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martes, 5 de noviembre de 2019

2. ¿Qué es la encarnación? ¿Cuál es la esencia de la encarnación?

   

¿Qué es la encarnación? ¿Cuál es la esencia de la encarnación?

Versículos bíblicos como referencia:
En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios (Juan 1:1).
Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad (Juan 1:14).
Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo he estado con vosotros, y todavía no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os digo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí es el que hace las obras. Creedme que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí; y si no, creed por las obras mismas (Juan 14:9-11).
Yo y el Padre somos uno (Juan 10:30).
Palabras relevantes de Dios:
El significado de la encarnación es que Dios aparece en la carne y Él viene a obrar en medio del hombre de Su creación bajo una imagen de carne. Por tanto, para que Dios se encarne, primero debe ser carne, una carne con una humanidad normal; esto, como mínimo, debe ser verdad. De hecho, la implicación de la encarnación de Dios es que Él vive y obra en la carne; Dios se hace carne en Su misma esencia, se hace hombre.
de ‘La esencia de la carne habitada por Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”
El Cristo con humanidad normal es una carne en la que el Espíritu se materializa, que posee una humanidad, un sentido y un pensamiento normales. “Materializarse” significa que Dios se hace hombre, que el Espíritu se hace carne; dicho claramente, es cuando Dios mismo habita en la carne con una humanidad normal y expresa Su obra divina a través de ello. Esto es lo que significa materializarse o encarnarse.
de ‘La esencia de la carne habitada por Dios’ en “La Palabra manifestada en carne
El significado de la encarnación es que un hombre ordinario y normal lleve a cabo la obra de Dios mismo; es decir, que Dios lleva a cabo Su obra divina en la humanidad y vence de este modo a Satanás. La encarnación significa que el Espíritu de Dios se hace carne, es decir, que Dios se hace carne; la obra que Él realiza en la carne es la obra del Espíritu, la cual se materializa en la carne y es expresada por la carne. Nadie, excepto la carne de Dios, puede cumplir con el ministerio del Dios encarnado; es decir, que sólo la carne encarnada de Dios, esta humanidad normal —y nadie más— puede expresar la obra divina. Si durante Su primera venida Dios no hubiera tenido una humanidad normal antes de los veintinueve años de edad, si al nacer Él hubiera podido obrar milagros, si nada más aprender a hablar Él hubiera podido hablar el lenguaje del cielo, si al momento en que puso Su pie sobre la tierra por primera vez Él hubiera podido comprender todos los asuntos mundanos, discernir todos los pensamientos y las intenciones de cada persona, entonces no se le habría podido haber llamado un hombre normal y Su carne no podría haberse llamado carne humana. Si este hubiera sido el caso con Cristo, entonces el sentido y la esencia de la encarnación de Dios se habrían perdido. Que poseyera una humanidad normal demuestra que Él era Dios encarnado en la carne; que pasase por un proceso de crecimiento humano normal demuestra aún más que Él era una carne normal y, además, Su obra es prueba suficiente de que Él era la Palabra de Dios, el Espíritu de Dios hecho carne. Dios se hace carne por las necesidades de la obra; en otras palabras, esta etapa de la obra debe hacerse en la carne, en una humanidad normal. Este es el requisito previo para que “el Verbo se haga carne”, para que “la Palabra aparezca en la carne”, y es la verdadera historia detrás de las dos encarnaciones de Dios.
de ‘La esencia de la carne habitada por Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”
Su vida y Su obra encarnadas pueden dividirse en dos etapas. Primero es la vida que vive antes de desempeñar Su ministerio. Él vive en una familia humana ordinaria, en una humanidad totalmente normal, obedeciendo la moral y las leyes normales de la vida humana, con necesidades humanas normales (comida, vestido, refugio, descanso), debilidades humanas normales y emociones humanas normales. En otras palabras, durante esta primera etapa Él vive en una humanidad no divina y completamente normal, y se involucra en todas las actividades humanas normales. La segunda etapa es la vida que vive después de empezar a desarrollar Su ministerio. Sigue morando en la humanidad ordinaria con un caparazón humano normal, sin mostrar señal externa alguna de lo sobrenatural. No obstante, Él vive puramente por el bien de Su ministerio y durante este tiempo Su humanidad normal existe enteramente al servicio de la obra normal de Su divinidad; y es que, para entonces, Su humanidad normal ha madurado hasta el punto de ser capaz de desempeñar Su ministerio. Por tanto, la segunda etapa de Su vida consiste en llevar a cabo Su ministerio en Su humanidad normal; es una vida tanto de humanidad normal como de divinidad completa. La razón por la que durante la primera etapa de Su vida Él vive en una humanidad completamente ordinaria es que Su humanidad no equivale aún a la totalidad de la obra divina, todavía no está madura; sólo después de que Su humanidad madura y es capaz de cargar con Su ministerio, es cuando Él puede ponerse a realizarlo. Como Él, siendo carne, necesita crecer y madurar, la primera etapa de Su vida es la de una humanidad normal, mientras que en la segunda, al ser capaz Su humanidad de acometer Su obra y llevar a cabo Su ministerio, la vida que el Dios encarnado vive durante ese periodo es una tanto de humanidad como de divinidad completa. Si el Dios encarnado hubiera comenzado Su ministerio formal desde el momento de Su nacimiento, realizando señales sobrenaturales y maravillas, entonces Él no tendría una esencia corpórea. Por tanto, Su humanidad existe por el bien de Su esencia corpórea; no puede haber carne sin humanidad y una persona sin humanidad no es un ser humano. De esta forma, la humanidad de la carne de Dios es una propiedad intrínseca de la carne encarnada de Dios. Decir que “cuando Dios se hace carne es totalmente divino, no es en absoluto humano”, es una blasfemia, porque esta es una postura imposible de adoptar y que viola el principio de la encarnación. Incluso después de empezar a llevar a cabo Su ministerio, Su divinidad sigue habitando Su caparazón humano externo cuando Él realiza Su obra; sólo que en ese momento, Su humanidad tiene el único propósito de permitirle a Su divinidad desempeñar la obra en la carne normal. Así pues, el agente de la obra es la divinidad habitando en Su humanidad. Es Su divinidad, no Su humanidad, la que obra, pero es una divinidad escondida dentro de Su humanidad; Su divinidad completa, no Su humanidad, es la que, en esencia, lleva a cabo Su obra. Pero el actor de la obra es Su carne. Se podría decir que Él es un hombre, pero que también es Dios, porque Dios se convierte en un Dios que vive en la carne, con un caparazón y una esencia humanos, pero también con la esencia de Dios.
de ‘La esencia de la carne habitada por Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”
[…] el Hijo del Hombre quien, encarnado, expresaba la divinidad de Dios a través de Su humanidad y le transmitía Su voluntad a la humanidad. A través de la expresión de la voluntad y del carácter de Dios, también le reveló al Dios que no puede verse ni tocarse en la esfera espiritual. Lo que las personas vieron era Dios mismo, tangible y de carne y hueso. Así, el Hijo del Hombre encarnado concretizó y humanizó cosas como la identidad, el estatus, la imagen, el carácter de Dios, y lo que Él tiene y es. Aunque Su aspecto externo tenía algunas limitaciones respecto a la imagen de Dios, Su esencia y lo que Él tiene y es, eran totalmente capaces de representar Su propia identidad y estatus; sencillamente existían algunas diferencias en la forma de expresión. Independientemente de la humanidad del Hijo del Hombre o de Su divinidad, no podemos negar que Él representaba la identidad y el estatus de Dios. Sin embargo, durante este tiempo, Dios obró a través de la carne, habló desde esa perspectiva, y se presentó ante la humanidad con la identidad y el estatus del Hijo del Hombre, y esto les proporcionó a las personas la oportunidad de encontrar y experimentar las palabras y la obra prácticas de Dios en medio de la humanidad. También les permitió tener una perspectiva de Su divinidad y de Su grandeza en medio de la humildad, así como obtener un entendimiento y una definición preliminares de la autenticidad y la realidad de Dios.
de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III’ en “La Palabra manifestada en carne”
Aunque el aspecto del Dios encarnado sea exactamente igual al de un ser humano, Él aprende el conocimiento humano, habla el lenguaje humano y, en ocasiones, hasta expresa Sus ideas a través de los medios o las expresiones del hombre, Su modo de ver a los seres humanos y la esencia de las cosas es absolutamente distinto a como las personas corruptas ven estas mismas cosas. Su perspectiva y la altura en la que se halla es algo inalcanzable para una persona corrupta. Esto se debe a que Dios es la verdad, Su carne también posee la esencia de Dios, y Sus pensamientos así como lo que expresa Su humanidad también son la verdad. […] Independientemente de lo corriente, normal y humilde que sea la carne del Dios encarnado, o de la cantidad de desprecio con que lo mire la gente, Sus pensamientos y Su actitud hacia la humanidad son cosas que ningún hombre podría poseer ni imitar. Él siempre observará a la humanidad desde la perspectiva de la divinidad, desde la altura de Su posición como Creador. Siempre la contemplará a través de la esencia y de la mentalidad de Dios. No puede verla en absoluto desde la altura de una persona normal ni desde la perspectiva de una corrupta. Cuando las personas miran a la humanidad, lo hacen con una visión humana, y usan cosas como el conocimiento, las normas y las teorías humanos como punto de referencia. Esto se halla dentro del ámbito de lo que las personas pueden ver con sus ojos, de lo que unos seres corruptos pueden lograr. Cuando Dios mira a la humanidad, lo hace con visión divina; usa como medida Su esencia y lo que Él tiene y es. Este ámbito incluye cosas que las personas no pueden ver, y en esto es en lo que Dios encarnado y los humanos corruptos son totalmente diferentes. Esta divergencia viene determinada por la esencia de los seres humanos que es distinta a la de Dios y que determina las identidades y las posiciones, así como la perspectiva y la altura desde la que ven las cosas.
de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III’ en “La Palabra manifestada en carne”
Al ser un hombre con la esencia de Dios, Él está por encima de cualquiera de los humanos creados y de cualquier hombre que pueda desarrollar la obra de Dios. Por tanto, entre todos los que tienen un caparazón humano como el suyo, entre todos los que poseen humanidad, sólo Él es el Dios mismo encarnado, todos los demás son humanos creados. Aunque todos poseen humanidad, los humanos creados no son sino humanos, mientras que Dios encarnado es diferente. En Su carne, no sólo tiene humanidad sino que, más importante aún, también tiene divinidad. Su humanidad puede verse en la apariencia externa de Su carne y en Su vida cotidiana, pero Su divinidad es difícil de percibir. Como Su divinidad se expresa únicamente cuando Él tiene humanidad y no es tan sobrenatural como las personas lo imaginan, verla es extremadamente difícil para las personas. Incluso hoy es muy difícil que la gente pueda comprender la verdadera esencia del Dios encarnado. De hecho, incluso después de haber hablado tanto sobre ello, supongo que sigue siendo un misterio para la mayoría de vosotros. Este asunto es muy simple: como Dios se hace carne, Su esencia es una combinación de humanidad y divinidad. Esta combinación se llama Dios mismo, Dios mismo en la tierra.
de ‘La esencia de la carne habitada por Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”
El Dios encarnado se llama Cristo y Cristo es la carne que se viste con el Espíritu de Dios. Esta carne es diferente de cualquier hombre que es de la carne. La diferencia es porque Cristo no es de carne y sangre, sino que es la personificación del Espíritu. Tiene tanto una humanidad normal como una divinidad completa. Su divinidad no la posee ningún hombre. Su humanidad normal sustenta todas Sus actividades normales en la carne mientras que Su divinidad lleva a cabo la obra de Dios mismo. Sea Su humanidad o Su divinidad, ambas se someten a la voluntad del Padre celestial. La esencia de Cristo es el Espíritu, es decir, la divinidad. Por lo tanto, Su esencia es la de Dios mismo; esta esencia no interrumpirá Su propia obra y Él no podría hacer nada que destruyera Su propia obra ni tampoco pronunciaría ninguna palabra que fuera en contra de Su propia voluntad. Por lo tanto, el Dios encarnado nunca haría alguna obra que interrumpiera Su propia gestión. Esto es lo que todos los hombres deben entender. La esencia de la obra del Espíritu Santo es salvar al hombre y es por el bien de la propia gestión de Dios. De manera similar, la obra de Cristo es salvar a los hombres, y lo es por causa de la voluntad de Dios. Dado que Dios se hace carne, Él realiza Su esencia dentro de Su carne de tal manera que Su carne es suficiente para emprender Su obra. Por lo tanto, toda la obra del Espíritu de Dios la reemplaza la obra de Cristo durante el tiempo de la encarnación y en el corazón de toda la obra a través del tiempo de la encarnación está la obra de Cristo. No se puede mezclar con la obra de ninguna otra era. Y ya que Dios se hace carne, obra en la identidad de Su carne; ya que viene en la carne, entonces termina en la carne la obra que debía hacer. Ya sea el Espíritu de Dios o Cristo, ambos son Dios mismo y hace la obra que debe hacer y desempeña el ministerio que debe desempeñar.
La esencia de Dios en sí misma ejerce autoridad, pero es capaz de someterse por completo a la autoridad que proviene de Él. Sea la obra del Espíritu o la obra de la carne, ninguna entra en conflicto con la otra. El Espíritu de Dios es la autoridad sobre toda la creación. La carne con la esencia de Dios también posee autoridad, pero Dios en la carne puede hacer toda la obra que obedece la voluntad del Padre celestial. Esto no lo puede alcanzar o concebir ningún hombre. Dios mismo es la autoridad, pero Su carne puede someterse a Su autoridad. Este es el significado interno de las palabras: “Cristo obedece la voluntad de Dios el Padre”. Dios es un Espíritu y puede hacer la obra de salvación, de la misma manera que lo puede hacer Dios hecho hombre. De cualquier manera, Dios mismo hace Su propia obra; Él ni interrumpe ni interfiere, mucho menos lleva a cabo una obra que sea mutuamente contradictoria, porque la esencia de la obra que hace el Espíritu y la carne son iguales. Sea el Espíritu o la carne, ambos obran para cumplir una voluntad y para gestionar la misma obra. Aunque el Espíritu y la carne tienen dos cualidades dispares, sus esencias son las mismas; ambas tienen la esencia de Dios mismo y la identidad de Dios mismo.
de ‘La esencia de Cristo es la obediencia a la voluntad del Padre celestial’ en “La Palabra manifestada en carne”
La carne vestida por el Espíritu de Dios es la propia carne de Dios. El Espíritu de Dios es supremo; Él es todopoderoso, santo y justo. Así, de igual forma, Su carne también es suprema, todopoderosa, santa y justa. Carne como esa sólo es capaz de hacer lo que es justo y beneficioso para la humanidad, lo que es santo, glorioso y poderoso, y es incapaz de hacer cualquier cosa que viole la verdad o la moralidad y la justicia, mucho menos cualquier cosa que traicione al Espíritu de Dios.
de ‘Un problema muy serio: la traición (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”
Esta carne es hombre y también es Dios, es un hombre que posee una humanidad normal y también es Dios que posee una divinidad completa. Y entonces, aunque esta carne no es el Espíritu de Dios, y difiere grandemente del Espíritu, todavía es el mismo Dios encarnado que salva a los hombres, que es el Espíritu y también la carne. No importa cómo se le llame, al final de cuentas es todavía Dios mismo que salva a la humanidad. Porque el Espíritu de Dios es indivisible de la carne y la obra de la carne también es la obra del Espíritu de Dios; es sólo que esta obra no se hace usando la identidad del Espíritu sino que se hace usando la identidad de la carne.
de ‘La humanidad corrupta está más necesitada de la salvación del Dios hecho carne’ en “La Palabra manifestada en carne”

lunes, 28 de octubre de 2019

La mejor música cristiana | Dios se encarna para derrotar a Satanás y salvar a la humanidad




 La mejor musica cristiana | Dios se encarna para derrotar a Satanás y salvar a la humanidad

I


En esta encarnación de Dios en la tierra, Él hace Su obra entre los hombres.
Toda esta obra tiene un propósito: derrotar al diablo Satanás.
Lo derrotará conquistando al hombre, y haciéndoos completos.
Cuando deis resonante testimonio,
también será señal de la derrota de Satanás.
Dios se encarna para derrotar a Satanás y salvar a la humanidad.
Para que Satanás sea derrotado,
primero el hombre ser conquistado, luego completado.

II

Pero en esencia, al derrotarlo, Dios salva al hombre del dolor.
No importa que esta obra se realice en China o por todo el universo,
es para derrotar a Satanás, salvar al mundo,
y que el hombre entre en un lugar de reposo.
Y derrotar al diablo Satanás.
Dios se encarna para derrotar a Satanás y salvar a la humanidad.
La encarnación de Dios en la carne común es para derrotar a Satanás.
La obra del Dios de carne es salvar a los que le aman bajo el cielo.
Es para conquistar a toda la humanidad, y también para derrotar a Satanás.

III

El núcleo de esa obra está ligado a la derrota de Satanás por la salvación.
Dios se encarna para derrotar a Satanás y salvar a la humanidad.
Dios se encarna para vencer a Satanás y salvar a la humanidad,
salvar a la humanidad. Salva a toda la humanidad.
Salva a la humanidad. Salva a toda la humanidad.

De "La Palabra Manifestada En Carne"

martes, 22 de octubre de 2019

Dios es el Señor de toda la creación

Dios es el Señor de toda la creación

Una etapa de la obra de las dos eras anteriores tuvo lugar en Israel; la otra en Judea. En general, ninguna etapa de esta obra abandonó Israel; fueron las etapas de la obra llevadas a cabo entre el pueblo escogido inicial. Así pues, en la opinión de los israelitas, Jehová Dios sólo es el Dios de los israelitas. Debido a la obra de Jesús en Judea, y debido a Su terminación de la obra de la crucifixión, desde la perspectiva de los judíos, Jesús es el Redentor del pueblo judío. Él es únicamente el Rey de los judíos y de ningún otro pueblo; Él no es el Señor que redime a los ingleses, o a los americanos, sino el que redime a los israelitas, y en Israel redime a los judíos. Realmente, Dios es el Señor de todas las cosas. Él es el Dios de toda creación. No es tan sólo el Dios de los israelitas ni el de los judíos; es el Dios de toda la creación. Las dos etapas anteriores de Su obra tuvieron lugar en Israel y, por ello, las personas han dado forma a ciertos conceptos. Algunos piensan que Jehová estuvo obrando en Israel y que Jesús mismo llevó a cabo Su obra en Judea, adicionalmente, fue por medio de la encarnación que obró en Judea, y cualquiera que sea el caso, esta obra no se extendió más allá de Israel. Él no obró con los egipcios; no obró con los indios; sólo lo hizo con los israelitas. Las personas se forman así diversos conceptos; además, planifican la obra de Dios con una perspectiva determinada. Dicen que cuando Dios está obrando, debe hacerlo en medio del pueblo escogido y en Israel; salvo los israelitas, Dios no tiene otros destinatarios para Su obra, ni tiene ningún otro alcance para la misma; son particularmente estrictos al “disciplinar” al Dios encarnado, no permitiéndole moverse más allá del ámbito de Israel. ¿No son todos estos conceptos humanos? Dios hizo los cielos, la tierra y todas las cosas, toda la creación; ¿cómo podía limitar Su obra únicamente a Israel? En ese caso, ¿qué uso tendría para Él hacer la totalidad de Su creación? Él creó el mundo entero; ha llevado a cabo Su plan de gestión de seis mil años no sólo en Israel sino también en cada persona del universo. Independientemente de si vive en China, los Estados Unidos, el Reino Unido o Rusia, cada persona es un descendiente de Adán; Dios las ha hecho a todas. Ni una sola persona puede escaparse del ámbito de la creación de Dios, y ninguna puede quitarse la etiqueta de “descendiente de Adán”. Todas son la creación de Dios, y todas son descendientes de Adán; también son los descendientes corruptos de Adán y Eva. No sólo los israelitas son la creación de Dios, sino todas las personas; sin embargo, entre esa creación, algunos han sido maldecidos, y otros bendecidos. Hay muchas cosas deseables acerca de los israelitas; Dios obró inicialmente con ellos porque eran el pueblo menos corrupto. Los chinos palidecen en comparación con ellos, y ni siquiera pueden esperar equipararse a ellos; así pues, Dios obró inicialmente entre el pueblo de Israel, y la segunda etapa de Su obra sólo se llevó a cabo en Judea. Como consecuencia de esto, las personas se forman muchos conceptos y normas. Realmente, si Él tuviera que actuar de acuerdo a conceptos humanos, Dios sólo sería el Dios de los israelitas; de esta forma sería incapaz de expandir Su obra en las naciones gentiles, porque sólo sería el Dios de los israelitas en lugar del Dios de toda la creación. Las profecías dijeron que el nombre de Jehová sería grande en las naciones gentiles y que se difundiría en ellas, ¿por qué dirían esto? Si Dios fuera sólo el Dios de los israelitas, sólo obraría en Israel. Además, no expandiría esta obra, y no haría esta profecía. Como la hizo, necesitaría extender Su obra a las naciones gentiles y a cada nación y lugar. Como afirmó esto, lo haría por tanto así. Este es Su plan, porque Él es el Señor que creó los cielos y la tierra y todas las cosas, y el Dios de toda creación. Independientemente de si está obrando con los israelitas o en toda Judea, la obra que hace es la de todo el universo y toda la humanidad. La obra que hace hoy en la nación del gran dragón rojo —en una nación gentil— sigue siendo la de toda la humanidad. Israel puede ser la base para Su obra en la tierra; de igual forma, China puede también serla para Su obra entre las naciones gentiles. ¿No ha cumplido ahora la profecía de que “el nombre de Jehová será grande en las naciones gentiles”? El primer paso de Su obra entre las naciones gentiles se refiere a esta obra que Él está haciendo en la nación del gran dragón rojo. Que el Dios encarnado esté obrando en esta tierra y entre estas personas malditas contradice particularmente los conceptos humanos; estas personas son las más humildes y no valen nada. Son todas personas a las que Jehová abandonó inicialmente. Las personas pueden ser abandonadas por otras personas, pero si lo son por Dios, no tendrán estatus, y tendrán el menor valor. Como parte de la creación, estar ocupado por Satanás o ser abandonado por otras personas son cosas dolorosas, pero si una parte de la creación lo es por el Señor de la creación, esto significa que su estatus es absolutamente bajo. Los descendientes de Moab fueron maldecidos y nacieron en ese país subdesarrollado; sin duda, los descendientes de Moab son las personas con el estatus más bajo, bajo la influencia de las tinieblas. Como estas personas poseían el estatus más bajo en el pasado, la obra realizada entre ellas es muy capaz de destruir los conceptos humanos, y es también la obra más beneficiosa para todo este plan de gestión de seis mil años. Que Él obre entre estas personas es la acción más capaz de destruir conceptos humanos; con esto Él lanza una era; con esto destruye todas las nociones humanas; con esto termina la obra de toda la Era de la Gracia. Su obra inicial se llevó a cabo en Judea, dentro del ámbito de Israel; en las naciones gentiles no hizo en absoluto ninguna obra de lanzamiento de una era. La etapa final de Su obra no sólo se lleva a cabo entre el pueblo de las naciones gentiles; más aún, se realiza entre esas personas malditas. Este punto es la evidencia más capaz de humillar a Satanás; así pues, Dios “se vuelve” el Dios de toda la creación en el universo y el Señor de todas las cosas, el objeto de adoración para todo lo que tenga vida.
Hay actualmente algunas personas que siguen sin entender qué tipo de obra nueva ha lanzado Dios. Él ha hecho un nuevo comienzo en las naciones gentiles y ha empezado otra era y lanzado otra obra, y está obrando entre los descendientes de Moab. ¿No es esta Su obra más nueva? Nadie ha experimentado esta obra a lo largo de las eras, ni nadie ha oído de ella, mucho menos la ha apreciado. La sabiduría, lo maravilloso, lo insondable, la grandeza, la santidad de Dios se apoyan en esta etapa de la obra en los últimos días, para emerger claramente. ¿No es esto una obra nueva que está destruyendo los conceptos humanos? Siguen estando los que piensan así: “Si Dios maldijo a Moab y dijo que abandonaría a sus descendientes, ¿cómo podría salvarlos ahora?”. Son aquellas personas de las naciones gentiles que fueron malditas y expulsadas de Israel; los israelitas las llamaban “perros gentiles”. En la opinión de todos, no son sólo perros gentiles, sino aun peor, los hijos de destrucción; en otras palabras, no son el pueblo escogido de Dios. Aunque nacieron originalmente dentro del ámbito de Israel, no forman parte de su pueblo; también fueron expulsados a naciones gentiles. Son las personas más bajas. Precisamente porque son los más bajos entre la humanidad, Dios lleva a cabo Su obra de lanzar una nueva era entre ellos, pues ellos representan a la humanidad corrupta. La obra de Dios no carece de selectividad o propósito, la obra que Él lleva a cabo entre estas personas hoy es también obra realizada en medio de la creación. Noé fue parte de la creación, así como sus descendientes. Cualquiera en el mundo con carne y sangre es parte de la misma. La obra de Dios va dirigida a toda la creación; no se lleva a cabo de acuerdo a si uno ha sido maldito después de haber sido creado. Su obra de gestión se dirige a toda la creación, no a esas personas escogidas que no han sido malditas. Como Dios desea llevar a cabo Su obra en medio de Su creación, Él lo hará sin duda hasta su terminación exitosa; Él obrará entre esas personas que son beneficiosas para Su obra. Por tanto, destruye todas las convenciones al obrar entre personas; ¡para Él, las palabras “maldito”, “castigado” y “bendito” no tienen sentido! El pueblo judío es bastante bueno, y el pueblo escogido de Israel tampoco es malo; son personas de un buen calibre y humanidad. Jehová lanzó inicialmente Su obra entre ellos y llevó a cabo Su obra inicial, pero no tendría sentido que fuera a usarlos como destinatarios de Su obra de conquista actual. Aunque también forman parte de la creación y tienen muchos aspectos positivos, no tendría sentido llevar a cabo esta etapa de la obra entre ellos. Él sería incapaz de conquistar a alguien, ni podría convencer a toda la creación. Este es el sentido de la transferencia de Su obra a estas personas de la nación del gran dragón rojo. El sentido más profundo aquí está en Su lanzamiento de una era, en Su destrucción de todas las normas y todos los conceptos humanos y también en Su finalización de la obra de toda la Era de la Gracia. Si Su obra actual se llevara a cabo entre los israelitas, cuando Su plan de gestión de seis mil años llegara a su fin, todos creerían que Dios es sólo el Dios de los israelitas, que sólo estos son el pueblo escogido de Dios, que sólo ellos merecen heredar la bendición y la promesa de Dios. Durante los últimos días, Dios se hace carne en la nación gentil del gran dragón rojo; Él ha cumplido Su obra de Dios como el Dios de toda la creación; ha completado toda Su obra de gestión, y acabará la parte central de Su obra en la nación del gran dragón rojo. El núcleo de estas tres etapas de obra es la salvación del hombre, concretamente, hacer que toda la creación adore al Señor de la misma. Por tanto, cada etapa de esta obra tiene mucho sentido; Dios no hará nada en absoluto sin sentido o valor. Por un lado, esta etapa de la obra consiste en lanzar una era y terminar las dos anteriores; por otro, consiste en destruir todos los conceptos humanos y todas las viejas formas de creencia y conocimiento humanos. La obra de las dos eras anteriores se llevó a cabo de acuerdo a conceptos humanos diferentes; esta etapa, sin embargo, elimina completamente los mismos, conquistando de esta forma totalmente a la humanidad. Usando la conquista de los descendientes de Moab y la obra llevada a cabo entre ellos, Dios conquistará a toda la humanidad en todo el universo. Este es el sentido más profundo de esta etapa de Su obra, y el aspecto más valioso de la misma. Aunque sepas que tu propia condición es baja y que vales poco, seguirás sintiendo que te has encontrado con la cosa más gozosa: has heredado una gran bendición, obtenido una gran promesa, puedes completar esta gran obra de Dios, puedes ver Su verdadero rostro, conocer Su carácter inherente, y hacer Su voluntad. Las dos etapas anteriores de la obra de Dios se llevaron a cabo en Israel. Si esta etapa de Su obra durante los últimos días siguiera llevándose a cabo entre los israelitas, no sólo toda la creación creería que sólo estos eran el pueblo escogido de Dios, sino que todo el plan de gestión de Dios tampoco alcanzaría su efecto deseado. Durante el período en el que las dos etapas de Su obra se llevaron a cabo en Israel, no se realizó ninguna obra nueva ni ningún lanzamiento de era por parte de Dios en las naciones gentiles. Esta etapa de obra de lanzamiento de una era se lleva a cabo primero en las naciones gentiles, y adicionalmente, se realiza primero entre los descendientes de Moab; esto ha lanzado toda la era. Dios ha destruido cualquier conocimiento contenido en los conceptos humanos y no ha permitido que ninguno de ellos siga existiendo. En Su obra de conquista ha destruido los conceptos humanos, esas formas viejas y anteriores de conocimiento humano. Deja que las personas vean que con Dios no hay reglas, que no hay nada viejo en Él, que la obra que hace está totalmente liberada, es totalmente libre, que Él acierta en todo lo que hace. Debes someterte completamente a cualquier obra que Él haga en medio de la creación. Cualquier obra que haga tiene significado y se hace de acuerdo a Su propia voluntad y sabiduría, y no según las elecciones y los conceptos humanos. Él hace aquello que es beneficioso para Su obra; si algo no lo es, no lo hará, ¡por muy bueno que sea! Él obra y selecciona el destinatario y el lugar para Su obra de acuerdo al sentido y el propósito de Su obra. Él no se ciñe a normas pasadas, ni sigue viejas fórmulas; en su lugar, planifica Su obra según el significado de la misma; al final quiere alcanzar su verdadero efecto y su propósito anticipado. Si no entiendes estas cosas ahora, esta obra no tendrá ningún efecto sobre ti.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

15 Caminando por la senda luminosa de la vida

Caminando por la senda luminosa de la vidaXie Li, Estados Unidos

Solía ser alguien que perseguía las tendencias del mundo, quería rendirme a una vida de placer y sólo me importaban los placeres de la carne. A menudo pasaba toda la noche en el karaoke con mis amigos, me escapaba en mitad de la noche, salía al océano a pescar y viajaba por todas partes en busca de buena comida. Veía a quienes me rodeaban; ellos también se esforzaban por comer bien, llevar ropa bonita y disfrutar de las cosas buenas. Sentía que estas eran las cosas por las que uno debe trabajar en la vida, que por eso debes trabajar duro para ganar dinero, que este es el objetivo que todos deberían tener en la vida. Sólo con estas cosas la vida no sería en vano. Para obtenerlas, no me importaba la distancia que tuviera que recorrer, así que crucé el océano para venir a Estados Unidos y, después de esforzarme durante varios años, abrí mi propio negocio. Tenía mi propio auto y mi propia casa. Estaba viviendo la vida bendita con la que había soñado. Todos los días comía, bebía y buscaba placeres hasta saciarme y hasta que mi corazón estuviera satisfecho. Pensaba que la vida sólo tenía sentido viviendo de esta manera, y así fue hasta que recibí la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días. Sólo después de experimentar el juicio y el castigo de Dios me di cuenta de qué es una vida verdaderamente significativa y luego empecé a caminar por la senda luminosa de la vida.
En mayo de 2016, mi esposa me legó el evangelio del reino de Dios Todopoderoso. Leyendo Su palabra, tomé conciencia del plan de gestión de Dios de seis mil años para salvar a la humanidad y también llegué a entender que Dios Todopoderoso es el Jehová Dios que condujo a los israelitas fuera de Egipto, que Él también es el Señor Jesús que redimió a la humanidad siendo crucificado y que ahora Él ha regresado en la carne para expresar la verdad y llevar a cabo la obra de juzgar, purificar y salvar al hombre… En poco tiempo, empecé a participar en la vida de la iglesia en la Iglesia de Dios Todopoderoso y allí entré en contacto con los hermanos y hermanas de la Iglesia de Dios Todopoderoso. Vi que todos eran muy sinceros, no había fingimiento ni cortesías vacías en las palabras que decían, y estar en contacto con ellos me dio una sensación de liberación que antes nunca había sentido.
Cuando empecé a asistir a las congregaciones de la iglesia me sentí fresco y quería reunirme con los hermanos y hermanas, buscar la verdad adecuadamente y buscar un cambio en mi carácter de vida. Pero, puesto que hasta este momento había codiciado las comodidades de la carne y buscado los placeres de la vida, no podía evitarlo aunque tenía el deseo de congregarme y buscar la verdad. Una vez, cuando un amigo me invitó a cenar, era a la vez que una congregación de la iglesia, lo cual me hizo sentir un gran conflicto interno. ¿Debía ir o no? Pensé para mis adentros en esta pregunta: “Ha pasado mucho tiempo desde que salí a divertirme. No es fácil para mi amigo invitarme hoy, así que debería ir. Después de todo, mis amigos no me invitan a salir todos los días y simplemente puedo ir a la congregación de la iglesia la próxima vez”. Así que aseguré que tenía algo que hacer y descarté mi plan de ir a la congregación de la iglesia y, en lugar de eso, salí a cenar. Comimos, bebimos y fuimos al karaoke, pero en el camino de vuelta a casa no sentía nada de felicidad en mi interior. En lo profundo de mi corazón, sentía una especie de vacío indescriptible y también tenía sentimientos de culpa. Recordé el pasado. Cuando estaba en la comida con amigos y otros aldeanos, todos fueron muy cordiales conmigo en la mesa, pero a mis espaldas se estaban devanando los sesos, maquinando, intentando encontrar la forma de estafarme. Tratar con todos ellos hizo que me sintiera muy cansado. Simplemente no pude encontrar a nadie con quien hablar de las cosas que me importaban. Aquel día salí, comí y bebí tanto como quise y también satisfice a mis amigos, pero ¿qué gané realmente? Me sentía vacío e indefenso, sentía que había decepcionado a Dios y lo lamentaba por mis hermanos y hermanas.
Sin embargo, este vacío en mi espíritu, este sentimiento de culpa aún no podía liberarme de las tentaciones del mundo de los placeres sensuales. En mi corazón todavía anhelaba rendirme a una vida de placer, a cosas que pertenecen a la carne, pero Dios arregló las cosas y estableció un ambiente de manera práctica para cambiar estos puntos de vista erróneos sobre la búsqueda. Con la llegada del Día Nacional, mi esposa me sugirió: “Hagamos una celebración sencilla y, luego, con el tiempo que nos sobre, podemos leer un poco más de la palabra de Dios y mirar algunos vídeos de la familia de Dios para poder equiparnos con más verdad y entender la gracia de la salvación de Dios”. Pero en realidad no me tomé en serio las palabras de mi esposa y, en cambio, empecé a hacer preparativos de cómo iba a celebrar las fiestas. Elegí cuidadosamente la ruta que iba a seguir, fui al mercado y compré toda la comida y otras cosas que necesitaría. Decidí ir a la playa con mi esposa y hacer una pequeña barbacoa. Entonces, cuando llegó el Día Nacional, me llevé a mi esposa y salimos felizmente en el auto. Sin embargo, no todo iba según lo previsto; hubo atasco durante todo el trayecto y, a mitad de camino, nos dimos cuenta de que el GPS no funcionaba correctamente, así que íbamos por el camino equivocado. No fue fácil llegar a nuestro destino y, al final, cuando llegamos a la playa hacía mucho viento, por lo que nos resultó imposible hacer nuestra barbacoa. Así que mi esposa me pidió que diera media vuelta y volviera a casa, pero yo no estaba dispuesto a hacerlo. Insistí en que siguiéramos conduciendo en busca de un parque cercano donde pudiéramos hacer nuestra barbacoa, pero los tres parques a los que fuimos estaban llenos de gente y ni siquiera había dónde aparcar. Sólo después de todo esto di media vuelta a regañadientes para volver a casa. Camino de casa, había tanto tráfico como antes. Originalmente, nos habíamos propuesto hacer una barbacoa para almorzar, pero ya eran más de las cuatro de la tarde y todavía no habíamos cocinado nada. Estábamos hambrientos. Generalmente siento que estoy en lo correcto y tengo plena confianza en mí mismo y en aquel momento no estaba de humor ni quería decir nada. Simplemente me quedé callado y conduje de vuelta sintiéndome descontento. Fue en ese momento cuando el auto que tenía delante frenó de repente, así que yo tuve que frenar rápidamente. Aunque no golpeé el auto que estaba delante, el auto que había detrás de mí me golpeó por detrás. Afortunadamente, nadie resultó herido y sólo se abolló un poco la superficie del auto. Sabía que Dios había permitido aquel suceso, no estaba buscando culpar al otro conductor, así que simplemente me fui. Pensé para mis adentros: “Eh, todos los planes cuidadosos que hice para las vacaciones fueron un esfuerzo desperdiciado; es verdad que los planes nunca pueden seguir el ritmo de los cambios y que Dios lo dispone todo. Realmente no debería haber salido hoy para rendirme a los placeres de la vida. ¡No debería haber confiado en mi propio estado de ánimo!”.
Cuando llegamos a casa, mi esposa y yo leímos juntos varios pasajes de la palabra de Dios: “Más y más personas tratan los relatos de la obra de Dios y Sus palabras durante la era Antiguo Testamento como mitos y leyendas. En sus corazones, las personas se vuelven indiferentes a la dignidad y a la grandeza de Dios, al principio de que Él existe y que domina todas las cosas. La supervivencia de la humanidad y el destino de países y naciones ya no son importantes para ellas. El hombre vive en un mundo vacío, que se preocupa sólo con comer, beber, y buscar el placer… Pocas personas asumen el buscar dónde lleva a cabo Dios Su obra hoy, o cómo preside y organiza el destino del hombre” (‘Dios preside el destino de toda la humanidad’ en “La Palabra manifestada en carne”). “Un mundo que se está volviendo uno de regocijo y esplendor cada vez más. Cuando las personas consideran el mundo, su corazón se siente atraído por él y muchas son incapaces de librarse de él […]. Si no te esfuerzas por progresar, y no tienes ideales, esta ola pecaminosa te arrastrará” (‘Práctica (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”). Las palabras de Dios Todopoderoso hacen muy clara y evidente la esencia de las tendencias del mundo, que sólo son Satanás seduciendo al hombre y convirtiéndolo en un depravado. Sólo son trucos y maquinaciones con el propósito de devorar al hombre. Satanás sólo utiliza el comer, el beber, la búsqueda del placer y otras cosas que se ajustan a la carne para engañar al hombre y atarlo. Cuando el corazón del hombre es poseído por estas cosas que pertenecen a la carne, el hombre ya no estará inclinado a buscar cosas positivas y se distanciará de Dios cada vez más, lo cual provocará que sea devorado y capturado por Satanás. Por medio de la lectura de la palabra de Dios me di cuenta de que mis puntos de vista sobre la búsqueda eran completamente erróneos. Independientemente de lo que me preocupa, ya sea comer, beber, buscar placeres de la carne o buscar una vida en la que estoy por encima de los demás, todas estas cosas son el resultado de que Satanás corrompa a la raza humana. He confirmado a través de mis propias experiencias que, cuando uno busca estas cosas que pertenecen a Satanás, sólo se vuelve cada vez más depravado, disoluto y libertino. Sólo conseguirá que aumente su codicia, su egoísmo, su maldad y su traición. Vivirá en pecado y carecerá de una humanidad normal. Aunque el hombre disfrute cada vez más de estas cosas, aunque obtenga más y más de las mismas, al final seguirá estando en un espacio vacío. Si el hombre poseyera todas estas cosas pero no viniera ante Dios, la vida seguiría siendo en vano y carecería de importancia o valor. El hombre sólo irá por la senda de vivir una vida correcta viniendo ante Dios, creyendo en Él y adorándolo, y sólo entonces se liberará de una vida de vacío y maldad. Por eso, decidí cambiar la forma en que vivo mi vida y caminar por la senda correcta de la vida.
Cuando vi a mis hermanos y hermanas dedicándose activamente a Dios, cuando vi su devoción en el desempeño de sus deberes y su búsqueda de vidas significativas, yo también sentí el deseo de buscar estas cosas y de vivir el camino que viven las personas auténticas como lo requiere Dios. Así que, además de las congregaciones habituales, también quería hacer tiempo para desempeñar mis propios deberes. Fue en aquel momento cuando la iglesia arregló algunos deberes para mí. Querían que manejara un auto para llevar a dos de nuestras hermanas a algún sitio y que las recogiera la semana siguiente. La primera vez que se me encomendó este deber, yo accedí felizmente. Pero cuando se fueron los hermanos y hermanas que me asignaron esta tarea, empecé a pensarlo dos veces e incluso me arrepentí un poco: “Vaya, hombre, se supone que el día en que debo llevar a estas hermanas es mi día libre y la semana siguiente tengo que ir a recogerlas. Tendré que levantarme muy temprano esos dos días. No importa lo largo que sea el viaje, lo importante es que es muy fácil que esa carretera se congestione con el tráfico. Es mejor ir temprano en la mañana porque luego hay menos autos, pero ¿quién sabe cuánto tiempo me quedaré atascado en el tráfico en el camino de regreso? Todo mi tiempo se desperdiciará sentado en el atasco y no tendré mi día libre…”. Cuando mi esposa me oyó quejándome así, me dijo: “Desempeñar tus deberes no es tan sencillo como habías imaginado. Definitivamente supondrá que pongas la verdad en práctica. Practicar la verdad es abandonar la carne y significa que sufrirás dificultades y pagarás un precio. Piénsalo, solías salir y beber, comer y buscar placeres, y aunque en realidad no te divirtieras después de un día agotador, nunca te quejabas. Pero ahora te han asignado una tarea y tienes que dedicarle parte de tu tiempo, ir por una senda que tiene dificultades, pero en tu corazón no quieres hacerlo. Aunque por fuera este deber parece algo dispuesto por tus hermanos y hermanas para ti, en realidad no estás desempeñando este deber para una persona en particular, sino para satisfacer a Dios y devolver Su amor. Este deber se te ha asignado hoy, este es Dios elevándote y este es el amor de Dios que desciende sobre ti. Deberías apreciarlo. No te quedes con remordimientos con tu primer deber”. Después de decir esto, me leyó un pasaje de la palabra de Dios: “Todo lo que haces requiere que pagues un determinado precio en tus esfuerzos. Sin dificultades reales no puedes satisfacer a Dios, ni siquiera te acercas a ello, ¡y sólo estás diciendo eslóganes vacíos! ¿Pueden estos eslóganes vacíos satisfacer a Dios? Cuando Él y Satanás luchan en el ámbito espiritual, ¿cómo deberías satisfacer a Dios? ¿Y cómo deberías mantenerte firme en tu testimonio de Él? Deberías saber que todo lo que te ocurre es una gran prueba y el momento en que Dios necesita que des testimonio. Externamente podrían no parecer mucho, pero cuando estas cosas ocurren muestran si amas o no a Dios. Si lo haces, serás capaz de mantenerte firme en tu testimonio de Él, y si no has puesto en práctica el amor a Dios, esto muestra que no eres alguien que pone en práctica la verdad, que no la tienes ni tienes vida, ¡que eres paja! Todo lo que acontece a las personas tiene lugar cuando Dios necesita que se mantengan firmes en su testimonio de Él. No te ha ocurrido nada importante por el momento, y no das un gran testimonio, pero cada detalle de tu vida diaria tiene relación con el testimonio de Dios” (‘Sólo amar a Dios es realmente creer en Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”).
Cuando terminé de leer la palabra de Dios Todopoderoso, cuando terminé de escuchar las palabras de mi esposa, me di cuenta de que al encomendarme este deber, Dios estaba haciéndome una prueba real para ver si podía satisfacer a Dios y sufrir dificultades o no. Pero lo que revelé era que yo sólo tenía en cuenta los intereses de mi propia carne, que sólo tenía en cuenta mis beneficios y pérdidas personales, que no estaba dispuesto a sufrir ni a pagar un precio y que, en cambio, estaba quejándome de las cosas. Vi que estaba siendo extremadamente egoísta, que los deleites carnales, como beber, comer y otros placeres, ya habían superado el estatus de Dios en mi corazón. Estaba perfectamente feliz de gastarme todo lo que tenía, de pagar cualquier precio para comer, beber y buscar placer, pero cuando se me encomendó un deber que requería que dedicara mi tiempo a Dios empecé a calcular mis propios beneficios y pérdidas y no estaba dispuesto a practicar la verdad para satisfacer a Dios. Estos pensamientos y acciones míos harían que Satanás se riera de mí y no me permitirían ser testimonio ante Dios. Cuando llegué a entender estas cosas vine ante Dios rápidamente y oré que me diera la voluntad para asegurarme de poder abandonar mi carne y dejar de seguir a Satanás, ¡para poder ser testimonio ante Dios y derrotar a Satanás en la lucha espiritual en la que me encontraba! Después de cambiar de actitud en cuanto a mi deber, en mi cooperación práctica, vi en efecto la bendición de Dios. No importaba si era cuando llevaba a las hermanas al lugar donde iban o volvía a recogerlas, en ninguna dirección me encontraba grandes atascos. Había excedido mi imaginación por completo y mis concepciones fueron verdaderamente contrarrestadas. Experimenté por primera vez la sensación de paz y felicidad que me traía el desempeño de mi deber y también vi que cuando las personas abandonan la carne y practican el satisfacer a Dios, Él no sólo les allanará el camino, sino que también les permitirá entender la verdad y ver Sus actos. De pronto sentía que esto me hacía más feliz que ir de vacaciones o comer comidas extravagantes. Resulta que hacer esto durante un día de descanso verdaderamente no es una pérdida de tiempo. ¡De hecho es bastante significativo!
Dentro de estas experiencias prácticas, pude conocer por mí mismo el dulce sabor de abandonar mi carne y desempeñar mi deber para satisfacer a Dios. Vi que todo lo que Dios hace es para salvarme de la oscura influencia de Satanás, para que un día, muy pronto, pueda caminar por la senda correcta de buscar la verdad. Estas cosas son todo el amor y la salvación de Dios. Pasaron unos cuantos días y luego recibí una llamada de un hermano. Me preguntó si estaba dispuesto a ir a otro estado para recoger a algunos hermanos y hermanas o no y acepté sin la menor vacilación. Después de acceder a esto, no sentí quejas. Estaba perfectamente dispuesto a hacer lo que se suponía que debía hacer y feliz por ello, y todo el viaje transcurrió sin obstáculos. Después de llevar a los hermanos y hermanas a su destino a salvo, me sentí muy orgulloso de mí mismo porque era la primera vez que desempeñaba mi deber de buena gana, sin impurezas. Esto también me enseñó que desempeñar el deber que debe cumplir una criatura realmente es lo más significativo que puede hacer uno. Ya no quería comer, beber y buscar placeres, ya no quería buscar los placeres de la carne y lo único que quería hacer era buscar la verdad, aceptarla y practicarla para poder convertirme algún día, pronto, en alguien que verdaderamente ame a Dios. Estas pequeñas cosas en mi vida han llegado a cambiarme de formas de las que no soy consciente. Mi vida ya no está podrida y depravada como en el pasado. He empezado a cambiar y a trabajar activamente por las cosas. Es como si hubiera comenzado un nuevo capítulo de mi vida. En mi corazón siento una dulzura y placer que antes nunca había experimentado y estoy agradecido a Dios Todopoderoso por guiarme por la senda luminosa de la vida. ¡Gloria a Dios Todopoderoso!

sábado, 21 de septiembre de 2019

Qué punto de vista deberían tener los creyentes


Qué punto de vista deberían tener los creyentes 



  Dios Todopoderoso dice: ¿Qué es lo que el hombre ha recibido desde que empezó a creer en Dios? ¿Qué has conocido acerca de Él? ¿Cuánto has cambiado debido a tu creencia en Él? Ahora, todos sabéis que la creencia del hombre en Dios no es sólo para la salvación del alma y el bienestar de la carne ni para enriquecer su vida a través del amor de Dios, y así sucesivamente. Hoy por hoy, si amas a Dios por el bienestar de la carne o el placer momentáneo, aunque al final tu amor por Él alcance su plenitud y no pidas nada, este amor que buscas sigue siendo impuro y no es agradable a Dios. Aquellos que usan su amor por Dios para enriquecer sus vidas apagadas y llenar un vacío en su corazón son los que buscan vivir en la comodidad, no quienes buscan sinceramente amar a Dios. Este tipo de amor va en contra de la voluntad de uno, persigue el placer emocional, y Dios no lo necesita. ¿Qué clase de amor es entonces el tuyo? ¿Para qué amas a Dios? ¿Cuánto amor verdadero sientes por Él ahora? El amor de la mayoría de vosotros es como el mencionado anteriormente. Esta clase de amor sólo puede mantener su situación actual; no puede alcanzar una constancia eterna, ni arraigarse en el hombre. Este tipo de amor es el de una flor que no lleva fruto después de florecer, y se seca. En otras palabras, después de que hayas amado a Dios una vez de esa forma y nadie te guíe en la senda que tienes por delante, caerás. Si sólo puedes amar a Dios en la época de amar a Dios y no haces cambios después en tu carácter de vida, entonces seguirás estando envuelto en la influencia de las tinieblas, incapaz de escapar y seguirás sin poder librarte de ser atado y engañado por Satanás. Ningún hombre así puede ser ganado plenamente por Dios; al final, su espíritu, alma y cuerpo seguirán perteneciendo a Satanás. Esto es incuestionable. Todos aquellos a los que Dios no puede ganar de un modo total volverán a su lugar original, esto es, de regreso a Satanás, y descenderán al lago que arde con fuego y azufre para aceptar el siguiente paso del castigo de Dios. Los ganados por Él son los que se rebelan contra Satanás y escapan de su campo de acción. Tales hombres serán contados oficialmente entre el pueblo del reino. Así es como llegan a ser las personas del reino. ¿Estás dispuesto a ser esta clase de persona? ¿Estás dispuesto a ser ganado por Dios? ¿Estás dispuesto a escapar del campo de acción de Satanás y volver a Dios? ¿Perteneces ahora a Satanás o formas parte del pueblo del reino? Tales cosas deberían estar todas claras y no requerir más explicación. 

 En tiempos pasados, muchos buscaron con la ambición y las nociones del hombre y en aras de las esperanzas del hombre. Estos asuntos no se expondrán ahora. La clave es encontrar una forma de práctica que permita a cada uno de vosotros mantener una condición normal delante de Dios y liberaros gradualmente de los grilletes de la influencia de Satanás, de forma que podáis ser ganados por Dios, y vivir en la tierra lo que Él pide de vosotros. Sólo esto puede satisfacer el deseo de Dios. Muchos creen en Él, pero no saben qué es lo que Él desea ni lo que Satanás desea. Creen de forma insensata y siguen ciegamente a otros, y por tanto nunca tienen una vida cristiana normal; no tienen relaciones personales normales, mucho menos una relación normal que el hombre tiene con Dios. De esto se desprende que son muchos los problemas y los fallos del hombre, así como otros factores que pueden frustrar la voluntad de Dios son muchos. Esto es suficiente para demostrar que el hombre no se ha colocado en la senda correcta ni ha experimentado la vida real. ¿Y qué es entonces colocarse en la senda correcta? Significa que puedes calmar tu corazón delante de Dios en todo momento y tener comunión con Él de forma normal, llegando gradualmente a conocer lo que falta en el hombre y obteniendo lentamente un conocimiento más profundo de Dios. A través de esto, adquieres diariamente visión y esclarecimiento nuevos en tu espíritu; anhelas más y más buscar entrar en la verdad. Cada día hay nueva luz y nuevo entendimiento. A través de esta senda, te liberas gradualmente de la influencia de Satanás, y tu vida crece más. Un hombre así se ha colocado en la senda correcta. Evalúa tus propias experiencias reales y examina la senda que has tomado en tu creencia en Dios frente a lo anterior. ¿Te has colocado en la senda correcta? ¿En qué asuntos te has liberado de los grilletes de Satanás y de su influencia? Si aún tienes que colocarte en la senda correcta, tus ataduras con Satanás aún deben cortarse. Entonces, ¿puede esta búsqueda del amor por Dios resultar en un amor auténtico, dedicado y puro? Puedes decir que tu amor por Dios es firme y sincero, pero aún no te has liberado de los grilletes de Satanás. ¿No estás haciendo a Dios insensato? Si deseas alcanzar un amor puro por Él, que Él te gane totalmente, y que te cuente entre el pueblo del reino, entonces debes colocarte primero en la senda correcta.

miércoles, 31 de julio de 2019

Reflexión cristiana | ¿Podemos entrar en el reino de los cielos si recibimos la salvación? (Relámpago oriental)



Reflexión cristiana | ¿Podemos entrar en el reino de los cielos si recibimos la salvación? (Relámpago oriental)


Zhang Mude es predicador de una iglesia clandestina y cree que "porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación" (Romanos 10:10). Piensa que, dado que cree en el Señor Jesús, ya se le considera justo, ya ha recibido la salvación y, cuando el Señor regrese, lo arrebatará directamente al reino de los cielos. Un día, su hija vuelve a casa tras trabajar como misionera en otras regiones y plantea dudas sobre esta opinión a la que él se ha aferrado muchos años. A partir de ese momento, esta familia de tres miembros entabla un intenso debate acerca de si por recibir la salvación es posible entrar en el reino de los cielos, acerca de qué clase de personas pueden entrar en él y otros temas relacionados…
Recomendación: Reflexión cristiana | "El misterio del nombre de Dios" ¿Se llamará Jesús cuando el Señor regrese?


jueves, 25 de julio de 2019

1. ¿Cuál es la obra de gestionar la humanidad?

Capítulo 3 Debes conocer las verdades sobre las tres etapas de la obra de Dios

1. ¿Cuál es la obra de gestionar la humanidad?

Palabras relevantes de Dios:

La obra de gestionar a la humanidad se divide en tres etapas, lo que significa que la obra de salvar a la humanidad se divide en tres etapas. Estas tres etapas no incluyen la obra de crear el mundo, sino que son la Era de la Ley, la Era de la Gracia y la Era del Reino. La obra de crear el mundo fue la de producir a toda la humanidad. No fue la de salvarla ni tiene relación con ella; y es que, cuando el mundo fue creado, la humanidad no había sido corrompida por Satanás y, por tanto, no había necesidad de llevar a cabo la obra de salvación de la humanidad. Esta sólo comenzó una vez que la humanidad se había corrompido y, por tanto, la obra de gestión de la humanidad tampoco empezó hasta entonces. En otras palabras, la gestión del hombre por parte de Dios empezó como un resultado de la obra de salvar a la humanidad, y no surgió de la obra de crear el mundo. No podría haber obra de gestión de la humanidad sin el carácter corrupto de esta, y por tanto dicha obra incluye tres partes, en lugar de cuatro etapas, o cuatro eras. Sólo esta es la forma correcta de referirse a la gestión de la humanidad por parte de Dios. Cuando la era definitiva llegue a su fin, la obra de gestión de la humanidad habrá llegado a un final completo. La conclusión de la misma significa que la obra de salvar a toda la humanidad ha terminado totalmente, y que esta ha alcanzado el final de su viaje. Sin la obra de salvar a toda la humanidad, la obra de gestión de esta no existiría ni habría tres etapas de obra. Fue precisamente por la depravación de la humanidad, y la urgente necesidad de salvación que esta tenía, que Jehová concluyó la creación del mundo y comenzó la obra de la Era de la Ley. Sólo entonces comenzó la obra de gestión de la humanidad, que significa que sólo entonces se inició la obra de salvación de esta. “Gestionar a la humanidad” no significa guiar la vida de la recién creada humanidad sobre la tierra (es decir, una humanidad que aún no se había corrompido). En su lugar, es la salvación de una humanidad corrompida por Satanás, es decir, el cambio de esta humanidad corrupta. Este es el significado de gestionar a la humanidad. La obra de salvar a esta no incluye la de crear al mundo, y por tanto la de gestionar a la humanidad no incluye la de crear el mundo, sino sólo tres etapas de obra independientes de la creación del mismo. Para entender la obra de gestión de la humanidad, es necesario ser consciente de la historia de las tres etapas de la obra; de esto es de lo que todos deben ser conscientes a fin de ser salvados. Como criaturas de Dios, deberíais reconocer que Él creó al hombre, y deberíais reconocer la fuente de la corrupción de la humanidad, además del proceso de la salvación del hombre. Si sólo sabéis cómo actuar de acuerdo a la doctrina para obtener el favor de Dios, pero no tenéis ni idea de cómo salva Él a la humanidad, o de la fuente de la corrupción de esta, esto es lo que os falta como criaturas de Dios. No deberías satisfacerte solamente con entender esas verdades que pueden ponerse en práctica, mientras sigues ignorando el alcance más amplio de la obra de gestión de Dios; si este es el caso, eres demasiado dogmático. Las tres etapas de la obra son la historia interior de gestión del hombre por parte de Dios, la llegada del evangelio de todo el universo, el misterio más grande en medio de toda la humanidad, y también el fundamento de la difusión del evangelio. Si sólo te centras en entender verdades simples relacionadas con tu vida, y no sabes nada de esto, el más grande de todos los misterios y visiones, ¿no parece, pues, tu vida un producto defectuoso, bueno para nada excepto para mirarlo?
de ‘Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne
La gestión de la obra sólo sucedió por causa de la humanidad, lo que quiere decir que sólo la produjo la existencia de la humanidad. No había gestión antes de la humanidad, o en el principio, cuando los cielos y la tierra y todas esas cosas fueron creados. Si, en todo lo de la obra de Dios, no hubiera una práctica que fuera beneficiosa para el hombre, es decir, si Dios no le hiciera exigencias adecuadas a la humanidad corrupta (si, en la obra que Dios hace, no hubiera un camino adecuado para la práctica del hombre), entonces esta obra no se llamaría la gestión de Dios. Si la totalidad de la obra de Dios sólo implica decirle a la humanidad corrupta cómo discurrir en su práctica y Dios no llevara a cabo nada de Su propia obra, y no exhibiera ni una pizca de Su omnipotencia o sabiduría, entonces no importaría qué tan elevadas fueran las exigencias que Dios le hiciera al hombre, no importaría qué tanto viviera Dios entre los hombres, el hombre no comprendería nada del carácter de Dios; si ese fuera el caso, entonces este tipo de obra incluso sería menos digna de llamarse la gestión de Dios. En términos sencillos, la obra de la gestión de Dios es la obra que Dios hace y toda la obra que se lleva a cabo bajo la guía de Dios por los que Dios ha ganado. Tal obra se puede resumir como gestión y se refiere a la obra que Dios hace entre los hombres así como a la cooperación con Él de todos los que lo siguen; todo esto se puede llamar de una manera colectiva la gestión. Aquí, la obra de Dios se llama visiones y la cooperación del hombre se llama práctica. Entre más elevada sea la obra de Dios (es decir, entre más elevadas sean las visiones), más claro se le hace al hombre el carácter de Dios, y más está en conflicto con las nociones del hombre, y más elevadas se vuelven la práctica y la cooperación del hombre. Entre más altas sean las exigencias para el hombre, la obra de Dios está más en conflicto con las nociones del hombre, y como resultado, las pruebas del hombre y los estándares que se le exigen cumplir también se vuelven más elevados. Con la consumación de esta obra, todas las visiones se habrán completado y lo que al hombre se le exige poner en práctica habrá alcanzado la cima de la perfección. Este también será el tiempo en el cual cada uno será clasificado de acuerdo a su especie, porque eso que al hombre se le exige saber se le mostrará. Así, cuando las visiones alcancen su apogeo, la obra, en consecuencia, se acercará a su fin y la práctica del hombre también habrá alcanzado su cenit. La práctica del hombre se basa en la obra de Dios y la gestión de Dios sólo se expresa por completo gracias a la práctica del hombre y a su cooperación. El hombre es la pieza clave en la obra de Dios y el objeto de la obra de toda la gestión de Dios y también el producto de toda la gestión de Dios. Si Dios obrara solo, sin la cooperación del hombre, entonces no habría nada que pudiera servir como la cristalización de toda Su obra y, de esta manera, la gestión de Dios no tendría el mínimo significado. Sólo al escoger un objeto adecuado que esté fuera de la obra de Dios, y que pueda expresar esta obra, y probar su omnipotencia y sabiduría, es posible alcanzar la meta de la gestión de Dios y alcanzar la meta de usar todo lo de esta obra para derrotar completamente a Satanás. Y así, el hombre es una parte indispensable en la obra de la gestión de Dios y el hombre es el único que puede hacer que la gestión de Dios lleve fruto y alcance su última meta; a excepción del hombre, ninguna otra forma de vida puede emprender semejante función. Si el hombre ha de convertirse en la verdadera cristalización de la obra de gestión, entonces la desobediencia de la humanidad corrupta se debe desechar por completo. Esto requiere que al hombre se le dé la práctica adecuada para momentos diferentes y que Dios lleve a cabo la obra correspondiente entre los hombres. Sólo de esta manera, al final, se habrá ganado a un grupo de personas que son la cristalización de la obra de gestión. La obra de Dios entre los hombres no puede dar testimonio de Dios mismo exclusivamente por medio de la obra de Dios; tal testimonio también requiere seres humanos vivientes que sean adecuados para Su obra con el fin de que se logre. Dios primero obrará sobre estas personas, a través de las cuales se expresará Su obra y, así, tal testimonio de Su voluntad será dado a las criaturas. Y en esto, Dios habrá alcanzado la meta de Su obra. Dios no obra sólo para derrotar a Satanás porque Él no puede dar testimonio directo de Él mismo entre todas las criaturas. Si así lo hiciera, sería imposible convencer completamente al hombre, así que Dios debe obrar en el hombre con el fin de conquistarlo y sólo entonces podrá obtener el testimonio entre todas las criaturas. Si Dios sólo obrara, y no existiera la cooperación del hombre, o si al hombre no se le exigiera cooperar, entonces el hombre nunca sería capaz de conocer el carácter de Dios y no sería consciente de la voluntad de Dios para siempre; de esta manera, no se podría llamar la obra de la gestión de Dios. Si tan sólo el hombre tuviera que esforzarse, buscar y trabajar duro, pero no entendiera la obra de Dios, entonces el hombre estaría haciendo payasadas. Sin la obra del Espíritu Santo, lo que el hombre hace es de Satanás, es rebelde y un hacedor de maldad; todo lo que hace la humanidad corrupta exhibe a Satanás y no hay nada que sea compatible con Dios y todo es la manifestación de Satanás. Nada en todo lo que se ha hablado es exclusivo de las visiones y la práctica. Sobre los fundamentos de las visiones, el hombre encuentra la práctica, encuentra el camino de la obediencia, para que pueda hacer a un lado sus nociones y obtener esas cosas que no ha poseído en el pasado. Dios exige que el hombre coopere con Él, que el hombre se someta por completo a Sus requisitos, y el hombre pide contemplar la obra que Dios mismo ha hecho para experimentar la omnipotencia de Dios y conocer Su carácter. Esto, en resumen, es la gestión de Dios. La unión de Dios con el hombre es la gestión y la gestión más grandiosa.
de ‘La obra de Dios y la práctica del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

viernes, 19 de julio de 2019

Yo di la bienvenida al retorno del Señor

Qingxin, Myanmar
Mis padres son ambos cristianos y desde temprana edad empecé a ir con ellos a la iglesia para asistir a los servicios. A la edad de 12 años asistí a un gran campamento cristiano en Myanmar y estando allí un pastor me dijo: “La única manera de evitar la muerte y entrar en el reino de los cielos es ser bautizado”. Y así, con el fin de entrar en el reino de los cielos, decidí bautizarme mientras estaba en el campamento. A partir de ese momento me convertí en una cristiana genuina.