viernes, 16 de agosto de 2019

Cómo Pedro llegó a conocer a Jesús

Pedro, Jesús, Iglesia de Dios Todopoderoso

Cómo Pedro llegó a conocer a Jesús

En el tiempo que Pedro pasó con Jesús, vio muchas características encantadoras en Jesús, muchos aspectos dignos de emulación y muchos que lo alimentaron. Aunque Pedro vio el ser de Dios en Jesús de muchas maneras, y vio muchas cualidades encantadoras, al principio no conocía a Jesús. Pedro comenzó a seguir a Jesús cuando tenía 20 años de edad y siguió haciéndolo durante seis años. Durante ese tiempo, nunca llegó a conocer a Jesús, pero estuvo dispuesto a seguirlo sólo por la admiración que sentía por Él. Cuando Jesús lo llamó a las orillas del Mar de Galilea, le preguntó: “Simón, hijo de Jonás, ¿me seguirás?”. Pedro le dijo: “Debo seguir a aquel a quien el Padre celestial ha enviado. Debo reconocer al que el Espíritu Santo ha escogido. Te seguiré”. En aquel entonces, Pedro había escuchado hablar de un hombre llamado Jesús, el más grande de los profetas, el Hijo amado de Dios, y Pedro constantemente esperaba encontrarlo, esperando una oportunidad para verlo (porque así fue como el Espíritu Santo lo guio). Aunque nunca le había visto y sólo había escuchado rumores acerca de Él, poco a poco en su corazón creció un anhelo y una adoración por Jesús y frecuentemente anhelaba mirar a Jesús algún día. ¿Y cómo llamó Jesús a Pedro? Él también había escuchado hablar de un hombre llamado Pedro y no fue porque el Espíritu Santo lo instruyera: “Ve al Mar de Galilea donde hay uno llamado Simón, hijo de Jonás”. Jesús escuchó que alguien decía que había uno llamado Simón, hijo de Jonás, y que la gente había escuchado su sermón, que él también predicaba el evangelio del reino de los cielos y que la gente que lo escuchaba se conmovía hasta el llanto. Después de escuchar esto, Jesús siguió a esa persona y partió rumbo al Mar de Galilea; cuando Pedro aceptó el llamado de Jesús, lo siguió.
Durante el tiempo en el que siguió a Jesús, Pedro tuvo muchas opiniones acerca de Él y siempre lo juzgaba desde su propia perspectiva. Aunque tenía un cierto grado de comprensión del Espíritu, Pedro no era muy iluminado, de ahí sus palabras cuando dijo: “Debo seguir a aquel a quien el Padre celestial ha enviado. Debo reconocer al que el Espíritu Santo ha escogido”. No entendía las cosas que Jesús hizo y no recibió la iluminación acerca de ellas. Después de seguirlo por algún tiempo se interesó más en lo que Él hacía y decía y en Jesús mismo. Llegó a sentir que Jesús inspiraba tanto afecto como respeto; le gustaba asociarse con Él y estar a Su lado y escuchar las palabras de Jesús le daba alimento y ayuda. En el tiempo en que siguió a Jesús, Pedro observó y llevó a su corazón todo acerca de Su vida: Sus acciones, palabras, movimientos y expresiones. Adquirió un entendimiento profundo de que Jesús no era como los hombres ordinarios. Aunque Su apariencia humana era muy ordinaria, estaba lleno de amor, compasión y tolerancia hacia el hombre. Todo lo que hacía y decía era de mucha ayuda para los demás y a Su lado Pedro vio y aprendió cosas que nunca antes había visto o tenido. Vio que aunque Jesús no tenía una gran estatura ni una humanidad inusual, tenía un aire verdaderamente extraordinario y poco común. Aunque Pedro no podía explicarlo plenamente, podía ver que Jesús actuaba diferente a todos los demás, porque hacía cosas muy diferentes a las que hacía el hombre ordinario. Del tiempo que estuvo en contacto con Jesús, Pedro también se dio cuenta de que Su personalidad era diferente a la de un hombre común. Siempre actuaba con firmeza y nunca con prisa; nunca exageraba ni le restaba importancia a un tema y conducía Su vida de una forma que era tanto normal como admirable. En la conversación, Jesús era elegante y grácil; era abierto y alegre pero sereno, y nunca perdía Su dignidad al llevar a cabo Su obra. Pedro vio que Jesús algunas veces era taciturno pero que, otras, hablaba sin cesar. A veces estaba tan contento que se volvía ágil y vivaz como una paloma y, sin embargo, otras veces estaba tan triste que no hablaba para nada, como una madre abatida por el tiempo. A veces estaba lleno de ira como un soldado valiente que sale corriendo para matar a los enemigos y otras veces, incluso, como un león rugiente. Algunas veces reía; otras veces oraba y lloraba. No importa cómo actuara Jesús, Pedro llegó a tener un amor y respeto sin límites por Él. La risa de Jesús lo llenaba de alegría, Su tristeza lo hundía en la pena y Su ira lo atemorizaba, mientras que Su misericordia, perdón y severidad lo hacían llegar a amar a Jesús de verdad, llegando a tener verdadera veneración y verdadero anhelo por Él. Por supuesto, Pedro sólo llegó a darse cuenta de todo esto gradualmente, una vez que ya había vivido junto a Jesús durante algunos años.
Pedro era un hombre particularmente razonable, dotado con una inteligencia natural; sin embargo, había hecho muchas cosas insensatas cuando seguía a Jesús. Al principio tenía algunas nociones acerca de Jesús. Le preguntó: “La gente dice que Tú eres un profeta; entonces, cuando tenías ocho años y eras lo suficientemente grande para entender las cosas, ¿sabías que eras Dios? ¿Sabías que fuiste concebido por el Espíritu Santo?”. Jesús le contestó: “No, no lo sabía. ¿No te parezco una persona muy ordinaria? Soy igual que cualquier otro. La persona que el Padre envía es una persona normal, no una extraordinaria. Y aunque la obra que Yo hago representa a Mi Padre celestial, Mi imagen, Mi persona y Mi carne no pueden representar completamente a Mi Padre celestial; sólo una parte de Él. Aunque vengo del Espíritu, sigo siendo una persona normal y Mi Padre me envió a la tierra como una persona normal, no como una extraordinaria”. Sólo cuando Pedro escuchó esto logró tener un ligero entendimiento de Jesús. Y fue sólo después de haber pasado por incontables horas de la obra de Jesús, de Su enseñanza, de Su pastoreo y de Su sustento, que alcanzó un entendimiento mucho más profundo. En Su trigésimo año, Jesús le habló a Pedro de Su próxima crucifixión, que había venido a hacer la obra de la crucifixión para redimir a toda la humanidad. También le dijo que tres días después de la crucifixión, el Hijo del Hombre resucitaría y una vez resucitado aparecería a las personas durante 40 días. Al escuchar estas palabras, llevó Sus palabras a su corazón; desde entonces, cada vez se acercó más a Jesús. Después de experimentar durante algún tiempo, Pedro llegó a darse cuenta de que todo lo que Jesús hacía era del ser de Dios y llegó a pensar que Jesús era excepcionalmente encantador. Sólo cuando logró tener esta comprensión, el Espíritu Santo lo esclareció desde dentro. Después Jesús se volvió a Sus discípulos y a otros seguidores y les preguntó: “Juan, ¿quién dices tú que soy Yo?”. Juan le contestó: “Tú eres Moisés”. Se volvió a Lucas: “Y tú, Lucas, ¿quién dices tú que soy Yo?”. Lucas le contestó: “Eres el más grande de los profetas”. Después le preguntó a una hermana, y le contestó: “Tú eres el más grande de los profetas que hablas muchas palabras desde siempre y para siempre. Las profecías de ninguno son tan grandes como las tuyas ni la sabiduría de ninguno es más profunda; Tú eres un profeta”. Después Jesús se volvió a Pedro y le preguntó: “Pedro, ¿quién dices tú que soy Yo?”. Pedro le contestó: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Tú vienes del cielo, Tú no eres de la tierra, Tú no eres igual que la creación de Dios. Nosotros estamos en la tierra y Tú estás aquí con nosotros, pero Tú eres del cielo, Tú no eres del mundo y Tú no eres de la tierra”. Fue a través de su experiencia que el Espíritu Santo lo esclareció y lo cual le permitió llegar a este entendimiento. Después de este esclarecimiento, admiró aún más todo lo que Jesús había hecho, pensó que Él incluso era aún más encantador, y en su corazón siempre estaba renuente a separarse de Jesús. Así que la primera vez que Jesús se reveló a Pedro después de que fue crucificado y resucitado, Pedro clamó con felicidad excepcional: “¡Señor! ¡Has resucitado!”. Después, llorando, pescó un pez extremadamente grande, lo cocinó y se lo sirvió a Jesús. Jesús sonrió pero no habló. Aunque Pedro sabía que Jesús había resucitado no entendía el misterio de esto. Cuando le dio a Jesús el pez para que lo comiera, Jesús no se negó y tampoco habló o se sentó a comer, sino que en lugar de eso de repente desapareció. Este fue un enorme susto para Pedro y sólo entonces entendió que el Jesús resucitado era diferente al Jesús de antes. Una vez que se dio cuenta de esto, Pedro se entristeció, pero también obtuvo consuelo al saber que el Señor había completado Su obra. Sabía que Jesús había completado Su obra, que Su tiempo de estar con el hombre había acabado y que el hombre tendría que caminar su propio camino a partir de entonces. Jesús le había dicho una vez: “Tú también debes tomar de la copa amarga que Yo he bebido (esto es lo que Él le dijo después de la resurrección), tú también debes caminar el camino que Yo he caminado y debes dar tu vida por Mí”. A diferencia de hoy, la obra en ese tiempo no tomaba la forma de una conversación cara a cara. Durante la Era de la Gracia, la obra del Espíritu Santo estaba muy escondida y Pedro sufrió muchas dificultades y algunas veces llegó al punto de exclamar: “¡Dios! No tengo nada más que esta vida. Aunque para Ti no es muy valiosa, yo deseo dedicártela a Ti. Aunque los hombres son indignos de amarte, y su amor y su corazón son insignificantes, yo creo que puedes ver las intenciones en el corazón de los hombres. Y aunque el cuerpo de los hombres no cuenta con Tu aceptación, yo deseo que Tú aceptes mi corazón”. Después de pronunciar estas oraciones se sentía animado, sobre todo cuando oraba: “Estoy dispuesto a dedicar por completo mi corazón a Dios. Aunque soy incapaz de hacer algo por Dios, estoy dispuesto a satisfacer lealmente a Dios y me voy a consagrar a Él con todo el corazón. Creo que Dios debe mirar mi corazón”. Él dijo: “No pido nada para mi vida; sólo que mis pensamientos de amor por Dios y el deseo de mi corazón sean aceptados por Dios. Estuve con el Señor Jesús por mucho tiempo, pero nunca lo amé; esta es mi mayor deuda. Aunque me quedé con Él, no lo conocí y hasta hablé palabras irreverentes a Sus espaldas. Pensar en esas cosas me hace sentir aún más en deuda con el Señor Jesús”. Él siempre oró de esta manera. Dijo: “Soy menos que el polvo. No puedo hacer nada sino dedicar este leal corazón a Dios”.
Hubo un clímax en las experiencias de Pedro, cuando su cuerpo estaba casi totalmente quebrado, pero Jesús lo alentó desde dentro. Y se le apareció una vez. Cuando Pedro estaba en un sufrimiento tremendo y su corazón estaba roto, Jesús lo instruyó: “Estuviste conmigo en la tierra y Yo estuve aquí contigo. Y aunque antes estuvimos juntos en el cielo, esto pertenece, después de todo, al mundo espiritual. Ahora Yo he regresado al mundo espiritual y tú estás en la tierra. Porque Yo no soy de la tierra y aunque tú tampoco eres de la tierra, has de cumplir tu función en la tierra. Ya que eres un siervo, debes cumplir tu deber en la mejor medida de tu capacidad”. Pedro se consoló al escuchar que podía regresar al lado de Dios. Cuando Pedro estaba en semejante agonía que estaba casi postrado en cama, sintió remordimiento hasta el punto de decir: “Soy tan pervertido, no soy capaz de satisfacer a Dios”. Jesús se le apareció y le dijo: “Pedro, ¿puede ser que hayas olvidado la decisión que una vez tomaste ante Mí? ¿Realmente has olvidado todo lo que dije? ¿Has olvidado el compromiso que me hiciste?”. Pedro vio que era Jesús y se levantó de la cama y Jesús lo consoló: “Yo no soy de la tierra, ya te lo he dicho, esto debes entender pero, ¿has olvidado algo más que te dije? ‘Tú tampoco eres de la tierra ni del mundo’. Justo ahora hay una obra que necesitas hacer, no puedes estar así de apenado, no puedes sufrir así. Aunque los hombres y Dios no pueden coexistir en el mismo mundo, Yo tengo Mi obra y tú tienes la tuya, y un día cuando tu labor esté terminada, estaremos juntos en un reino y Yo te voy a guiar para que estés conmigo para siempre”. Pedro se consoló y se tranquilizó después de escuchar estas palabras. Sabía que este sufrimiento era algo que tenía que soportar y experimentar y se inspiró a partir de entonces. Jesús se le apareció de manera especial a él en cada momento clave, dándole un esclarecimiento y un guiamiento especiales y haciendo mucha obra en él. ¿Y qué es lo que más lamentaba Pedro? Jesús le hizo otra pregunta a Pedro (aunque no está registrada en la Biblia de esta manera) no mucho después de que Pedro había dicho, “Tú eres el Hijo del Dios viviente”, y esa pregunta fue: “¡Pedro! ¿Alguna vez me has amado?”. Pedro entendió lo que Él quería decir y le dijo: “¡Señor! Una vez amé al Padre que está en el cielo, pero admito que nunca te he amado a Ti”. Jesús entonces le dijo: “Si la gente no ama al Padre que está en el cielo, ¿cómo puede amar al Hijo que está en la tierra? Y si la gente no ama al Hijo que envió Dios el Padre, ¿cómo puede amar al Padre que está en el cielo? Si la gente verdaderamente ama al Hijo que está en la tierra, entonces en verdad ama al Padre que está en el cielo”. Cuando Pedro escuchó estas palabras se dio cuenta de su carencia. Siempre sintió remordimiento hasta el punto del llanto por sus palabras, “Una vez amé al Padre que está en el cielo, pero nunca te he amado a Ti”. Después de la resurrección y ascensión de Jesús sintió aún más remordimiento y dolor por ellas. Al recordar su obra pasada y su estatura presente, a menudo iba a Jesús en oración, siempre sintiendo pesar y una deuda debido a que no había satisfecho el deseo de Dios y no había estado a la altura de los estándares de Dios. Estos problemas se convirtieron en su mayor carga. Él dijo: “Un día voy a dedicarte todo lo que tengo y todo lo que soy, te voy a dar lo que sea más valioso”. Él dijo: “¡Dios! Sólo tengo una fe y sólo tengo un amor. Mi vida no vale nada y mi cuerpo no vale nada. Sólo tengo una fe y sólo tengo un amor. En mi mente tengo fe en Ti y amor por Ti en mi corazón; sólo tengo estas dos cosas para darte y nada más”. Las palabras de Jesús alentaron mucho a Pedro, porque antes de que Jesús fuera crucificado, Él le había dicho: “No soy de este mundo y tú tampoco eres de este mundo”. Después, cuando Pedro llegó a un punto de gran dolor, Jesús le recordó: “Pedro, ¿lo has olvidado? Yo no soy del mundo y sólo fue por Mi obra que me fui antes. Tú tampoco eres del mundo, ¿lo has olvidado? Te lo he dicho dos veces, ¿no lo recuerdas?”. Pedro lo escuchó y dijo: “¡No lo he olvidado!”. Entonces Jesús le dijo: “Una vez pasaste un tiempo feliz junto a Mí en el cielo y un periodo de tiempo a Mi lado. Me extrañas y Yo te extraño. Aunque las criaturas no son dignas de mencionarse a Mis ojos, ¿cómo puedo no amar a uno que es inocente y encantador? ¿Has olvidado Mi promesa? Debes aceptar Mi comisión en la tierra; debes cumplir la tarea que te encomendé. Un día sin duda te llevaré para que estés a Mi lado”. Después de escuchar esto, Pedro se alentó todavía más y recibió una inspiración todavía mayor, tal que cuando estaba en la cruz pudo decir: “¡Dios! ¡No te puedo amar lo suficiente! Incluso si me pidieras que muriera, ¡todavía no te puedo amar lo suficiente! A donde quiera que envíes mi alma, cumplas o no Tus promesas, lo que sea que hagas después, te amo y creo en Ti”. A lo que se aferró fue a su fe y a su amor verdadero.
Una noche, varios de los discípulos, incluyendo Pedro, estaban en el bote pesquero. Todos estaban juntos con Jesús y Pedro le hizo a Jesús una pregunta muy ingenua: “¡Señor! Hay una pregunta que por mucho tiempo he querido hacerte”. Jesús le contestó: “Entonces, ¡por favor pregunta!”. Pedro entonces le preguntó: “¿La obra hecha durante la Era de la Ley fue Tu labor?”. Jesús sonrió, como si estuviera diciendo, “Este niño, ¡qué ingenuo es!”. Luego continuó con el propósito: “No era mía, era la labor de Jehová y de Moisés”. Pedro escuchó esto y exclamó: “¡Oh! Así que no era Tu labor”. Cuando Pedro dijo esto, Jesús ya no habló. Pedro pensó dentro de sí: “No fuiste Tú quien la hiciste así que no es de extrañar que hayas venido a destruir la ley, ya que no fue Tu obra”. Su corazón también se calmó. Luego, Jesús se dio cuenta de que Pedro era bastante ingenuo, pero porque no tenía ningún conocimiento en ese momento, Jesús no dijo nada más ni lo refutó directamente. Una vez que Jesús dio un sermón en una sinagoga en la que muchas personas estuvieron presentes, incluyendo Pedro. Jesús dijo: “Aquel que vendrá desde siempre y para siempre, hará la obra de redención durante la Era de la Gracia, para redimir a toda la humanidad del pecado, pero no se verá limitado por ninguna regla para sacar al hombre del pecado. Él abandonará la ley y entrará a la Era de la Gracia. Redimirá a toda la humanidad. Avanzará a pasos agigantados de la Era de la Ley a la de la Gracia, sin embargo, nadie lo conocerá, a Él que vino de Jehová. La obra que Moisés hizo, fue concedida por Jehová; Moisés redactó la ley gracias a la obra que Jehová había hecho”. Una vez que esto se dijo, Él prosiguió: “Aquellos que abolen los mandamientos de la Era de la Gracia durante la Era de la Gracia se encontrarán con la calamidad. Deben estar en el templo y recibir la destrucción de Dios y el fuego vendrá sobre ellos”. Cuando Pedro había terminado de escuchar esto, tuvo algún tipo de reacción y durante un periodo de su experiencia, Jesús pastoreó y nutrió a Pedro, hablando de corazón a corazón con él, lo que le permitió a Pedro tener una comprensión un poco mejor de Jesús. Mientras Pedro pensaba en la predicación de Jesús de aquel día y luego en la pregunta que le había hecho cuando estaban en el bote y la respuesta que Jesús le había dado, así como la forma en la que Él se había reído, fue que entendió todo. Más tarde, el Espíritu Santo esclareció a Pedro y sólo a través de esto entendió que Jesús era el Hijo del Dios viviente. La comprensión de Pedro vino del esclarecimiento del Espíritu Santo, pero hubo un proceso para su entendimiento. Fue por medio de hacer preguntas, escuchar predicar a Jesús, después a través de recibir la enseñanza especial de Jesús y Su pastoreo especial, fue que Pedro llegó a darse cuenta de que Jesús era el Hijo del Dios viviente. Esto no se logró de un día para otro; fue un proceso, y esto se convirtió en una ayuda para él en sus experiencias posteriores. ¿Por qué Jesús no hizo la obra de perfección en otras personas sino sólo en Pedro? Porque sólo Pedro entendió que Jesús era el Hijo del Dios viviente y ningún otro lo sabía. Aunque había muchos discípulos que sabían mucho en el tiempo en que siguieron a Jesús, su conocimiento era superficial. Este es el porqué Jesús escogió a Pedro como el ejemplo para ser perfeccionado. Lo que Jesús le dijo a Pedro en ese entonces es lo que Él les dice a las personas hoy, cuyo conocimiento y entrada de vida deben alcanzar los de Pedro. Es de acuerdo con este requisito y esta senda que Dios va a perfeccionar a todos. ¿Por qué a las personas el día de hoy se les exige tener una fe real y un amor verdadero? Lo que Pedro experimentó vosotros también lo debéis experimentar, los frutos que Pedro ganó de sus experiencias también deben ser manifiestos en vosotros y el dolor que Pedro sufrió, con toda seguridad vosotros también lo debéis sufrir. El camino que camináis es el mismo que Pedro caminó. El dolor que sufrís es el dolor que Pedro sufrió. Cuando recibáis la gloria y cuando viváis una vida real, entonces viváis la imagen de Pedro. La senda es la misma y, de acuerdo con esto, uno es perfeccionado. Sin embargo, vuestro calibre es un poco deficiente en comparación con el de Pedro, porque los tiempos se han transformado, y también lo ha hecho el grado de perversión. Y también por Judea que era un reino de mucho tiempo atrás con una cultura antigua. Así que debéis tratar de mejorar vuestro calibre.
Pedro era una persona muy razonable, astuto en todo lo que hacía y también era extremadamente honesto. Sufrió muchos reveses. Entró en contacto con la sociedad a la edad de 14 años, al ir a la escuela, y además, a menudo también a la sinagoga. Tenía mucho entusiasmo y siempre estaba dispuesto a asistir a las reuniones. En ese tiempo, Jesús no había todavía comenzado de manera oficial Su obra; esto era sólo el inicio de la Era de la Gracia. Pedro comenzó a entrar en contacto con las figuras religiosas cuando tenía 14 años; para cuando tenía 18, estaba en contacto con la élite religiosa, pero después de haber visto el caos religioso tras de escenas, se fue. Al ver qué taimados, astutos y forjados por los conflictos eran estas personas, se disgustó en extremo (así fue como el Espíritu Santo obraba en ese tiempo, para perfeccionarlo. Él lo movió de manera especial e hizo una obra especial en él) y así él se retiró de la sinagoga a la edad de 18 años. Sus padres lo persiguieron y no lo dejaban creer (ellos le pertenecían al diablo y no tenían fe). Por último, Pedro dejó su hogar y viajó a voluntad, pescando y predicando por dos años, tiempo durante el cual también guio a bastantes personas. Ahora deberías poder ver con claridad el camino que Pedro tomó. Si has visto esto con claridad, entonces habrás determinado la obra que se está haciendo hoy en día, y no te quejes o seas pasivo o anheles algo. Debes experimentar el ánimo de Pedro en ese momento: la tristeza lo golpeó; ya no pedía por un futuro ni ninguna bendición. No buscaba el lucro, la felicidad, la fama o la fortuna del mundo, sólo buscaba vivir una vida con un mayor significado, el cual era para retribuir el amor de Dios y dedicar lo más precioso que tenía a Dios. Entonces estaría satisfecho en su corazón. Muchas veces oró a Jesús con las palabras: “Señor Jesucristo, una vez te amé, pero no te amé sinceramente. Aunque dije que tenía fe en Ti, nunca te amé con un corazón sincero. Sólo alzaba la vista a Ti, te adoraba y te extrañaba, pero nunca te amé o tuve verdadera fe en Ti”. Él siempre oró para tomar su decisión firme, las palabras de Jesús[a] constantemente lo alentaban y las convertía en motivación. Más tarde, después de un periodo de experiencia, Jesús lo probó, provocándolo a que lo anhelara más. Él dijo: “¡Señor Jesucristo! Cuánto te extraño, y cuánto anhelo verte. Tengo muchas carencias y no puedo compensar Tu amor. Te suplico que me lleves pronto. ¿Cuándo me necesitarás? ¿Cuándo me llevarás? ¿Cuándo veré otra vez Tu rostro? Ya no deseo vivir más en este cuerpo, seguir volviéndome perverso, y tampoco quiero rebelarme más. Estoy listo para dedicarte todo lo que tengo tan pronto como pueda y ya no te quiero entristecer más”. Así es cómo él oraba, pero en ese momento no sabía lo que Jesús perfeccionaría en él. Durante la agonía de su prueba, Jesús se le apareció otra vez y le dijo: “Pedro, deseo hacerte perfecto, de tal manera que te conviertas en una pieza del fruto, uno que es la cristalización de Mi perfección en ti y de la cual gozaré. ¿Puedes realmente dar testimonio por Mí? ¿Has hecho lo que te pedí que hicieras? ¿Has vivido las palabras que he hablado? Una vez me amaste, pero aunque me amaste, ¿me has vivido? ¿Qué has hecho por Mí? Reconoces que no eres digno de Mi amor pero, ¿qué has hecho por Mí?”. Pedro vio que no había hecho nada por Jesús y recordó su promesa anterior de dar su vida por Dios. Y de esta manera, ya no se quejó y sus oraciones después prosperaron mucho mejor. Oró diciendo: “¡Señor Jesucristo! Una vez te dejé y Tú también una vez me dejaste. Hemos pasado tiempo separados y tiempo juntos en compañía. Sin embargo, me amas más que a todo lo demás. En repetidas ocasiones me he rebelado en contra tuya y en repetidas ocasiones te he afligido. ¿Cómo puedo olvidar tales cosas? Siempre tengo en mente la obra que has hecho en mí y lo que me has confiado, nunca lo olvido. Con la obra que has hecho en mí, he hecho mi mejor esfuerzo. Sabes lo que puedo hacer y también sabes qué papel puedo desempeñar. Tu deseo es mi orden y voy a dedicarte todo lo que tengo. Sólo Tú sabes lo que puedo hacer por Ti. Aunque Satanás me engañó tanto y me rebelé contra Ti, creo que Tú no te acuerdas de mí por esas transgresiones, que Tú no me tratas basándote en ellas. Deseo dedicarte toda mi vida. No pido nada y tampoco tengo otras esperanzas o planes; sólo deseo actuar de acuerdo a Tu designio y hacer Tu voluntad. Beberé de Tu amarga copa y estoy a Tus órdenes”.
Vosotros debéis tener claro la senda que camináis; debéis tener claro la senda que tomaréis en el futuro, qué es lo que Dios perfeccionará y qué os ha sido confiado. Un día, tal vez, seréis probado y si entonces sois capaces de que las experiencias de Pedro os inspiren, esto mostrará que verdaderamente estáis caminando la senda de Pedro. Dios elogió a Pedro por su fe y amor verdaderos y por su lealtad a Dios. Y fue por su honestidad y su deseo de Dios en su corazón que Dios lo perfeccionó. Si tú verdaderamente tienes el mismo amor y fe que Pedro, entonces Jesús con toda seguridad te perfeccionará.
Nota al pie:
a. El texto original dice “por estas palabras”.

De "La Palabra manifestada en carne"

lunes, 12 de agosto de 2019

Himno cristiano 2019 | El signifcado del nombre de Dios


Himno cristiano 2019 | El signifcado del nombre de Dios

I En todas las eras, en cada etapa de Su obra,
Cada uno de Sus nombres refleja una era.
pesa el nombre de Dios, no suena vacío.
pero sólo representan las eras de Su gestión, no Su totalidad.
Jehová, Jesús y el Mesías representan el Espíritu de Dios, Los nombres con que la gente le llama
Y cuando llegue la era final, los últimos días,
no expresan todo Su carácter, no expresan todo lo que es. Son nombres de Dios en diferentes eras. cambiará de nuevo el nombre de Dios,
Con ese nombre acabará la era, acabará la era.
cambiará de nuevo el nombre de Dios. No será Jehová ni Jesús, no será el Mesías. Será poderoso Dios Todopoderoso. II Dios fue una vez Jehová, fue una vez el Mesías.
que acabará esta era.
Por amor y respeto, lo llamaron también Jesús el Salvador. Hoy Él no es Jehová ni Jesús, que la gente conoció en el pasado. Es el Dios que ha vuelto en los últimos días,
Y cuando llegue la era final, los últimos días,
Repleto de todo Su carácter, lleno de autoridad, honor y gloria, Él es el Dios, el Dios mismo, que se eleva en los confines de la tierra, que se eleva en los confines de la tierra. cambiará de nuevo el nombre de Dios,
serán bendecidas por las palabras de Dios,
cambiará de nuevo el nombre de Dios. No será Jehová ni Jesús, no será el Mesías. Será poderoso Dios Todopoderoso. Con ese nombre acabará la era, acabará la era. III Al final, las naciones del mundo y por ellas también serán quebrantadas.
En los últimos días, Él es el fuego del sol que todo lo quema,
El pueblo de los últimos días verá que Dios el Salvador ha vuelto. Es el poderoso Dios Todopoderoso que conquista a la humanidad. La gente verá que una vez fue la ofrenda por el pecado del hombre. y es el sol de justicia que todo revela.
Será poderoso Dios Todopoderoso.
Esta es la obra de Dios en los últimos días. Esta es la obra de Dios. Y cuando llegue la era final, los últimos días, cambiará de nuevo el nombre de Dios, cambiará de nuevo el nombre de Dios. No será Jehová ni Jesús, no será el Mesías. Con ese nombre acabará la era, acabará la era.
De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”




sábado, 10 de agosto de 2019

Reflexión cristiana | "Mi padre, el pastor" Debate de la verdad entre el padre y la hija

  

Reflexión cristiana | "Mi padre, el pastor" Debate de la verdad entre el padre y la hija


Chi Shou, un pastor religioso que ha creído en el Señor durante cuarenta años, siempre ha tenido el punto de vista de que "todas las palabras y obras del Señor están en la Biblia", "la creencia en el Señor no puede desviarse de la Biblia, y creer en la Biblia significa creer en el Señor". Cuando se entera de que su hija ha aceptado la obra de Dios de los últimos días, planea junto a su esposa la manera de disuadirla. Cierto día, su hija regresa a casa para darles testimonio del evangelio del regreso del Señor, y entonces se produce un acalorado, ingenioso, pero serio debate familiar…

Recomendación: La mejor reflexión cristiana | "Nuestro pastor dijo…" (Diálogo humorístico) 


miércoles, 7 de agosto de 2019

La Palabra de Dios | La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo (III) Parte 2

  

La Palabra de Dios | La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo (III) Parte 2


Dios Todopoderoso dice: “No existe prohibición en Su obra, y no se verá obligado por ningún hombre, cosa u objeto, y esta no será alterada por ninguna fuerza hostil. En Su nueva obra, Él es el Rey siempre victorioso y pisotea bajo Su escabel, cualquier fuerza hostil y todas las herejías y las falacias de la humanidad. Independientemente de la nueva etapa de Su obra que esté llevando a cabo, debe desarrollarse y expandirse en medio de la humanidad, y debe llevarse a cabo sin estorbo en todo el universo, hasta que Su gran obra haya concluido. Este es la omnipotencia y la sabiduría de Dios, Su autoridad y Su poder”.

Ver más:Himno cristiano 2019 | Dios trata al hombre como a Su predilecto



lunes, 5 de agosto de 2019

¿A qué se refiere la verdadera salvación? "Salvación" | Tráiler oficial (Español Latino)



Reflexión cristiana¿A qué se refiere la verdadera salvación? "Salvación" | Tráiler oficial (Español Latino)

¿Qué es la salvación? Aquellos que creen en el Señor Jesús piensan que si le oran con sinceridad al Señor, confiesan y se arrepienten de sus pecados, estos les serán perdonados y se les concederá la salvación, que cuando el Señor venga ascenderán directamente al reino de los cielos. ¿Pero de verdad es tan simple la salvación?

El héroe de la película, Xu Zhiqian, cree en Dios desde hace muchos años, se dedica apasionadamente a Dios y lo abandonó todo para cumplir con sus deberes. A causa de ello, fue arrestado y torturado por el Partido Comunista de China. Tras salir de la cárcel, continuó desempeñando sus funciones, adquirió experiencia práctica y sus sermones y su obra resolvieron algunos problemas prácticos de sus hermanos y hermanas. Más tarde, su esposa también fue arrestada, pero él no se quejó ni se volvió negativo o se desmoronó… Todo esto le valió los cumplidos y elogios de sus hermanos y hermanas. Xu Zhiqian cree que posee la realidad de la verdad y que no hay problema para entrar en el reino de los cielos. Pero pronto le sobrevino una prueba inesperada: su esposa murió torturada por la policía del PCCh. Xu Zhiqian, angustiado, alberga nociones, malentendidos y quejas sobre Dios, además de pensamientos de rebelión y traición a Dios… Luego, cuando se da cuenta de que está traicionando a Dios, comienza a reflexionar y se pregunta si las personas que, como él, pasan por pruebas y luego se quejan, malinterpretan a Dios y lo traicionan están salvadas realmente. ¿De verdad están cualificadas para entrar en el reino de Dios?


Ver más:Reflexión cristiana | ¿Podemos entrar en el reino de los cielos si recibimos la salvación? (Sketch)
Evangelio de hoy:La Palabra de Dios | Todos los que no conocen a Dios son los que se oponen a Él


miércoles, 31 de julio de 2019

Reflexión cristiana | ¿Podemos entrar en el reino de los cielos si recibimos la salvación? (Relámpago oriental)



Reflexión cristiana | ¿Podemos entrar en el reino de los cielos si recibimos la salvación? (Relámpago oriental)


Zhang Mude es predicador de una iglesia clandestina y cree que "porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación" (Romanos 10:10). Piensa que, dado que cree en el Señor Jesús, ya se le considera justo, ya ha recibido la salvación y, cuando el Señor regrese, lo arrebatará directamente al reino de los cielos. Un día, su hija vuelve a casa tras trabajar como misionera en otras regiones y plantea dudas sobre esta opinión a la que él se ha aferrado muchos años. A partir de ese momento, esta familia de tres miembros entabla un intenso debate acerca de si por recibir la salvación es posible entrar en el reino de los cielos, acerca de qué clase de personas pueden entrar en él y otros temas relacionados…
Recomendación: Reflexión cristiana | "El misterio del nombre de Dios" ¿Se llamará Jesús cuando el Señor regrese?


domingo, 28 de julio de 2019

Danza cristiana 2019 | La vida de iglesia trae tanta alegría



Danza cristiana 2019 | La vida de iglesia trae tanta alegría

I Hermanos y hermanas, estamos ante Dios.
No le importa cuánta verdad veamos si somos sinceros.
¡Qué alegría comer y beber Sus palabras! Compartimos experiencias,
vemos nuestra corrupción.
de la mano avanzamos, nos apoyamos. Entendemos la verdad, reflexionamos, Oramos como sentimos,
Hemos probado el amor de Dios.
le hablamos a Dios desde el corazón. Al compartir Sus palabras, más entendemos Su verdad y palabras.
Quien ama a Dios siempre lo alabará.
La vida de iglesia trae tanta alegría y nuestras vidas crecen poco a poco. El reino de Cristo es nuestro hogar.
Cuando compartimos las palabras de Dios,
¡Gloria a Dios Todopoderoso! II Hermanos y hermanas, estamos ante Dios. ¡Qué alegría comer y beber Sus palabras!
y nuestras vidas crecen poco a poco.
todo lo que hemos aprendido, nos ilumina el Espíritu Santo. Sobre nosotros brilla Su luz. La vida de iglesia trae tanta alegría
así nos ayuda a perfeccionarnos.
El reino de Cristo es nuestro hogar. Quien ama a Dios siempre lo alabará. ¡Gloria a Dios Todopoderoso! III Dios dispone todo para nosotros,
La vida de iglesia trae tanta alegría
Ya conocemos Su voluntad y Su corazón, todo es para que obtengamos la verdad. Practicando Sus palabras y Su verdad, obtenemos más verdad, más realidad.
El reino de Cristo es nuestro hogar.
y nuestras vidas crecen poco a poco. El reino de Cristo es nuestro hogar. Quien ama a Dios siempre lo alabará. ¡Gloria a Dios Todopoderoso! Y nuestras vidas crecen poco a poco.
De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”
Quien ama a Dios siempre lo alabará. ¡Gloria a Dios Todopoderoso! Hacer nuestro deber con lealtad,
dar testimonio para cumplir Su voluntad.


jueves, 25 de julio de 2019

1. ¿Cuál es la obra de gestionar la humanidad?

Capítulo 3 Debes conocer las verdades sobre las tres etapas de la obra de Dios

1. ¿Cuál es la obra de gestionar la humanidad?

Palabras relevantes de Dios:

La obra de gestionar a la humanidad se divide en tres etapas, lo que significa que la obra de salvar a la humanidad se divide en tres etapas. Estas tres etapas no incluyen la obra de crear el mundo, sino que son la Era de la Ley, la Era de la Gracia y la Era del Reino. La obra de crear el mundo fue la de producir a toda la humanidad. No fue la de salvarla ni tiene relación con ella; y es que, cuando el mundo fue creado, la humanidad no había sido corrompida por Satanás y, por tanto, no había necesidad de llevar a cabo la obra de salvación de la humanidad. Esta sólo comenzó una vez que la humanidad se había corrompido y, por tanto, la obra de gestión de la humanidad tampoco empezó hasta entonces. En otras palabras, la gestión del hombre por parte de Dios empezó como un resultado de la obra de salvar a la humanidad, y no surgió de la obra de crear el mundo. No podría haber obra de gestión de la humanidad sin el carácter corrupto de esta, y por tanto dicha obra incluye tres partes, en lugar de cuatro etapas, o cuatro eras. Sólo esta es la forma correcta de referirse a la gestión de la humanidad por parte de Dios. Cuando la era definitiva llegue a su fin, la obra de gestión de la humanidad habrá llegado a un final completo. La conclusión de la misma significa que la obra de salvar a toda la humanidad ha terminado totalmente, y que esta ha alcanzado el final de su viaje. Sin la obra de salvar a toda la humanidad, la obra de gestión de esta no existiría ni habría tres etapas de obra. Fue precisamente por la depravación de la humanidad, y la urgente necesidad de salvación que esta tenía, que Jehová concluyó la creación del mundo y comenzó la obra de la Era de la Ley. Sólo entonces comenzó la obra de gestión de la humanidad, que significa que sólo entonces se inició la obra de salvación de esta. “Gestionar a la humanidad” no significa guiar la vida de la recién creada humanidad sobre la tierra (es decir, una humanidad que aún no se había corrompido). En su lugar, es la salvación de una humanidad corrompida por Satanás, es decir, el cambio de esta humanidad corrupta. Este es el significado de gestionar a la humanidad. La obra de salvar a esta no incluye la de crear al mundo, y por tanto la de gestionar a la humanidad no incluye la de crear el mundo, sino sólo tres etapas de obra independientes de la creación del mismo. Para entender la obra de gestión de la humanidad, es necesario ser consciente de la historia de las tres etapas de la obra; de esto es de lo que todos deben ser conscientes a fin de ser salvados. Como criaturas de Dios, deberíais reconocer que Él creó al hombre, y deberíais reconocer la fuente de la corrupción de la humanidad, además del proceso de la salvación del hombre. Si sólo sabéis cómo actuar de acuerdo a la doctrina para obtener el favor de Dios, pero no tenéis ni idea de cómo salva Él a la humanidad, o de la fuente de la corrupción de esta, esto es lo que os falta como criaturas de Dios. No deberías satisfacerte solamente con entender esas verdades que pueden ponerse en práctica, mientras sigues ignorando el alcance más amplio de la obra de gestión de Dios; si este es el caso, eres demasiado dogmático. Las tres etapas de la obra son la historia interior de gestión del hombre por parte de Dios, la llegada del evangelio de todo el universo, el misterio más grande en medio de toda la humanidad, y también el fundamento de la difusión del evangelio. Si sólo te centras en entender verdades simples relacionadas con tu vida, y no sabes nada de esto, el más grande de todos los misterios y visiones, ¿no parece, pues, tu vida un producto defectuoso, bueno para nada excepto para mirarlo?
de ‘Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne
La gestión de la obra sólo sucedió por causa de la humanidad, lo que quiere decir que sólo la produjo la existencia de la humanidad. No había gestión antes de la humanidad, o en el principio, cuando los cielos y la tierra y todas esas cosas fueron creados. Si, en todo lo de la obra de Dios, no hubiera una práctica que fuera beneficiosa para el hombre, es decir, si Dios no le hiciera exigencias adecuadas a la humanidad corrupta (si, en la obra que Dios hace, no hubiera un camino adecuado para la práctica del hombre), entonces esta obra no se llamaría la gestión de Dios. Si la totalidad de la obra de Dios sólo implica decirle a la humanidad corrupta cómo discurrir en su práctica y Dios no llevara a cabo nada de Su propia obra, y no exhibiera ni una pizca de Su omnipotencia o sabiduría, entonces no importaría qué tan elevadas fueran las exigencias que Dios le hiciera al hombre, no importaría qué tanto viviera Dios entre los hombres, el hombre no comprendería nada del carácter de Dios; si ese fuera el caso, entonces este tipo de obra incluso sería menos digna de llamarse la gestión de Dios. En términos sencillos, la obra de la gestión de Dios es la obra que Dios hace y toda la obra que se lleva a cabo bajo la guía de Dios por los que Dios ha ganado. Tal obra se puede resumir como gestión y se refiere a la obra que Dios hace entre los hombres así como a la cooperación con Él de todos los que lo siguen; todo esto se puede llamar de una manera colectiva la gestión. Aquí, la obra de Dios se llama visiones y la cooperación del hombre se llama práctica. Entre más elevada sea la obra de Dios (es decir, entre más elevadas sean las visiones), más claro se le hace al hombre el carácter de Dios, y más está en conflicto con las nociones del hombre, y más elevadas se vuelven la práctica y la cooperación del hombre. Entre más altas sean las exigencias para el hombre, la obra de Dios está más en conflicto con las nociones del hombre, y como resultado, las pruebas del hombre y los estándares que se le exigen cumplir también se vuelven más elevados. Con la consumación de esta obra, todas las visiones se habrán completado y lo que al hombre se le exige poner en práctica habrá alcanzado la cima de la perfección. Este también será el tiempo en el cual cada uno será clasificado de acuerdo a su especie, porque eso que al hombre se le exige saber se le mostrará. Así, cuando las visiones alcancen su apogeo, la obra, en consecuencia, se acercará a su fin y la práctica del hombre también habrá alcanzado su cenit. La práctica del hombre se basa en la obra de Dios y la gestión de Dios sólo se expresa por completo gracias a la práctica del hombre y a su cooperación. El hombre es la pieza clave en la obra de Dios y el objeto de la obra de toda la gestión de Dios y también el producto de toda la gestión de Dios. Si Dios obrara solo, sin la cooperación del hombre, entonces no habría nada que pudiera servir como la cristalización de toda Su obra y, de esta manera, la gestión de Dios no tendría el mínimo significado. Sólo al escoger un objeto adecuado que esté fuera de la obra de Dios, y que pueda expresar esta obra, y probar su omnipotencia y sabiduría, es posible alcanzar la meta de la gestión de Dios y alcanzar la meta de usar todo lo de esta obra para derrotar completamente a Satanás. Y así, el hombre es una parte indispensable en la obra de la gestión de Dios y el hombre es el único que puede hacer que la gestión de Dios lleve fruto y alcance su última meta; a excepción del hombre, ninguna otra forma de vida puede emprender semejante función. Si el hombre ha de convertirse en la verdadera cristalización de la obra de gestión, entonces la desobediencia de la humanidad corrupta se debe desechar por completo. Esto requiere que al hombre se le dé la práctica adecuada para momentos diferentes y que Dios lleve a cabo la obra correspondiente entre los hombres. Sólo de esta manera, al final, se habrá ganado a un grupo de personas que son la cristalización de la obra de gestión. La obra de Dios entre los hombres no puede dar testimonio de Dios mismo exclusivamente por medio de la obra de Dios; tal testimonio también requiere seres humanos vivientes que sean adecuados para Su obra con el fin de que se logre. Dios primero obrará sobre estas personas, a través de las cuales se expresará Su obra y, así, tal testimonio de Su voluntad será dado a las criaturas. Y en esto, Dios habrá alcanzado la meta de Su obra. Dios no obra sólo para derrotar a Satanás porque Él no puede dar testimonio directo de Él mismo entre todas las criaturas. Si así lo hiciera, sería imposible convencer completamente al hombre, así que Dios debe obrar en el hombre con el fin de conquistarlo y sólo entonces podrá obtener el testimonio entre todas las criaturas. Si Dios sólo obrara, y no existiera la cooperación del hombre, o si al hombre no se le exigiera cooperar, entonces el hombre nunca sería capaz de conocer el carácter de Dios y no sería consciente de la voluntad de Dios para siempre; de esta manera, no se podría llamar la obra de la gestión de Dios. Si tan sólo el hombre tuviera que esforzarse, buscar y trabajar duro, pero no entendiera la obra de Dios, entonces el hombre estaría haciendo payasadas. Sin la obra del Espíritu Santo, lo que el hombre hace es de Satanás, es rebelde y un hacedor de maldad; todo lo que hace la humanidad corrupta exhibe a Satanás y no hay nada que sea compatible con Dios y todo es la manifestación de Satanás. Nada en todo lo que se ha hablado es exclusivo de las visiones y la práctica. Sobre los fundamentos de las visiones, el hombre encuentra la práctica, encuentra el camino de la obediencia, para que pueda hacer a un lado sus nociones y obtener esas cosas que no ha poseído en el pasado. Dios exige que el hombre coopere con Él, que el hombre se someta por completo a Sus requisitos, y el hombre pide contemplar la obra que Dios mismo ha hecho para experimentar la omnipotencia de Dios y conocer Su carácter. Esto, en resumen, es la gestión de Dios. La unión de Dios con el hombre es la gestión y la gestión más grandiosa.
de ‘La obra de Dios y la práctica del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

miércoles, 24 de julio de 2019

Himno cristiano 2019 | Dios ha dado todo Su amor a la humanidad



Himno cristiano 2019 | Dios ha dado todo Su amor a la humanidad

I Ya sea mostrando Su justicia, Su majestad o ira, Dios lleva a cabo Su gestión y salva al hombre por amor. Hay quien pregunta, ¿cuánto amor? Pero la respuesta no es cuánto, el amor de Dios es 100% amor. Porque si Su amor fuese menos, la gente no se salvaría. Por la humanidad Dios dio todo Su amor. Dios da todo Su amor. Dios da todo Su amor. Dios da todo Su amor. Dios da todo Su amor. Dios da todo Su amor a la humanidad. Él da todo Su amor. Él da Su amor. II ¿Por qué Dios se ha encarnado? Para salvar al hombre no escatima en nada. Su encarnación contiene todo Su amor. El hombre muestra sus extremos contra Dios. El hombre ya ha pasado el punto de Su salvación. Entonces Dios debe encarnarse para sacrificarse por el hombre. Dios da todo Su amor. Dios da todo Su amor. Dios da todo Su amor. Dios da todo Su amor. Dios da todo Su amor a la humanidad. Él da todo Su amor. Él da Su amor. III Dios no se encarnaría si no amase al hombre. Dios podría enviar rayos del cielo, y podría desatar Su ira. La humanidad así colapsaría y no habría necesidad de que Dios sufriese el humillante costo de hacerse carne, no. Se sacrificó por la humanidad, dio Su amor por la humanidad. Se sacrificó por la humanidad, dio Su amor por la humanidad. Dios prefirió sufrir el dolor y la opresión, la humillación y el rechazo. Aún con todo esto, salvó a la humanidad. La misma definición del amor. Dios da todo Su amor. Dios da todo Su amor. Dios da todo Su amor. Dios da todo Su amor. Dios da todo Su amor a la humanidad. Él da todo Su amor. Él da Su amor. Él da todo Su amor. Él da Su amor. Él da Su amor. De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

Recomendación:Coro cristiano

lunes, 22 de julio de 2019

Película cristiana en español latino | "Una felicidad largamente esperada" Basada en un hecho real

 


Película cristiana en español latino | "Una felicidad largamente esperada" Basada en un hecho real


Para ganar suficiente dinero y llevar una buena vida, Ding Ruilin y su esposo trabajaron arduamente y abrieron un negocio. Pero, debido a la explotación y el abuso del gobierno del Partido Comunista Chino, siguen endeudados y no tienen más remedio que ir al extranjero a trabajar. Para ganar más dinero, Ding Ruilin tiene dos empleos. La pesada carga de trabajo y la indiferencia de las personas que la rodean hacen que se dé cuenta del dolor y la impotencia de vivir por el dinero. En medio de su dolor y confusión, se encuentra con Lin Zhixin, su compañera de secundaria. En sus charlas, Ding Ruilin ve que Lin Zhixin ha llegado a comprender muchas cosas gracias a su fe en Dios. Con la presencia de Dios, ella siente paz espiritual y felicidad, y vive tranquila y relajada. Eso hace que Ding Ruilin también quiera creer en Dios. Poco después, para ganar aún más dinero, ella y su esposo se hacen cargo de un restaurante, pero la fatiga acumulada le ocasiona una lesión grave y corre el riesgo de quedar paralítica. El tormento de la enfermedad lleva a Ding Ruilin a reflexionar sobre la vida. ¿Cuál es la razón de vivir de la gente? ¿Vale la pena sacrificar tu vida por la riqueza y la fama? ¿Puede el dinero ayudarnos a escapar del vacío y el sufrimiento? ¿Puede salvarnos de la muerte? Gracias a las pláticas de sus hermanas sobre la palabra de Dios, Ding Ruilin logra ver claramente las respuestas a estos interrogantes, aprende qué es lo más importante en la vida y al fin alcanza la liberación espiritual. Con la palabra de Dios como guía, Ding Ruilin finalmente encuentra la felicidad…

domingo, 21 de julio de 2019

Vídeo cristiano | "El Señor está llamando" ¿Has recibido al Señor? (Sketch)



Peliculas cristianas en español | "El Señor está llamando" ¿Has recibido al Señor? (Sketch)


El sketch El Señor está llamando explica cómo el Señor, con Sus palabras, llama a la puerta de nuestro corazón en los últimos días, y que las vírgenes prudentes oyen la voz de Dios y celebran con el Cordero. El pastor Chang Shoudao siempre ha esperado el regreso del Señor, pero cuando el hermano Zhen le da testimonio de que el Señor ya ha regresado, se obstina en aferrarse a sus nociones y fantasías, creyendo que el Señor regresará sobre una nube y manteniendo la puerta de su corazón cerrada al camino verdadero. En esta ocasión, no obstante, el hermano Zhen habla con él de pasajes de la Escritura relativos al regreso del Señor y Chang descubre que la Biblia contiene algunas profecías de que, en los últimos días, el Señor regresará encarnado en secreto para pronunciar nuevas palabras y purificar al hombre, y que sólo después aparecerá en público para premiar el bien y castigar el mal. Al mismo tiempo, llega a comprender el verdadero sentido de que el Señor llame a nuestra puerta y que la clave para recibir Su regreso es que oigamos la voz de Dios. Cuando por fin oye la voz de Dios en la palabra de Dios Todopoderoso, abre la puerta de su corazón y recibe el regreso del Señor.

Recomendación:Diálogo cómico español | Cómo viene el Señor exactamente

viernes, 19 de julio de 2019

Yo di la bienvenida al retorno del Señor

Qingxin, Myanmar
Mis padres son ambos cristianos y desde temprana edad empecé a ir con ellos a la iglesia para asistir a los servicios. A la edad de 12 años asistí a un gran campamento cristiano en Myanmar y estando allí un pastor me dijo: “La única manera de evitar la muerte y entrar en el reino de los cielos es ser bautizado”. Y así, con el fin de entrar en el reino de los cielos, decidí bautizarme mientras estaba en el campamento. A partir de ese momento me convertí en una cristiana genuina. 

Película de Dios "El anhelo" Escena 3 - ¿Quién será raptado primero cuando el Señor venga?

Película de Dios "El anhelo" Escena 3 - ¿Quién será raptado primero cuando el Señor venga?


Muchos de los que creen en el Señor piensan que mientras hagan sacrificios, se dediquen y trabajen mucho, serán sin duda los primeros en ser arrebatados. Pero, ¿se basa eso en las palabras del Señor? El Señor Jesús dijo: "[…] Muchos primeros serán últimos, y los últimos, primeros" (Mateo 19:30). "Mis ovejas oyen mi voz […]" (Juan 10:27). Está claro que si alguien puede ser o no arrebatado viene determinado por si oye o no la voz del Señor. Aquellos que primero oigan Su voz y acepten Su aparición y obra serán las vírgenes prudentes, y los primeros en ser arrebatados.




¡Se ruega verlo!:Película evangélica "El anhelo" Escena 4 - ¿Está el reino de los cielos en el cielo o en la tierra?


Scripture quotations taken from LBLA (http://www.LBLA.com). Copyright by The Lockman Foundation.