miércoles, 27 de junio de 2018

Canción cristiana 2018 | Dios espera que la humanidad pueda continuar viviendo


    Cuando la humanidad se llenó de inmundicia,
desobedeciendo al extremo,
Dios tuvo que destruirlos debido a Sus principios y esencia.
Dios despreció al hombre, porque se opuso a Él.
Pero cuando los destruyó,
Su corazón no cambió, Su misericordia aún permaneció.
II
    Dios se compadeció de la humanidad,
queriendo redimir de varias formas.
Pero rechazando la salvación de Dios,
el hombre siguió desobedeciendo.
Sin importar cuánto Dios llamó y advirtió,
cuánto proveyó y ayudó,
el hombre no entendió, el hombre no lo valoró.
III
    Dios le dio Su gran tolerancia,
esperando con dolor que el hombre volviera.
Alcanzando Su límite, hizo lo que tenía que hacer.
Desde el momento en que Dios planeó destruir
hasta el momento en que comenzó Su plan,
era un período para que el hombre volviera.
Fue la última oportunidad que Dios le dio al hombre.
Fue la última oportunidad,
fue la última oportunidad que Dios le dio al hombre.
De “La Palabra manifestada en carne”

Película cristiana 2018 | Crónicas de la persecución religiosa en China "El largo camino del exilio"


    Desde que llegó al poder en la China continental en 1949, el Partido Comunista de China ha perseguido la fe religiosa de manera implacable. Ha arrestado y asesinado frenéticamente a cristianos, expulsado y maltratado a misioneros que operaban en China, confiscado y destruido incontables copias de la Biblia, cerrado y demolido edificios eclesiásticos, e intentado en vano erradicar todas las iglesias clandestinas. Este documental narra la verdadera historia de un cristiano chino perseguido por el Partido Comunista de China, Yang Jing'en, que tenía un hogar feliz y una vida tranquila hasta que su esposa y él comenzaron a creer en Dios y a cumplir con su deber. Entonces se convirtieron en personas buscadas por el PCCh y se vieron obligados a huir de su casa como fugitivos. Yang Jing'en atravesó media China a lo largo de 18 años, pero fuera donde fuera sufría la represión y se encontraba a menudo en gran peligro, teniendo que enfrentarse a una crisis tras otra…

martes, 26 de junio de 2018

Nueva película cristiana completa en español | Revelar el misterio de la Biblia


   Feng Jiahui creía en el Señor junto a sus padres desde que era joven. A los 18 años ingresó en la escuela seminario y a los 30 se convirtió en predicadora en una iglesia casera de Shanxi, China. Durante muchos años, Feng Jiahui mantuvo la firme creencia de que la Biblia fue inspirada por Dios y que debemos creer en Dios según la Biblia. Creía que Dios sólo dijo palabras en la Biblia y que apartarse de ella sería una herejía. La Biblia siempre había ocupado un lugar sagrado en su corazón, un lugar de autoridad suprema e insuperable. Sin embargo, su iglesia había comenzado a vaciarse poco a poco durante estos últimos años. Feng Jiahui y sus compañeros de obra comenzaron a sentir la oscuridad en sus espíritus y fueron incapaces de sentir la presencia del Señor entre ellos. Feng Jiahui invitó a predicadores de otras iglesias a ayudar a restaurar la iglesia, pero fue en vano. En una ocasión, el hermano Yuan, colaborador de Feng Jiahui, invitó a un testigo de la Iglesia de Dios Todopoderoso a venir a su iglesia. Cuando el testigo comunicó la verdad sobre la Biblia, todo lo que dijo fue muy práctico, claro, y los creyentes lo encontraron muy beneficioso para ellos. Sin embargo, Feng Jiahui continuó aferrándose a la Biblia, mantenía firmemente que la creencia en Dios debe estar basada en la Biblia, que apartarse de la Biblia era herejía. Más tarde, después de debatir bastante, Feng Jiahui entendió al fin la verdad interna de la Biblia y la verdadera sustancia de esta: la Biblia es simplemente un registro de las dos primeras etapas de la obra de Dios, no puede representar a Dios, y mucho menos hacer la obra de salvación de Dios para Él. Sólo Dios es la fuente de la vida para el hombre y sólo Él puede hacer la obra de salvar al hombre. Siendo así, los que creemos en Dios debemos seguir los pasos de Dios, sólo entonces podremos alcanzar el camino de la vida eterna. Al final, Feng Jiahui fue capaz de ir más allá de la Biblia, aceptar la obra de Dios de los últimos días y guiar a los creyentes de su iglesia para que volvieran ante Dios Todopoderoso.

Dios te habla | Cuando se trata de Dios, ¿cuál es tu entendimiento?


    Dios Todopoderoso dice: “Dios no es sólo el Espíritu Santo, ese Espíritu, el Espíritu siete veces intensificado, el Espíritu que todo lo engloba, sino también una persona, una persona ordinaria, excepcionalmente común. No es sólo varón, sino también mujer. Son parecidos en que ambos nacieron de humanos, y distintos en que uno es concebido por el Espíritu Santo y el otro es nacido de un humano pero derivado directamente del Espíritu. Son parecidos en que ambas carnes encarnadas de Dios llevan a cabo la obra de Dios el Padre, y distintos en que uno hace la obra de redención y el otro la de conquista. Ambos representan a Dios el Padre, pero uno es el Señor de la redención lleno de gracia y misericordia, y el otro es el Dios de justicia lleno de ira y juicio. Uno es el Comandante Supremo que lanza la obra de redención, y el otro es el Dios justo que cumple la obra de conquistar. Uno es el Principio, el otro el Final. Uno es carne sin pecado, el otro es carne que completa la redención, continúa la obra, y nunca es del pecado. Ambos son el mismo Espíritu, pero moran en carnes diferentes y han nacido en lugares diferentes. Y están separados por varios miles de años. Sin embargo, toda Su obra es mutuamente complementaria, nunca conflictiva, y se puede hablar de ella en el mismo contexto. Ambos son personas, pero uno es un bebé varón y el otro es una niña recién nacida”.

Canción cristiana 2018 | Agradecemos y alabamos a Dios Todopoderoso【MV】


    Dios nos ha traído ante Él,
comemos y bebemos Sus palabras.
El Espíritu Santo ilumina,
entendemos la verdad que Dios explica.
Los rituales religiosos,
hemos descartado todas esas ataduras.
Libres al fin de reglas, con corazones liberados.
Somos más felices que nunca, viviendo en la luz de Dios.
Más felices que nunca, viviendo en la luz de Dios.
Gracias y alabanzas a Dios Todopoderoso,
que expresa la verdad a toda la humanidad.
Gracias y alabanzas a Dios Todopoderoso,
tenemos una forma de cambiar,
y nuestra vaga fe se extingue.
Cantamos alabanzas, oh.
II
    Seguimos de cerca a Dios,
aceptamos ser formados en el reino.
Los juicios de Dios son como una espada,
revelan nuestros pensamientos.
La arrogancia, el egoísmo y la falsedad no están ocultos.
Sólo entonces veo mi verdad.
Avergonzado caigo ante Dios.
Gracias y alabanzas a Dios Todopoderoso,
que expresa la verdad a toda la humanidad.
Gracias y alabanzas a Dios Todopoderoso,
estamos cara a cara con Dios,
y nos regocijamos en Su alegría.
Gracias y alabanzas a Dios Todopoderoso,
eres sagrado, eres justo, oh.
III
    Mi deseo es practicar la verdad (practicar la verdad),
renunciar a la carne, renacer (renacer), consolar Tu corazón.
Gracias y alabanzas a Dios Todopoderoso,
Tu juicio realmente me ha salvado.
Gracias y alabanzas a Dios Todopoderoso,
mi carácter ha cambiado.
Gracias a Dios, bendecido soy, bendecido estoy.
De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

lunes, 25 de junio de 2018

Deberías obedecer a Dios al creer en Dios


    ¿Por qué crees en Dios? La mayoría de las personas se confunden con esta pregunta. Siempre tienen dos puntos de vista completamente diferentes acerca del Dios práctico y del Dios que está en el cielo, lo que demuestra que creen en Dios, no con el fin de obedecer, sino para recibir ciertos beneficios o para escapar del sufrimiento del desastre. Sólo entonces son algo obedientes, pero su obediencia es condicional, es por el bien de sus propias perspectivas personales, y se les impone. Así que, ¿por qué crees en Dios? Si sólo es por el bien de tus perspectivas y de tu destino, entonces mejor no creas. Una creencia como esta es autoengaño, autoconsuelo y autoapreciación. Si tu fe no se construye sobre el fundamento de la obediencia a Dios, entonces al final vas a ser castigado como resultado de oponerte a Dios. Todos los que no buscan la obediencia a Dios en su fe están en contra de Dios. Dios pide que las personas busquen la verdad, que tengan sed de las palabras de Dios, que coman y beban las palabras de Dios y que las pongan en práctica para que puedan lograr la obediencia a Dios. Si tus motivos son realmente así, entonces con toda seguridad Dios te levantará y con toda seguridad será misericordioso contigo. Nadie puede dudar esto, y nadie lo puede cambiar. Si tus motivos no son en aras de obedecer a Dios, y si tienes otras metas, entonces todo lo que digas y hagas, tus oraciones ante Dios e incluso cada una de tus acciones, van a estar en contra de Dios. Puedes ser de voz suave y apacible, cada una de tus acciones y expresiones pueden parecer correctas, puedes parecer alguien que obedece, pero cuando se trata de tus motivos y tus puntos de vista acerca de la fe en Dios, todo lo que haces está en contra de Dios y es malo. Las personas que parecen tan obedientes como corderos, pero cuyos corazones albergan malas intenciones, son lobos con piel de cordero, ofenden directamente a Dios y Dios no perdonará a ni una sola de ellas. El Espíritu Santo pondrá de manifiesto a cada una de ellas para que todos puedan ver que cada una de esas que son hipócritas, el Espíritu Santo seguramente las aborrecerá y las rechazará. No te preocupes: Dios ajustará cuentas y corregirá a cada una de ellas, una por una.

    Si no puedes aceptar la nueva luz de Dios, y no puedes entender todo lo que Dios hace hoy, y no la buscas o bien la dudas, la juzgas o la estudias y la analizas, entonces es que no tienes la menor intención de obedecer. Si, cuando la luz del aquí y ahora aparezca, todavía atesoras la luz de ayer y te opones a la nueva obra de Dios, entonces no eres más que un chiste, eres uno de los que están en contra de Dios de manera deliberada. Clave para obedecer a Dios es apreciar la nueva luz y ser capaz de aceptarla y ponerla en práctica. Sólo esta es la verdadera obediencia. Los que no tienen la voluntad de tener sed de Dios son incapaces de tener una mente que obedezca a Dios, y sólo se pueden oponer a Dios como resultado de su satisfacción con el estatus quo. Que el hombre no pueda obedecer a Dios se debe a que lo posee lo que antes fue. Las cosas que fueron antes les han dado a las personas todo tipo de nociones e ilusiones acerca de Dios que se han convertido en la imagen de Dios que tienen en sus mentes. Por lo tanto, en lo que creen es en sus propias nociones y en los estándares de su propia imaginación. Si mides al Dios que hace una obra actual el día de hoy contra el Dios de tu propia imaginación, entonces tu fe proviene de Satanás y va de acuerdo con tus propias preferencias y Dios no quiere una fe como esta. Independientemente de lo elevadas que sean sus referencias e independientemente de su entrega, incluso si han dedicado toda una vida de esfuerzos a Su obra y se han martirizado, Dios no aprueba a nadie que tenga una fe como esta. Él sólo les muestra un poco de gracia y les permite disfrutarla por un tiempo. Personas como estas no pueden poner en práctica la verdad, el Espíritu Santo no obra en su interior y Dios las eliminará a cada una de ellas, una por una. Independientemente de si son viejos o jóvenes, los que no obedecen a Dios en su fe, y tienen los motivos equivocados, son los que se oponen e interrumpen, y Dios eliminará indiscutiblemente a esas personas. Los que no tienen la más mínima obediencia a Dios, que sólo reconocen el nombre de Dios, y tienen algún presentimiento de la preciosura y hermosura pero que no mantienen el ritmo con los pasos del Espíritu Santo, y no obedecen la obra presente y las palabras del Espíritu Santo, esas personas viven en medio de la gracia de Dios y Dios ni las ganará ni las perfeccionará. Dios hace perfectas a las personas por medio de su obediencia, por medio de su comer, beber y disfrutar las palabras de Dios y por medio del sufrimiento y refinamiento en sus vidas. Sólo por medio de una fe como esta los caracteres de las personas pueden cambiar, sólo entonces pueden poseer el conocimiento verdadero de Dios. No estar satisfechos con vivir en medio de las gracias de Dios, tener sed de un modo activo de la verdad, buscar la verdad y buscar ser ganados por Dios, esto es lo que quiere decir obedecer conscientemente a Dios; esta es precisamente la clase de fe que Dios quiere. Las personas que no hacen nada más que disfrutar las gracias de Dios no pueden ser perfeccionadas o cambiadas, y su obediencia y piedad y su amor y paciencia, todo es superficial. Las que sólo disfrutan las gracias de Dios no pueden conocer a Dios realmente, e incluso cuando conocen a Dios, su conocimiento es superficial, y dicen cosas como que Dios ama al hombre o que Dios es compasivo con el hombre. Esto no representa la vida del hombre y no demuestra que las personas conozcan verdaderamente a Dios. Si, cuando las palabras de Dios las refinan, o cuando Sus pruebas vienen sobre ellas, las personas no pueden obedecer a Dios —si, en cambio, se vuelven indecisas y caen— entonces no son obedientes en lo más mínimo. Dentro de ellas hay muchas reglas y restricciones acerca de la fe en Dios, viejas experiencias que son el resultado de muchos años de fe o varias doctrinas que se basan en la Biblia. ¿Personas como estas podrían obedecer a Dios? Estas personas están llenas de cosas humanas, ¿cómo podrían obedecer a Dios? Todas obedecen de acuerdo a sus preferencias personales, ¿anhelaría Dios una obediencia como esa? Esto no es obedecer a Dios, sino ateniéndote a la doctrina, es satisfacerte y consolarte a ti mismo. Si dices que esto es obediencia a Dios, ¿no blasfemas contra Él? Eres un faraón egipcio, haces maldad y expresamente te comprometes en la obra de oponerte a Dios, ¿podría Dios querer un servicio como este? Será mejor que te apures y te arrepientas y tengas algo de conciencia de ti mismo. Si no, sería mejor que te fueras a casa: eso te haría más bien que tu servicio a Dios, no interrumpirías ni molestarías, sabrías cuál es tu lugar y vivirías bien, ¿y no sería eso mejor? ¡De esa manera evitarías estar en contra de Dios y ser castigado!

Las formas religiosas de servicio deben ser prohibidas

    Desde el inicio de Su obra en todo el universo, Dios ha predestinado a muchas personas para que le sirvan, incluyendo gente de todo tipo. Su propósito es cumplir Su propia voluntad y asegurar que Su obra sobre la tierra se lleve a buen término. Este es el propósito de Dios al escoger gente que le sirva. Toda persona que sirva a Dios debe entender esta voluntad de Dios. A través de esta obra suya, la gente está mejor capacitada para ver la sabiduría de Dios y la omnipotencia de Dios, y ver los principios de Su obra en la tierra. Prácticamente, Dios viene a la tierra a hacer Su obra y contactar gente para que ellos conozcan con mayor claridad Sus obras. Hoy en día, este grupo de vosotros sois afortunados de servir al Dios práctico. Esta es una gran bendición para vosotros. Dios realmente os está levantando. Cuando Dios selecciona a una persona para servirle, Él siempre tiene Sus propios principios. Servir a Dios no es solamente un asunto de entusiasmo, como se lo imagina la gente. Hoy una persona puede servir a Dios en Su presencia, como podéis ver, porque son guiadas por Dios y tienen la obra del Espíritu Santo; y porque son buscadoras de la verdad. Estos son los requisitos mínimos para un siervo de Dios.

    Servir a Dios no es una tarea sencilla. Aquellos a quienes no se les cambia su carácter pervertido nunca pueden servir a Dios. Si tu carácter no ha sido juzgado y castigado por la palabra de Dios, entonces tu carácter todavía representa a Satanás. Esto es suficiente para probar que tu servicio a Dios viene de tu propia buena intención. Es un servicio que se basa en tu naturaleza satánica. Sirves a Dios con tu carácter natural y de acuerdo a tus preferencias personales; es más, sigues pensando que Dios ama lo que sea que te guste y que odia lo que sea que no te guste, y tu trabajo está completamente guiado por tus propias preferencias. ¿Se puede llamar esto servir a Dios? En última instancia, tu carácter de vida no cambiará ni un ápice. De hecho te volverás más terco, porque has estado sirviendo a Dios y esto hará que tu carácter corrupto se arraigue profundamente. De esta manera, desarrollarás internamente normas sobre el servicio a Dios que se basan fundamentalmente en tu propio temperamento y en la experiencia derivada de tu servicio de acuerdo con tu propio carácter. Esta es la experiencia y lecciones humanas. Es la filosofía de vida del hombre. La gente como esta está entre los fariseos y los líderes religiosos. Si nunca despiertan y se arrepienten, entonces finalmente se volverán a los falsos cristos quienes aparecerán en los últimos días. Serán impostores. Los falsos cristos y los impostores de los que se habló saldrán de esta clase de gente. Si aquellos quienes sirven a Dios siguen su conducta y actúan de acuerdo a su propia voluntad, entonces están en peligro constante de ser expulsados. Aquellos quienes aplican sus muchos años de experiencia sirviendo a Dios para atrapar los corazones de la gente, exhortar y controlar a la gente, se enaltecen a sí mismos —y los que nunca se arrepientan, y nunca confiese, y nunca renuncien a los beneficios de la posición— estas personas caerán ante Dios. Son personas del mismo tipo que Pablo, vanidosas y presumidas en cuanto a su jerarquía y calificaciones. Dios no traerá a la perfección a gente como esta. Esta clase de servicio interfiere con la obra de Dios. La gente ama aferrarse a lo viejo. Se aferran a las nociones del pasado, se aferran a las cosas del pasado. Este es un gran obstáculo a su servicio. Si no puedes librarte de ellas, esas cosas ahogarán toda tu vida. Dios no te elogiará, no en lo más mínimo, ni siquiera si revientas tus piernas o te rompes la espalda trabajando, ni siquiera si eres martirizado en tu servicio a Dios. Todo lo contrario; Él va a decir que tú eres un hacedor de maldad.

    A partir de hoy, Dios formalmente perfeccionará a aquellos quienes no tienen nociones religiosas, quienes están listos para hacer a un lado su vieja naturaleza, y a quienes sencillamente obedecen a Dios, y Él perfeccionará a aquellos quienes anhelan la palabra de Dios. Esta gente debe ponerse de pie y servir a Dios. En Dios hay abundancia sin fin y una sabiduría inagotable. Su obra sorprendente y Sus palabras preciosas están ahí para que más gente las disfrute. Tal y como se ven, estas nuevas cosas no pueden ser aceptadas por quienes tienen nociones religiosas, aquellos quienes asumen una jerarquía, y aquellos quienes no van a dejar a un lado sus viejas naturalezas. El Espíritu Santo no tiene oportunidad de perfeccionar a esa gente. Si una persona no tiene la voluntad de obedecer, y no tiene sed de la palabra de Dios, entonces será incapaz de recibir las cosas nuevas. Sólo se volverán más y más rebeldes, más y más astutos y terminarán en el camino equivocado. En la obra de Dios ahora, Él levantará más gente quien sinceramente lo ame y que pueda aceptar la nueva luz. Y Él cortará por completo a los líderes religiosos que hacen alarde de su jerarquía. No quiere ni una sola persona que se resista al cambio. ¿Quieres ser una de esas personas? ¿Llevas a cabo tu servicio de acuerdo a tus propias preferencias o haces lo que Dios quiere? Esto es algo que debes conocer por ti mismo. ¿Eres uno de los líderes religiosos o eres un bebé recién nacido siendo perfeccionando por Dios? ¿Qué tanto de tu servicio es aprobado por el Espíritu Santo? ¿Qué tanto de ese servicio Dios ni siquiera recordará? Después de muchos años de servicio, ¿qué tanta diferencia has hecho en tu vida? ¿Estás claro acerca de todo esto? Si tienes fe verdadera, entonces expulsarás tus viejas nociones religiosas y servirás mejor a Dios de una nueva manera. Si das el paso ahora, no es demasiado tarde. Las viejas nociones religiosas estrangularán la vida de una persona. La experiencia que una persona adquiere la conducirá lejos de Dios y a hacer las cosas a su propia manera. Si no abandonas estas cosas, se volverán una piedra de tropiezo para tu crecimiento en la vida. Dios siempre ha perfeccionado a quienes le sirven. Él no los repudia a la ligera. Hay un futuro para ti si de verdad aceptas el juicio y el castigo de la palabra de Dios, si puedes hacer a un lado tus viejas prácticas y doctrinas religiosas y evitas usar viejas nociones religiosas como la medida de la palabra de Dios hoy. Pero si te aferras a las cosas viejas, si todavía las atesoras, entonces no puedes ser salvado. Dios hará caso omiso de gente así. Si realmente quieres ser perfeccionado, entonces debes decidir abandonar completamente todo lo anterior. Incluso si lo que se hizo antes era correcto, incluso si era la obra de Dios, deberás hacerla a un lado; no debes aferrarte a ella. Incluso si claramente era la obra del Espíritu Santo, hecha directamente por el Espíritu Santo, el día de hoy la debes hacer a un lado. No te debes aferrar ella. Esto es lo que Dios exige. Todo debe ser renovado. En la obra de Dios y en la palabra de Dios, Él no hace referencia a las cosas viejas que sucedieron antes y no escarba en la historia antigua. Dios siempre es nuevo y nunca viejo. Ni siquiera se aferra a Sus propias palabras del pasado. Esto muestra que Dios no sigue ninguna doctrina. Si tú siempre te aferras fuertemente a las cosas del pasado y las aplicas rígidamente como fórmulas a pesar de que Dios ya no esté obrando como lo hizo antes, entonces, ¿no son tus palabras y acciones como una disrupción humana? ¿No te has convertido un enemigo de Dios? ¿Estás dispuesto a desperdiciar toda tu vida por esas cosas viejas? Estas cosas viejas te hacen una persona quien obstruye la obra de Dios. ¿Es esa clase de persona quien quieres ser? Si realmente no quieres eso, entonces detén rápidamente lo que estás haciendo y date la vuelta; comienza todo de nuevo. Dios no recuerda tu servicio pasado.

Dios te habla | Cómo conocer el carácter de Dios y el resultado de Su obra (Parte 4)


    Las palabras de Dios del vídeo son del libro “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”.
El contenido del vídeo:
Entiende la actitud de Dios y abandona todas las ideas equivocadas sobre Él
¿Quién establece el desenlace del hombre?
La actitud de Dios hacia quienes huyen durante Su obra
Las personas que huyen durante la obra de Dios son los que abandonan el camino verdadero


domingo, 24 de junio de 2018

¿Has encontrado la fuente de la vida?


    Dios dice: "En el vasto mundo, innumerables cambios han ocurrido una y otra vez. Ninguno es capaz de guiar y dirigir a esta humanidad excepto por Él, quien gobierna sobre todas las cosas en el universo. No hay poderoso que trabaje o haga los preparativos para esta humanidad, mucho menos una persona que sea capaz de dirigir a esta humanidad hacia el destino de la luz y la liberación de las injusticias terrenales. Dios lamenta el futuro de la humanidad y se duele de la caída de la humanidad. Siente pena por la lenta marcha de la humanidad hacia la decadencia y el camino sin regreso". (De "La Palabra manifestada en carne" ) Queridos hermanos y hermanas, Dios es la fuente de nuestra vida; si nos apartamos de Su guía y provisión, ¿adónde iremos? ¿Cuál será nuestro final? ¿Sabes de qué modo se preocupa Dios por nosotros y nos cuida? En el programa de hoy te presentaremos las ideas sinceras y las entusiastas intenciones de Dios para con nosotros, los seres humanos. ¡Por favor, estad muy atentos!

Lista de programas:

1 Himno de la palabra de Dios: Cómo Dios gobierna sobre todas las cosas

2 Lectura de la palabra de Dios: Dios es la fuente de la vida del hombre

3 Películas de experiencias de vida: Donde está mi hogar

4 Lectura de la palabra de Dios: El suspiro del Todopoderoso

5 Himno de la palabra de Dios: El perfecto cuidado de Dios sobre todo

El Reino Milenario ha llegado

    ¿Habéis visto qué obra cumplirá Dios en este grupo de personas? Dios dijo: incluso en el Reino Milenario las personas deben todavía seguir Sus declaraciones, y en el futuro las declaraciones de Dios todavía guiarán directamente la vida del hombre en la buena tierra de Canaán. Cuando Moisés estuvo en el desierto, Dios lo instruyó y le habló directamente. Del cielo Dios envió comida, agua y maná para que las personas lo disfrutaran y hoy todavía es así: Dios personalmente ha enviado cosas para comer y beber para que las personas las disfruten, y Él ha enviado personalmente maldiciones para castigar a las personas. Y así cada paso de Su obra Dios lo lleva a cabo personalmente. Hoy, la gente anhela que ocurran hechos, tratan de ver señales y maravillas, y es posible que todas esas personas sean abandonadas, porque la obra de Dios cada vez es más real. Nadie sabe que Dios ha descendido del cielo, todavía no están conscientes que Dios ha enviado comida y tónicos del cielo, con todo, Dios verdaderamente existe, y las cálidas escenas del Reino Milenario que las personas se imaginan también son las declaraciones personales de Dios. Esto es un hecho, y sólo esto está gobernando con Dios en la tierra. Gobernando con Dios en la tierra se refiere a la carne. Lo que no es de la carne no está en la tierra, y por eso todos los que se enfocan en ir al tercer cielo lo hacen en vano. Un día, cuando todo el universo regrese a Dios, el centro de Su obra en todo el cosmos seguirá la voz de Dios; en otro lugar, algunas personas llamarán por teléfono, algunas tomarán un avión, algunas tomarán un barco al otro lado del mar y otras usarán láser para recibir las declaraciones de Dios. Todos estarán adorando y deseosos; todos se acercarán a Dios y se congregarán con Dios, y todos adorarán a Dios, y todo esto serán las obras de Dios. ¡Recuerda esto! Dios nunca volverá a empezar en otro lugar. Dios cumplirá este hecho: Él hará que todas las personas en todo el universo vengan delante de Él y adoren al Dios que está en la tierra, y Su obra en otros lugares cesará, y las personas serán obligadas a buscar el camino verdadero. Será como José: todos fueron a él por comida y se postraron ante él porque él tenía cosas para comer. Con el fin de evitar la hambruna, las personas serán obligadas a buscar el camino verdadero. Toda la comunidad religiosa está sufriendo una severa hambruna, y sólo el Dios de hoy es la fuente de agua viva, que posee la fuente que siempre fluye provista para el disfrute del hombre, y las personas vendrán y dependerán de Él. Ese será el tiempo cuando las obras de Dios sean reveladas y Dios sea glorificado; todas las personas en todo el universo adorarán a este “hombre” común y corriente. ¿No será este el día de la gloria de Dios? Un día, los pastores ancianos enviarán telegramas buscando el agua de la fuente de agua viva. Ellos serán ancianos, pero aun así vendrán a adorar a este hombre, a quien despreciaron. Con sus bocas reconocerán y en sus corazones estarán confiando, ¿no es esto una señal y una maravilla? Cuando todo el reino se regocije es el día de la gloria de Dios, y cualquiera que venga a vosotros y reciba la buena noticia de Dios, Dios lo bendecirá, y a estos países y a estas personas Dios las bendecirá y las cuidará. La dirección futura será así: los que obtengan las declaraciones de la boca de Dios tendrán una senda para caminar en la tierra, y sean hombres de negocios o científicos o educadores o industriales, los que están sin las palabras de Dios tendrán un tiempo difícil para dar incluso un solo paso, y serán obligados a buscar el camino verdadero. Esto es lo que quiere decir, “Con la verdad caminarás todo el mundo; sin la verdad, no irás a ningún lado”. Los hechos son así: Dios usará el Camino (que quiere decir todas Sus palabras) para comandar a todo el universo y gobernar y conquistar a la humanidad. Las personas siempre están esperando un gran giro en los medios por los cuales Dios obra. Para hablar claramente, es por medio de las palabras que Dios controla a las personas, y debes hacer lo que Él dice[a], si lo deseas o no; este es un hecho objetivo, y todos lo deben obedecer, y de igual manera es inexorable y conocido por todos.

    El Espíritu Santo les da a las personas un sentimiento. Después de leer las palabras de Dios, en sus corazones están firmes y en paz, mientras que los que no obtienen las palabras de Dios se sienten vacíos. Tal es el poder de las palabras de Dios, las personas las tienen que leer; después de leerlas son alimentadas y no pueden prescindir de ellas. Es como cuando la gente toma opio: les da fuerza y sin él se sienten desesperadas y no tienen fuerza. Esa es la tendencia entre las personas hoy. Leer las palabras de Dios les da fuerza a las personas. Si no las leen, se sienten lánguidas, pero después de leerlas, de inmediato se levantan de su lecho de enfermedad. Este es el significado del reinado de Dios (la Palabra) en la tierra. Algunas personas quieren irse o se han cansado de la obra de Dios. Independientemente, no se pueden desviar de las palabras de Dios; no importa qué tan débiles estén, todavía deben depender de las palabras de Dios para vivir; y no importa qué tan rebeldes sean, todavía no se atreven a dejar las palabras de Dios. Cuando las palabras de Dios realmente muestran su poder es cuando Dios gobierna y ejerce poder, y así es como Dios obra. Esto, después de todo, es el medio por el cual Dios obra, y nadie lo puede dejar. Las palabras de Dios se esparcirán entre incontables hogares, serán conocidas para todos, y sólo entonces Su obra se esparcirá por todo el universo. Es decir, si la obra de Dios es esparcirse por todo el universo, entonces Sus palabras se deben esparcir. En el día de la gloria de Dios, las palabras de Dios mostrarán su poder y autoridad. Cada una de Sus palabras desde tiempo inmemorial hasta hoy se cumplirá y se hará verdad. De esta manera, la gloria será para Dios en la tierra, es decir, Sus palabras reinarán en la tierra. Todos los que sean malvados serán castigados por las palabras en la boca de Dios; todos los que sean justos serán benditos por las palabras en Su boca, y todos serán establecidos y hechos completos por las palabras en Su boca. Ni Él mostrará ninguna señal o maravilla; todo se cumplirá por Sus palabras, y Sus palabras producirán hechos. Todos en la tierra celebrarán las palabras de Dios, sean adultos o niños, hombres, mujeres, viejos o jóvenes, todas las personas se someterán bajo las palabras de Dios. Las palabras de Dios aparecerán en la carne y aparecerán vívidas y realistas a las personas en la tierra. Esto es lo que quiere decir que la Palabra se haga carne. Dios ha venido a la tierra principalmente para cumplir el hecho de “la Palabra se hizo carne”, es decir, Él ha venido para que Sus palabras puedan ser emitidas desde la carne (no como en el tiempo de Moisés en el Antiguo Testamento, cuando Dios habló directamente desde el cielo.) Después de eso, cada una de Sus palabras se cumplirá durante la Era del Reino Milenario, se volverán hechos visibles ante los ojos de las personas, y las personas los contemplarán usando sus propios ojos sin la menor disparidad. Este es el significado supremo de la encarnación de Dios. Es decir, la obra del Espíritu se cumple a través de la carne y por medio de las palabras. Este es el verdadero significado de “la Palabra se hizo carne” y “la aparición de la Palabra en la carne”. Sólo Dios puede hablar la voluntad del Espíritu, y sólo Dios en la carne puede hablar en nombre del Espíritu; las palabras de Dios se hacen claras en Dios encarnado, y ellas guían a todos los demás. Nadie está exento, todos existen dentro de este ámbito. Sólo por estas declaraciones las personas pueden llegar a conocer; los que no ganan de esta manera están soñando despiertos si piensan que pueden ganar las declaraciones del cielo. Tal es la autoridad demostrada en la carne encarnada de Dios: hacer que todos crean. Incluso los más venerables expertos y pastores religiosos no pueden hablar estas palabras. Todos se deben someter a ellas y nadie podrá hacer otro comienzo. Dios usará palabras para conquistar el universo. Él hará esto, no por Su carne encarnada, sino por medio de usar las declaraciones de la boca de Dios hecho carne para conquistar a todas las personas en todo el universo; sólo esto es la Palabra se hizo carne, y sólo esto es la aparición de la Palabra en la carne. Tal vez, a las personas les pareciera como si Dios no hubiera hecho ninguna obra, pero Dios sólo tiene que declarar Sus palabras para que las personas se convenzan completamente y para que sean impresionadas. Sin hechos, las personas gritan y chillan; con las palabras de Dios, se quedan calladas. Con toda seguridad Dios logrará este hecho, porque este es el plan de Dios establecido hace mucho tiempo: cumplir el hecho de la llegada de la Palabra a la tierra. De hecho, no hay necesidad de que Yo lo explique, la llegada del Reino Milenario a la tierra es la llegada de las palabras de Dios a la tierra. El descenso de la Nueva Jerusalén del cielo es la llegada de las palabras de Dios para vivir entre los hombres, para acompañar cada acción del hombre y todos sus pensamientos más secretos. Este también es el hecho que Dios cumplirá y la maravillosa escena del Reino Milenario. Este es el plan que Dios estableció: Sus palabras aparecerán en la tierra por mil años, y manifestarán todos Sus hechos, y completarán toda Su obra en la tierra, después de lo cual esta etapa de la humanidad llegará a su fin.

Nota al pie:

a. El texto original omite “lo que Él dice”.

La diferencia esencial entre el Dios encarnado y la gente que Dios usa

    Durante muchos años el Espíritu de Dios ha estado buscando sin parar mientras Él lleva a cabo Su obra en la tierra. A través de las edades Dios ha usado a muchísima gente para realizar Su obra. Sin embargo, el Espíritu de Dios todavía no tiene un lugar de descanso adecuado. Así que Dios se mueve a través de diferentes personas al hacer Su obra y en buena parte usa a la gente para llevarla a cabo. Es decir, en todos estos años, la obra de Dios nunca se ha detenido. Continúa llevándose adelante en el hombre de forma continua hasta nuestros días. Aunque Dios ha dicho mucho y hecho mucho, el hombre todavía no conoce a Dios, debido a que Dios nunca se le ha aparecido al hombre, ya que Él no tiene forma. Así que Dios tiene que llevar a cabo esta obra, haciendo que todos los hombres conozcan el significado práctico del Dios práctico. Para este propósito, Dios debe mostrar Su Espíritu a la gente de manera tangible y trabajar en medio de ellos. Sólo cuando el Espíritu de Dios asume forma física, cobra carne y hueso, y camina visiblemente entre la gente, acompañándolos en sus vidas, a veces mostrándose y a veces escondiéndose, que la gente es capaz de entenderlo a profundidad. De Dios haberse mantenido siempre en la carne, no habría podido completar Su obra a cabalidad. Después de trabajar en la carne por un período de tiempo, llevando a cabo el ministerio que requiere ser cumplido en la carne, Dios debe abandonar la carne y trabajar en el ámbito espiritual en la imagen de la carne, tal como Jesús lo hizo después de trabajar durante un período de tiempo en humanidad normal y completar todo el trabajo que Él tenía que completar. Vosotros podréis recordar esto de “La senda… (5)”: “Recuerdo a Mi padre que me decía: ‘En la tierra, sólo lleva a cabo Mi voluntad y completa Mi mandato. Nada más es de tu incumbencia’”. ¿Qué veis en este pasaje? Cuando Dios viene a la tierra, Él sólo lleva a cabo el trabajo de la divinidad. Esta es la comisión del Espíritu celestial para el Dios encarnado. Él ha venido solamente para ir a todas partes y hablar, para emitir Su voz usando diferentes métodos y desde diferentes perspectivas. Sus principales objetivos de trabajo son el proveer para el hombre, y enseñarle. Él no se preocupa por cosas tales como relaciones interpersonales u otros detalles referidos a la vida de las personas. Su ministerio principal es hablar por el Espíritu. Cuando el Espíritu de Dios aparece en la carne de manera tangible, Él sólo provee para la vida del hombre y emite la verdad. Él no se involucra en el trabajo del hombre, es decir, que no participa en la obra de la humanidad. Los seres humanos no pueden realizar ninguna obra divina, y Dios no participa en la obra humana. En todos los años desde que Dios vino a esta tierra a llevar a cabo Su obra, Él siempre ha utilizado a la gente para llevar a cabo Su obra. Pero estas personas no pueden ser consideradas Dios encarnado; sólo pueden ser consideradas personas utilizadas por Dios. Pero el Dios de hoy puede hablar directamente desde la perspectiva de la divinidad, enviar la voz del Espíritu, y trabajar en nombre del Espíritu. Todas esas personas a las que Dios ha usado a través de las eras, igualmente son ejemplos del Espíritu de Dios obrando en un cuerpo carnal, así que, ¿por qué no pueden ser llamados Dios? El Dios de hoy es el Espíritu de Dios trabajando directamente en la carne, y Jesús también fue el Espíritu de Dios trabajando en la carne. Estos dos últimos son llamados Dios. Entonces, ¿cuál es la diferencia? A través del tiempo, todas las personas a las que Dios ha usado poseen pensamiento y razonamiento normal. Todos ellos saben cómo comportarse y manejar los asuntos de la vida. Todos poseen una noción humana normal y tienen todas las cosas que las personas normales deberían tener. La mayoría de ellos tienen un talento excepcional y una inteligencia innata. Al trabajar a través de estas personas, el Espíritu de Dios aprovecha sus talentos, los cuales son sus dones dados por Dios. Es el Espíritu de Dios el que hace entrar en juego sus talentos, utilizando sus fortalezas para prestar servicio a Dios. Sin embargo, la esencia de Dios está libre de noción y libre de pensamiento. No incorpora las ideas humanas e incluso carece de lo que normalmente los seres humanos tienen. Es decir, Él ni siquiera está familiarizado con los principios de la conducta humana. Así es como son las cosas cuando el Dios de hoy viene a la tierra. Él trabaja y habla sin incorporar las ideas humanas o el pensamiento humano, sino que revela directamente las intenciones originales del Espíritu y trabaja directamente en nombre de Dios. Esto significa que el Espíritu se presenta a trabajar, sin incorporar en lo más mínimo las ideas del hombre. Es decir, el Dios encarnado personifica directamente la divinidad, no posee pensamiento o noción del hombre, y no tiene ninguna comprensión de los principios de la conducta humana. Si sólo se tratara de una obra divina (es decir, si no fuera más que Dios mismo haciendo el trabajo), la obra de Dios no se podría llevar a cabo en la tierra. Así que cuando Dios viene a la tierra, Él tiene que tener unas cuantas personas que utiliza para llevar a cabo Su trabajo en la humanidad, conjuntamente con Su obra en la divinidad. En otras palabras, Él usa el trabajo humano para apoyar Su obra divina. De lo contrario, el hombre sería incapaz de entrar en contacto directo con la obra divina. Así fueron las cosas con Jesús y Sus discípulos. Durante Su vida, Jesús abolió las leyes antiguas y estableció nuevos mandamientos. También habló mucho. Todo esto se hizo en la divinidad. Sus discípulos, como Pedro, Pablo y Juan, apoyaron su trabajo subsecuente sobre las palabras de Jesús como su fundamento. Es decir, que Dios estaba lanzando Su trabajo en esa época, marcando el comienzo de la Era de la Gracia. Él trajo una nueva era, aboliendo la vieja, e hizo que las palabras “Dios es el principio y el fin” se hicieran realidad. En otras palabras, el hombre tiene que llevar a cabo el trabajo humano fundamentado sobre la obra divina. Después de que Jesús dijo todo lo que tenía que decir y terminó Su trabajo en la tierra, Él dejó al hombre. Y las personas que vinieron tras Él trabajaron de acuerdo con los principios emitidos por Sus palabras y practicaron de acuerdo con las verdades que habló. Todas estas fueron personas que trabajaron para Jesús. Si Jesús hubiese estado haciendo el trabajo Él solo, no importa cuánto hablara, la gente todavía no sería capaz de ponerse en contacto con Su palabra, porque Él trabajaría en la divinidad y sólo podría hablar un discurso divino. Era imposible para Él explicar las cosas de manera tal que la gente normal entendiera Su palabra. Así que Él tuvo que tener a los apóstoles y profetas que vinieron después de Él para complementar Su trabajo. Este es el principio de cómo funciona el Dios encarnado, usando la carne encarnada para hablar y actuar con el fin de completar la obra de la divinidad, y luego usando unas pocas personas o más, que fueran conformes con el corazón de Dios para complementar el trabajo de Dios. Es decir, Dios usa a gente que se conforma a Su corazón para que pastoreen y den agua a la humanidad a fin de que cada persona pueda recibir la verdad.

    Si Dios sólo viene en carne y lleva a cabo el trabajo de la divinidad sin tener unas cuantas personas adicionales conformes al corazón de Dios cooperando con Él, entonces el hombre sería incapaz de comprender la voluntad de Dios y no podría estar en contacto con Dios. Dios tiene que usar a las personas normales que sean conformes a Su corazón para completar esta obra, para cuidar y pastorear iglesias, para que el pensamiento y el cerebro del hombre sean capaces de imaginar la obra de Dios. En otras palabras, Dios usa unas cuantas personas que son conformes a Su corazón para “traducir” Su trabajo en la divinidad, para revelarlo, es decir, para transformar el lenguaje divino en lenguaje humano, para que toda la gente pueda comprenderlo, para que todos lo entiendan. Si Dios no lo hiciera de esta manera, nadie podría entender el lenguaje divino de Dios, debido a que el número de personas conformes al corazón de Dios, después de todo, es bajo, y la capacidad del hombre para comprender es débil. Es por eso que Dios elige este método cuando Él trabaja a través de la encarnación. Si sólo hubiese obra divina, el hombre sería incapaz de conocer a Dios o de estar en contacto con Dios, porque el hombre no entiende el lenguaje de Dios. El hombre es capaz de entender este lenguaje sólo a través del uso de las personas que son conformes al corazón de Dios y que son capaces de aclarar Sus palabras. Sin embargo, si sólo este tipo de personas estuviesen trabajando en la humanidad, sólo serían capaces de mantener la vida normal del hombre; no serían capaces de transformar el carácter del hombre. La obra de Dios no sería capaz de tener un nuevo comienzo; sólo persistirían las mismas viejas canciones, los mismos viejos clichés. Es sólo por medio del Dios encarnado, diciendo todo lo que necesita ser dicho y haciendo todo lo que necesita ser hecho a nivel de la carne, y la gente que lo sigue trabajando y experimentando de acuerdo a Sus palabras, que su carácter de vida será capaz de cambiar y serán capaces de transitar con los tiempos. El que trabaja en la divinidad representa a Dios, mientras que los que trabajan en la humanidad son personas usadas ​​por Dios. Es decir, el Dios encarnado es esencialmente diferente de la gente utilizada por Dios. El Dios encarnado puede hacer la obra de la divinidad, pero la gente utilizada por Dios no puede. Al inicio de cada era, el Espíritu de Dios habla personalmente para iniciar la nueva era y llevar al hombre a un nuevo comienzo. Cuando termina de hablar, significa que la obra de Dios en la divinidad ha sido hecha. A partir de entonces, toda la gente sigue el ejemplo de los que son usados por Dios para entrar en la experiencia de vida. Del mismo modo, en esta etapa Dios lleva al hombre a la nueva era y da a cada uno un nuevo comienzo. Con esto, la obra de Dios en la carne concluye.

    Dios no viene a la tierra para perfeccionar Su humanidad normal. Él no viene a hacer el trabajo de la humanidad normal, sino sólo para llevar a cabo el trabajo de la divinidad dentro de la humanidad normal. Lo que Dios considera humanidad normal no es lo que el hombre se imagina. El hombre define la “humanidad normal” como tener una esposa o un esposo, hijos e hijas. Estas son pruebas de que alguien es una persona normal. Pero Dios no lo ve de esta manera. Él concibe la humanidad normal como tener pensamientos humanos y vidas normales y haber nacido de gente normal. Pero su normalidad no incluye tener una esposa o un marido, e hijos, tal y como el hombre entiende la normalidad. Es decir, para el hombre, la humanidad normal de la que Dios habla se refiere a lo que el hombre podría considerar ausencia de humanidad, casi carente de sentimientos y supuestamente libre de necesidades carnales, al igual que Jesús, quien sólo tenía el exterior de una persona normal y que asumió la apariencia de una persona corriente, pero en esencia no poseía enteramente lo que una persona normal posee. De aquí se puede ver que la esencia del Dios encarnado no abarca la totalidad de la humanidad normal, sino sólo una parte de las cosas que las personas deberían tener para mantener las normas de la vida humana normal y el sentido humano normal. Pero estas cosas no tienen nada que ver con lo que el hombre considera humanidad normal. Ellas son lo que el Dios encarnado debe poseer. Algunas personas dicen, sin embargo, que puede decirse que Dios encarnado posee una humanidad normal sólo si tiene una esposa, hijos e hijas, una familia. Sin estas cosas, dicen ellos, Él no es una persona normal. Entonces te pregunto, ¿tiene Dios una esposa? ¿Es posible que Dios tenga un marido? ¿Puede Dios tener hijos? ¿Acaso no son estas falacias? Sin embargo, el Dios encarnado no puede surgir de grietas entre las rocas o caer desde el cielo. Él sólo puede nacer en una familia humana normal. Es por eso que Él tiene padres y hermanas. Estas son las cosas que la humanidad normal del Dios encarnado debe tener. Este fue el caso con Jesús. Jesús tuvo un padre, una madre, hermanas y hermanos. Todo esto fue normal. Pero si Él hubiese tenido una esposa, hijos e hijas, entonces Su humanidad normal no hubiese sido la que Dios quería en el Dios encarnado. De haber sido así, Él no habría sido capaz de representar la divinidad en Su obra. Fue porque no tuvo una esposa o hijos, sino que nació de gente normal en una familia normal, que Él pudo llevar a cabo el trabajo de la divinidad. Para aclarar, lo que Dios considera una persona normal es una persona nacida en una familia normal. Sólo una persona como esta está calificada para realizar una obra divina. Si, por otra parte, una persona tiene una esposa, hijos, o un marido, esta persona no sería capaz de hacer el trabajo divino porque poseería solamente la humanidad normal que los seres humanos requieren, pero no la humanidad normal que Dios requiere. Lo que Dios considera ser y lo que las personas entienden, a menudo son enormemente diferentes y se encuentran a leguas de distancia. En esta etapa de la obra de Dios, hay muchas cosas que van en contra y que difieren enormemente de las nociones de la gente. Se puede decir que esta etapa de la obra de Dios consiste por completo de que la divinidad obre activamente, con la humanidad jugando un rol de apoyo. Debido a que Dios viene a la tierra para llevar a cabo Su obra por sí mismo, en vez de permitir al hombre que le eche mano a ella, es la razón por la cual Él se encarna en la carne (en una persona normal incompleta) para llevar a cabo Su obra. Él usa esta encarnación para presentar a la humanidad una era nueva, para hablarle a la humanidad sobre el siguiente paso de Su obra, a fin de que ellos puedan actuar de acuerdo al camino descrito por Su palabra. Con eso, Dios concluye Su obra en la carne. Él necesita dejar la humanidad, y ya no seguir habitando en la carne de la humanidad normal, sino más bien alejándose del hombre para realizar otra parte de Su obra. Luego Él utiliza a los hombres que son conformes a Su corazón para continuar Su trabajo en la tierra entre este grupo de personas, pero en la humanidad.

    El Dios encarnado no puede permanecer con el hombre para siempre, porque Dios tiene mucho más trabajo por hacer. Él no puede estar sujeto a la carne; Él tiene que despojarse de la carne para hacer el trabajo que tiene que hacer, si bien Él hace ese trabajo en la imagen de la carne. Cuando Dios viene a la tierra, Él no espera hasta haber alcanzado la forma que una persona normal debe alcanzar antes de morir y dejar la humanidad. No importa cuán vieja sea Su carne, cuando Su trabajo ha terminado, Él se va y deja al hombre. No existe tal cosa como la edad para Él, Él no cuenta Sus días según el tiempo de vida del hombre; en vez de ello, Él termina Su vida en la carne de acuerdo con los pasos en Su obra. Algunas personas pueden sentir que Dios, que viene y entra en la carne, debe desarrollarse hasta una cierta etapa, llegar a ser adulto, alcanzar la vejez, e irse sólo cuando ese cuerpo falle. Esto es lo que el hombre imagina; Dios no funciona de esa manera. Él entra en la carne sólo para hacer el trabajo que se supone que haga, y no para vivir la vida del hombre de nacer de unos padres, crecer, formar una familia y comenzar una carrera, tener hijos, o experimentar los altibajos de la vida, todas las actividades de la vida normal. La venida de Dios a la tierra es el Espíritu de Dios que es traído a la carne, venido en la carne, pero Dios no vive una vida humana normal. Él sólo viene a lograr una parte de Su plan de gestión. Después de eso, Él dejará la humanidad. Cuando Él entra en la carne, el Espíritu de Dios no perfecciona la humanidad normal de la carne. Más bien, en un momento predeterminado por Dios, la divinidad hace el trabajo directamente. Luego, después de hacer todo lo que Él tiene que hacer y completar plenamente Su ministerio, la obra del Espíritu de Dios en esta etapa estará completada, punto en el cual la vida del Dios encarnado también terminará, independientemente de si Su cuerpo carnal ya ha vivido su tiempo de longevidad. Es decir, cualquiera sea la etapa de la vida a la cual llegue el cuerpo carnal, no importa cual sea el tiempo que este viva en la tierra, todo se decide por la obra del Espíritu. No tiene nada que ver con lo que el hombre considera que es la humanidad normal. Toma a Jesús como ejemplo. Él vivió en la carne por treinta y tres años y medio. En términos de la duración de la vida de un cuerpo humano, Él no debió haber muerto a esa edad, y no debió partir. Pero el Espíritu de Dios no se interesó en nada de eso. Cuando Su obra fue terminada, el cuerpo fue arrebatado, desapareciendo con el Espíritu. Este es el principio sobre el cual trabaja Dios en la carne. Así que, en sentido estricto, el Dios encarnado carece de humanidad normal. Para reiterar, Él no viene a la tierra para vivir la vida de un ser humano normal. Él no establece primero una vida humana normal para luego comenzar a obrar. Más bien, en la medida en que Él nazca dentro de una familia humana normal, Él puede llevar a cabo la obra divina. Él está libre de la más mínima intención del hombre; Él no es carnal, y con toda certeza no adopta las conductas de la sociedad ni se involucra en los pensamientos o nociones del hombre, mucho menos se conecta con las filosofías de vida del hombre. Esta es la obra que el Dios encarnado quiere llevar a cabo y el significado práctico de Su encarnación. Dios entra en la carne primordialmente para cumplir con una etapa del trabajo que hay que hacer en la carne. Él no lleva a cabo ningún otro proceso trivial, y no experimenta las experiencias del hombre normal. El trabajo que la carne de Dios encarnado necesita hacer no incluye las experiencias humanas normales. Así que Dios entra en la carne sólo para llevar a cabo la obra que Él necesita cumplir en la carne. El resto no tiene nada que ver con Él. Él no pasa por esos procesos triviales. Una vez que Su trabajo esté hecho, el significado de Su encarnación termina. Terminar esta etapa significa que la obra que tiene que hacer en la carne ha concluido, el ministerio de Su carne se ha completado. Pero Él no puede seguir trabajando indefinidamente en la carne. Él tiene que ir a trabajar en otro lugar, en un lugar fuera de la carne. Sólo de esta manera es que Él puede lograr plenamente Su obra y expandirla mejor. Dios trabaja de acuerdo a Su plan original. Él conoce como la palma de Su mano lo que tiene que hacer y lo que ha concluido. Dios guía a cada individuo por un camino que Él ya ha predeterminado. Nadie puede escapar de esto. Sólo aquellos que siguen las instrucciones del Espíritu de Dios serán capaces de entrar en el descanso. Puede ser que, en la obra posterior, no sea Dios quien guíe al hombre Su hablar en la carne, sino un Espíritu tangible el que guíe la vida del hombre. Sólo entonces podrá el hombre tocar concretamente a Dios, ver a Dios, y entrar más plenamente dentro de la realidad que Dios requiere, con el fin de ser perfeccionado por el Dios práctico. Esta es la obra que Dios quiere lograr, lo que ha planificado desde hace mucho tiempo. ¡A partir de esto, todos vosotros debéis ver el camino que debéis seguir!

La creencia en Dios se debería enfocar en la realidad, no en los rituales religiosos

    ¿Cuántas costumbres religiosas cumples? ¿Cuántas veces te has rebelado contra la palabra de Dios y te has ido por tu propio camino? ¿Cuántas veces has puesto en práctica la palabra de Dios porque eres verdaderamente considerado con Sus cargas y buscas cumplir Su deseo? Entiende la palabra de Dios y ponla en acción. Sé una persona de principios en tus acciones y hechos; esto no es acatar reglas o hacerlo de mala gana sólo para alardear. Más bien, esta es la práctica de la verdad y vivir por la palabra de Dios. Sólo una práctica como esta satisface a Dios. Cualquier costumbre que le agrade a Dios no es una regla sino la práctica de la verdad.

    Algunos hombres tienen una inclinación por atraer la atención a sí mismos. En la presencia de sus hermanos y hermanas, dice que está en deuda con Dios, pero a sus espaldas, no practica la verdad y hace exactamente lo contrario. ¿No es como aquellos fariseos religiosos? Un hombre que verdaderamente ama a Dios y que tiene la verdad, es uno que es leal a Dios, pero que no lo revela en el exterior. Está dispuesto a practicar la verdad cuando surgen los problemas, y no habla o actúa de una forma que vaya en contra de su conciencia. Demuestra sabiduría cuando los problemas surgen y es una persona de principios en sus hechos, sin importar las circunstancias. Un hombre como este es uno que realmente sirve. Hay algunos que a menudo prestan un servicio de labios para afuera a su deuda con Dios. Pasan sus días con el ceño fruncido por la preocupación, ponen un aire fingido y aparentan un rostro desdichado. ¡Qué despreciables! Y si le preguntaras, “¿De qué maneras estás en deuda con Dios? ¡Por favor dime!” Se quedaría sin palabras. Si eres leal a Dios, entonces no hables de esto en público, sino que usa tu práctica real para mostrar tu amor por Dios, y ora a Él con un corazón sincero. ¡Todos aquellos que sólo usan palabras para tratar con Dios son todos hipócritas! Algunos hablan de su deuda con Dios en cada oración, y comienzan a llorar siempre que oran, incluso sin que el Espíritu Santo los mueva. Hombres como estos son poseídos por los rituales; viven por esos rituales e ideas, siempre creyendo que tales acciones le agradan a Dios, y que la piedad superficial o las lágrimas de tristeza son lo que Dios favorece. ¿Qué bien puede venir de los que son así de absurdos? Con el fin de demostrar su humildad, algunos fingen gentileza cuando hablan en presencia de los demás. Algunos son deliberadamente serviles en la presencia de otros, como un cordero sin ninguna fuerza en absoluto. ¿Es esta la actitud del pueblo del reino? El pueblo del reino debe ser alegre y libre, inocente y abierta, honesta y amorosa, y que viva en un estado de libertad. Tiene carácter y dignidad, y puede dar testimonio dondequiera que vaya; es amada tanto por Dios como por el hombre. Aquellos quienes son novatos en la fe tienen demasiadas prácticas externas; primero deben someterse a un período de tratar y romper. Aquellos que tienen fe en Dios en sus corazones no se distinguen externamente de los demás, pero sus acciones y hechos son encomiables ante los demás. Sólo tales hombres se pueden considerar que están viviendo la palabra de Dios. Si tú predicas el evangelio todos los días a esta persona y a aquella, llevándolas a la salvación, pero al final, todavía sigues viviendo en reglas y doctrinas, entonces no puedes darle gloria a Dios. Tal clase de hombres son personas religiosas y también hipócritas.

    Siempre que esas personas religiosas se congregan, preguntan, “Hermana, ¿cómo has estado estos días?” Ella contesta, “Me siento en deuda con Dios y no soy capaz de cumplir los deseos de Su corazón”. Otro dice, “Yo también estoy en deuda con Dios y no soy capaz de satisfacerlo”. Estas pocas frases y palabras por sí solas expresan las cosas viles que hay en lo profundo de sus corazones. Tales palabras son sumamente detestables y en extremo repugnantes. La naturaleza de tales hombres se opone a Dios. Aquellos que se enfocan en la realidad comunican lo que sea que haya en sus corazones y abren sus corazones en comunicación. No hay una sola acción falsa, no hay cortesías o cumplidos vacíos. Siempre son francos y no observan reglas terrenales. Están aquellos que tienen una inclinación por la exhibición externa, incluso sin ningún sentido. Cuando otro canta, él comienza a bailar sin siquiera darse cuenta que el arroz en su cazuela ya se quemó. Tal clase de hombre no es piadoso ni honorable, y es demasiado frívolo. ¡Todas estas son manifestaciones de la falta de realidad! Algunos se reúnen para platicar sobre los asuntos de la vida en el espíritu, y aunque no hablan de estar en deuda con Dios, retienen un amor verdadero por Él dentro de sus corazones. Tu deuda con Dios no tiene nada que ver con los demás; estás en deuda con Dios, no con el hombre. Así que, ¿de qué te sirve hablar constantemente de esto con los demás? Te debe importar entrar en la realidad, no en el celo externo o en el alarde.

    ¿Qué representan los buenos hechos superficiales del hombre? Representan la carne, e incluso lo mejor de las prácticas externas no representan la vida, sólo tu propio temperamento individual. Las prácticas externas del hombre no pueden cumplir el deseo de Dios. Constantemente hablas de tu deuda con Dios, sin embargo, no puedes proveer la vida a los demás o provocar que otros amen a Dios. ¿Crees que tales acciones van a satisfacer a Dios? ¡Crees que esto es el deseo del corazón de Dios, que esto es del espíritu, pero en realidad esto es absurdo! Crees que lo que te agrada a ti y lo que deseas es en lo que Dios se deleita. ¿Puede lo que te agrada a ti representar lo de Dios? ¿Puede el carácter del hombre representar a Dios? Lo que te agrada a ti es precisamente lo que Dios aborrece, y tus hábitos son aborrecidos y rechazados por Dios. Si te sientes en deuda, entonces ve y ora ante Dios. No hay necesidad de hablar de esto con los demás. Si no oras ante Dios, y en su lugar constantemente llamas la atención hacia ti mismo en la presencia de los demás, ¿puede esto cumplir el deseo del corazón de Dios? Si tus acciones siempre son sólo en apariencia, esto quiere decir que tú eres el más banal de todos los hombres. ¿Qué clase de hombre es aquel que sólo tiene buenas obras superficiales pero está desprovisto de realidad? ¡Tales hombres son fariseos hipócritas y gente religiosa! Si no podéis abandonar vuestras prácticas externas y no podéis hacer transformaciones, entonces los elementos de la hipocresía en vosotros crecerán aún más. Entre mayores sean los elementos de la hipocresía, más resistencia habrá a Dios y, al final, ¡tal clase de hombres, con toda seguridad, serán echados fuera!

Sólo los que conocen la obra de Dios hoy pueden servir a Dios

    Para rendir testimonio de Dios y avergonzar al gran dragón rojo, tú debes tener un principio y una condición: en vuestro corazón debes amar a Dios, y debes entrar en las palabras de Dios. Si no te introduces dentro de las palabras de Dios, entonces no tendrás forma de avergonzar a Satanás. A lo largo de vuestro crecimiento en la vida, renuncias al gran dragón rojo y traes humillación sobre él, y sólo entonces será el gran dragón rojo verdaderamente avergonzado. Cuanto más estés dispuesto a poner las palabras de Dios en práctica, mayores serán la prueba de tu amor hacia Dios y tu aborrecimiento hacia el gran dragón rojo; cuanto más obedezcas las palabras de Dios, mayor será la prueba de que anhelas la verdad. Las personas que no anhelan las palabras de Dios son personas que no tienen vida. Son las personas que están fuera de las palabras de Dios, y que pertenecen a la religión. Las personas que realmente creen en Dios tienen un conocimiento más profundo de las palabras de Dios gracias a que comen y beben de las palabras de Dios. Si no anhelas las palabras de Dios, entonces no puedes en verdad comer y beber de las palabras de Dios, y si no obtienes conocimiento de las palabras de Dios, entonces no tienes forma de dar testimonio de Dios, o de satisfacer a Dios.

    En vuestra creencia en Dios, ¿cómo debes conocer a Dios? Debes lograr el conocimiento de Dios con base en las palabras y la obra de Dios en la actualidad, sin desviación o error, y, ante todo, debes conocer la obra de Dios. Estas son las bases para conocer a Dios. Todas esas diversas falacias que carecen de una aceptación pura de las palabras de Dios son nociones religiosas, son una aceptación desviada y errónea. La mayor habilidad de las figuras religiosas es agarrar las palabras de Dios que fueron aceptadas en el pasado y verificarlas frente a las palabras de Dios de hoy. Si al servir al Dios de hoy te aferras a las cosas esclarecidas por el Espíritu Santo en el pasado, entonces tu servicio causará una interrupción, y tu práctica será anticuada y nada más que una ceremonia religiosa. Si crees que los que sirven a Dios deben ser extrovertidamente humildes y pacientes… y si pones este tipo de conocimiento en práctica en el día de hoy, entonces es del tipo de conocimiento que es noción religiosa, y este tipo de práctica se ha vuelto una actuación hipócrita. Las “nociones religiosas” se refieren a cosas que son anticuadas y obsoletas (incluyendo la aceptación de las palabras previamente habladas por Dios y la luz directamente revelada por el Espíritu Santo), y si las pones en práctica hoy en día, entonces son una interrupción de la obra de Dios, y no benefician al hombre de ninguna manera. Si el hombre es incapaz de purgar las cosas dentro de él que pertenecen a las nociones religiosas, entonces van a convertirse en un gran obstáculo para el servicio del hombre a Dios. Las personas con nociones religiosas no tienen manera de mantenerse al paso con los pasos de la obra del Espíritu Santo, permaneciendo un paso atrás, y luego dos, porque estas nociones religiosas hacen que el hombre se vuelva extremadamente santurrón y arrogante. Dios no siente nostalgia por lo que Él habló e hizo en el pasado; si es obsoleto, entonces Él lo elimina. ¿No es acaso cierto que puedes desapegarte de tus nociones? Si te aferras a las palabras que habló Dios en el pasado, ¿acaso eso prueba que conoces la obra de Dios? Si eres incapaz de aceptar la luz del Espíritu Santo hoy, y en cambio te aferras a la luz del pasado, ¿cómo podrá esto ser prueba de que sigues los pasos de Dios? ¿Continúas siendo incapaz de desapegarte de las nociones religiosas? Si ese es el caso, entonces te conviertes en alguien que se opone a Dios.

    Si el hombre puede desapegarse de las nociones religiosas, entonces no usará su mente para medir las palabras y la obra de Dios del presente, sino que obedecerá directamente. A pesar de que hoy en día la obra de Dios es manifiestamente diferente a la del pasado, eres capaz de desprenderte de las percepciones del pasado y con franqueza obedecer la obra de Dios en la actualidad. Si eres capaz de un conocimiento tal que le dé un lugar de honor a la obra de Dios del presente sin importar cómo fue Su trabajo en el pasado, entonces eres alguien que se ha desprendido de sus nociones, que obedece a Dios, que es capaz de obedecer la obra y las palabras de Dios, y que sigue los pasos de Dios. En esto, serás una persona que en verdad obedece a Dios. No analizas ni estudias la obra de Dios; es como si Dios hubiera olvidado Su obra anterior, y como si tú también la hubieras olvidado. El presente es el presente y el pasado es el pasado, y ya que hoy Dios ha puesto a un lado lo que Él hizo en el pasado, no debes permanecer ahí. Sólo entonces serás alguien que obedece completamente a Dios y que se ha desapegado por completo de sus nociones religiosas.

    Debido a que hay continuamente nuevos avances en la obra de Dios, siempre hay un nuevo trabajo, y por tanto también hay trabajo que se vuelve obsoleto y viejo. Esta obra antigua y nueva no son contradictorias, sino que se complementan; cada paso es consecuencia del anterior. Debido a que surge nuevo trabajo, las cosas viejas, por supuesto, deben ser eliminadas. Por ejemplo, algunas de las prolongadas prácticas establecidas y dichos habituales del hombre, conjuntamente con muchos años de experiencia y enseñanzas del hombre, han formado toda clase de nociones en la mente del hombre. Sin embargo, más propicio para la formación de tales nociones por parte del hombre es que Dios aún no ha revelado plenamente al hombre Su verdadero rostro y Su carácter inherente, combinado con la difusión, durante muchos años, de las teorías tradicionales de la antigüedad. Es justo decir que, durante el transcurso de la creencia del hombre en Dios, la influencia de diversas nociones ha llevado a la formación y evolución continua de un conocimiento en el hombre en el que se ha hecho de todo tipo de nociones sobre Dios, con el resultado de que muchas personas religiosas que sirven a Dios se han convertido en Sus enemigos. Por consiguiente, mientras más arraigadas sean las nociones religiosas de la gente, más se opondrán a Dios, y más se vuelven enemigos de Dios. La obra de Dios es siempre nueva y nunca vieja, y nunca forma doctrinas, y es, en cambio, están cambiando y renovándose continuamente en mayor o menor grado. Este trabajo es la expresión del carácter inherente de Dios mismo. Es también el principio inherente de la obra de Dios, y uno de los medios por los cuales Dios logra Su gestión. Si Dios no trabajara de esta manera, el hombre no cambiaría ni sería capaz de conocer a Dios, y Satanás no sería derrotado. Por tanto, en Su obra ocurren cambios continuos que pueden parecer erráticos, pero que en realidad son periódicos. Sin embargo, la manera en la que el hombre cree en Dios es bastante diferente: él se aferra a viejos sistemas y doctrinas que le son familiares, y cuanto más viejas sean, más apetecibles son para él. ¿Cómo podría la mente necia del hombre, una mente que es tan intransigente como la piedra, aceptar una nueva obra y unas palabras de Dios tan insondables? El hombre aborrece al Dios que es siempre nuevo y nunca viejo; a él sólo le gusta el anticuado viejo Dios de pelo blanco e inmóvil. Por ende, debido a que Dios y el hombre tiene individualmente sus propios gustos, el hombre se ha convertido en el enemigo de Dios. Muchas de estas contradicciones todavía persisten hoy en día, en tiempos en que Dios ha estado llevando a cabo una nueva obra durante casi seis mil años. Entonces, no tienen remedio. Tal vez se deba a la terquedad del hombre, o a lo inviolable por parte de cualquier hombre de los decretos administrativos de Dios, mas esos clérigos y mujeres todavía se aferran a viejos y mohosos libros y papeles, mientras que Dios continúa adelante con Su incompleto trabajo de gestión como si no tuviera a nadie a Su lado. A pesar de que estas contradicciones hacen que Dios y el hombre sean enemigos, al punto de llegar a ser irreconciliables, Dios no les presta atención, como si estuvieran allí y no estuvieran. El hombre, sin embargo, todavía se apega a sus creencias y conceptos, y nunca se desprende de ellos. Sin embargo, una cosa es evidente: a pesar de que el hombre no se desvía de su postura, los pies de Dios están siempre en movimiento y siempre está cambiando su postura de acuerdo con el entorno, y al final, es el hombre quien será vencido sin luchar. Dios, por su parte, es el mayor enemigo de todos Sus enemigos que han sido derrotados, y es también el campeón de aquellos de entre la humanidad que han sido vencidos, y de aquellos que aun serán derrotados. ¿Quién puede competir con Dios y salir victorioso? Las nociones del hombre parecen venir de Dios, porque muchas de ellas nacieron con el despertar de la obra de Dios. Sin embargo, Dios no perdona al hombre a causa de ellos, ni, menos aún, derramará alabanzas sobre el hombre por producir lote tras lote de productos “para Dios” que están fuera de la obra de Dios. Por el contrario, Él está sumamente disgustado por las nociones del hombre, y por sus viejas y piadosas creencias, e incluso ignora la fecha en las que tales nociones surgieron por primera vez. Él no acepta en absoluto que estas nociones procedan de Su obra, ya que las nociones del hombre son esparcidas por el hombre; su fuente es el pensamiento y la mente del hombre, y no vienen de Dios, sino de Satanás. La intención de Dios siempre ha sido que Su obra sea nueva y viva, no vieja y muerta, y aquello en lo que Él hace que el hombre se mantenga firme varía con la era y la época y no es eterno ni inmutable. Esto es debido a que Él es un Dios que lleva al hombre a vivir y ser nuevo, en vez de un diablo que lleva al hombre a la muerte y a ser viejo. ¿Aún no comprendéis esto? Tú tienes nociones sobre Dios y eres incapaz de desprenderte de ellas, porque eres de mente cerrada. No es porque la obra de Dios tenga poco sentido, o porque la obra de Dios sea inhumana, ni, menos aún, se debe a que Dios sea siempre negligente con Sus deberes. Que no seas capaz de desprenderte de tus nociones se debe a que eres demasiado carente de obediencia, y porque no tienes la más mínima semejanza a una criatura de Dios, y no porque Dios esté haciendo las cosas difíciles para ti. Todo esto ha sido causado por ti mismo, y no tiene nada que ver con Dios; todo el sufrimiento y la desgracia son causados por el hombre. Las intenciones de Dios son siempre buenas: Él no desea causarte que elabores nociones, sino que desea que tú cambies y seas renovado a medida pasan las eras. Sin embargo, no puedes diferenciar el huevo de la castaña, y siempre estás estudiando o analizando. No es que Dios haga las cosas difíciles para ti, sino que no tienes veneración por Dios, y tu desobediencia es demasiado grande. Una pequeña criatura se atreve a tomar un pedazo trivial de lo que antes fue dado por Dios, y lo voltea para atacar a Dios. ¿Acaso no es esto la desobediencia del hombre? Es justo decir que el hombre no está en lo absoluto calificado para expresar sus puntos de vista ante Dios, ni mucho menos está calificado para idearse máxima alguna que le venga en ganas, inútiles, malolientes y podridas como son, por no hablar de lo mohosas de otras nociones. ¿Acaso no son aún más despreciables?

    Alguien que realmente sirve a Dios es alguien que es conforme al corazón de Dios y que está apto para ser usado por Dios, y que es capaz de desprenderse de sus nociones religiosas. Si quieres que el comer y beber de las palabras de Dios sea fructífero, entonces debes desprenderte de tus nociones religiosas. Si deseas servir a Dios, entonces es aún más necesario que primero te desprendas de tus nociones religiosas, y que obedezcas las palabras de Dios en todo lo que hagas. Esto es lo que debe poseer la persona que sirve a Dios. Si careces de este conocimiento, tan pronto como hagas algún servicio, vas a causar interrupciones y perturbaciones, y si te mantienes aferrado a tus nociones, entonces inevitablemente serás golpeado por Dios, y nunca más podrás levantarte de nuevo. Veamos el presente, por ejemplo. Una gran cantidad de las declaraciones y de la obra actual son incompatibles con la Biblia, e incompatibles con la obra previamente realizada por Dios, y si no tienes ningún deseo de obedecer, entonces caerás en cualquier momento. Si deseas servir de acuerdo con la voluntad de Dios, entonces primero debes desprenderte de tus nociones religiosas y rectificar tus propios puntos de vista. Mucho de lo que se dice en el futuro será incompatible con lo que se dijo en el pasado, y si actualmente careces de voluntad para obedecer, estarás incapacitado para recorrer el camino que yace frente a ti. Si uno de los métodos de trabajo de Dios ha echado raíces dentro de ti y nunca te desprendes de él, entonces dicho método se convertirá en tu noción religiosa. Si lo que Dios es, ha echado raíces en tu interior, entonces habrás ganado la verdad, y si las palabras y la verdad de Dios son capaces de convertirse en tu vida, entonces ya no tendrás nociones acerca de Dios. Aquellos que poseen un verdadero conocimiento de Dios no tendrán nociones, y no se atienen a la doctrina.

Despiértate respondiendo a las siguientes preguntas:

1. ¿Interfiere el conocimiento interno que tienes con tu servicio a Dios?

2. ¿Cuántas prácticas religiosas existen en tu vida diaria? Si sólo eres capaz de dar una apariencia de piedad, ¿significa eso que tu vida ha crecido y madurado?

3. Cuando comes y bebes de las palabras de Dios, ¿eres capaz de desprenderte de tus nociones religiosas?

4. Cuando oras, ¿eres capaz de deshacerte de la ceremonia religiosa?

5. ¿Eres una persona apta para ser usada por Dios?

6. ¿Cuánto de tu conocimiento de Dios contiene nociones religiosas?