reveses que sufra, seguiré satisfaciéndote. Aunque tenga que entregar toda mi vida, ¡seguiré satisfaciéndote! Con esta determinación, cuando ores así serás capaz de mantenerte firme en tu testimonio. Cada vez que ponen en práctica la verdad, cada vez que pasan por refinamientos, cada vez que son probadas, y cada vez que la obra de Dios viene sobre ellas, las personas soportan un dolor extremo. Todo esto es una prueba para ellas y, por tanto, dentro de todas ellas hay una batalla. Este es el precio real que pagan. Leer más de las palabras de Dios y correr más de un lado a otro es un poco de precio. Es lo que las personas deberían hacer, es su deber y la responsabilidad que deberían cumplir, pero tienen que dejar de lado lo que es necesario dejar de lado. Si no lo haces, por muy grande que sea tu sufrimiento externo, y por mucho que corretees, ¡todo será en vano! Es decir, sólo los cambios en tu interior pueden determinar si tus dificultades externas tienen valor. Cuando tu carácter interno ha cambiado y has puesto en práctica la verdad, todo tu sufrimiento externo obtendrá la aprobación de Dios; si no ha habido cambio en tu carácter interno, no importa cuánto sufrimiento soportes o cuánto corretees en el exterior, no habrá aprobación de Dios y las dificultades no confirmadas por Dios son en vano. Por consiguiente, que el precio que hayas pagado cuente, está determinado por si se ha producido un cambio en ti o no, y por si pones o no la verdad en práctica y te rebelas contra tus propias motivaciones y conceptos para alcanzar la satisfacción de la voluntad de Dios, el conocimiento de Dios y la lealtad a Dios. No importa cuánto corretees, si nunca te has rebelado contra tus propias motivaciones, si sólo buscas acciones y fervor externos y no prestas atención a tu vida, tus dificultades habrán sido en vano. Si, en un entorno determinado tienes algo que quieres decir, pero en tu interior no sientes que sea correcto ni que beneficie a tus hermanos y hermanas, sino que puede herirlos, entonces no lo dirás, prefiriendo quedarte internamente adolorido, porque estas palabras son incapaces de satisfacer la voluntad de Dios. En ese momento, habrá una batalla en tu interior, pero estarás dispuesto a padecer dolor y entregar lo que amas, a soportar esta dificultad para satisfacer a Dios; y aunque tendrás dolor por dentro, no complacerás a la carne, y el corazón de Dios habrá sido satisfecho; por tanto, tú también te sentirás consolado por dentro. Esto es realmente pagar un precio, y es el que Dios desea. Si practicas de esta manera, Él te bendecirá sin duda; si no puedes lograrlo, no importa cuánto entiendas ni lo bien que puedas hablar, ¡no servirá para nada! Si, en el camino hacia el amor a Dios, eres capaz de ponerte de Su lado cuando lucha con Satanás, y no acudes a este, habrás conseguido ese amor, y te habrás mantenido firme en tu testimonio.

    En cada paso de la obra que Dios hace en el interior de las personas, externamente parece que se producen interacciones entre las personas, como nacidas de disposiciones humanas, o de la interferencia humana. Sin embargo, entre bambalinas, cada etapa de la obra, y todo lo que acontece, es una apuesta hecha por Satanás delante de Dios, y exige que las personas se mantengan firmes en su testimonio de Dios. Mira cuando Job fue probado, por ejemplo: detrás de la escena, Satanás estaba haciendo una apuesta con Dios, y lo que aconteció a Job fue obra de los hombres, y la interferencia de estos. Detrás de cada paso que Dios da en vosotros está la apuesta de Satanás con Él, detrás de todo ello hay una batalla. Por ejemplo, si tienes prejuicios hacia tus hermanos y hermanas, tendrás palabras que querrás decir —palabras que sientes que pueden ser desagradables para Dios—, pero será duro para ti en tu interior, y en ese momento, una batalla comenzará dentro de ti: ¿hablo o no hablo? Esta es la batalla. Por tanto, en todo hay una batalla, y cuando se produce una dentro de ti, gracias a tu cooperación y tus sufrimientos reales, Dios obra en ti. En última instancia, dentro de ti eres capaz de poner el asunto a un lado y el enojo se extingue de forma natural. Ese es el efecto de tu cooperación con Dios. Todo lo que haces requiere que pagues un determinado precio en tus esfuerzos. Sin dificultades reales no puedes satisfacer a Dios, ni siquiera te acercas a ello, ¡y sólo estás diciendo eslóganes vacíos! ¿Pueden estos eslóganes vacíos satisfacer a Dios? Cuando Él y Satanás luchan en el ámbito espiritual, ¿cómo deberías satisfacer a Dios? ¿Y cómo deberías mantenerte firme en tu testimonio de Él? Deberías saber que todo lo que te ocurre es una gran prueba y el momento en que Dios necesita que des testimonio. Externamente podrían no parecer mucho, pero cuando estas cosas ocurren muestran si amas o no a Dios. Si lo haces, serás capaz de mantenerte firme en tu testimonio de Él, y si no has puesto en práctica el amor a Dios, esto muestra que no eres alguien que pone en práctica la verdad, que no la tienes ni tienes vida, ¡que eres paja! Todo lo que acontece a las personas tiene lugar cuando Dios necesita que se mantengan firmes en su testimonio de Él. No te ha ocurrido nada importante por el momento, y no das un gran testimonio, pero cada detalle de tu vida tiene relación con el testimonio de Dios. Si puedes obtener la admiración de tus hermanos y hermanas, tus familiares, y todos a tu alrededor; si un día llegan los incrédulos, y admiran todo lo que haces, y ven que todo lo que Dios hace es maravilloso, habrás dado testimonio. Aunque no tengas percepción y tu calibre sea pobre, por medio de tu perfeccionamiento por parte de Dios, podrás satisfacerlo y ser consciente de Su voluntad. Otros verán qué gran obra ha hecho Él en personas del calibre más pobre. Las personas llegan a conocer a Dios, se vuelven vencedoras delante de Satanás y leales a Dios hasta cierto punto. Por tanto, nadie tendrá más agallas que este grupo de personas. Este será el mayor testimonio. Aunque eres incapaz de hacer una gran obra, puedes satisfacer a Dios. Otros no pueden poner a un lado sus conceptos, pero tú sí; otros no pueden dar testimonio de Dios durante sus experiencias reales, pero tú puedes usar tu estatura y tus acciones reales para compensar Su amor y dar un testimonio rotundo de Él. Sólo esto puede considerarse amar realmente a Dios. Si eres incapaz de esto, no das testimonio entre tus familiares, entre tus hermanos y hermanas ni delante de las personas del mundo. Si no puedes dar testimonio delante de Satanás, este se reirá de ti, se burlará de ti, te tratará como un juguete, te pondrá frecuentemente en ridículo, y te volverá loco. En el futuro, pueden sobrevenirte grandes pruebas; pero hoy, si amas a Dios con un corazón sincero, e independientemente de cuán grandes sean las pruebas por delante, de lo que te acontezca, puedes mantenerte firme en tu testimonio, puedes satisfacer a Dios, y después tu corazón será consolado, y no tendrás miedo por muy grandes que sean las pruebas que te encuentres en el futuro. No podéis ver qué pasará en el futuro; sólo podéis satisfacer a Dios durante las circunstancias presentes. Sois incapaces de hacer cualquier gran obra, y deberíais centraros en satisfacer a Dios experimentando Sus palabras en la vida práctica, y dando un testimonio sólido y rotundo que avergüence a Satanás. Aunque tu carne permanezca insatisfecha y haya sufrido, habrás satisfecho a Dios y avergonzado a Satanás. Si siempre practicas de esta forma, Dios abrirá una senda delante de ti. Cuando, un día, venga una gran prueba, otros caerán, pero seguirás siendo capaz de mantenerte firme: debido al precio que has pagado, Dios te protegerá de forma que puedas mantenerte firme y no caer. Si, por lo general, eres capaz de poner en práctica la verdad y satisfacer a Dios con un corazón que lo ama de verdad, Dios te protegerá sin duda durante las pruebas futuras. Aunque eres necio, de una estatura pequeña y un pobre calibre, Dios no te discriminará. Depende de que tus motivaciones sean correctas. Hoy eres capaz de satisfacer a Dios, y por ello estás atento al detalle más pequeño, lo haces en todas las cosas, tienes un corazón que lo ama sinceramente, le entregas tu corazón sincero, y aunque existen algunas cosas que no puedes entender, puedes venir delante de Él para rectificar tus motivaciones, y buscar Su voluntad; haces todo lo necesario para satisfacerle. Quizás tus hermanos y hermanas te abandonarán, pero tu corazón será satisfactorio para Dios, y no codiciarás los placeres de la carne. Si siempre practicas de esta forma, estarás protegido cuando vengan sobre ti las grandes pruebas.

    ¿A qué estado interno de las personas van dirigidas estas pruebas? Apuntan al carácter rebelde en los seres humanos que es incapaz de satisfacer a Dios. Hay mucha impureza dentro de las personas, y mucha hipocresía; por tanto, Dios las somete a pruebas con el fin de purificarlas. Pero si hoy eres capaz de satisfacerle, las pruebas del futuro serán un perfeccionamiento para ti. Si hoy eres incapaz de satisfacerle, las pruebas del futuro te tentarán, y caerás inconscientemente; en ese momento serás incapaz de ayudarte, porque no puedes estar a la altura de la obra de Dios ni posees una estatura práctica. Así pues, si deseas ser capaz de mantenerte firme en el futuro, satisfacer mejor a Dios, y seguirle hasta el final, hoy debes edificar un fundamento sólido, debes satisfacer a Dios poniendo en práctica la verdad en todas las cosas, y ser consciente de Su voluntad. Si practicas siempre de esta forma, habrá un fundamento en ti, y Dios inspirará en ti un corazón que le ame, y te dará fe. Un día, cuando una prueba te sobrevenga realmente, es posible que puedas sufrir algún daño y sentirte agraviado hasta cierto punto, sufrir un pesar devastador como si hubieras muerto; sin embargo, tu amor a Dios no cambiará y pasará a ser incluso más profundo. Esas son las bendiciones de Dios. Si hoy eres capaz de aceptar todo lo que Él dice y hace, con un corazón obediente, Él te bendecirá sin duda, y por tanto serás alguien bendecido por Dios, que recibe Su promesa. Si hoy no practicas, cuando las pruebas te sobrevengan un día no tendrás fe ni un corazón amoroso, y en ese momento la prueba se convertirá en tentación; serás sumergido en la tentación de Satanás y no tendrás forma de escapar. Hoy puedes ser capaz de mantenerte firme cuando te venga una pequeña prueba, pero no podrás hacerlo necesariamente cuando una prueba mayor te suceda algún día. Algunas personas son engreídas y se creen ya casi perfectas. Si no profundizas más en esos momentos, y permaneces complaciente, estarás en peligro. Hoy, Dios no hace la obra de las pruebas mayores; se diría que todo parece ir bien, pero cuando Él te pruebe, descubrirás que eres demasiado deficiente, porque tu estatura es demasiado pequeña, y eres incapaz de soportar pruebas mayores. Si hoy no sigues adelante, si te quedas en el mismo lugar, caerás cuando llegue el gran viento. Deberíais considerar a menudo cuán pequeña es vuestra estatura; sólo así progresaréis. Si sólo ves que tu estatura es demasiado pequeña durante las pruebas, que tu fuerza de voluntad es muy débil, que hay muy poca realidad dentro de ti, y que no eres adecuado para la voluntad de Dios; si sólo eres consciente de estas cosas en ese momento, será demasiado tarde.

    Si no conoces el carácter de Dios, caerás inevitablemente durante las pruebas, porque no sabes cómo perfecciona Él a las personas ni por qué medios lo hace; y cuando Sus pruebas te sobrevengan y no concuerden con tus conceptos, serás incapaz de mantenerte firme. El amor verdadero de Dios es todo Su carácter, y cuando este se te muestra, ¿qué proporciona esto a tu carne? Cuando se te muestre el carácter justo de Dios, tu carne sufrirá inevitablemente mucho dolor. Si no lo padeces, Dios no puede perfeccionarte ni serás capaz de dedicarle amor sincero. Si Dios te perfecciona, te mostrará sin duda todo Su carácter. Desde el momento de la creación hasta hoy, Él nunca ha mostrado todo Su carácter; sin embargo, durante los últimos días se lo revelará a este grupo de personas a las que ha predestinado y seleccionado. Perfeccionando a las personas deja al descubierto Su carácter, por medio de esto completa a un grupo de personas. Ese es el amor verdadero de Dios por las personas. Experimentar el verdadero amor de Dios por ellas requiere que los seres humanos soporten un dolor extremo, y paguen un alto precio. Sólo después de esto las ganará Dios y serán capaces de devolverle su amor sincero; sólo entonces quedará satisfecho el corazón de Dios. Si las personas desean que Dios las perfeccione, cumplir Su voluntad y darle todo su amor sincero, deben experimentar mucho sufrimiento y muchos tormentos en las diversas circunstancias, sufrir un dolor peor que la muerte y, en última instancia, se verán obligados a devolverle a Dios su corazón sincero. Durante las dificultades y el refinamiento se revela si alguien ama a Dios con sinceridad o no. Dios purifica el amor de las personas, y esto también se logra en medio de los sufrimientos y el refinamiento.

Todos los que no conocen a Dios son los que se oponen a Él

    Para comprender el propósito de la obra de Dios, el efecto que debe lograr en el hombre, y la voluntad de Dios hacia el hombre, esto es lo que cada hombre que sigue a Dios debería conseguir. Ahora lo que les falta a todos los hombres es el conocimiento de la obra de Dios. El hombre no comprende ni entiende exactamente qué constituyen los hechos de Dios en el hombre, toda Su obra, y Su voluntad desde la creación del mundo. Esta deficiencia no se ve simplemente a lo largo del mundo religioso, sino además en todos los creyentes de Dios. Cuando llegue el día en que contemples verdaderamente la sabiduría de Dios y seas consciente de ella; cuando veas todos los hechos de Dios y reconozcas qué es y tiene Él; cuando veas Su abundancia, sabiduría, maravilla, y toda Su obra en el hombre, entonces es cuando habrás alcanzado la fe exitosa en Dios. Cuando se dice que Él lo engloba todo y en abundante en gran manera, ¿qué quiere decirse con que lo engloba todo? ¿Y con la abundancia? Si no entiendes esto, entonces no se te puede considerar un creyente de Dios. ¿Por qué digo que los del mundo religioso no creen en Dios y son hacedores de maldad, que son de la misma clase que el diablo? Cuando digo que son hacedores de maldad, es porque no entienden la voluntad de Dios ni ven Su sabiduría. Dios nunca les revela Su obra; son hombres ciegos, que no ven los hechos de Dios. Son los abandonados por Él y que no poseen Su cuidado y Su protección, mucho menos la obra del Espíritu Santo. Los que no tienen la obra de Dios son hacedores de maldad y se oponen a Dios. Los que digo que se oponen a Él son los que no lo conocen, los que lo reconocen con palabras vacías pero no lo conocen, los que siguen a Dios pero no le obedecen, y los que se deleitan en la gracia de Dios pero no pueden ser testigos suyos. Sin un entendimiento del propósito de la obra de Dios y de esta en el hombre, este no puede ser conforme al corazón de Dios, y no puede ser testigo suyo. La razón por la que el hombre se opone a Dios brota, por un lado, del carácter corrupto del hombre, y por otro, de la ignorancia de Él y la falta de entendimiento de los principios de Su obra y Su voluntad hacia el hombre. Estos dos aspectos se combinan en una historia de la resistencia del hombre a Dios. Los nuevos en la fe se oponen a Dios porque tal oposición reside en su naturaleza, mientras la oposición contra Dios de aquellos con muchos años en la fe resulta de su ignorancia de Dios, además de su carácter corrupto. En la época anterior a que Dios se hiciera carne, la medida de si un hombre se oponía a Dios era si guardaba los decretos establecidos por Dios en el cielo. Por ejemplo, en la Era de la Ley, cualquiera que no guardara las leyes de Jehová se oponía a Él; y cualquiera que robara las ofrendas a Jehová, y resistiera a los favorecidos por Jehová también lo hacía, y sería apedreado hasta la muerte; cualquiera que no respetara a su padre y a su madre, y cualquiera que golpeara o maldijera a otro no guardaba las leyes. Y todos los que no guardaran las leyes de Jehová estaban contra Él. Esto ya no fue así en la Era de la Gracia, cuando cualquiera que estuviera contra Jesús estaba contra Dios, y cualquiera que no obedeciera las palabras pronunciadas por Jesús estaba contra Dios. En esta era, la determinación de la “oposición a Dios” se volvió más claramente definida y más real. En la época en la que Dios no se había hecho carne, la medida de si un hombre se oponía a Él se basaba en si lo adoraba o no, y en si miraba o no al Dios invisible en el cielo. La definición de “oposición a Dios” en esa época no era tan real, porque entonces el hombre no podía ver a Dios ni conocer Su imagen, ni saber cómo obraba y hablaba. El hombre no tenía noción alguna de Dios y creía en Él en la vaguedad, porque Él no se había aparecido al hombre. Por tanto, como el hombre creía en Dios en sus imaginaciones, Él no lo condenaba ni le pedía mucho, porque el hombre no podía verlo en absoluto. Cuando Dios se hace carne y viene a obrar entre los hombres, todos lo miran y oyen Sus palabras, y todos ven Sus hechos en la carne. En ese momento, todos los conceptos del hombre quedan reducidos a espuma. Y para aquellos que ven al Dios que aparece en la carne, todos los que tienen obediencia en sus corazones no serán condenados, mientras que los que están contra Él intencionadamente se considerarán oponentes de Dios. Tales hombres son anticristos y enemigos que están deliberadamente contra Él. Los que tienen nociones relativas a Dios pero obedecen alegremente no serán condenados. Él condena al hombre sobre la base a sus propósitos y acciones, nunca por sus pensamientos e ideas. Si el hombre fuera condenado sobre esa base, nadie podría entonces escapar de las manos iracundas de Dios. Los que están voluntariamente contra el Dios encarnado serán castigados por su desobediencia. Su oposición voluntaria a Dios brota de sus conceptos sobre Él, que resultan en su interrupción de la obra de Dios. Tales hombres resisten y destruyen la misma a sabiendas. No sólo tienen conceptos sobre Él, sino que hacen aquello que interrumpe Su obra, y es por esta razón que ese tipo de hombres será condenado. Los que no se involucran en la interrupción voluntaria de la obra no serán condenados como pecadores, porque son capaces de obedecer deliberadamente y no causar trastornos ni interrupciones. Tales hombres no serán condenados. Sin embargo, cuando los hombres han experimentado muchos años de la obra de Dios, si siguen albergando sus conceptos de Él y siguen siendo incapaces de conocer la obra del Dios encarnado, y a pesar de muchos años de experiencia, continúan aferrándose a muchos conceptos sobre Dios y siguen siendo incapaces de llegar a conocerlo, aunque no causan problemas con tantos conceptos de Dios en sus corazones, e incluso si tales conceptos no se revelan, esos hombres no sirven para la obra de Dios. Son incapaces de predicar el evangelio o dar testimonio de Dios; no sirven para nada y son imbéciles. Como no conocen a Dios y son incapaces de desechar sus conceptos de Él, están condenados. Puede decirse así: no es poco común para los nuevos en la fe tener conceptos de Dios o no conocer nada de Él, pero es anormal que aquellos que han creído durante muchos años y experimentado mucho de la obra de Dios tengan tales conceptos, y mucho más que no tengan un conocimiento de Él. Que tales hombres sean condenados es una consecuencia de semejante estado anormal. Esos hombres anormales no sirven para nada; son los que más se oponen a Dios y han disfrutado de Su gracia en vano. ¡Todos esos hombres serán eliminados al final!

    Cualquiera que no entienda el propósito de la obra de Dios está contra Él, y aún más aquellos que conocen dicho propósito pero no buscan satisfacer a Dios. Los que leen la Biblia en grandes iglesias la recitan cada día, pero ninguno entiende el propósito de la obra de Dios. Ninguno es capaz de conocerlo; además, ninguno es conforme al corazón de Dios. Son todos hombres inútiles, viles, que se ponen en alto para enseñar a Dios. Aunque alardean del nombre de Dios, se oponen voluntariamente a Él. Aunque se etiquetan como creyentes en Dios, son los que comen la carne y beben la sangre del hombre. Todos esos hombres son diablos que devoran el alma del hombre, demonios que molestan deliberadamente a aquellos que tratan de entrar en el camino correcto, y piedras de tropiezo que obstaculizan la senda de los que buscan a Dios. Aunque son de “cuerpos robustos”, ¿cómo van a saber sus seguidores que son anticristos que llevan al hombre a oponerse a Dios? ¿Cómo van a saber que son diablos vivientes que buscan especialmente almas que devorar? Los que se honran a sí mismos delante de Dios son los más bajos entre los hombres, mientras que los que se humillan son los más honorables. Y aquellos que piensan de sí mismos que conocen la obra de Dios y la proclaman a otros a bombo y platillo mientras sus ojos están sobre Él, son los hombres más ignorantes. Tales hombres no tienen el testimonio de Dios, y son arrogantes y engreídos. Los que creen que tienen un conocimiento muy pequeño de Dios a pesar de su experiencia real y conocimiento práctico de Él, son los más amados por Él. Hombres como estos son los que tienen un testimonio verdadero y pueden realmente ser perfeccionados por Dios. Los que no entienden la voluntad de Dios son Sus oponentes; los que la entienden pero no practican la verdad son Sus oponentes; los que comen y beben las palabras de Dios, pero aun así van contra su esencia, son oponentes de Dios; los que tienen conceptos del Dios encarnado y se rebelan voluntariamente son oponentes de Dios; los que juzgan a Dios son Sus oponentes; y cualquiera que sea incapaz de conocer a Dios y dar testimonio de Él es Su oponente. Así pues, oíd Mi exhortación: si tenéis verdaderamente la fe para andar por esta senda, entonces continuad siguiéndola. Si sois incapaces de absteneros de oponeros a Dios, más vale que os alejéis de ese camino antes de que sea demasiado tarde. De lo contrario, los augurios son malos en lugar de buenos, porque vuestra naturaleza es demasiado corrupta. No tenéis la más mínima lealtad u obediencia ni un corazón sediento de justicia y verdad. Y tampoco tenéis la más mínima pizca de amor por Dios. Podría decirse que vuestra condición delante de Él es un desastre absoluto. No sois capaces de guardar o de hablar lo que deberíais. Sois incapaces de poner en práctica lo que deberíais, y de cumplir la función que deberíais. No tenéis la lealtad, la conciencia, la obediencia o la determinación que deberíais. No habéis soportado el sufrimiento que deberíais, y no tenéis la fe que deberíais. Estáis completamente desprovistos de cualquier mérito; ¿tenéis respeto por vosotros mismos para seguir viviendo? Os insto a que mejor cerréis vuestros ojos para el reposo eterno, liberando de esta forma a Dios de la preocupación por vosotros y de soportar el sufrimiento por vuestra causa. Creéis en Dios pero aún no conocéis Su voluntad; coméis y bebéis las palabras de Dios, pero sois incapaces de cumplir Sus exigencias. Creéis en Dios pero aún no lo conocéis, y vivís aunque no tenéis objetivo por el que luchar. No tenéis valores ni significado. Vivís como un hombre, pero no tenéis conciencia, integridad, o la más mínima credibilidad. ¿Cómo se os puede considerar un hombre? Creéis en Dios pero le engañáis. Además, tomáis Su dinero y coméis de Sus ofrendas, pero, al final, no mostráis consideración por Sus sentimientos o conciencia hacia Él. Ni siquiera podéis cumplir la más trivial de Sus exigencias. ¿Cómo se os puede considerar un hombre? Los alimentos que coméis y el aire que respiráis vienen de Dios, disfrutáis de Su gracia, pero al final, no tenéis el más mínimo conocimiento de Él. Todo lo contrario, os habéis convertido en unos inútiles que se oponen a Dios. ¿No sois entonces bestias peores que un perro? ¿Hay algún animal más malicioso que vosotros?

    Esos pastores y ancianos que se suben al púlpito elevado para enseñar al hombre son oponentes de Dios y aliados de Satanás; ¿no seríais los que no os subís al púlpito para enseñar al hombre incluso mayores oponentes de Dios? Además, ¿no estáis acaso confabulados con Satanás? Los que no entienden el propósito de la obra de Dios no saben cómo ser conforme al corazón de Dios. Sin duda, ¿no puede ser cierto para quienes entienden el propósito de Su obra? La obra de Dios nunca es un error; más bien, es la búsqueda del hombre la que falla. ¿No son esos degenerados que se oponen voluntariamente a Dios más siniestros y maliciosos que esos pastores y ancianos? Muchos son los que se oponen a Dios, y entre esos muchos hombres, existen diversos tipos de oposición contra Dios. Del mismo modo que hay toda forma de creyentes, también hay toda forma de aquellos que se oponen a Dios, cada una diferente de la otra. Ninguno de esos que no reconoce claramente el propósito de la obra de Dios puede salvarse. Independientemente de cómo se haya opuesto el hombre a Dios en el pasado, cuando llega a entender el propósito de Su obra y dedica sus esfuerzos a satisfacerle, Él limpiará sus pecados anteriores. Mientras el hombre busque la verdad y practique, Dios no se acordará de lo que hizo. Más bien, es en base a la práctica de la verdad por parte del hombre que Dios lo justifica. Esta es la justicia de Dios. Antes de que el hombre haya visto a Dios o experimentado Su obra, independientemente de cómo actúe hacia Él, Él no se acordará de ello. Sin embargo, una vez que el hombre ha visto a Dios y experimentado Su obra, Dios escribe todos sus hechos y acciones en los “anales”, porque el hombre ha visto a Dios y vivido en Su obra.

    Cuando el hombre ha visto verdaderamente lo que Dios tiene y es, ha visto Su supremacía, y ha llegado a conocer realmente la obra de Dios; además, cuando su carácter anterior ha cambiado, entonces habrá desechado completamente su carácter rebelde que se opone a Dios. Puede decirse que cada hombre se ha opuesto alguna vez a Dios y se ha rebelado alguna vez contra Él. Sin embargo, si estás resuelto a obedecer al Dios encarnado, y a partir de entonces satisfaces Su corazón con tu lealtad, practicas la verdad que deberías, cumples tu deber como deberías, y guardas las regulaciones que deberías, entonces eres alguien dispuesto a dejar de lado tu rebeldía para satisfacer a Dios y alguien que puede ser perfeccionado por Él. Si te niegas a darte cuenta de tus errores y no tienes un corazón arrepentido; si persistes en tus caminos rebeldes y no tienes en absoluto un corazón para trabajar con Dios y satisfacerle, un insensato obstinado como tú será sin duda castigado y nunca será perfeccionado por Dios. Como tal, eres Su enemigo hoy y mañana, y también lo seguirás siendo pasado mañana; siempre serás un oponente y el enemigo de Dios. ¿Cómo iba Dios a dejarte ir? La naturaleza del hombre es oponerse a Él, pero el hombre no puede buscar deliberadamente los “secretos” de la oposición a Dios, porque cambiar su naturaleza es una tarea insalvable. De ser ese el caso, mejor sería que te alejaras de eso antes de que sea demasiado tarde, no sea que tu castigo en el futuro sea más duro, y que tu naturaleza salvaje emerja y se vuelva ingobernable hasta que Dios acabe con tu cuerpo carnal al final. Crees en Dios para ser bendecido; si al final sólo te sobreviene la desgracia, no merecerá la pena. Os exhorto a que mejor elaboréis otro plan; cualquier otro ejercicio sería mejor que vuestra creencia en Dios. ¿Seguro que hay más sendas que esta? ¿No seguiríais viviendo igual sin buscar la verdad? ¿Por qué vivir en conflicto con Dios de esta manera?

Las vírgenes sabias asisten al banquete con el Señor "Libérate de la trampa" | Tráiler oficial


    Hace 2000 años, cuando el Señor Jesús realizó la obra de redención, sufrió la calumnia y condena airadas de la comunidad religiosa judía. Los líderes judíos se aliaron con el Gobierno romano y lo crucificaron. En los últimos días, Dios Todopoderoso, el Señor Jesús que ha regresado en la carne, ha venido a China a realizar la obra de juicio. De nuevo afronta la condena, la represión y la detención frenéticas, esta vez por parte del Gobierno comunista chino y el mundo religioso. Los rumores y engaños que se han extendido para juzgar y difamar a la Iglesia de Dios Todopoderoso son una especie de trampa invisible que envuelve y controla a un sinnúmero de creyentes. Se repite la tragedia histórica…

viernes, 22 de junio de 2018

Tener un carácter inalterable es estar en enemistad con Dios

    Después de varios miles de años de corrupción, el hombre se ha vuelto insensible y torpe, un demonio que se opone a Dios; tan es así que la rebeldía del hombre hacia Dios ha sido documentada en los libros de historia, e incluso el hombre mismo es incapaz de dar una explicación completa de su comportamiento rebelde, porque el hombre ha sido profundamente corrompido por Satanás, y se ha dejado engañar por Satanás al punto de que no sabe a dónde acudir. Todavía hoy, el hombre sigue traicionando a Dios: Cuando el hombre ve a Dios, lo traiciona, y cuando no puede ver a Dios, también lo traiciona. Hay incluso quienes, habiendo sido testigos de las maldiciones de Dios y la ira de Dios, aun así lo traicionan. Y por eso digo que el sentido del hombre ha perdido su función original, y que también la conciencia del hombre ha perdido su función original. El hombre que Yo veo es una bestia con traje humano, es una serpiente venenosa, y no importa lo lastimoso que pretenda aparecer ante Mis ojos, nunca seré misericordioso con él, porque el hombre no ha captado la diferencia entre lo negro y lo blanco, la diferencia entre la verdad y lo que no es verdad. El sentido del hombre está en extremo entumecido, pero aun así sigue deseando obtener bendiciones; su humanidad es en extremo innoble, pero aun así sigue deseando obtener la soberanía de un rey. ¿De quién podría ser rey con un sentido como ese? ¿Cómo puede alguien con una humanidad como esa pretender sentarse sobre un trono? ¡El hombre en verdad no tiene vergüenza! ¡Es un desgraciado engreído! Para aquellos de vosotros que deseéis obtener bendiciones, os sugiero que primero encontréis un espejo y miréis vuestra propia y fea reflexión. ¿Posees lo que se requiere para ser un rey? ¿Acaso tienes la cara de alguien que pueda obtener bendiciones? No ha habido el más mínimo cambio en tu carácter, ni has puesto ninguna verdad en práctica, pero aun así deseas un maravilloso mañana. ¡Te estás haciendo de ilusiones! Nacido en una tierra tan sucia, el hombre ha sido gravemente asolado por la sociedad, ha sido influenciado por una ética feudal, y ha sido enseñado en “centros de educación superior”. Un pensamiento retrógrado, una moral corrupta, una mala visión de la vida, una filosofía despreciable, una existencia completamente inútil, y un estilo de vida y costumbres depravadas, todas estas cosas han penetrado fuertemente dentro del corazón del hombre, y han socavado y atacado severamente su conciencia. Como resultado, el hombre está cada vez más distante de Dios, y es cada vez más contrario a Él. El carácter del hombre se vuelve cada vez más vicioso día tras día, y no hay una sola persona que voluntariamente renuncie a algo por Dios, ni una sola persona que voluntariamente obedezca a Dios, ni menos aún, una sola persona que busque voluntariamente el semblante de Dios. En vez de ello, bajo el dominio de Satanás, el hombre no hace más que buscar el placer, entregándose a la corrupción de la carne en la tierra del lodo. Incluso cuando escuchan la verdad, aquellos que viven en la oscuridad no consideran ponerla en práctica, ni tampoco muestran interés en buscar a Dios, aun cuando hayan contemplado Su semblante. ¿Cómo podría una humanidad tan depravada tener alguna posibilidad de salvación? ¿Cómo podría una humanidad tan decadente vivir dentro de la luz?

    El carácter del hombre debe ser cambiado comenzando por el conocimiento de su esencia, y a través de cambios en su pensamiento, su naturaleza y su perspectiva mental, por medio de cambios fundamentales. Sólo así se lograrían cambios verdaderos en el carácter del hombre. El carácter corrupto del hombre proviene de haber sido envenenado y pisoteado por Satanás, del daño atroz que Satanás ha infligido a su pensamiento, su moral, su percepción y su sentido. Es precisamente debido a que estas cosas fundamentales del hombre han sido corrompidas por Satanás, y que son diametralmente distintas a cómo Dios las creó originalmente, que el hombre se opone a Dios y no entiende la verdad. Por ende, los cambios en el carácter del hombre deben comenzar con cambios en su pensamiento, percepción y sentido que cambien su conocimiento de Dios y su conocimiento de la verdad. Los que nacieron en la tierra más profundamente corrompida de todas las tierras, son aún más ignorantes sobre lo que Dios es, o lo que significa creer en Dios. Mientras más corruptas sean las personas, menos saben sobre la existencia de Dios, y más pobres son su sentido y su percepción. La fuente de oposición y rebeldía del hombre contra Dios es el haber sido corrompido por Satanás. Debido a que ha sido corrompido por Satanás, la conciencia del hombre se ha insensibilizado, se ha vuelto inmoral, sus pensamientos se han degenerado, y ha desarrollado una actitud mental retrógrada. Antes de ser corrompido por Satanás, el hombre de manera natural seguía a Dios y obedecía Sus palabras. Por naturaleza tenía sensatez y una buena conciencia, y tenía una humanidad normal. Después de haber sido corrompido por Satanás, su sentido original, su conciencia, y su humanidad se embotaron y fueron mermados por Satanás. Debido a ello, el hombre ha perdido su obediencia y amor a Dios. El sentido del hombre se ha vuelto aberrante, su carácter se ha vuelto como el de un animal, y su rebeldía hacia Dios es cada vez más frecuente y grave. Sin embargo, el hombre todavía no conoce ni reconoce esto, y meramente se opone a ciegas y se rebela. La revelación del carácter del hombre es la expresión de su sentido, de su percepción y de su conciencia, pero debido a que su sentido y su percepción se han enfermado, y su conciencia se ha vuelto supremamente sorda, su carácter se ha revelado contra Dios. Si el sentido y la percepción del hombre no pueden cambiar, entonces los cambios en su carácter son imposibles de lograr, como tampoco lo sería el volverse conforme al corazón de Dios. Si el sentido del hombre es endeble, entonces no puede servir a Dios y no es apto para ser usado por Dios. Un “sentido normal” se refiere a ser obediente y fiel a Dios, anhelar a Dios, ser inequívoco con respecto a Dios, y tener una conciencia hacia Dios. Se refiere a ser de un solo corazón y mente hacia Dios, y a no oponerse a Dios deliberadamente. Los que poseen un sentido aberrante no son así. Desde que el hombre fue corrompido por Satanás ha creado nociones acerca de Dios, y no ha sido leal ni ha anhelado a Dios, y menos si se habla de una conciencia hacia Dios. El hombre deliberadamente se opone a Dios y juzga a Dios, y, aún más, le lanza invectivas a Sus espaldas. El hombre sabe claramente que Él es Dios, y aún así lo juzga a Sus espaldas, no tiene intención de obedecer a Dios, y se limita a hacer exigencias y solicitudes ciegas a Dios. Tales personas —la gente que tiene un sentido aberrante— son incapaces de conocer su propio y despreciable comportamiento, o de lamentar su rebeldía. Si la gente fuese capaz de conocerse a sí misma, entonces recuperarían un poco de su sentido común; cuanto más las personas sean rebeldes contra Dios y no se conozcan a sí mismas, más su sentido común será endeble.

    La fuente de la revelación del carácter corrupto del hombre no es más que su conciencia embotada, su naturaleza malévola, y su sentido endeble; si la conciencia y el sentido común del hombre regresaran a la normalidad, entonces él se volvería apto para ser usado ante Dios. Es simplemente debido a que la conciencia del hombre ha estado siempre insensibilizada, y que el sentido del hombre nunca ha sido sano, y que se ha hecho cada vez más torpe, lo que ha provocado que el hombre se haya vuelto cada vez más rebelde hacia Dios, hasta el punto, incluso, de clavar a Jesús en la cruz, y de negarse a que Dios encarnado de los últimos días entre en su casa, y que condene la carne de Dios, y que vea la carne de Dios como vil y precaria. Si el hombre tuviese al menos un poquito de humanidad, no sería tan cruel en su trato de la carne del Dios encarnado; si tuviese al menos un poco de sentido, no sería tan despiadado en su trato de la carne de Dios encarnado; si tuviese un poco de conciencia, no sería tan “agradecido” al Dios encarnado de esta manera. El hombre vive en la era de Dios hecho carne, sin embargo, es incapaz de dar gracias a Dios por haberle dado una oportunidad tan buena, y en vez de ello, maldice la venida de Dios, o ignora por completo el hecho de la encarnación de Dios, y se muestra aparentemente en contra de ella y hastiado de ello. Independientemente de cómo el hombre trate la venida de Dios, Dios, en pocas palabras, siempre ha llevado Su trabajo adelante y de todas maneras, aunque el hombre no haya sido en lo más mínimo acogedor hacia Él, y le hace solicitudes ciegas. El carácter del hombre se ha vuelto extremadamente vicioso, su sentido ha crecido de forma sumamente apática, y su conciencia ha sido aplastada por completo por el maligno, por lo que hace ya tiempo que dejó de ser la conciencia original del hombre. El hombre no sólo es ingrato con un Dios encarnado que le otorga tanta vida y gracia a la humanidad, sino que incluso se ha resentido con Dios por haberle dado la verdad; es debido a que el hombre no tiene el menor interés en la verdad, que se siente resentido con Dios. No sólo es el hombre incapaz de dar su vida por Dios encarnado, sino que también trata de obtener favores de Él, y reclama un interés que es docenas de veces mayor que lo que el hombre ha dado a Dios. Las personas que poseen este tipo de conciencia y sentido, dan por hecho todo esto, y todavía creen que han invertido demasiado en Dios, y que Dios les ha dado demasiado poco. Hay personas que me han dado una taza de agua y sin reparos extienden sus manos para pedirme el equivalente de[a] dos tazas de leche; o me han dado una habitación por una noche, pero han intentado cobrarme muchas veces más en gastos de alojamiento. Con una humanidad como esta, y una conciencia así, ¿cómo podéis vosotros aún desear obtener la vida? ¡Qué clase de desgraciados y despreciables sois! Es debido a esta humanidad y conciencia del hombre, que Dios encarnado deambula por la tierra, sin conseguir lugar donde encontrar refugio. Aquellos que en verdad poseen conciencia y humanidad, deben adorar y servir de todo corazón a Dios encarnado, no por la cantidad de trabajo que Él haya hecho, sino aun si Él no hubiese realizado trabajo alguno. Esto es lo que deben hacer aquellos de sano sentido, y es el deber del hombre. La mayoría de las personas hablan incluso de poner condiciones para su servicio a Dios: No les importa si Él es Dios o un hombre, y sólo hablan de sus propias condiciones, y persiguen únicamente lograr sus propios deseos. Cuando cocináis para Mí, demandáis honorarios de chef; cuando corréis para Mí, pedís honorarios de corredor; cuando trabajáis para Mí, demandáis honorarios por vuestro trabajo; cuando laváis Mi ropa vosotros demandáis tarifas de lavandería; cuando proveéis para la iglesia demandáis retribución por los costos incurridos; cuando habláis, demandáis pagos de conferencista; cuando distribuís libros, demandáis comisiones por su distribución; y cuando escribís, demandáis honorarios de escritor. Aquellos con quienes he tratado, incluso me han exigido una recompensa, mientras que aquellos que han sido enviados a su casa, exigen reparaciones por los daños a su nombre; aquellos que no están casados ​​exigen una dote, o una compensación por su juventud perdida; los que matan un pollo piden honorarios de carnicero; los que fríen alimentos demandan honorarios de fritura; los que hacen la sopa también exigen un pago por ello… Esta es vuestra noble y poderosa humanidad, y estas son las medidas dictadas por vuestra tibia conciencia. ¿Dónde está vuestro sentido? ¿Dónde está vuestra humanidad? ¡Os digo esto! Si continuáis como hasta ahora, dejaré de realizar obras entre vosotros. No voy a trabajar entre una manada de bestias vestidos de humanos; no voy a sufrir así por un grupo de personas cuyo pálido rostro esconde un corazón salvaje; no voy a padecer por tal grupo de animales que no tiene la más mínima posibilidad de salvación. ¡El día que os dé la espalda, es el día que moriréis, es el día en que la oscuridad venga sobre vosotros, y el día que os abandonará la luz! ¡Dejadme deciros esto! Nunca seré benevolente con un grupo como el vuestro, ¡un grupo que está incluso por debajo de los animales! Hay límites a Mis palabras y acciones, y tal y como están vuestra humanidad y conciencia, no haré más obras, porque carecéis demasiado de conciencia, me habéis causado demasiado dolor, ¡y vuestro despreciable comportamiento me disgusta demasiado! Las personas que tanto carecen de humanidad y conciencia, nunca tendrán oportunidad de salvación; nunca salvaré a personas tan desalmadas e ingratas como estas. Cuando llegue Mi día, Yo haré llover Mis abrasadoras llamas por toda la eternidad sobre los hijos de desobediencia que una vez provocaron Mi violenta ira, impondré Mi castigo eterno sobre aquellos animales que una vez lanzaron improperios sobre Mí y me abandonaron, echaré a la hoguera eterna con el fuego de Mi ira a los hijos de la desobediencia que una vez comieron y vivieron junto a Mí, pero que no creyeron en Mí, y me insultaron y traicionaron. Someteré a Mi castigo a todos aquellos que provocaron Mi ira, haré llover Mi ira entera sobre esas bestias que una vez desearon pararse hombro a hombro conmigo, pero que no me adoraron ni obedecieron; la vara con la que golpeo al hombre caerá sobre aquellos animales que una vez disfrutaron de Mi cuidado y de los misterios que pronuncié, y que intentaron extraer disfrute material de Mí. No seré indulgente con ninguna persona que trate de tomar Mi lugar; no perdonaré a ninguno de los que traten de arrebatarme la comida y la ropa. Por ahora, vosotros continuáis estando libres de todo daño y seguiréis excediéndoos en las demandas que me hacéis. Cuando llegue el día de la ira, no me haréis más demandas; en ese momento, os dejaré “disfrutar” todo lo que satisfaga vuestro corazón, clavaré vuestra cara en la tierra, ¡y nunca más seréis capaces de levantaros de nuevo! Tarde o temprano, Yo voy a “amortizar” esta deuda con vosotros, y Mi esperanza es que aguardéis pacientemente la llegada de este día.

    Si estos seres despreciables en verdad pudieran dejar de lado sus deseos extravagantes y regresar a Dios, entonces todavía tendrían la oportunidad de salvación; si el hombre tiene un corazón que verdaderamente anhela a Dios, entonces él no será abandonado por Dios. El hombre falla en conseguir a Dios, no porque Dios tenga emociones, o porque Dios no esté dispuesto a ser conseguido por el hombre, sino porque el hombre no desea conseguir a Dios, y porque el hombre no busca con urgencia Dios. ¿Cómo podría alguien que en verdad busque a Dios ser maldecido por Dios? ¿Cómo podría alguien que posea un sentido santo y una conciencia sensible ser maldecido por Dios? ¿Cómo podría alguien que realmente adore y sirva a Dios ser consumido por el fuego de Su ira? ¿Cómo podría alguien que esté dispuesto a obedecer a Dios ser expulsado de la casa de Dios? ¿Cómo podría alguien que no amó más a Dios porque no pudo vivir bajo el castigo de Dios? ¿Cómo podría alguien que se siente feliz de renunciar a todo por Dios, ser dejado sin nada? El hombre no está dispuesto a buscar a Dios, no está dispuesto a desprenderse de sus pertenencias por Dios, y no está dispuesto a dedicar un esfuerzo de por vida a Dios, sino que en cambio dice que Dios se ha ido demasiado lejos, que mucho sobre Dios está en contradicción con las nociones del hombre. Con una humanidad como esta, aun cuando no hayáis escatimado en vuestros esfuerzos, seríais incapaces de ganaros la aprobación de Dios, por no decir nada del hecho de que vosotros no buscáis a Dios. ¿No sabéis que sois las mercancías defectuosas de la humanidad? ¿No sabéis que no existe humanidad más mísera que la vuestra? ¿No sabéis cuál es vuestro “título honorífico”? Los que verdaderamente aman a Dios os llaman el padre del lobo, la madre del lobo, el hijo del lobo, y el nieto del lobo; sois los descendientes del lobo, la gente del lobo, y vosotros debéis conocer vuestra propia identidad y nunca olvidarla. No penséis que sois alguna figura superior: Vosotros sois el grupo más atroz de no humanos dentro de la humanidad. ¿Acaso no sabéis nada de esto? ¿Sabéis acaso cuánto riesgo Yo he tomado al trabajar entre vosotros? Si vuestro sentido no puede regresar a la normalidad, y vuestra conciencia no puede funcionar normalmente, entonces nunca os liberaréis del apelativo “lobo”, nunca escaparéis del día de la maldición, nunca os escaparéis del día de vuestro castigo. Vosotros habéis nacido inferiores, una cosa sin ningún valor. Vosotros sois inherentemente una manada de lobos hambrientos, un montón de escombros y basura, y, a diferencia de vosotros, Yo no obro sobre vosotros con el fin de obtener favores, sino por la necesidad de la obra. Si continuáis siendo rebeldes de esta manera, entonces detendré Mi obra, y no trabajaré nunca más sobre vosotros; por el contrario, transferiré Mi obra a otro grupo que me complazca, y de esta manera os dejaré para siempre, porque Yo no estoy dispuesto a mirar a los que están en enemistad conmigo. Así pues, ¿queréis ser compatibles conmigo, o estar en enemistad contra Mí?

Nota al pie:

a. El texto original dice “las monedas de oro para”.

¿Has cobrado vida?

    Cuando hayas conseguido el vivir de la humanidad normal, y hayas sido perfeccionado, aunque no puedas hablar profecía ni de ningún misterio, estarás viviendo y revelando la imagen de un humano. Dios creó al hombre, después de esto Satanás lo corrompió, y esta corrupción ha convertido a las personas en cuerpos muertos, y así, después de que hayas cambiado, serás diferente a esos cuerpos muertos. Son las palabras de Dios las que dan vida a los espíritus de las personas y hacen que vuelvan a nacer, y cuando los espíritus de las personas vuelvan a nacer habrán cobrado vida. La mención a “muertos” se refiere a los cadáveres que no tienen espíritu, a personas en quienes su espíritu ha muerto. Cuando a los espíritus de las personas se les da vida, ellas cobran vida. Los santos de los que antes se hablaba se refieren a las personas que han cobrado vida, aquellas que estuvieron bajo la influencia de Satanás pero que lo derrotaron. El pueblo escogido de China ha sufrido la persecución cruel e inhumana y el engaño del gran dragón rojo, lo que los ha dejado mentalmente devastados y sin el más mínimo valor para vivir. Por consiguiente, el despertar de sus espíritus debe comenzar con su esencia: poco a poco, su espíritu debe ser despertado en su esencia. Cuando un día cobren vida, ya no habrá más obstrucciones y todo marchará sin problemas. Por el momento, esto sigue siendo inalcanzable. El vivir de la mayoría de las personas contiene mucho de la atmósfera de la muerte, están envueltas en un aura de muerte y les hace falta demasiado. Las palabras de algunas personas llevan muerte, sus acciones llevan muerte y casi todo lo que viven es muerte. Si hoy las personas públicamente dieran testimonio de Dios, entonces esta obra fracasaría porque ellas todavía tienen que cobrar vida completamente y hay demasiados muertos entre vosotros. Hoy, algunas personas preguntan por qué Dios no muestra algunas señales y maravillas para que Él pueda rápidamente esparcir Su obra entre las naciones gentiles. Los muertos no pueden dar testimonio de Dios; los vivos pueden, pero la mayoría de las personas hoy están muertas, demasiadas de ellas viven en la jaula de la muerte, viven bajo la influencia de Satanás y no pueden obtener la victoria, y entonces, ¿cómo podrían dar testimonio de Dios? ¿Cómo podrían esparcir la obra del evangelio?

    Aquellos que viven bajo la influencia de la oscuridad son los que viven en medio de la muerte, son los que Satanás posee. Sin que Dios las salve y sin que Dios las juzgue y las castigue, las personas no pueden escapar de la influencia de la muerte, no se pueden convertir en los vivos. Estos muertos no pueden dar testimonio de Dios, ni tampoco Dios los puede usar, mucho menos pueden entrar al reino. Dios quiere el testimonio de los vivos, no de los muertos, y Él pide que los vivos trabajen para Él, no los muertos. “Los muertos” son los que se oponen y se rebelan contra Dios, son los que son insensibles en espíritu y no entienden las palabras de Dios, son los que no ponen la verdad en práctica y no tienen la más mínima lealtad a Dios, y son los que viven bajo el dominio de Satanás y que son explotados por Satanás. Los muertos se muestran oponiéndose a la verdad, rebelándose contra Dios y siendo viles, despreciables, maliciosos, brutos, engañosos e insidiosos. Aunque esas personas comen y beben las palabras de Dios, no pueden vivir las palabras de Dios; viven, pero son los muertos vivientes, son cadáveres que respiran. Los muertos son totalmente incapaces de agradar a Dios, mucho menos pueden obedecerlo absolutamente. Sólo pueden engañarlo, blasfemar contra Él y traicionarlo, y todo lo que viven revela la naturaleza de Satanás. Si las personas quieren convertirse en seres vivientes, y dar testimonio de Dios, y que Dios los apruebe, deben aceptar la salvación de Dios, se deben someter gustosamente a Su juicio y castigo y deben aceptar gustosamente la poda y el trato de Dios. Sólo entonces podrán poner en práctica todas las verdades que Dios exige, y sólo entonces obtendrán la salvación de Dios y verdaderamente se convertirán en seres vivientes. Dios salva a los vivos, Dios los ha juzgado y castigado, están dispuestos a consagrarse y están felices de darle sus vidas a Dios, y con gusto dedicarían todas sus vidas a Dios. Sólo cuando los vivos dan testimonio de Dios, Satanás puede ser avergonzado; sólo los vivos pueden esparcir la obra del evangelio de Dios, sólo los vivos son conforme al corazón de Dios, y sólo los vivos son personas reales. Originalmente el hombre que Dios hizo estaba vivo, pero debido a la corrupción de Satanás, el hombre vive en medio de la muerte, y vive bajo la influencia de Satanás, y así estas personas se han convertido en los muertos que no tienen espíritu, se han convertido en enemigos que se oponen a Dios, se han convertido en las herramientas de Satanás, y se han convertido en los cautivos de Satanás. Todas las personas vivientes que Dios creó se han convertido en muertos, y por eso Dios ha perdido Su testimonio y Él ha perdido a la humanidad que Él creó y que es lo único que tiene Su aliento. Si Dios ha de recuperar Su testimonio, y recuperar a los que Su propia mano hizo pero que Satanás ha tomado cautivos, entonces Él los debe resucitar para que se conviertan en seres vivientes, y Él los debe reclamar para que vivan en Su luz. Los muertos son los que no tienen espíritu, que son insensibles en extremo y que se oponen a Dios. Además, son los que no conocen a Dios. Estas personas no tienen la más mínima intención de obedecer a Dios, sólo se rebelan contra Él y se oponen a Él y no tienen la más mínima lealtad. Los vivos son aquellos cuyos espíritus han vuelto a nacer, que saben obedecer a Dios y que son leales a Dios. Poseen la verdad y el testimonio y sólo estas personas son agradables a Dios en Su casa. Dios salva a los que pueden cobrar vida, que pueden ver la salvación de Dios, que pueden ser leales a Dios y que están dispuestos a buscar a Dios. Él salva a los que creen en la encarnación de Dios y creen en Su aparición. Algunas personas pueden cobrar vida y algunas personas no; esto depende de si su naturaleza puede ser salvada o no. Muchas personas han escuchado un montón de palabras de Dios pero no entienden la voluntad de Dios, han escuchado muchas palabras de Dios pero todavía no son capaces de ponerlas en práctica, son incapaces de vivir cualquier verdad y también interfieren deliberadamente con la obra de Dios. Son incapaces de hacer ninguna obra de Dios, no pueden consagrar nada a Él, y también en secreto gastan el dinero de la iglesia y comen en la casa de Dios gratis. Estas personas están muertas y no serán salvas. Dios salva a todos los que están en medio de Su obra. Pero hay una parte de ellos que no puede recibir Su salvación; sólo un pequeño número puede recibir Su salvación porque la mayoría de las personas están demasiado muertas, están tan muertas que no pueden ser salvadas, Satanás las ha explotado totalmente y, por naturaleza, son demasiado maliciosas. Ese pequeño número de personas tampoco fue completamente capaz de obedecer a Dios. No fueron esos que habían sido absolutamente fieles a Dios desde el principio, ni que tenían el mayor amor por Dios desde el principio; en cambio, se han vuelto obedientes a Dios gracias a Su obra de conquista, ven a Dios gracias a Su amor supremo, hay cambios en su carácter gracias al justo carácter de Dios, y han llegado a conocer a Dios gracias a Su obra que es tanto práctica como normal. Sin esta obra de Dios, no importa qué tan buenas fueran estas personas, todavía serían de Satanás, todavía serían de la muerte, todavía estarían muertas. Que, hoy, esas personas puedan recibir la salvación de Dios es meramente porque están dispuestas a cooperar con Dios.

    Gracias a su lealtad a Dios, Dios ganará a los vivos y vivirán en medio de Sus promesas, y por su oposición a Dios, a los muertos Dios los aborrecerá y rechazará y vivirán en medio de Su castigo y maldiciones. Tal es el justo carácter de Dios y ningún hombre lo puede cambiar. Gracias a su propia búsqueda, las personas reciben la aprobación de Dios y viven en la luz; por sus esquemas astutos, Dios maldice a las personas y descienden en medio del castigo; por su maldad, Dios castiga a las personas; y gracias a su anhelo y lealtad, las personas reciben las bendiciones de Dios. Dios es justo: Él bendice a los vivos y maldice a los muertos, para que siempre estén en medio de la muerte, y nunca vivirán en la luz de Dios. Dios llevará a los vivos a Su reino, Él llevará a los vivos a Sus bendiciones para que para siempre estén con Él. A los muertos Él los hará caer en la muerte eterna; son el objeto de Su destrucción y siempre le pertenecerán a Satanás. Dios no trata a nadie injustamente. Todos los que verdaderamente buscan a Dios seguramente permanecerán en la casa de Dios, y todos los que son desobedientes a Dios e incompatibles con Él seguramente vivirán en medio de Su castigo. Tal vez, no estás seguro de la obra de Dios en la carne, pero un día la carne de Dios no va a arreglar directamente el fin del hombre; en cambio, Su Espíritu va a arreglar el destino del hombre y en ese momento las personas sabrán que la carne de Dios y Su Espíritu son uno, que Su carne no puede cometer errores y que Su Espíritu es todavía más incapaz de cometer errores. Por último, Él seguramente llevará a todos los que cobran vida a Su reino, ni uno más, ni uno menos, y esos muertos que no han cobrado vida seguramente van a ser lanzados a la caverna de Satanás.

Dios te habla | Dios mismo, el único (X) Dios es la fuente de vida para todas las cosas (IV) Parte 2


    Las palabras de Dios del vídeo son del libro “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”. El contenido del vídeo:

1. Cómo gobierna y administra Dios el mundo espiritual
1) El ciclo de la vida y la muerte de los incrédulos
2) El ciclo de la vida y la muerte de las diversas personas de fe



Recomendación: El Origen y el Desarrollo de la Iglesia de Dios Todopoderoso

Dios Todopoderoso | Diálogo humorístico cristiano "El gran dragón rojo muestra su espantosa cara" | Reflexión cristiana

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    Este diálogo humorístico revela principalmente que el gran dragón rojo no sólo quiere dominar al pueblo de China, sino que también pretende unificar Taiwán y dominar toda Asia e incluso Europa y Norteamérica. Además, revela las artimañas del gran dragón rojo en su invención y trama del caso del 28 de mayo en Zhaoyuan(Shandong), así como su vil propósito al incitar la manifestación del 28 de agosto en Corea del Sur. De hecho, la palabra de Dios ya ha revelado la esencia del gran dragón rojo. Su repugnante rostro ha salido a la luz; el dragón tiene los días contados. Es como un saltamontes a finales de otoño; no le queda mucha vida. Este diálogo humorístico revela de manera fiel y objetiva el verdadero rostro el gran dragón rojo. ¡Es un auténtico placer!

jueves, 21 de junio de 2018

La mejor música cristiana | El único camino de la humanidad para entrar al reposo


    Aquellos que permanezcan firmes en la purificación final de Dios
por castigo y juicio, entrarán al reposo final.
Y aquellos que se liberaron de la influencia de Satanás,
serán adquiridos por Dios y entrarán al reposo final.
La esencia del juicio y del castigo
es purificar al hombre para su reposo final.
Sin esta obra, la gente no podría seguir a los suyos.
Es la única forma para entrar al reposo.
II
Sólo esta purificación remueve toda maldad.
Este castigo y juicio trae luz a la desobediencia del hombre,
y esto separa a los salvados de los condenados,
y a los que prevalecerán de aquellos que no.
La esencia del juicio y del castigo
es purificar al hombre para su reposo final.
Sin esta obra, la gente no podría seguir a los suyos.
Es la única forma para entrar al reposo.
III
Y al final Dios recompensará el bien y castigará el mal,
para purificar a la humanidad y llevarla al reposo eterno.
Es la etapa final y más crucial para completar la obra de Dios.
Si los malvados prevalecen
la humanidad no puede entrar en reposo.
Una vez que Él termine, toda la humanidad será santa,
entonces Dios vivirá en paz Su reposo.
La esencia del juicio y del castigo
es purificar al hombre para su reposo final.
Sin esta obra, la gente no podría seguir a los suyos.
Es la única forma para entrar al reposo.
Es la única forma para entrar al reposo.
De “La Palabra manifestada en carne”



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Sketch cristiano "¡Debemos de estar soñando!" | La mejor reflexión cristiana


    Un pastor del mundo religioso con piel de cordero, una esposa amable y honesta y una cristiana devota, que discierne y ama la verdad, confluyen en esta sátira cómica en la que se analiza una cuestión: “¿Se puede entrar en el reino de los cielos trabajando arduamente?”. El lenguaje irónico y el inteligente debate entre creyente y pastor dan mucho que pensar a los espectadores…


Revelar la historia interna de la Biblia "Revelar el misterio de la Biblia" | Tráiler oficial


    Feng Jiahui creía en el Señor junto a sus padres desde que era joven. A los 18 años ingresó en la escuela seminario y a los 30 se convirtió en predicadora en una iglesia casera de Shanxi, China. Durante muchos años, Feng Jiahui mantuvo la firme creencia de que la Biblia fue inspirada por Dios y que debemos creer en Dios según la Biblia. Creía que Dios sólo dijo palabras en la Biblia y que apartarse de ella sería una herejía. La Biblia siempre había ocupado un lugar sagrado en su corazón, un lugar de autoridad suprema e insuperable. Sin embargo, su iglesia había comenzado a vaciarse poco a poco durante estos últimos años. Feng Jiahui y sus compañeros de obra comenzaron a sentir la oscuridad en sus espíritus y fueron incapaces de sentir la presencia del Señor entre ellos. Feng Jiahui invitó a predicadores de otras iglesias a ayudar a restaurar la iglesia, pero fue en vano. En una ocasión, el hermano Yuan, colaborador de Feng Jiahui, invitó a un testigo de la Iglesia de Dios Todopoderoso a venir a su iglesia. Cuando el testigo comunicó la verdad sobre la Biblia, todo lo que dijo fue muy práctico, claro, y los creyentes lo encontraron muy beneficioso para ellos. Sin embargo, Feng Jiahui continuó aferrándose a la Biblia, mantenía firmemente que la creencia en Dios debe estar basada en la Biblia, que apartarse de la Biblia era herejía. Más tarde, después de debatir bastante, Feng Jiahui entendió al fin la verdad interna de la Biblia y la verdadera sustancia de esta: la Biblia es simplemente un registro de las dos primeras etapas de la obra de Dios, no puede representar a Dios, y mucho menos hacer la obra de salvación de Dios para Él. Sólo Dios es la fuente de la vida para el hombre y sólo Él puede hacer la obra de salvar al hombre. Siendo así, los que creemos en Dios debemos seguir los pasos de Dios, sólo entonces podremos alcanzar el camino de la vida eterna. Al final, Feng Jiahui fue capaz de ir más allá de la Biblia, aceptar la obra de Dios de los últimos días y guiar a los creyentes de su iglesia para que volvieran ante Dios Todopoderoso.